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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?
Mi mayor motivación para ser congresista es transformar las causas que he defendido toda mi vida en decisiones reales. He vivido el sistema desde adentro y desde abajo, desde una vereda, y sé que muchas brechas en educación, oportunidades y derechos no se resuelven con discursos, sino cambiando las reglas desde donde se toman las decisiones.
¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal?
No.
De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?
Reforma al Icetex, regulación del acoso y el bullying escolar.
A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?
El principal problema de Colombia es la desigualdad estructural, porque atraviesa la educación, el empleo, la seguridad y la confianza en las instituciones. No se trata solo de falta de recursos, sino de reglas que no permiten que el esfuerzo se convierta en oportunidades reales. La solución pasa por cambiar esas reglas: invertir en educación pertinente, abrir caminos de movilidad social, fortalecer el empleo digno y recuperar la confianza con instituciones que respondan a la gente. No con discursos, sino con decisiones que cierren brechas de verdad.
¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?
No, es que el problema que tiene la constitución es que no se cumple a cabalidad. No podemos poner en riesgo nuestra democracia solo porque la constitución que tenemos hoy no se ajusta al proyecto político del gobierno actual.
¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?
No lo acompañaría.
¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?
No le daría continuidad a la política de paz total tal como está planteada hoy. Colombia necesita una paz que reivindique a las víctimas, fortalezca la seguridad de los territorios y recupere la confianza en el Estado, no una paz que termine negociando procesos que fortalecen a los grupos armados al margen de la ley y deterioran la seguridad. La paz no puede construirse desde la impunidad ni desde la improvisación. Debe tener reglas claras, exigencia real, verdad para las víctimas y resultados verificables. Paz sin justicia y sin control no es paz sostenible.
¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?
Sí, el Estado puede dialogar, pero no de cualquier manera ni a cualquier costo.Los diálogos solo tienen sentido si están claramente delimitados, con condiciones estrictas, tiempos definidos, verificación real y centralidad de las víctimas. El problema no es dialogar; el problema es dialogar sin reglas, permitiendo que algunos grupos se fortalezcan, sigan delinquiendo o ganen control territorial mientras negocian. Colombia necesita diálogos que conduzcan a desmovilización real, verdad, reparación y garantías de no repetición, no procesos que normalicen la violencia ni la impunidad.
¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?
Apoyo un enfoque regulado y diferenciado, no una legalización indiscriminada. En el caso de la marihuana, la evidencia muestra que una regulación responsable puede reducir el mercado ilegal, permitir control estatal y abrir oportunidades económicas legales, siempre con énfasis en salud pública y prevención. Para otras sustancias, Colombia debe actuar con cautela, priorizando la reducción de daños, el tratamiento del consumo problemático y el combate a las economías criminales. La política de drogas no puede seguir siendo solo punitiva ni improvisada: debe combinar regulación donde sea viable, control estatal fuerte y protección de la salud, especialmente de jóvenes y comunidades vulnerables.
¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?
Sí, estoy de acuerdo con la eutanasia, porque creo en el derecho a una muerte digna, en la autonomía personal y en el alivio del sufrimiento cuando no hay posibilidad de recuperación. La eutanasia no es una imposición ni una obligación: es una opción regulada, acompañada por el sistema de salud, con criterios médicos, éticos y legales claros. Defenderla es respetar la dignidad humana, incluso en el final de la vida.
¿Se requiere o no otra reforma tributaria?
Colombia no necesita otra reforma tributaria improvisada, sino un sistema tributario más justo y eficiente. Antes de pensar en nuevos impuestos, el país debe mejorar el recaudo existente, combatir la evasión, revisar exenciones injustificadas y asegurar que los recursos se usen bien. Más que recaudar por recaudar, se trata de cobrar mejor y gastar mejor.
¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?
Sí, debe revisarse y ajustarse, pero no como una medida simbólica ni aislada. El salario de los congresistas y altos funcionarios debe ser razonable, transparente y acorde a la realidad del país, y estar vinculado a resultados, responsabilidades y desempeño. Reducir salarios por sí solo no resuelve los problemas fiscales, pero sí envía un mensaje de coherencia y austeridad, especialmente cuando se le pide esfuerzo a la ciudadanía. La política debe dar ejemplo.
¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?
No estoy de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de renta.; La libertad religiosa es un derecho fundamental protegido por la Constitución, y las iglesias cumplen una función social, comunitaria y espiritual que el Estado debe respetar y garantizar.
¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?
Sí, haría modificaciones al sistema político colombiano para fortalecer la democracia y la confianza ciudadana. El sistema necesita reglas que mejoren la representación, reduzcan la fragmentación y hagan la política más transparente y responsable. Eso implica fortalecer los partidos, mejorar los mecanismos de participación, ordenar la financiación de campañas y elevar los estándares de rendición de cuentas. No se trata de cambiarlo todo, sino de ajustar lo que no está funcionando para que la política vuelva a servirle a la gente.
¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?
Garantizar los derechos de las mujeres no es solo hablar de paridad, es cambiar las condiciones en las que crecemos y participamos. Por eso propongo paridad exigible en la toma de decisiones y una regulación efectiva contra el bullying y el acoso en colegios y universidades, para que niñas y jóvenes puedan formarse, liderar y decidir sin miedo ni silencios forzados.
La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?
La corrupción se enfrenta cerrando los espacios donde ocurre y castigando con severidad a quienes se roban lo público. Mi propuesta combina transparencia y control preventivo del gasto con penas más duras para los corruptos: inhabilidades de largo plazo, devolución obligatoria de los recursos robados y cárcel efectiva, sin beneficios ni rebajas. Quien robe al Estado debe perder su libertad, su patrimonio y cualquier posibilidad de volver a contratar o ejercer cargos públicos. Solo con consecuencias claras se recupera la confianza ciudadana.
Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?
La mala imagen del Congreso no se cambia con discursos, se cambia con comportamiento y resultados. Para contrarrestarla hay que hacer las cosas bien: trabajar con rigor, cumplir la palabra, rendir cuentas de forma permanente y legislar con conocimiento del territorio y de los problemas reales. Mi compromiso es un ejercicio transparente del cargo, con agendas públicas, informes claros de gestión y decisiones explicadas a la ciudadanía. Cuando el Congreso demuestra ser útil, serio y responsable, la confianza empieza a recuperarse.
¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?
Colombia debe manejar sus relaciones con Estados Unidos y Venezuela con pragmatismo, diálogo y sin provocaciones. La prioridad debe ser siempre proteger los intereses de los colombianos, fortalecer la cooperación con Estados Unidos y mantener canales diplomáticos con Venezuela para atender seguridad, migración y fronteras.
¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?
Mi campaña se financia con aportes de amigos, familia y personas que han creído en este proyecto, todos con origen legal y dentro de los topes establecidos. Es un ejercicio basado en la confianza, la transparencia y la convicción de que hacer las cosas bien sí es posible.
¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?
Respaldo al precandidato del partido en el que milito, Juan Manuel Galán, porque hace parte de un proyecto político que defiende los principios del Nuevo Liberalismo: democracia, legalidad, libertades, equidad y reglas claras. Mi respaldo no es personalista, es coherente con una apuesta colectiva por una política responsable, sin extremos ni populismos, que ponga por delante a Colombia y sus instituciones.
De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?
Daría continuidad a las políticas que amplían el acceso a la educación, porque el país no puede retroceder en oportunidades para los jóvenes. Pero no continuaría con la desfinanciación del ICETEX. Este no es un tema de caprichos ni de posiciones ideológicas, sino de garantizar opciones reales de acceso a la educación superior para miles de jóvenes que hoy no tienen otra alternativa. El ICETEX necesita reformas para ser más justo y sostenible, sí, pero desfinanciarlo sin una política clara de reemplazo termina cerrando puertas, no abriéndolas. En educación, menos opciones nunca puede ser la respuesta.
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