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16 Aug 2021 - 3:34 p. m.

“La culpa no es del que exige resultados con transparencia”: Uribe

El expresidente Uribe hizo esa declaración sobre los casos de falsos positivos en la conversación que sostuvo con el presidente de la Comisión de la Verdad. Los comisionados Leyner Palacios y Lucía González también participaron en la histórica reunión.
Aunque considera ilegítima la Comisión de la Verdad, el expresidente Uribe aceptó conversar con el presidente de esa entidad, el padre Francisco de Roux. /Archivo
Aunque considera ilegítima la Comisión de la Verdad, el expresidente Uribe aceptó conversar con el presidente de esa entidad, el padre Francisco de Roux. /Archivo
Foto: Archivo

El encuentro es histórico. Desde el proceso de paz en La Habana, el expresidente Álvaro Uribe y los sectores políticos afines a su pensamiento de derecha, se han mantenido en que la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, y todo el Sistema Integral de Paz (creado a partir del Acuerdo Final) no tienen legitimidad. Sin embargo, aunque se ha mantenido en esa negación, Uribe aceptó reunirse con el padre Francisco de Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, y dos comisionados, para contar su versión del conflicto y contribuir con la verdad.

Así lo expresó Uribe este lunes festivo, en compañía del padre De Roux, Leyner Palacios y Lucía González, los dos comisionados que también hacen presencia en la reunión. La conversación se lleva a cabo en la finca del exjefe de Estado en Llano Grande, Antioquia.

Cruces de información previa al evento

Las reglas del encuentro fueron confusas. Cuando se conoció la noticia de que Uribe se reuniría con De Roux, el país conoció que dicho encuentro se daba por fuera de la Comisión de la Verdad y que el padre lo escucharía en su calidad de civil. No obstante, la entidad también ha reiterado en múltiples ocasiones que sus encuentros para la contribución de la verdad se ajustan a los requerimientos de las personas que darán su versión de la verdad de la guerra. En ese sentido, ambas partes aceptaron dialogar y se entiende que Uribe está dando su testimonio ante la Comisión de la Verdad y no fuera de ella. El equipo de prensa del exprimer mandatario, y el propio Uribe, afirmaron que la conversación sería pública y transmitida por medio de sus cuentas digitales.

Tras la comunicación oficial del expresidente, la Comisión de la Verdad envió una carta a la opinión pública, asegurando que si bien el encuentro se daba por fuera de la entidad, De Roux lo escucha en su condición de presidente de la Comisión. “El expresidente Álvaro Uribe así lo entiende, y participa desde la posición que tiene respecto a las instituciones del Acuerdo de Paz”, expresó la CEV. Esto reforzó el entendimiento de que su contribución se da en el marco de la entidad.

Asimismo, señaló que la información recibida por parte del exjefe de Estado será sometida a un análisis y contraste para verificar los hechos mencionados, así como se ha hecho con los demás expresidentes y personas que han entregado su versión sobre el conflicto armado. “La Comisión presentará en la reunión las preguntas que considera necesarias para la explicación del conflicto armado interno a partir de las inquietudes de las víctimas y de su propio análisis”, agregó.

Adicional a ello, hubo un cruce de información entre las dos partes: mientras la Comisión de la Verdad expresó que el evento no sería público ni transmitido, Uribe reiteró que se transmitiría por su canal de YouTube.

“El compromiso entre las partes es que durante el encuentro no habrá transmisión pública, ni difusión en redes sociales, ni atención a medios. Esto según lo acordado. La reunión se prolongará a lo largo del día. Si hay algún cambio en estos aspectos les compartiremos la información”, indicó la CEV. No obstante, luego se inició la transmisión, a pesar de que, como dijo la Comisión, eso no fue lo acordado.

Tensión y diferencias entre Uribe y los comisionados

La reunión empezó con ambiente lleno de tensión. En principio, porque hubo problemas de sonido en la transmisión, pero también, por cuenta de la participación de los comisionados Palacios y González. En los primeros minutos, el padre De Roux expresó que la reunión entre ambas partes obedecía a la necesidad de hablar del dolor humano que se vivió por el conflicto armado. Entenderlo, dijo, es su labor de cara a las víctimas y por eso, en el encuentro con Uribe, era necesario hablar de responsabilidades en la guerra.

“Es nuestro trabajo saber si hay responsabilidades, en el sentido en que las responsabilidades ayudan a aclarar lo que pasó en la guerra. La Comisión tiene la responsabilidad de escuchar a todo el país, sino no se explicaría por qué estamos acá. Nos tenemos que encontrar como seres humanos. Nosotros no solo escuchamos sino que tenemos que entender. Lo que usted nos va a entregar lo sometemos a contraste para ver cómo podemos explicar esto que nos sucedió, como hemos hecho con lo que nos entregan otros expresidentes. Pedimos que nos ayuden encontrar [la verdad] para que el dolor de las víctimas tenga una respuesta”, manifestó De Roux, aclarando además que en este escenario no valen los argumentos de autoridad, sino más bien las versiones del conflicto armado para construir la verdad.

Después de eso, la comisionada Lucía González iba a hablar, pero Uribe le preguntó: “no entiendo, además del padre, ¿van a hablar ustedes?”. Ese momento también generó tensión, pues la idea de que estuvieran presentes González y Palacios era que pudieran contribuir con preguntas al expresidente.

A la inquietud de Uribe, ella respondió: “Sí, somos comisionados en igualdad de condiciones al padre Francisco de Roux. Él guía la entrevista, pero estamos en igualdad de condiciones y tenemos la misma responsabilidad [de buscar la verdad]. Nosotros tratemos no interrumpirlo para que pueda desarrollar su reflexión, pero estamos en igualdad de condiciones aquí. Nos interesa identificar los factores de persistencia de la guerra”, le insistió González.

Adicional, en un punto de la conversación, Uribe reiteró que no reconoce la legitimidad de las instituciones creadas a partir del Acuerdo de Paz. Enfatizó en que validar el gobierno del presidente Iván Duque es distinto a tener que encontrar como legítimas la Comisión de la Verdad y demás entidades del Sistema Integral de Paz. “Sus orígenes son muy diferentes”, señaló. Sin embargo, aclaró que el respeto por el padre y por los comisionados se mantiene, aunque niegue la legitimidad de la CEV.

“Mi familia es víctima aunque nunca se haya declarado como tal”

En su intervención, Uribe resaltó que conoce el dolor de primera mano, pues se crió en la violencia política. “Nos tocan todas las violencias en el campo, en la universidad. Mi familia es víctima, aunque nunca se haya declarado como tal. Cuantas personas han asesinado estando a mi lado, cuánto dolor me ha causado eso. Aquí hay el mayor sentimiento de dolor por Bojayá, El Salado, el secuestro de los diputados”, agregó el exprimer mandatario, ante la expresión del presidente de la Comisión de la Verdad sobre la necesidad de hablar del dolor humano.

Uribe continúo con su testimonio sobre la seguridad democrática. Aseveró que su concepción de seguridad democrática, política en la que se centró su gobierno, era totalmente diferente a la que se vivió en América Latina, que estuvo relacionada con los procesos de las dictaduras en el continente. “Había la idea de que la seguridad obedecía a los procesos de seguridad nacional de las dictaduras de América Latina. La nuestra, desde su concepción, es totalmente diferente. Hablamos de seguridad democrática sin afectar las libertades, los valores democráticos. Seguridad democrática para todos los ciudadanos. Tuvieron seguridad mis más cercanos colaboradores y mis más lejanos adversarios”, asintió.

La transparencia, publicidad, eficacia, respeto por las libertades, y apertura a la discusión las enumeró como partes de su concepción de seguridad democrática. “Siendo gobernador reclamé públicamente que se instalara la oficina del Alto Comisionado. Siendo presidente abogué porque se renovara el acuerdo y se extendiera el convenio”, advirtió.

Desmovilización en su gobierno + “falsos positivos”

En esa línea, afirmó que en su gobierno hubo “toda la generosidad con la reinserción de miembros de grupos ilegales. Dimos prioridad a la desmovilización. Está en el manifiesto democrático y en los discursos de la época”. Es una aseveración que el expresidente ha reiterado en diferentes intervenciones en los últimos años, por cuenta de los reproches de diferentes sectores sociales y políticos y la pregunta sobre su responsabilidad en las ejecuciones extrajudiciales, un fenómeno que tuvo los más altos índices de ocurrencia en su mandato presidencial.

“Se desmovilizaron 35.000 paramilitares y 18.000 guerrilleros. Fueron desmovilizaciones individuales que sumaron más que las colectivas en los últimos años. Y si bien hubo penas alternativas, los responsables de delitos atroces estuvieron un tiempo privados de la libertad, y muchas personas fueron extraditadas”, aseguró. Sobre la extradición, testificó que no la usó para impedir que se conociera la verdad de los paramilitares, como se le ha acusado. En vez de eso, Uribe dijo que si bien la extradición se suspendió durante una época, se reactivó porque su gobierno encontró que los exmiembros de dicho grupo ilegal estaban incumpliendo su compromiso con la justicia.

Su argumento se cimentó, una vez más, en que esas desmovilizaciones “no tuvieron sacrificios constitucionales ni se les dio derecho de elegibilidad a personas responsables de delitos atroces”, refiriéndose a lo que siempre ha criticado del Acuerdo de Paz con las Farc. Según su concepto, el tratamiento diferencial (como él acuña la justicia transicional que busca la verdad) a quienes estuvieron en el conflicto armado, es un factor de persistencia de las dinámicas de violencia.

En su intervención sobre la importancia de la desmovilización en su gobierno, hizo un alto para hablar sobre los delitos de ejecuciones extrajudiciales hechos por la Fuerza Pública en combate, luego conocido como “falsos positivos”. Le expresó al padre De Roux que en su administración insistió en una norma para que ningún hecho fuera ocultado. “Por eso muy temprano en nuestro gobierno apareció el tema de Guaitarilla, donde hay un delito imputable a la Fuerza Pública. Lo primero que pedí es que todo saliera a la luz pública. No tenían que hacer investigación periodística, el gobierno era el primero en estimular que eso se conociera”, contó.

Se refirió también a una visita que hizo a Cajamarca y que, según dijo, los soldados lo engañaron: “El día que llegué, me dijeron que unas personas habían fallecido en un combate con las Farc. Pero, no fue así. Cuando leo las sentencias judiciales sobre el tema, hay sombras de que no se percataron de la identificación de las personas a quienes les estaban disparando. Le dispararon a unos campesinos y esas personas están condenadas”, agregó. y así continuó sucesivamente dando ejemplos sobre su interés en que dichos crímenes se conocieran y que, en varios, no interviniera la Justicia Penal Militar, sino que lo hiciera la justicia ordinaria.

“Decir ‘no estarían recogiendo café' fue un error”: Uribe

Al respecto, recordó su relación con el colectivo de madres víctimas de los mal llamados falsos positivos en Soacha, uno de los casos que mejor ejemplifica el fenómeno criminal de la Fuerza Pública que enlutó a miles de familias colombianas por cuenta del desarrollo de la política de bajas en combate.

Rememoró que años después de una reunión que tuvo con varias madres de Soacha, un grupo de ellas que no estuvo en dicho encuentro lo denunció ante la Corte Suprema porque las estaba revictimizando.”Allá les pedí perdón, le dije que ese no era el interés y me comprometí a no revictimizarlas”, indicó. No obstante, en esa relación de desencuentros y de acusaciones que le han hecho las madres de los hombres de Soacha reconocidos como víctimas de ejecuciones extrajudiciales, Uribe resaltó que él sí cometió un error. Aceptó que se equivocó cuando justificó la muerte de esas personas con la indignante frase ‘no estarían recogiendo café'.

“Yo cometí un error de decir ‘no estarían recogiendo café'. He reconocido ese error en muchas oportunidades, pero lo repito hoy. ¿Por qué lo cometí? Porque fui inducido al error por informaciones que escuché”, manifestó.

¿Reconocimiento de responsabilidad?

Entre los muchos puntos a resaltar, hay uno importante: la aceptación o no de las responsabilidades del expresidente en el conflicto armado y, en específico, en el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales. En una de sus declaraciones en el encuentro con la Comisión de la Verdad, en pocas palabras Uribe no admite su responsabilidad en estos delitos de la Fuerza Pública, de la que fue jefe máximo como presidente de 2002 a 2010. Lo expresó cuando habló sobre los consejos de seguridad que realizó con mandatarios locales y regionales.

“No falta el que diga que como yo exigía muchos resultados, por eso asesinaron inocentes...¡Por favor! Es mi deber, hace parte de mi temperamento, de mi formación, exigir resultados con transparencia, con observancia de los derechos humanos. La culpa nunca es de quien exige resultados con transparencia. Es del incapaz criminal que para demostrar resultados, produce crímenes”, aseguró.

El también exsenador se refirió de igual manera a las Convivir: “Se me acusa de ellas, pero fueron creadas por una ley anterior al gobierno nacional de la época en la que fui gobernador. La Corte las declaró exequibles. No participe ni en el decreto ni en la ley. En el Estado de derecho hay algo superior a la legítima defensa y es ser solidario con las autoridades en procura de los fines del Estado”, afirmó. No obstante, reconoció que cometió un error porque, cuando fue gobernador, dijo que dichas Convivir debían tener armas largas. “[Fue] por el desespero de ver tanta violencia y de que había que apoyar a la Fuerza Pública. Pero, ese error se quedó en el discurso, pues nunca se les concedieron las armas”.

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