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En medio de encuestas contradictorias, denuncias sobre supuestas irregularidades de candidatos, juego sucio a través de cuentas falsas en las redes sociales y afanes de miles de ciudadanos a quienes les fue anulada la inscripción de cédula por supuesta trashumancia y reclaman su derecho al ejercicio del voto ante las oficinas de la Registraduría en todo el país, el proceso electoral de autoridades locales y regionales llega a su recta final. Las cartas están jugadas, los partidos hacen sus cálculos y mañana será la voz del pueblo la que diga la última palabra.
Colombia elige este domingo 32 gobernadores, 1.102 alcaldes, 418 diputados, 12.065 concejales y 184 miembros de las juntas administradoras locales, en un proceso que, dice el Gobierno, puede ser el más tranquilo de los últimos años, pues transcurrirá en medio de unas negociaciones de paz con las Farc y un cese del fuego y de hostilidades unilateral declarado por esa guerrilla. Aún así, en algunas regiones persisten los riesgos por las amenazas de las bandas criminales o neoparamilitares, que siguen viendo en el poder local un jugoso botín.
Según el libro Mapas y factores de riego electoral 2015, presentado por la Misión de Observación Electoral (MOE), en 487 municipios del país (43 % del total) hay niveles considerables de riesgos indicativos de fraude, 438 con índices de riesgo por factores de violencia y 204 en los que convergen ambos tipos de alertas. En este último universo se destacan 59 municipios que fueron catalogados en riesgo extremo, concentrados en su mayoría en departamentos como Guaviare, Caquetá, Arauca, Cauca, Nariño y Chocó.
A estos riesgos se suma el fenómeno de la trashumancia o trasteo de votos, un verdadero dolor de cabeza para el Consejo Nacional Electoral (CNE), tras la decisión de anular la inscripción de más de millón y medio de cédulas, lo que originó una avalancha de reclamos y el posterior reversazo habilitando para votar, hasta ayer, 330.472 de esos documentos sancionados. Sin embargo, las alertas se mantienen, pues se han identificado por lo menos 119 municipios en los que se presenta una alta tasa de inscripción de cédulas y en algunos pueblos son más los votantes que los residentes.
El estudio de la MOE plantea también los riesgos electorales por factores relacionados con violencia, medidos a través de casos de presencia de grupos armados ilegales (guerrillas y bandas criminales), acciones unilaterales de los mismos, violencia política contra elegidos y candidatos, riesgo de desplazamiento y violaciones a la libertad de prensa. De los 438 municipios en los que se detectaron alertas de este tipo, 80 fueron catalogados como de riesgo extremo, siendo Cauca el departamento que más municipios reporta, seguido por Chocó, Norte de Santander, Antioquia y Nariño.
El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo —quien desde hace dos semanas adelanta una correría por todo el país—, señaló que los esfuerzos están puestos en garantizar unas elecciones transparentes y en total tranquilidad. “No se puede desconocer que hay amenazas en algunas regiones, pero se ha hecho un gran esfuerzo por parte de la Fuerza Pública. Al día de hoy, estas son las elecciones regionales con menor número de hechos violentos de las últimas décadas. En todo caso, no bajaremos la guardia hasta el día de los comicios”, enfatizó.
A su vez, el presidente Juan Manuel Santos expidió un decreto en el que ordena a sus funcionarios desplazarse a todas las regiones de Colombia para ejercer estricta vigilancia sobre los comicios. Cada ministro, viceministro, o funcionario del Gobierno tendrá a cargo un departamento del país y se convertirá en una especie de “guardián” del mismo durante toda la jornada electoral de este domingo. Los únicos ministros que se quedarán en Bogotá serán los de Interior y de Defensa, que tendrán a su cargo puestos de mando unificado.
La hora de la verdad ha llegado. Los partidos políticos y candidatos hacen sumas y restas y muchos intentan agregar fuerzas a última hora. Todos tienen claro que los resultados que obtengan mañana marcarán la pauta rumbo a las elecciones a Congreso y Presidencia de la República en 2018. Dicen los expertos que el número de gobernaciones y alcaldías de ciudades capitales que obtengan marca el punto de partida de esa carrera presidencial. Pero, sin duda, en términos de la paz, estos comicios significan también la elección de los mandatarios que afrontarán los retos del posconflicto.