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“Por qué votar por”: Vladímir Rodríguez, candidato a la Cámara

“Por qué votar por...” es un espacio de El Espectador para que los aspirantes al Congreso expongan sus propuestas y apuestas de cara a las elecciones del próximo 8 de marzo. Conozca a Vladímir Rodríguez del partido Alianza Verde.

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13 de febrero de 2026 - 09:56 p. m.
Vladímir Rodríguez, candidato a la Cámara.
Vladímir Rodríguez, candidato a la Cámara.
Foto: Archivo Particular
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¿Cuál es su mayor motivación para ser congresista de Colombia?

Mi mayor motivación para ser congresista de Colombia es poder representar un proceso colectivo del que hago parte hace más de 20 años y llevar su voz, sus ideas, sus esfuerzos, su trabajo al máximo escenario de la democracia participativa y representativa en el país y poder hacerlo desde la creación y gestión de leyes.​

¿Ha tenido alguna investigación disciplinaria, administrativa o penal?

No.​

De obtener la curul, ¿cuál será su principal proyecto en el Congreso?

Llegaremos al Congreso con una apuesta legislativa que pone en el centro a la seguridad como un derecho humano. En temas relacionados con seguridad ciudadana, seguridad pública, capacidades del Estado y también en espacios de arte, cultura, entretenimiento, equidad social, ambiente. La seguridad será nuestra principal agenda legislativa para elevarla a política de Estado.​

A su criterio, ¿cuál es el principal problema de Colombia y cómo cree que puede solucionarse?

El principal problema de Colombia es la falta de comprensión del otro, lo que le sucede, lo que le pasa. La falta de entendimiento de que somos un colectivo que debe trabajar y construir conjuntamente una nación, un país mucho más equitativo, mucho más digno y justo. La ausencia de hojas de ruta, de procesos estructurados como nación, como Estado, impide que podamos tener una visión conjunta de futuro. Muchas de las situaciones que se expresan en problemas de seguridad ciudadana, de falta de acceso, de imposibilidad de acceder a servicios, de encontrarnos como un país infeliz, parten de la ausencia de reconocimiento del otro, de comprensión del otro, de construcción de nación y de país con el otro y con la otra. Tenemos que escucharnos más, dialogar más, conocernos más, entendernos como nación. Entonces podemos intentar solucionarlo, aprendiendo del pasado para no repetir los errores en el futuro.​

¿Apoyaría o no un proceso de asamblea constituyente y cómo justifica su postura?

Apoyar una nueva Asamblea Constituyente no es una respuesta de sí o no. Reconocemos y entendemos la importancia de la Constitución de 1991. Es uno de los momentos de mayor madurez de la democracia contemporánea. Pero también hay elementos en la Constitución de 1991 que no responden a las realidades y a las necesidades del país hoy. Debemos abrir en el Congreso primero la discusión y la conversación sobre esos puntos de la Constitución que hoy requieren modificarse, como la reforma a la justicia, reforma electoral, reforma política. Si en esa conversación el país y el momento histórico acompañan la necesidad de una nueva Asamblea Constituyente, entonces podríamos plantear la importancia de hacerla. Pero lo primero es, con la base de la Constitución del 91, dar esas conversaciones, reorganizar y replantear, y sobre todo, revivir muchos de los elementos de la Constituyente que los anteriores congresos y los anteriores gobiernos han cercenado.​

¿Acompañaría o no que en el país se reviva la figura de la reelección presidencial inmediata o que se extienda el periodo presidencial?

No estamos de acuerdo con la reelección inmediata y no estamos de acuerdo en principio con la ampliación del periodo, pero sí queremos dar un debate para armonizar los periodos de la presidencia, las gobernaciones y alcaldías, para que por lo menos en términos de planificación los planes de desarrollo nacional, municipal y departamental tengan una hoja de ruta común.​

¿Le daría respaldo o continuidad a la política de paz total?

Se debe acabar la paz total sin método.​

¿Está de acuerdo con que el Gobierno realice diálogos con grupos ilegales?

Si, el diálogo es necesario y con igual intensidad y convicción se deben hacer acciones operacionales para reducir la capacidad de fuego y la capacidad de control de estos grupos.​

¿Apoya o rechaza la legalización de algunas drogas ilícitas, como la marihuana y otras, que incluya su producción y consumo?

Hay por lo menos dos grandes bloques de razones para hablar sobre la necesidad de legalizar y regularizar el cannabis. La primera fiscal, nuevas fuentes de ingreso para el Estado, además de quitarles a las mafias locales los recursos derivados de la explotación de este mercado. Adicionalmente, una reducción en el gasto fiscal, ya que no se enfoca en represión, sino en regularización y control. Y un segundo gran bloque, el terapéutico, el medicinal, la exploración científica necesaria sobre los beneficios del THC y del CBD, al mismo tiempo, una política enfocada en la reducción de daños.​

¿Está o no de acuerdo con la eutanasia?

La Corte Constitucional despenalizó la eutanasia desde el 97. Hay un marco regulatorio y hay un poco menos de 600 casos el último año. Estoy de acuerdo con la Constitución, estoy de acuerdo con la eutanasia y el derecho a vivir y a morir dignamente.​

¿Se requiere o no otra reforma tributaria?

Es obvio que se necesita una reforma tributaria, ¿pero en qué sentido? Después de evaluar las condiciones de inequidad social y también las cargas tributarias que tienen algunos sectores de la economía viva del país, se hacen los ajustes en el marco fiscal. Esa es la labor de un congresista. Un congresista que no vaya a discutir las reformas tributarias, que no vaya al congreso.​

¿El salario de los congresistas y otros funcionarios del Estado debe reducirse?

El salario de los congresistas y de altos funcionarios del Estado debe ajustarse. Colombia es uno de los países más inequitativos del mundo, entre otros elementos, por la brecha que existe entre salarios para profesiones fundamentales para el país, médicos, trabajadores, fuerza pública y otros cargos como los congresistas, jueces, altas magistraturas. Esta brecha tiene que ajustarse y generar entonces una mayor circulación de capital con base en una mayor equidad salarial.​

¿Está de acuerdo con que las iglesias paguen impuestos como el de la renta?

Sí, la separación entre la iglesia y el Estado se dio hace mucho tiempo. Países como Austria, que solamente tienen un gravamen del 1.5 % para las iglesias, recaudan casi 2 billones de pesos al año. Colombia requiere gravar a las iglesias, no solo por el déficit fiscal, sino por un tema de justicia tributaria.​

¿Haría alguna modificación al sistema político colombiano?

Tenemos que impulsar una reforma política al sistema electoral y al sistema político colombiano. Las entidades y las instituciones hoy existentes, como el Consejo Nacional Electoral, no responden a las realidades políticas del país. Hay que transformarlo en una conversación nacional que reconozca los mecanismos de representación actual y que permita definir unas reglas de juego que no se puedan modificar por caprichos del tomador de decisiones.​

¿Qué propuesta concreta tiene para garantizar la paridad y los derechos de la mujer?

Hoy en Colombia existe un piso de cuotas del 30 %, pero no hay una ley que garantice la paridad 50-50 en su totalidad, no solo en la representación política, sino en todo el aparato estatal y gubernamental. Se requiere avanzar en esta reglamentación.​

La corrupción es un problema de primer orden en el país, ¿cuál es su propuesta concreta para hacerle frente a este flagelo y lograr resultados?

La lucha contra la corrupción es un paripé si solo se queda en discursos nominales. Por ello se debe integrar una transformación, una modernización y una interoperabilidad de los sistemas del Estado. En nuestra propuesta legislativa, en seguridad y tecnología, esta es una de las prioridades. Adicionalmente, la reforma a la justicia debe contemplar una transformación de las penas por corrupción y por apropiación de recursos del erario público para aprovechamiento individual o de particulares.​

Las encuestas señalan que por lo menos tres de cada cuatro colombianos tienen una imagen desfavorable del Congreso. ¿Qué haría para contrarrestar esa postura negativa?

Es sorprendente que con respecto a la mala imagen del Congreso no sean cuatro de cuatro, porque el Congreso no ha cumplido con su tarea. Al Congreso se ha ido a gritar, a ser banales, no a dar las discusiones de país para producir leyes, hacer control político y control fiscal eficiente. Tenemos que dignificar el Congreso; esa es la única manera para poder romper con esa percepción negativa de la corporación.​

¿Qué debe hacer Colombia con el manejo de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y Venezuela?

El Congreso de la República debe propender desde sus competencias y funciones a unas relaciones internacionales multipolares en términos de dignidad, igualdad de los pueblos y de respeto por la autonomía de los mismos. Tanto Estados Unidos como Venezuela son dos aliados fundamentales para el país y debemos tener diálogos de gobierno a gobierno, siempre pensando en el beneficio de nuestros nacionales y con el respeto a la autonomía de los pueblos.​

¿Cómo y con quiénes (particulares y/ privados) está financiando su campaña y cuánto le cuesta ese proceso?

Esta campaña está financiada por amigos, familia y compañeros de lucha de todos estos años y por todas las personas que se quieran sumar para llevar la seguridad como derecho hasta el congreso.​

¿A quién respalda y por qué para la campaña presidencial?

El equipo y yo estamos concentrados en nuestra campaña a la cámara por Bogotá. En su debido momento estudiaremos las propuestas programáticas de los candidatos y el 9 de marzo anunciaremos nuestro apoyo.​

De forma concreta, ¿qué política del presidente Gustavo Petro debería seguir después del 7 de agosto de 2026 y cuál tendría que acabarse? ¿Por qué?

Hay un déficit en las políticas de descentralización real por parte del gobierno. Transformaría los mecanismos del Plan Nacional de Desarrollo y del DFP para territorializar la inversión. Mientras que, la política de fortalecimiento de capacidades del sector defensa y el mejoramiento de las condiciones de dignidad y servicio de los policías y soldados debe mantenerse y entrar en un proceso de transformación para mejorar los planes de carrera de cada una de las cuatro fuerzas.

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