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“Por qué votar por”: Gina Díaz, candidata a la Cámara

“Por qué votar por...” es un espacio de El Espectador para que los aspirantes al Congreso expongan sus propuestas y apuestas de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo. Conozca a Gina Díaz de Nuestra Fuerza.

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04 de febrero de 2026 - 05:22 p. m.
Gina Díaz, candidata a la Cámara.
Gina Díaz, candidata a la Cámara.
Foto: Archivo Particular
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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?

En Bogotá, estamos rotos. Por las deudas, la violencia, los trancones , lo indigno del transporte público. Las jornadas que no alcanzan y la vida que se nos va. Y mientras tanto nos repiten que esto es un problema individual, que es falta de carácter, que debemos aguantar y se resuelve en silencio. Pero no.

Después de años caminando barrios, escuchando a las comunidades y también después de vivirlo en carne propia, entendí que cuando el dolor pesa más que las ganas de vivir, no es un fracaso personal, es un Estado que no está cuidando la vida. La salud mental no es solo medicalización y estigma es un tema colectivo y político Voy a promover las transformaciones legislativas para trasversalizar la salud mental y el bienestar colectivo desde las políticas públicas en educación, vivienda, trabajo, seguridad con justicia social y dignidad. Tenemos que parar esta locura Bogotá y el congreso necesitan una persona con sensibilidad y experiencia y esa soy yo.

Nuestra fuerza es cuidar la vida. Apóyame votando 109 nuestra fuerza cámara x Bogotá.

¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal?

No, ninguna.

De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?

Ley de Salud Mental Transversal como Base de Políticas Públicas, que obliga a que toda ley, presupuesto y control político evalúe su impacto en la salud mental comunitaria, priorizando prevención en barrios y no solo atención clínica.

Por qué este proyecto central. Este proyecto une todo el recuento de mi perfil, mi sensibilidad personal por salvar vidas en territorio, el salto de movimientos sociales a la política y mis propuestas para transversalizar la salud mental y sanar las heridas de Bogotá. En Colombia ya hay avances como la Ley 2460 de 2025 (biopsicosocial) y actualizaciones a la 1616 de 2013, pero yo lo llevaría más allá: salud mental no como silo de salud, sino criterio obligatorio para seguridad, movilidad, juventud, ambiente y cuidado.

A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?

A mi criterio, el principal problema de Colombia es que estamos rotos por dentro: una soledad profunda que la gestión pública ignora, con personas suicidándose en silencio, estigmatizadas, castigadas y jóvenes sin esperanza en el futuro, vivimos rotos cada día porque el Estado no entiende ni acompaña los dolores reales de la gente.

Solución con nuestras propuestas

Desde el Congreso, impulsaré las 9 banderas para sanar las 3 heridas de Bogotá:

•⁠ ⁠Salud mental estructural y transversal a todos los sectores 🧠 (prevención en barrios).

•⁠ ⁠Cuidado público 🤲 (corresponsabilidad y acompañamiento a cuidadores y familias).

•⁠ ⁠Reducción de riesgos y daños en el consumo de sustancias psicoactivas 💊 (priorizamos la vida sobre la persecución).

•⁠ ⁠Movilidad segura 🚍 (menos estrés, control político a la construcción de la infraestructura de la ciudad).

•⁠ ⁠Casas juventud 🌿 (cultura y artes vivas con pares y en los barrios). Más de violencias restaurativas y protocolos para proteger la vida de Niñas, Niños y Adolescentes.

Gina Díaz #109 transforma soledad en esperanza midiendo todo por cuidado. “Hablar nos cura.”

¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?

No, no apoyaría un proceso de asamblea constituyente. La Constitución de 1991 es suficientemente liberal y protectora de derechos humanos; el reto no es cambiarla, sino hacerla cumplir, reglamentarla y eliminar los vacíos que la desvirtúan. Con 15 años en sector público, acompañando procesos sociales en territorio, he visto que los frenos reales son decisiones políticas, no la norma: falta voluntad para implementar lo que ya existe y sanar heridas como la soledad y la violencia con cuidado estructural. Impulsaré control político exigente para que la Constitución funcione, no para reescribirla.

¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?

No acompaño la reelección presidencial inmediata ni la extensión de períodos. Mi postura siempre será defender una democracia viva que renueva liderazgos para que el poder sirva a la gente, no se eternice en unas pocas manos. La Constitución de 1991 ya nos dio esa claridad al eliminar la reelección inmediata en 2015, evitando concentraciones que debilitan la representación ciudadana. El reto no es alargar mandatos, sino hacer cumplir lo que tenemos con control político exigente y cercano al territorio.

Nuestra fuerza está en cuidar vidas —sanar la soledad y la violencia de Bogotá con propuestas que miden todo por cuánta esperanza devuelven a los jóvenes y las comunidades.

¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?

Sí, respaldo una política de paz total, pero con ajustes realistas que aterricen resultados concretos en territorio, no solo en papel. La paz es derecho de todos, y en Bogotá veo cómo la violencia sigue robando esperanza a las comunidades. Hay que priorizar desarme verificable, reincorporación con trabajo digno y prevención de disidencias que aterrorizan a la gente —menos mesas eternas, más vidas salvadas en territorio.

Además desde mi experiencia acompañando la zona veredal de La Carmelita, Putumayo en 2017, nacen las propuestas para reducción de riesgos y daños en el consumo de sustancias psicoactivas y prevención del mismo, en especial, trabajando con niñas, niños y adolescentes. Estoy totalmente de acuerdo con que la guerra contra las drogas fracasó —como dijo Juan Manuel Santos— y que el Estado debe ocupar esos espacios vacíos con cultura, artes, deporte y participación real, para evitar que las disidencias regresen donde no hay seguridad, educación ni oportunidades que devuelvan la esperanza a los colombianos.

Con mi experiencia en el sector público sé que la paz se construye cuidando la salud mental de las comunidades rotas por el miedo y la desesperanza, uniendo control político exigente con propuestas que sanen las heridas de Bogotá y del país.

¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?

Sí, apoyo diálogos del Gobierno con grupos ilegales, pero solo si atacan las causas profundas de la violencia, no solo las consecuencias de malas decisiones, de la corrupción rampante, de la polarización y desigualdad que rompe barrios.

La inseguridad no es solo balas en la calle: es el resultado de años de abandono estatal que deja a los jóvenes sin esperanza, familias sin oportunidades y corrupción que roba futuro. Por eso propongo atacar raíces con centros de juventud que prevengan el reclutamiento, salud mental comunitaria que sane soledades y violencias, y control político implacable contra corruptos que desvían recursos de la gente.

Mis 15 años en territorio bogotano me muestran que los diálogos deben medirse por barrios que respiran tranquilos, no por fotos de mesas. En el Congreso exigiré que cada negociación entregue igualdad real y seguridad que nace del cuidado, no del miedo.

¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?

Sí, apoyo la legalización regulada de sustancias como la marihuana, desde un enfoque técnico de reducción de riesgos y daños (RRD) en consumos psicoactivos, porque la prohibición impide control de calidad, potencia y vías de administración que matan gente en barrios por sobredosis evitable.

Sin regulación estatal, no hay trazabilidad farmacológica, estándares sanitarios ni laboratorios independientes para pureza: urge dispensarios controlados, educación sobre dosis seguras, chequeo de adulterantes y centros de consumo supervisado. La guerra contra las drogas fracasó —no bajó consumo ni violencia— y el narcotráfico sigue manejando producción/venta, dejando comunidades sin esperanza.

Esto se une a salud mental: estudios con psilocibina muestran reducción de depresión resistente y PTSD en ensayos clínicos fase III, abriendo terapias asistidas para sanar soledades violentas. En el Congreso impulsaré políticas basadas en evidencia RRD, midiendo impacto en mortalidad, esperanza comunitaria y acceso terapéutico.

¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?

Sí, estoy totalmente de acuerdo con la eutanasia como derecho fundamental a una muerte digna, especialmente para quienes sufren enfermedades irreversibles, sin cura, calidad de calidad de vida y sin esperanza de sanación.

La prohibición solo prolonga el dolor y sufrimiento de la pérdida de los seres queridos y sobrecarga a familias y cuidadores; con protocolos claros de consentimiento informado, evaluación multidisciplinaria y acceso equitativo, liberamos recursos para fortalecer el sistema de cuidado que propongo: prevención temprana, salud mental transversal y “cuidar al cuidador” con apoyo desde todas las aristas, rotación de cargas y redes comunitarias que sostengan a quienes dan la vida por otros.

Esto se articula con mi visión de cuidar de verdad, respetando autonomía en el final para dignificar lo que queda de vida, midiendo cada política por cuánto alivia cargas y devuelve esperanza, incluso en la despedida.

¿Se requiere o no otra reforma tributaria?

No, no se requiere otra reforma tributaria inmediata; urge primero hacer cumplir y optimizar la actual, atacando la evasión masiva y la corrupción que desvían recursos de quienes más los necesitan.

Veo cómo los impuestos de la gente financian burocracia ineficiente mientras faltan centros de juventud, salud mental comunitaria y oportunidades que prevengan violencia. En el Congreso lideraré control político implacable contra evasores grandes y corruptos, priorizando transparencia en el gasto público para que cada peso llegue a sanar heridas reales.

La equidad fiscal no nace de más impuestos, sino de cuidar mejor lo que ya recaudamos para una vida digna para todos y todas.

¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?

Sí, apoyo reducir salarios de congresistas y altos funcionarios, pero no como show populista: que sea proporcional al sacrificio real de la gente en barrios donde la desigualdad, la inseguridad, la corrupción matan la esperanza a diario.

Los sueldos desproporcionados alimentan la desconfianza mientras faltan recursos para salud mental comunitaria, para implementar políticas justas y de cuidado estructural. En el Congreso propondré topes salariales, transparencia total en bonos y gastos, para que el ejemplo inspire control político contra la corrupción y la evasión.

La austeridad responsable une al servidor público con la gente que cuida todos los días.

¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?

Sí, estoy de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de renta, pero solo sobre actividades económicas lucrativas —no sobre su labor social y espiritual que realmente cuida comunidades rotas.

La exención total genera desigualdad: mientras familias, en especial de estratos medios, se consumen y empobrecen por pagar impuestos, ciertas entidades acumulan fortunas sin rendir cuentas, quitando recursos que deberían ir al cuidado y a cerrar la brecha de desigualdad. En el Congreso impulsaré control político claro: tributación justa para lo comercial, exención para lo social.

La equidad fiscal fortalece la confianza y libera recursos para una vida digna, no privilegios.

¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?

Sí, modificaría el sistema político colombiano para enfrentar desafíos críticos como la financiación opaca de campañas, la violencia política que amenaza la democracia y la desconfianza masiva en Congreso y Rama Judicial.

Tres cambios urgentes:

Financiación transparente total: topes reales al gasto, auditorías ciudadanas en tiempo real y fondos públicos igualitarios —romper el clientelismo que compra votos con dineros sucios.

Protección democrática activa: protocolos contra violencia política de género, escoltas para candidaturas territoriales y control político que sancione amenazas a la participación real.

Reconstruir confianza institucional: listas abiertas con respaldo comunitario, debates obligatorios por impacto en derechos/oportunidades y contraloría ciudadana digital con alertas automáticas a irregularidades judiciales/congreso.

Con mi experiencia comunitaria tengo claro que sin transparencia, protección y cercanía, la política pierde legitimidad. Cambiemos para que sirva a la gente, no a élites.

¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?

Mi propuesta concreta para paridad y derechos de las mujeres es igualdad efectiva con protección contra feminicidios: listas electorales alternancia obligatoria y control político que sancione incumplimiento, más protocolos equilibrados que protejan mujeres en riesgo con rutas de fuga seguras, sin scraches que destruyan vidas inocentes ni suicidios por falsedades, hasta que la justicia se pronuncie y encuentre culpable a los acusados o bien, que no haya reacción de la justicia; transporte seguro con botón pánico directo y campañas contra acoso; cuidado estructural: licencias parentales compartidas y redes para madres cabeza hogar.

La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?

Rendición de cuentas unificada obligatoria cada 6 meses para todo funcionario público —Congreso, gobernaciones, alcaldías, entidades territoriales y campañas políticas— con informes digitales públicos y estandarizados sobre gastos, contratos, votaciones y ejecución presupuestal. Auditados por veeduría ciudadana vía la plataforma de Función Pública que ya existe, sin crear sistemas nuevos. Meta primer año: Recuperar 15 % de recursos desviados vía alertas ciudadanas tempranas.

Indicador Bogotá: Reducción 30 % casos clientelismo en elecciones locales.

Prioridad campaña: Transparencia total en fondos.

Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?

Implementar rendición de cuentas permanente y pública: sesiones mensuales abiertas con ciudadanos vía streaming, donde congresistas respondan directo por votaciones, gastos y avances en prioridades.

Además, asistencia obligatoria 100 %: Multas por ausentismo, priorizando debates reales. Transparencia total: Plataforma unificada de gastos/campañas auditada por veeduría ciudadana. Legislar escuchando: Foros territoriales previos a proyectos, midiendo aprobación ciudadana, finalmente, son los ciudadanos quienes nos eligen y es por ellos por quienes debemos trabajar.

¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?

Colombia debe manejar relaciones diplomáticas con EE.UU. y Venezuela desde la soberanía y el cuidado, priorizando la estabilidad.​Las tensiones actuales con EEUU fracturan la cooperación clave en frontera y comercio, como advierte Roy Barreras al pedir mesura y diálogo bilateral. Colombia debería enviar un embajador residente permanente para agenda concreta en migración, seguridad, inversión, sin sumisión ni rupturas que generen incertidumbre a los colombianos.

Respecto a las relaciones con Venezuela, la crisis en este país ha generado una migración masiva que satura nuestro cuidado en salud mental y violencia, pero la intervención militar es suicidio soberano, rechazamos una escalada de violencia. Debemos impulsar a la ONU para una transición pacífica, control de la frontera inteligente y diálogo humanitario —protegiendo NNA migrantes y previniendo guerra que multiplique traumas.

En conclusión, pienso que debe existir un equilibrio multilateral: soberanía firme con EE.UU. vía pragmatismo, presión diplomática constructiva en Venezuela vía multilateralismo. Pasamos de gritos a acciones que cuiden.

¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?

Mi campaña es de bajo costo, financiada por recursos propios gracias a algunos talleres que imparto en temas de salud mental, donaciones transparentes vía Vaki Politics (crowdfunding ciudadano con todos los filtros de seguridad y reportes públicos) y piezas publicitarias regaladas por amigos solidarios, porque esta campaña es de afectos, sin deudas con privados, ni grandes contratos.

Esto demuestra que se puede hacer una política distinta: cuidamos cada peso para sanar heridas, no gastar en shows.

¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?

Respaldo a Roy Barreras para la Presidencia porque es un líder mesurado que une en polarización, con experiencia para sanar Colombia y reparar lo dejado atrás, juntos sanamos heridas reales.

Por varias razones, las principales son:

1. Mesura y unión: Defiende soberanía sin extremos, impulsando diálogo en crisis como Venezuela —evita fracturas que duelen barrios. Experiencia concreta en Congreso para cumplir promesas reales en salud mental y violencia.

2. Deuda Social: Salud mental transversal y sistema nacional de cuidado encajan en “Reparar lo dejado atrás”, reforzando dignidad para juventudes, mujeres y territorios vulnerables.

3. Seguridad Total: Policía cívica con formación en salud mental y convivencia alinea con “Orden con humanidad” —prevención humana, no solo castigo.

4. Salud y Educación: Reforma integral a salud mental + educación en drogas basada en evidencia profundiza “Igualdad que se siente”, con reducción daños y acceso real.

De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?

Debemos priorizar lo que cuida y une, eliminando lo que enferma la confianza.

Se le debe dar continuidad a la Reforma pensional, porque amplía cobertura solidaria para vejez digna, reparando una deuda social histórica con mujeres y territorios olvidados. Porque mide por vidas estables, no promesas vacías.

Acabar: Paz Total si, pero así, buena idea y mala ejecución, las mesas sin fin —negociaciones eternas sin desarme real ni trabajo para excombatientes que generan más masacres que paz.

Necesitan aterrizaje: reincorporación productiva verificada y control de disidencias en el territorio, tenemos que recuperar la seguridad y la estabilidad del gobierno y la estabilidad con los gobiernos territoriales.

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