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13 Nov 2022 - 2:00 p. m.

Entre promesas de cambio y una opinión pública optimista, pero impaciente

Poco a poco se marca el fin del “período de gracia” con que arranca todo gobierno. A partir de ahora, ya no puede usar el espejo retrovisor como excusa y necesita un mensaje claro y firme para avanzar en las reformas propuestas.

Juan Fernando Giraldo* - Sergio Guzmán ** / ESPECIAL PARA EL ESPECTADOR

Petro registra un buen respaldo a su gestión en el arranque de su mandato.
Petro registra un buen respaldo a su gestión en el arranque de su mandato.
Foto: AFP - LUDOVIC MARIN

El balance de los primeros 100 días del gobierno de Gustavo Petro es mejor de lo que piensan sus opositores, pero mucho peor de lo que sus entusiastas seguidores anticiparon. Son muy poco para un cambio de modelo, pero son suficientes para entender los retos que tendrá el primer mandatario y el Pacto Histórico durante los próximos cuatro años.

Desde el primer día, Petro y su movimiento político han tenido tres grandes metas: demostrar que son diferentes a todos los gobiernos anteriores, conseguir una coalición amplia que les dé gobernabilidad y margen de maniobra legislativa, y asegurar la trascendencia del Pacto Histórico como vehículo de cambio, incluso después de 2026.

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Como presidente, Petro ha sido claro en que sus objetivos centrales obligan a un replanteamiento del papel del sector privado en la construcción de riqueza y el del Estado en la administración y distribución de esa riqueza, y que la población en condiciones de vulnerabilidad y pobreza deben ser los primeros en recibir la atención. Por otra parte, estos primeros 100 días han estado marcados por la reacción de un establecimiento político y económico acostumbrado a unas reglas de juego más favorables, un gabinete diverso que apenas empieza a entender su dinámica de trabajo como equipo y una opinión pública optimista, pero impaciente.

* De buho Clarity for Leaders ** De Colombia Risk Analysis

Balance político

Según el Índice Agregado de Favorabilidad Presidencial (IAFP) de Colombia Risk Analysis, el presidente Gustavo Petro tiene una favorabilidad de 54,6% y en el Índice Mensual de Favorabilidad Presidencial (IMFP), esta llega al 53,7%. Cabe resaltar que en sus primeros 100 días, Iván Duque tenía 42,4% de favorabilidad, según el IAFP y 36,3% en el IMFP. A todas luces, el desempeño de Petro como presidente ha sido mejor calificado por la ciudadanía que su antecesor a estas alturas de su gobierno.

“Petrómetro”

El “Petrómetro” de buho Clarity for Leaders muestra un fin acelerado de la “luna de miel” que se hace evidente en la tonalidad hacia el Gobierno en medios de comunicación. En agosto, la negatividad era solo del 11 % y la favorabilidad de un 14 %. En septiembre, la negatividad aumentó al 25 % y la favorabilidad al 18%, tendencia que se mantuvo intacta en octubre. Los indicadores ideales en gestión de gobierno marcan una negatividad por debajo del 10 % y una favorabilidad que supere la desfavorabilidad. En los primeros 100 días, el Gobierno no ha logrado controlar estas dos variables.

En materia de líderes de opinión, el gobierno Petro revela un desgaste acelerado durante el arranque de su mandato, que puede ser observado en dos dimensiones: hostilidad e interés. Aunque a lo largo de este tiempo ha logrado conservar un respaldo entre los columnistas, que oscila entre el 19 y 22 %, la hostilidad en los escritos ha pasado del 30 % en el mes de septiembre al 53 % en el de octubre. Esto significa un incremento de 23 puntos en la hostilidad general de los líderes de opinión hacia el Gobierno.

Adicionalmente, es notorio un desinterés de esos líderes de opinión por enfocarse en la agenda gubernamental. El volumen de columnas escritas presentó una caída del 23 % en septiembre frente a agosto y del 50 % en octubre frente al mes anterior. El Gobierno está perdiendo la batalla por la opinión de los líderes por cuenta del silencio de quienes lo respaldaron al comienzo de la administración.

Gabinete

En materia de vocería, es natural que los medios se enfoquen en las declaraciones del presidente, que actualmente representan el 53 % de las manifestaciones del gabinete y el Gobierno. Llama la atención que, al cubrir temas económicos, los medios han recogido declaraciones de 14 funcionarios y de siete en más de un artículo. Es decir, no se ha consolidado una vocería disciplinada en materia económica. También es llamativo que uno de los mensajes articuladores que ha propuesto el Gobierno, como el de la “paz total”, solo constituye el 10 % de todas las declaraciones de los altos funcionarios.

Congreso

Si bien el presidente Petro tiene mayorías en Senado y Cámara, y la oposición no tiene cómo bloquear sus propuestas o fragmentar la opinión pública en su contra, tampoco es claro que pueda tramitar sin obstáculos su ambiciosa agenda.

Apenas inició el Gobierno, fue evidente que no sería posible pasar una reforma tributaria de $50 billones, entonces se presentó una por la mitad de este monto. Luego, durante el debate legislativo en el que una gran cantidad de artículos fueron eliminados o modificados para lograr la aprobación de los partido Conservador, Liberal y de la U, el proyecto terminó en $20 billones.

La famosa mermelada no encontró obstáculos dentro del Pacto Histórico, aunque el malestar es evidente en algunos de sus miembros por tener que sacrificar promesas de campaña y compartir el poder con partidos tradicionales, quienes representan el establecimiento contra el cual hicieron campaña.

La coalición legislativa de Petro está destinada a disolverse antes de las elecciones locales, donde los partidos de la coalición competirán entre sí por cargos de elección popular en todo el país. Aunque las alianzas son posibles para esas elecciones locales, es poco probable que esas fuerzas políticas lleguen a un acuerdo. Cada vez es más probable que Petro recurra a fórmulas populistas para combatir los efectos de una creciente impopularidad y el debilitamiento de la economía.

Economía

El Banco de la República estima que la tasa de crecimiento del PIB para 2023 será del 0,5 %, mucho menos que el 7,9 % estimado para 2022. Según la encuesta Invamer de esta semana, el 37,7 % de los encuestados consideran que la economía, el desempleo y el costo de vida son el mayor problema que tiene Colombia. Los medios también han puesto la lupa sobre los temas económicos y están aportando el 21 % de la desfavorabilidad total del Gobierno, de acuerdo con la medición de medios de buho Clarity for Leaders.

Los planes económicos están siendo impactados y limitados por factores externos e internos: el aumento de las tasas de interés en EE. UU., la crisis de las cadenas de valor y la guerra en Ucrania, que ha impactado los precios de los alimentos y los combustibles. Y están las posiciones, a veces contradictorias, del mandatario y sus ministros. Por ejemplo, la ministra de Minas y su viceministra desaprueban los nuevos contratos de exploración y explotación petrolera, y la ministra de Trabajo planea un alza récord del salario mínimo y habla de controlar los precios para contener la inflación.

En varias ocasiones, el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, ha tenido que salir a enmendar lo que ha dicho el presidente y miembros del gabinete. La incertidumbre macroeconómica es tanta, que J. P. Morgan, el banco más grande de EE. UU., y Fitch Ratings consideran que los trinos del mandatario han generado volatilidad e incertidumbre en el mercado.

Reforma tributaria

La reforma tributaria fue el primer triunfo legislativo del Gobierno. Con ella, el Pacto Histórico deja claro que maneja la agenda en el Capitolio con tiempos y prioridades diferentes a las de sus antecesores (que pasaban las tributarias sigilosamente entre Navidad y año nuevo). El resultado es la cuota inicial del cambio que obliga a las clases más pudientes y a algunos sectores específicos, como el extractivo, a aportar más.

Petro gastó un capital político significativo durante el trámite del proyecto y obtuvo un resultado parcial frente a sus expectativas. Pero es probable que el Gobierno entienda que tramitar más de una gran reforma por período legislativo puede desgastarlo ante el Congreso y la opinión pública.

La reforma es el punto de la agenda que se ha llevado más espacio de medios y líderes de opinión. El 16 % de las noticias en los primeros 100 días se han referido al tema, mientras que el 20 % de las columnas sobre la gestión han tratado la propuesta del Gobierno. Eso sí, el cubrimiento de la tributaria es uno de los más negativos hacia el Gobierno, con un promedio de negatividad del 43 %, contrastado con un 16 % de favorabilidad, de acuerdo con el “Petrómetro”.

Inflación

Colombia registró en octubre su mayor inflación desde 1999, con una cifra del 12,22 % anual. Para atajarla, el Banco de la República aumentó la tasa de interés a un 11 %, la más alta en 21 años. El alza de precios afecta especialmente a la población de estratos más bajos, aumentando el riesgo del resurgimiento de movilizaciones.

Para combatir la inflación, el presidente Petro dispone de medidas inmediatas, como lo son el control de precios e incrementar los aranceles. No obstante, ambas representan riesgos políticos, debido a que las limitaciones en los mercados provocarían el encarecimiento de bienes e insumos importados, impidiendo que los productores suban o bajen los precios en caso de un aumento en la inflación. Otra opción sería impulsar la producción doméstica, lo que mitigaría los choques económicos externos, una estrategia de largo plazo que propuso el mandatario desde la campaña. La inflación es uno de los principales factores que acortan la “luna de miel” del Gobierno. Por su parte, el precio del dólar, aunque hoy esté a la baja, llegó a máximos históricos, llegando a los $5.000 y aumentando la percepción de riesgo en los inversionistas.

El cubrimiento de temas económicos ha tenido una negatividad promedio del 26 %, cuatro puntos por encima de la negatividad promedio del Gobierno en medios. Los voceros más visibles de la oposición en temas económicos han sido en estos primeros 100 días Paloma Valencia, Enrique Gómez, Jorge Enrique Robledo y Juan Carlos Echeverry.

Protestas y oposición

Durante los primeros 100 días, las marchas y manifestaciones han sido convocadas por la oposición. Si bien dentro de los grupos de esta hay personas de distintas corrientes políticas, el presidente Petro marcó a esa oposición de “uribista”, marginando voces y liderazgos alternativos que se oponen a la agenda reformista planteada. Los gremios también han apoyado las protestas relacionadas con sus propias causas, como la minería o el petróleo, tanto en las regiones productoras como en las principales ciudades. Pero aún no reúnen a grandes grupos de la población. La defensa del establecimiento carece de voces, diversidad y fuerza.

Según las encuestas, la aprobación del primer mandatario es alta, lo que ha hecho que se dé el lujo de ignorar la protesta social. Las manifestaciones no tienen oposición política ni policial, reduciendo su impacto y visibilidad. La oposición es minoría, por ahora. Se ha mostrado impaciente frente a las acciones del Gobierno, pero no parece reconocer que el presidente está navegando por vientos favorables en materia de respaldo popular, así se avecinen tormentas en lo económico.

¿Habrá protestas y marchas exitosas contra el Gobierno en el futuro? Claro. Es probable que su principal detonante esté relacionado con el malestar económico que surja en 2023. Esto, sin duda, también afectará las elecciones locales, donde la oposición y los grupos políticos independientes tendrán una ventaja, especialmente si la popularidad de los alcaldes alternativos actuales y del jefe de Estado empeora.

¿Para dónde va la administración más allá de los primeros 100 días?

El gobierno Petro no ha logrado consolidar una narrativa de cambio social que enmarque los debates políticos y económicos en un mensaje sencillo que explique cómo sus batallas impactan positivamente la cotidianidad ciudadana. La agenda de la reforma tributaria desplazó el interés de la agenda social del primer mandatario. Mientras que en agosto el 15 % de las columnas de opinión se referían a la agenda social del Gobierno con una favorabilidad del 29 %, en octubre solo el 11 % de estas se referían a temas sociales con una favorabilidad de tan solo 8 %. Se podría concluir que el debate sobre la reforma tributaria ha ahuyentado el apoyo de los líderes de opinión hacia esa agenda social de Petro.

El banderazo de los 100 días marca el fin de un supuesto “período de gracia” que le dan la oposición y los medios de comunicación a la nueva administración. Si bien la hostilidad que recibe el Gobierno por parte de los medios tradicionales y líderes de opinión es alta, y las voces de control político son crecientes, es altamente probable que después del 16 de noviembre la intensidad de las críticas y la oposición incremente. A partir de ahora, el gobierno Petro ya no puede usar el espejo retrovisor como excusa y necesita un mensaje para avanzar en las reformas que prometió. Esto será difícil considerando su relación desgastada con los empresarios, las elecciones de 2023 afectando su relación con el Congreso y la impaciencia de un país que empieza a sentir los efectos de la contracción económica y las grietas de promesas incumplidas.

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