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“Por qué votar por”: Jorge Hernando Lozano, candidato al Senado

“Por qué votar por...” es un espacio de El Espectador para que los aspirantes al Congreso expongan sus propuestas y apuestas de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo. Conozca a Jorge Hernando Lozano, del Partido Dignidad y Compromiso.

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28 de febrero de 2026 - 12:40 a. m.
Jorge Hernando Lozano, candidato al Senado.
Jorge Hernando Lozano, candidato al Senado.
Foto: Archivo Particular
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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?

La mayor motivación para llegar al Senado de la República es una historia de vida con resultados, forjada a través del esfuerzo, las madrugadas, el sudor y la generación de empleo. Por primera vez en Colombia, los campesinos y comerciantes cuentan con una representación auténtica en el Congreso, alejada de la politiquería tradicional y basada en la experiencia de haber construido país desde el sector privado y haber alimentado a la nación desde el campo. El compromiso desde el legislativo es trabajar por una ley de “plato justo”, brindar un acompañamiento real a los emprendedores, apostarle a la transformación y asegurar que los colombianos que se esfuerzan por sacar el país adelante no encuentren obstáculos en su camino, sino un aliado que conozca sus necesidades. Jorge Lozano representa esta visión con el número 50 por la coalición Ahora Colombia.

¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal? De ser así, cuéntenos su caso.

No he tenido.

De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?

De obtener la curul, el proyecto central será la Ley de Plato Justo. Esta iniciativa busca equilibrar la balanza para quienes producen y quienes consumen, eliminando las barreras que hoy asfixian al pequeño productor. Los tres pilares del proyecto son: Transformación y Valor Agregado: Brindar herramientas legales y técnicas para que el campesino no solo siembre, sino que pueda transformar su producto y venderlo directamente a mercados globales. Acompañamiento al Emprendedor: Eliminar los “palos en la rueda” (trámites y cargas excesivas) para que los colombianos que se esfuerzan por generar empleo tengan un aliado en el Congreso y no un obstáculo. Dignificación del Campo y el Comercio: Garantizar una representación auténtica para los sectores que alimentan y mueven la economía del país, basada en la visión de que el campo debe ser tratado como una empresa rentable.

A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?

A mi criterio, el principal problema de Colombia es que el Estado se convirtió en el principal enemigo de quien quiere progresar. Tenemos un sistema diseñado por personas que nunca han pagado una nómina, que nunca han madrugado a sembrar y que no entienden cómo se crea la riqueza. Hoy, el campo y el pequeño comercio están asfixiados por una ‘tramitomanía’ excesiva y un abandono estatal que solo se acuerda de la gente para cobrar impuestos, pero nunca para abrir mercados. La desconexión entre el productor y el consumidor final es lo que mantiene la pobreza

¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?

Colombia no necesita cambiar las reglas de juego cada vez que un gobierno se siente bloqueado. Como empresario, sé que cuando una empresa tiene problemas, la solución no es cambiar los estatutos sociales cada semana; la solución es gestionar mejor, vigilar la caja y poner a trabajar los procesos que ya existen. Nuestra Constitución de 1991 es robusta y nos da todas las herramientas necesarias para transformar el país. El problema no es la falta de leyes, es el exceso de burocracia y la falta de ejecución. Ya todo está legislado; lo que hace falta es voluntad política para corregir los puntos que no funcionan y, sobre todo, una vigilancia implacable (control político) para que los recursos no se pierdan en el camino. Abrir una constituyente en este momento generaría una incertidumbre jurídica que espantaría la inversión y frenaría el crecimiento de nuestros emprendedores. Mi compromiso en el Senado no es hacer ‘leyes de papel’, sino vigilar que lo que ya existe funcione para el campesino, para el comerciante y para el ciudadano de a pie.

¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?

Mi postura se basa en un principio gerencial básico: se premia el resultado y se castiga la ineficiencia. Justificación: No acompañaría una extensión automática del periodo porque las reglas de juego deben ser claras y respetarse. Sin embargo, frente a la reelección, creo que el ciudadano debería tener el derecho de decidir. Como empresario, sé que los grandes proyectos de transformación —especialmente en el agro y la industria— a veces requieren continuidad para consolidarse. Si un gobierno está generando empleo, abriendo mercados globales para nuestros campesinos y manejando la caja con honestidad y eficiencia, el pueblo debe tener la libertad de premiar ese éxito con un periodo más. Pero si el gobierno es malo, cuatro años ya son una eternidad para el país. No se trata de perpetuar personas en el poder, se trata de permitir que los buenos resultados no se corten a mitad de camino. Mi voto en el Congreso será para que el poder siempre dependa de la meritocracia y de la aprobación real de la gente en las urnas.

¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?

Como hombre que ha labrado la tierra y ha construido empresa, entiendo que la paz es el activo más valioso de una nación; sin ella, no hay inversión, no hay siembra y no hay futuro. Pero la paz no puede ser un cheque en blanco. Yo no respaldo una ‘paz de papel’ que le da beneficios al que delinque mientras el campesino en Boyacá, el comerciante en Cundinamarca o el ganadero en Tolima siguen pagando ‘vacunas’ y extorsiones. Mi visión es gerencial: Seguridad para producir: La paz se mide en kilómetros de vías seguras y en la tranquilidad del emprendedor para abrir su negocio. Cero Impunidad: El diálogo no puede ser una patente de corso para el desorden. Si hay voluntad de paz, debe haber entrega de armas y cese total de ataques a la población civil. Paz con Empleo: La paz más duradera es la que llega con oportunidades. Yo voy al Senado a vigilar que los recursos de la paz se inviertan en transformar al campesino en empresario, no en burocracia. La paz total solo existe si el respeto a la ley es total. Mi compromiso es con el orden para que todos podamos trabajar.

¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?

No.

¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?

Como empresario, yo no miro este tema desde el prejuicio, sino desde la productividad y la legalidad. Durante décadas hemos puesto los muertos en una guerra que no se gana con balas, sino quitándole el mercado a los criminales. Mi postura es clara: El Campo como Empresa: La marihuana medicinal y el cáñamo industrial son una oportunidad de oro para nuestros campesinos. No podemos permitir que las multinacionales se queden con el negocio mientras nuestro campesino sigue perseguido. Apoyo que el campesino sea el dueño de la transformación industrial de la planta. Regular no es Fomentar: Regular significa que el Estado tome el control: que sepa quién produce, quién vende y qué se consume. Prefiero mil veces que el dinero de ese mercado vaya a impuestos para salud y educación, y no a financiar armas que terminan atacando a nuestra población en Cundinamarca o el Tolima. Prevención vs. Criminalización: El consumo debe tratarse como un problema de salud pública, no de policía. Pero ojo: la libertad de consumo no puede pasar por encima del orden público ni de la seguridad de nuestras familias en los parques.

¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?

No.

¿Se requiere o no otra reforma tributaria?

No.

¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?

Sí.

¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?

Sí.

¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?

Sí.

¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?

Como empresario, he visto que la verdadera paridad no se logra solo con leyes de cuotas en un escritorio; se logra garantizando que la mujer tenga independencia económica. Una mujer que tiene su propio dinero es una mujer que decide su destino y que no tiene que aguantar maltratos por necesidad.

La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?

Mire, yo soy bachiller. Yo no necesito un título en administración pública para saber que si la plata entra y no se ve en la obra, es porque alguien se la robó. En mis negocios, el control se hace con los ojos puestos en la caja y con procesos claros. Mi propuesta es traer la disciplina del empresario al Estado: menos papeleo, donde se esconden los ladrones, y más cuentas claras que cualquier ciudadano pueda entender.

Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?

La gente no tiene una imagen desfavorable del Congreso por capricho; la tiene porque siente que allá solo van a calentar la silla, a pelear por egos y a legislar para sus propios bolsillos. Como hombre que ha trabajado toda su vida sin un título de doctor, pero con la frente en alto, mi plan para devolverle la dignidad a esa institución es: Senado a la Calle (Menos Bogotá, más Región): Un congresista no debe vivir encerrado en un palacio de mármol. Mi oficina será itinerante. Un día estaré en los socavones de Boyacá, otro en las fincas de Cundinamarca y otro en los comercios del Tolima. Si usted me eligió, usted tiene derecho a que yo le rinda cuentas en su propia tierra, no en una oficina con aire acondicionado. Productividad Legislativa Real: En mi empresa, si no se produce, no se gana. En el Congreso debe ser igual. Voy a proponer indicadores de gestión: ley que no sirva para mejorarle la vida al que trabaja, ley que no debe existir. Mi bandera, la ‘Ley de Plato Justo’, es el ejemplo de una propuesta que nace del barro, no de una biblioteca. Renuncia a los privilegios: La gente odia que el Congreso sea un club de amigos con camionetas y escoltas pagados por el pueblo mientras el campesino no tiene para el flete. Como yo ya tengo mis propios recursos gracias a mi trabajo legal en la esmeralda y la joyería, llego al Senado a servir, no a que me sirvan. Menos gastos suntuosos y más inversión en lo que importa.

¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?

Como senador, mi brújula en política exterior será una sola: ¿Qué le conviene al que trabaja en Colombia? No podemos seguir manejando nuestras relaciones con el retrovisor o por caprichos políticos. 1. Con Estados Unidos (Socios, no solo asistidos): Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y así debe seguir siendo, pero bajo una nueva óptica: menos asistencialismo y más comercio. Mi prioridad será fortalecer los tratados para que el campesino de Cundinamarca o Boyacá pueda poner su producto allá sin tantas trabas. En seguridad, la cooperación debe ser técnica y de resultados. Si ellos son los mayores consumidores, la responsabilidad de frenar el negocio ilícito es compartida. Necesitamos tecnología y apoyo para el agro, no solo discursos. 2. Con Venezuela (Pragmatismo y Seguridad): Con Venezuela no se trata de si nos gusta el gobierno de allá o no; se trata de que compartimos 2.200 kilómetros de frontera y miles de familias dependen de que esa zona sea productiva y no un nido de delincuentes. Fronteras Seguras: No puede haber paz en Colombia si la frontera es tierra de nadie. Necesitamos relaciones institucionales básicas para combatir la extorsión y el crimen organizado que asfixia a nuestros comerciantes. Comercio con Garantías: Si vamos a venderles, que sea con reglas claras y pagos seguros. Que el beneficio sea para el productor colombiano y no para las mafias que controlan las trochas. Migración con Orden: Debemos pasar de la caridad a la integración productiva, pero siempre exigiendo orden y respeto a nuestras leyes.

¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?

Recursos propios.

¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?

Aún no tengo definido por quién iré a presidenciales.

De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?

Yo respaldo la intención de convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria. Como hombre que viene del campo, sé que ahí está la verdadera riqueza. El actual gobierno puso el ojo en el campesino, y eso es correcto. ¿Por qué? Porque el agro es el motor que puede apagar el hambre y encender la economía. Pero ojo: yo le daría continuidad a la intención, pero cambiaría la ejecución. La tierra por sí sola no sirve si no hay crédito, si no hay vías y si no hay una visión empresarial que transforme al campesino en dueño de su propia industria. Yo seguiría con el apoyo al agro, pero llevándolo al siguiente nivel: de la siembra a la exportación global.

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