Pocos son los detalles de la agenda que el cuerpo diplomático colombiano se aventuró a dar a conocer sobre el encuentro del ministro de exteriores colombiano, Jaime Bermúdez, con su homólogo ecuatoriano, Fander Falconí, este martes en la noche en Nueva York (Estados Unidos).
En el Council of the Americas, en Manhattan y de manera hermética, se realizó el encuentro entre ambos cancilleres, en una nueva ola de acercamientos entre ambas naciones, luego de la ruptura de relaciones producida por el bombardeo colombiano al campamento de Raúl Reyes, el primero de marzo de 2008.
La OEA, el Centro Carter y una comisión binacional de facilitadores civiles han intentado, en vano, restablecer de manera integral las relaciones diplomáticas de los dos países vecinos. Dada la delicada situación actual de las relaciones, el Canciller colombiano ha preferido ser hermético y no ventilar públicamente los temas tratados durante la reunión.
Horas antes, sin embargo, en un hotel de Manhattan a donde asistía a un encuentro auspiciado por la Organización de Estados Americanos, el embajador colombiano ante este organismo, Luis Alfonso Hoyos, le explicó a un grupo de periodistas que lo que el país espera es establecer una “hoja de ruta” entre ambos gobiernos, basándose en una metodología particular. Se trataría, explicó, de determinar listas de reclamaciones de parte y parte, para luego establecer puntos en común y comenzar lentamente a resolverlos.
El presidente Uribe ha sido aún más lacónico y se limitó a sonreír holgadamente cuando una periodista le preguntó, horas después de asistir a la Cumbre sobre Cambio Climático, en Naciones Unidas, por las expectativas que tenía sobre el encuentro ministerial.