¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?
Ningún miembro de mi familia había participado antes en política. Yo entré a este mundo por pasión y convicción. Llevo 16 años recorriendo esta ciudad, trabajando por ella desde el sector público y privado y considero que puedo representarla bien desde el Congreso. Me motiva trabajar por Bogotá, defender el presupuesto que requiere para construir obras tan importantes como la segunda línea del metro y combatir los gastos inútiles del Gobierno que podríamos reemplazar por inversión en seguridad, salud y apoyo al emprendimiento. Además, me motiva demostrar que se puede derrotar con decencia a las maquinarias financiadas por contratistas y alimentadas por la burocracia.
¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal?
Quiero iniciar esta respuesta contándoles que tengo un homónimo muy desafortunado, que fue condenado por delitos terribles, que ustedes pueden consultar en las noticias. Esa persona no tiene ningún parentesco conmigo, simplemente se llama igual que yo. Dicho esto, refiriéndome ahora sí a German Ricaurte, el bueno, cuando era estudiante y edil de Chapinero ejercí una estricta oposición a la Alcaldía de Petro. Esto incomodó a algunos de sus funcionarios, que interpusieron en mi contra denuncias en la Fiscalía, la Procuraduría y la Personería, que no tenían ningún sustento y fueron cerradas. Más recientemente, en 2025, a raíz de una publicación que hice sobre un cuestionado contrato entregado a dedo por la Unidad Nacional de Protección (UNP), su director anunció que me denunciaría. Sigo esperando esa notificación con mucha ilusión, para tener la oportunidad de demostrar que no estaba equivocado y que los líderes sociales y ambientales amenazados merecen ser protegidos por personas idóneas.
De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?
Voy a impulsar una serie de proyectos encaminados a construir un Estado más eficiente y transparente. El primero, sin duda, para limitar gastos inútiles o gastos hormiga, especialmente cuando estamos en déficit fiscal como en este momento. El segundo para eliminar burocracia inútil y fusionar entidades con funciones duplicadas. Eso nos permitirá liberar recursos para atender las verdaderas prioridades, que son recuperar la seguridad, salvar el sistema de salud y apoyar a los microempresarios. Y el tercero para cambiar la forma de elección de los organismos de control, porque es contraproducente que los políticos sigan eligiendo quienes los investigan a ellos o a sus aliados.
A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?
El principal problema de Colombia es la ineficiencia del Estado. Gasta más de lo que puede permitirse, el gasto no atiende las verdaderas prioridades y una parte se pierde en corrupción. Por eso es que no provee los servicios con la calidad que esperamos, ni la salud ni la seguridad ni la justicia. Esto ha debilitado la confianza de los colombianos en la política. Para avanzar en la solución, necesitamos funcionarios públicos comprometidos con el cuidado de los recursos públicos, con sensatez a la hora de invertirlos, que entiendan que el Estado debe servirles a los ciudadanos y no entorpecer sus actividades legítimas. Esto implica un cambio cultural y un cambio político, para que no escojamos hampones que busquen enriquecerse. Por lo pronto, podemos iniciar con el recorte de la burocracia inútil, la eliminación de trámites absurdos, dejar de subir los impuestos y enfocarnos en que el presupuesto ya existente se destine a las prioridades en salud, seguridad, educación y apoyo a los microempresarios.
¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?
No. He manifestado abiertamente que, ante el proyecto que presentará el petrismo el 20 de julio, votaré negativo, porque no podemos poner en riesgo nuestros derechos, ni permitir que nos limiten nuestras libertades. Colombia necesita hacer cumplir la Constitución actual y hacer reformas puntuales, pero vía Congreso, no a través de una constituyente. Eso solo agudizaría la polarización y la incertidumbre.
¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?
No. No debemos reabrir esa discusión. Si el presidente de turno está pensando en reelegirse, tiene unos grandes incentivos a abusar de su poder y a direccionar el presupuesto con propósitos electorales. Es más, si bien esta pregunta es sobre la reelección presidencial, yo estaría de acuerdo con limitar el número de reelecciones de los Congresistas también. No puede ser que haya personajes que se queden 30 años en una misma curul.
¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?
No. La paz total es un fracaso rotundo. Este gobierno ha sido permisivo con los criminales. De hecho, desde nuestra “Unidad Contra el Gasto Hormiga”, hemos evidenciado como se han gastado más de COP 14.000 millones pagándole a los negociadores que no lograron ningún resultado. Todas las inversiones, incluso las direccionadas a lograr la paz, necesitan resultados verificables y costos claros. Petro prometió que el ELN dejaría de existir en sólo tres meses si llegaba a la Presidencia, pero hoy están más fuertes que nunca. Las bandas criminales tienen mejor tecnología de drones que el gobierno, es vergonzoso.
¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?
Ya fue suficiente. El ELN y las disidencias de las FARC, que no quisieron estar en el acuerdo de paz que se firmó, han demostrado con creces que no tienen ninguna voluntad de paz. Deben ser combatidos y doblegados. Sobre lo único que hay que conversar es sobre su rendición, entrega de armas y entrega de bienes para reparar víctimas. Pero no hay que cederles ni un milímetro del territorio, ni regalarles curules, ni amnistiarlos. Tienen que ir a la cárcel.
¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?
La guerra contra las drogas ha fracasado. Estoy de acuerdo con una regulación de todas las sustancias, que se complemente con prevención desde temprana edad y atención a quienes sufren adicciones. Tenemos que dañarles el negocio a los narcotraficantes.
¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?
Yo soy un defensor de las libertades individuales. Cada quien debe tener el derecho a decidir sobre su vida y a terminar un sufrimiento insoportable, si así lo desea. De hecho, mi fórmula al Senado es Juan Fernando Reyes Kuri, quien en su paso por el Congreso impulsó un proyecto de ley para reglamentar la eutanasia.
¿Se requiere o no otra reforma tributaria?
Tenemos un déficit fiscal enorme como consecuencia del populismo económico. El segundo más alto del mundo. La receta del petrismo consiste en endeudarse y subir impuestos. Pero lo que debemos hacer es recortar el gasto y disminuir la burocracia inútil. Subir impuestos debe ser una excepción, no una regla. No tenemos por qué acostumbrarnos a que haya una reforma tributaria cada año. No más. Necesitamos tener responsabilidad fiscal, uso eficiente de los recursos, estabilidad jurídica y reglas de juego claras. De hecho, presentaré un proyecto para que ningún gobierno pueda subir un mismo impuesto más de una vez durante un mismo cuatrienio.
¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?
Sí, estoy de acuerdo. Esa es una parte del gasto público que puede disminuirse, adicional a un recorte del tamaño de la burocracia. El Estado tiene que ser más eficiente.
¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?
Sí, pero además, debemos recortar un gasto burocrático, absurdo, inútil, que son todas las dependencias a nivel nacional y territorial sobre libertad religiosa. En Colombia todos tenemos libertad de culto, cada quien puede creer en lo que quiera. Y el Código Penal ya establece sanciones para quien discrimine otros por sus creencias religiosas. Entonces, no necesitamos unos burócratas dedicados a eso. Si alguien atenta contra la libertad de cultos y viola la ley antidiscriminación, entonces la justicia debe actuar.
¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?
Sí, lo que más me preocupa de nuestro sistema político es la falta de transparencia en la financiación de las campañas, porque detrás de ella vienen los grandes intereses. Por ejemplo, seguimos esperando que el presidente publique el supuesto video en el que devuelven los COP 500 millones de alias “Papá Pitufo”. Y ya conocemos la influencia que tuvo en nombramientos de cargos estratégicos. Voy a apoyar iniciativas encaminadas a emplear la tecnología para cruzar información y detectar el verdadero origen y destino de los recursos.
Adicionalmente, me preocupa la mediocridad en los mecanismos de rendición de cuentas. Desafortunadamente, la mayoría de los colombianos no se entera de lo que hizo o dejó de hacer su senador, representante, concejal, edil o diputado. Debemos unificar y estandarizar la forma de medir su trabajo y hacerlo mucho más visible a los ojos de la ciudadanía, para que puedan comparar su gestión y resultados.
¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?
La sociedad debe avanzar decididamente en cerrar las brechas de ingresos y de empleabilidad. A nivel distrital, el programa de empleo incluyente dio muy buenos resultados, consistía en otorgar incentivos a las empresas que contrataran mujeres y jóvenes. Esto debemos incluirlo y masificarlo en el próximo Plan Nacional de Desarrollo.
Adicionalmente, hemos identificado una problemática que aqueja a mujeres que desean cambiar de lugar de residencia, porque se encuentran en riesgo y la medida de alejamiento a su agresor es insuficiente. Esta sería una alternativa a las casas refugio como las que existen en Bogotá, que consistiría en una “cláusula de escape” a sus contratos de arrendamiento, para evitar la multa de 3 meses que tradicionalmente contemplan los contratos. No puede existir esa barrera económica para proteger la vida. Y por supuesto necesitamos invertir en tecnologías que permitan monitorear el cumplimiento de las medidas de alejamiento en tiempo real.
La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?
En primer lugar, considero que debemos cambiar la forma de elegir a las cabezas de los órganos de control, porque hay demasiados intereses de por medio cuando le deben el puesto a las mayorías en el Congreso. Segundo, destinar recursos, desde el Plan Nacional de Desarrollo, para tecnologías que permitan rastrear mejor las finanzas de políticos y contratistas. Tercero, voy a insistir en un proyecto que en el pasado ha naufragado porque a muchos poderosos no les conviene y es incluir la minería ilegal como delito fuente del lavado de activos; hoy se calcula que esa actividad criminal mueve al menos tanto dinero como el narcotráfico.
Tengo otra propuesta que surgió a raíz de un caso que denuncié: que ninguna empresa intervenida por la Sociedad de Activos Especiales pueda participar en procesos de contratación. A mí no me vengan a decir que una empresa, cuyo dueño fue capturado por alianzas con el Clan del Golfo y tuvo que ser intervenida, puede estar contratando COP 30.000 millones con entidades públicas apenas un par de meses después, más aun teniendo en cuenta la ineficiencia absoluta de la mayoría de los interventores. Y finalmente, insisto en que debemos tomar medidas para que el Estado sea más eficiente: menos burocracia inútil, menos entidades públicas, con un presupuesto más vigilado y monitoreado para que se enfoque en las prioridades. Entre más oficinas y dependencias crean, más opacidad en las finanzas públicas.
Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?
Y no es para menos. Yo también tengo una imagen desfavorable del Congreso. Decenas de sus miembros han terminado presos en los últimos 30 años por corrupción y nexos con grupos ilegales. La gente está frustrada por las promesas vacías y por elegir representantes que sólo van a enriquecerse. Por supuesto, hay excepciones que trabajan muy bien y son decentes, pero aún son minoría y tenemos que lograr cambiar eso. No podemos seguir en manos de tanto atarván. Yo propongo, en primer lugar, acabar con todas las votaciones que son secretas: los colombianos deben tener derecho a conocer cada voto de quien los está representando. Segundo, es la hora de retomar la discusión sobre liminar las reelecciones de Congresistas: máximo 2 periodos por cada corporación pública. E iría más allá: que no puedan presentarse inmediatamente después sus parientes más próximos (hijos, hermanos, cónyugues y padres) porque entonces lo que hacen es transferir los votos al interior de una misma familia durante generaciones.
También considero que debemos tener un registro público donde cualquier colombiano pueda verificar las hojas de vida de absolutamente todos los candidatos al Congreso antes de las elecciones. Hoy no existe. Por lo menos que la ciudadanía pueda contrastar si quien se está postulando está diciendo la verdad frente a sus estudios y su experiencia laboral. Nos ahorraríamos unas sorpresas que ya después de elegidos son irreparables. Y espero que también podamos revivir un antiguo debate sobre la reglamentación del lobby. Es legítimo que múltiples sectores tengan intereses en los proyectos que se discuten y quieran presentar sus argumentos, pero que se haga por encima de la mesa. Eso lo han intentado varias personas en el pasado y no ha encontrado mucha receptividad.
¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?
El primer criterio debe ser de carácter pragmático: lo que más le convenga a Colombia. ¿Qué nos conviene? Relaciones estrechas en lo comercial, para que nuestros negocios prosperen, y lucha conjunta contra los grupos ilegales. Las relaciones internacionales no deben dirigirse a punta de trinos rabiosos a la madrugada, ni con arengas en la plaza pública.A mí me alegra ver que se normalice la relación con Estados Unidos y que Petro converse con Trump con tranquilidad y se abra un nuevo capítulo de colaboración. Esa relación entre ambos países hay que cuidarla, independientemente de quien sea el presidente. No queremos aranceles para nuestros productos. Sí queremos apoyo para combatir a los delincuentes.
Frente a Venezuela, todavía es muy pronto para saber lo que va a ocurrir a mediano plazo. Soñamos todos con que vuelva la democracia y un gobierno legítimo, que respete los derechos humanos, asuma el poder y colabore para cerrarle la puerta al ELN y las disidencias.
¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?
No recibo plata de contratistas, ni de contrabandistas, ni de narcotraficantes. Una parte de esta campaña sale mis propios ahorros, otra del partido y estoy pasando el sombrero entre familiares y empresarios a ver qué donación logro conseguir, pero no es tarea fácil. El tope de campaña es superior a los COP 1.000 millones, y por supuesto, no tengo la más mínima posibilidad de acercarme siquiera a esa cifra astronómica. Más bien, si alguien me quiere donar desinteresadamente, por favor me contacta para que hagamos las revisiones de rigor con nuestro gerente.
Esta es una competencia absolutamente desequilibrada entre gente que invierte cantidades descomunales de dinero y campañas como la nuestra, en la que buscamos tener el mayor impacto posible con bajo presupuesto, para lo cual las redes sociales son fundamentales. No se nos olvide que el presidente Petro violó los topes de campaña en 2022. Y espero que el Pacto Histórico aclare las dudas sobre la financiación de las campañas de su consulta presidencial del 2025.
¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?
El Nuevo Liberalismo tiene candidato propio en la Gran Consulta del 8 de marzo y lo apoyo por coherencia ideológica y porque es una persona decente.
De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?
Acabaría con la política del decrecimiento que tanto daño le ha hecho a Ecopetrol y a las finanzas públicas. Por supuesto que debemos invertir masivamente en energías limpias para la transición energética, pero sin ponerle freno de mano a las industrias que pueden financiar dicha transición. No podemos seguir ahuyentando la inversión extranjera. Segundo, acabaría con la política de nombrar a cualquier incompetente en cualquier cargo, con el pretexto de que así se avanza en la inclusión social y en corregir la desigualdad. No más con la cambiadera de manuales de funciones, de personas con títulos falsos y de bajar los requisitos para los diplomáticos. Si fuera un caso aislado no lo mencionaría, pero son tantos que por eso me refiero a esto como una política pública de este gobierno. Es claramente una directriz desde arriba. Y tercero, tenemos que revesar el “shu shu shu” y salvar el sistema de salud. Abiertamente decidieron cerrar la llave de los recursos al sistema y lo tienen quebrado, más que nunca.
¿Qué rescataría para darle continuidad? La prohibición de las actividades que causan sufrimiento y dolor a los animales. También hay que seguir insistiendo en las políticas de sustitución voluntaria de cultivos para brindarles alternativas a los campesinos.
👉 Lea más sobre el Congreso, el gobierno Petro y otras noticias del mundo político.
✉️ Si tiene interés en más temas políticos o información que considere oportuno compartirnos, por favor, escríbanos a cualquiera de estos correos: hvalero@elespectador.com; aosorio@elespectador.com; dortega@elespectador.com; mbarrios@elespectador.com; lmejia@elespectador.com; ntorres@elespectador.com o jsperez@elespectador.com.