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Mauricio Lizcano: estos son los giros de la vida y la política tras su apuesta presidencial

El exsenador y exministro del gobierno de Gustavo Petro busca llegar a la Casa de Nariño y le apuesta a diferenciarse de los otros 12 candidatos resaltando su preparación académica y un discurso contra los extremos. La tragedia del secuestro lo impulsó a la política y a consolidar una estructura en el Eje Cafetero, con la que ahora se medirá en las urnas este 31 de mayo.

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David Efrén Ortega
13 de abril de 2026 - 11:05 a. m.
Perfil de Mauricio Lizcano, candidato presidencial.
Perfil de Mauricio Lizcano, candidato presidencial.
Foto: El Espectador
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A Mauricio Lizcano la política le llegó por accidente. A sus 18 años, pese a ser hijo de un congresista, no tenía entre sus planes una carrera marcada por las entrevistas en medios, los debates legislativos, los consejos de ministros y menos las correrías por todo el país buscando votos. En el año 2000, cuando aún no terminaba de estudiar derecho en la Universidad del Rosario, su vida y su carrera dieron un vuelco total.

El 5 de agosto de ese año, su padre Óscar Tulio Lizcano, entonces representante a la Cámara por Caldas, fue secuestrado por las Farc, organización criminal que en ese momento intentaba presionar al gobierno para realizar los llamados canjes humanitarios. Días antes de ese suceso, padre e hijo se habían reconciliado luego de una pelea de meses debido a que el segundo no había terminado la carrera por estar viajando y participando en conferencias de organizaciones estudiantiles.

El secuestro empujó al hoy candidato presidencial a renunciar a esa vida de líder estudiantil y a graduarse rápidamente del pregrado, pero, más importante aún, lo lanzó a la vida pública. El joven Lizcano se convirtió en uno de los rostros de la lucha contra ese flagelo. Durante varios años recorrió el país en marchas de víctimas que reclamaban la liberación de sus familiares: militares, empresarios, políticos y tantos más.

También se convirtió en un visitante frecuente de los medios de comunicación, pues tocó las puertas de todos buscando entrevistas para clamar por la liberación de su padre y de todos los secuestrados. De estos días recuerda con cariño la amistad con el periodista huilense Herbin Hoyos, que durante más de dos décadas condujo en Caracol Radio el programa Voces del Secuestro.

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Fue inevitable su salto a la política. En 2002 lanzó de manera simbólica la candidatura de su padre al Senado, con el lema “Lizcano necesita tu mano”, e hizo campaña pidiendo a los colombianos mantener en su memoria a las víctimas de ese delito. En ese entonces su bandera política era la defensa de un acuerdo humanitario para canjear secuestrados por guerrilleros presos, idea que no respaldó el recién elegido presidente Álvaro Uribe. Aun así, Lizcano se ganó la confianza del mandatario, quien sería clave en su carrera y muy cercano en su vida privada, pues fue el padrino de su primer matrimonio.

Por esos días, en una de las pocas pruebas de supervivencia que le llegaban a la familia, Óscar Tulio Lizcano le recomendó a su hijo no meterse en el cuento de la política, pues además de advertirle las consecuencias evidentes, lo cierto es que siempre quiso que Mauricio fuera un abogado prestigioso o un magistrado de las altas cortes. Sin embargo, la suerte estaba echada. En 2003, Lizcano apoyó el referendo político de Uribe y en 2006, con el guiño del entonces mandatario, consiguió un cupo en las listas del Partido de la U a la Cámara.

Ese año, con su padre internado en las selvas del Chocó, donde lo mantuvo retenido una cuadrilla del Bloque Noroccidental, resultó electo con 21.800 votos. No hubo celebración, pues a los pocos días de las votaciones la tragedia familiar se agrandó: en abril de ese mismo año su hermano Juan Carlos, de apenas 22 años, fue secuestrado por el Ejército Popular de Liberación (EPL).

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Su hermano fue liberado en una operación militar, pero él continuó en la pelea por la libertad de su padre. Según cuenta, fue más de 20 veces a El Caguán y a campamentos en Chocó para hablar con el secretariado de las Farc. En varias entrevistas, Lizcano ha recordado que llegó a hablar con alias el Mono Jojoy, que le planteó la posibilidad de liberar a su padre si él los ayudaba a secuestrar a otro congresista, Germán Vargas Lleras. Finalmente, el 26 de octubre de 2008, tras más de ocho años privado de la libertad, su padre logró escapar de las Farc cruzando selvas y ríos junto a un guerrillero desertor.

Mauricio Lizcano continuó con su carrera y en 2010 saltó al Senado con más de 66.000 votos. Ya para ese momento era un político curtido y para muchos el principal elector de Caldas, pues en esa elección y con sus fichas en las regionales se enfrentó y derrotó a figuras del Eje Cafetero como Óscar Iván Zuluaga, Omar Yepes y Mario Castaño. En este rumbo se peleó y se distanció del uribismo y, con la llegada de Juan Manuel Santos al poder, cambió de sombrilla, al igual que lo hicieron varios uribistas.

Lizcano entró de lleno en la defensa del Acuerdo de Paz, dando un mensaje fuerte de reconciliación al aceptar perdonar a los secuestradores de su padre. En 2014 se volvió a lanzar al Senado y rompió su récord de votación, llegando a 96.500. Ese año la justicia lo puso bajo la lupa por el posible delito de constreñimiento al elector, pues la Fiscalía tenía pruebas de una supuesta trama en la que alfiles de su grupo pedían a contratistas del ICBF en Caldas votar por Lizcano para conservar su trabajo.

“Este instituto en este momento está a cargo del doctor Mauricio Lizcano acá en Caldas (...) Lo que nosotros venimos a concertar con ustedes es pedirles que en estas próximas elecciones cada uno de ustedes deposite su voto en torno al doctor Mauricio Lizcano y a la doctora Adriana Marmolejo a la Cámara, y aparte de ello, cada uno comprometerse con cinco votos más (...) Si Bienestar Familiar no cumple con esto, pues ustedes han oído mucho el adagio que dice que rodarán cabezas”, se escuchaba en uno de los audios del expediente. En 2017, la Sala Penal no halló méritos para continuar la investigación al señalar que no había pruebas suficientes.

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Los órganos de control también lo investigaron por supuestas irregularidades en la adquisición de un predio que era objeto de reclamo de tierras por parte de víctimas y en el que su familia tramitó la construcción de una estación de gasolina. Lizcano se defendió asegurando que fueron compradores de buena fe y que no podían “satanizar” los negocios privados de su familia. Este hecho fue investigado por el periodista Guillermo Prieto “Pirry”, quien resaltó que RCN canceló su programa antes de publicar el reportaje. Lizcano negó tener algo que ver.

Para ese momento, Lizcano era uno de los más poderosos del Legislativo como presidente del Senado. A ese cargo llegó en la tercera legislatura, la misma en la que se terminó aprobando el Acuerdo de Paz a pesar del NO al plebiscito y por lo cual fue él quien quedó en la foto oficial recibiendo el acuerdo de manos del presidente Santos.

Su intención era ser presidente en el primer año de ese periodo, pero, según él, sus rivales pusieron a circular una foto suya junto a su padrino de bodas, el férreo opositor al acuerdo Álvaro Uribe, y lo sacaron de la carrera. Lizcano culpó a Armando Benedetti, con quien tuvo acaloradas discusiones que, de acuerdo con versiones de la época, casi pasan a los golpes. Finalmente, antes de cerrar su tercer año en el Congreso, le hizo campaña a Germán Vargas Lleras para la presidencia.

Luego de 12 años legislando y manteniendo un fuerte caudal político en el Eje Cafetero, Mauricio Lizcano decidió tomar un “respiro” para cumplir objetivos académicos. Con cartas de recomendación de figuras como Juan Manuel Santos o Mauricio Cárdenas aplicó a Harvard y fue aceptado para la maestría de Administración Pública.

En esta etapa conoció a Daniel Noboa, hoy presidente de Ecuador y uno de sus mejores amigos, además de compañero de tesis. Juntos investigaron las opciones que tiene Colombia para crecer sostenidamente al 6 %, encontrando que la clave estaría en la tecnología. Con eso en mente, Lizcano decidió extender su tiempo en Estados Unidos y estudió otra maestría en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Según ha contado en varios espacios, esos han sido los años más tranquilos de su vida.

Tras regresar al país, pensó en dedicarse a la investigación o en la promoción de la inteligencia artificial en Colombia, pero lo cierto es que tardó poco en volver a la política. Su padre ya era cercano a Gustavo Petro y en la campaña de 2022 Alfonso Prada los conectó para una primera reunión en la que el hoy presidente le preguntó cómo alguien como él, de partido tradicional y maquinaria, podría llegar a votar por la izquierda. Lizcano le echó el cuento de la tecnología y la cita inicial de 20 minutos pasó a dos horas y media.

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Después de eso, Lizcano le hizo campaña Petro y, tras la victoria en las urnas, este lo llamó para liderar parte del equipo de empalme y luego para ser el director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), una oficina codiciada por muchos políticos, pues desde allí se maneja lo que llaman el “computador de Palacio”, donde se cocinan los acuerdos de representación en el Ejecutivo.

La llegada a un despacho contiguo al del presidente, dice Lizcano, fue un choque. Según él, las “intrigas palaciegas” lo llevaron a pedir otro puesto en el que sí pueda ejecutar, momento en el cual Petro lo envió al Ministerio de Trabajo, además como una clara ficha para mantener el favor de la bancada de La U en la votación de las reformas.

Renunció al Gobierno en enero de 2025, ya con la mira puesta en esta campaña. Según él, hoy hay muchos líderes y candidatos que están viendo que buscan gobernar para la izquierda y la derecha, razón por la cual, asegura, quiere ser una voz nueva que gobierne para todos. Lo cierto es que quiere ser presidente desde que estaba en la primaria, cuando lo dejó claro en un ejercicio de su cartilla que le pedía llenar una solicitud de empleo. Presidente de la República, puso en la casilla que decía “Empleo al cual aspira”.

Lizcano inscribió su campaña en fórmula con Luis Carlos Reyes, otro exministro de Petro, quien renunció por motivos familiares y terminó dándole paso a Pedro de la Torre, investigador científico de Harvard.

Con el rótulo de ser uno de los candidatos más preparados y el discurso de una alternativa a los extremos, que de hecho lo ha llevado a cuestionar duramente a Petro, Mauricio Lizcano, que insiste en que está en la política por accidente, es uno de los 13 nombres que el país encontrará en las urnas este domingo 31 de mayo.

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David Efrén Ortega

Por David Efrén Ortega

Periodista de la Universidad Javeriana. Tiene experiencia en el cubrimiento de política, paz y memoria. Premio CPB en la categoría de Medios Digitales.@davidortegasodortega@elespectador.com
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