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El exministro Luis Guillermo Plata fue designado como gerente de la estrategia contra el COVID-19 por el presidente Iván Duque, para trabajar de la mano del Ministerio de Salud y articular la ruta a seguir para atender la pandemia con las otras dependencias del Gobierno. Un mes y medio después de su nombramiento, Plata habla con El Espectador sobre la labor que han venido realizando, las dificultades que ha implicado salir a un mercado sin existencias de implementos para atender la crisis y la forma en que se ha venido haciendo el seguimiento de los recursos repartidos entre las regiones.
La gerencia comenzó con fuerza y ahora escasamente se menciona, ¿qué ha pasado en este último mes?
Eso tiene muchas formas de verse. Mi función es ayudar, coordinar y articular. No estoy para brillar, ni para tener un perfil alto o salir en los medios; soy de los que hacen las cosas. Uno tiene una misión más de juntar y eso no es visible. Detrás de cualquier proyecto hay alguien que está penando y llevando una obligación. Mi labor no es salir a dar los logros, eso que lo hagan los ministerios. Me he enfocado en articular para que las cosas salgan bien y nos hemos dedicado a la creación del Fondo COVID para el manejo de la emergencia, con un monto de $1,4 billones, y así adquirir todo lo que se requiere para sobrellevar esta crisis.
¿De dónde sale ese dinero?
Del Ministerio de Hacienda, por supuesto. Hay unas cuentas donde ellos traen esos recursos, pero para más profundidad es un tema de Hacienda. Yo no soy vocero en estos temas.
Una preocupación constante ha sido la falta de elementos médicos para atender la pandemia, ¿qué se ha realizado desde la gerencia?
La responsabilidad de comprar todos esos elementos recae en los hospitales, en las EPS y las ARL. Ellos son los responsables, por ley, de cumplir con esto y proveer a sus empleados. Dicho esto, no se puede quedar quieto el Gobierno. Nosotros tenemos que actuar porque no podemos correr el riesgo de quedarnos sin implementos en medio de una pandemia. Lo que hemos hecho es una convocatoria gigantesca, a nivel nacional e internacional, para comprar productos esenciales: tapabocas quirúrgicos y N95, guantes (estériles, no estériles y de nitrilo), gafas, batas antifluido, polainas y gorros. Esto no lo estamos entregando de inmediato, lo que hacemos es mantener una reserva nacional para que el país pueda sobrellevar la crisis. De esta forma, en el momento más álgido tendremos de donde echar mano. La demanda es gigantesca porque uno tiene que asumir que cualquier persona que entre a una clínica es positiva, sin importar si entra por un accidente o un cáncer.
¿Cómo ha sido esa labor en un mercado mundial que pareciera cerrado?
Muy difícil, nos ha tocado echar mano de todas las capacidades de negociación que tenemos: contactos personales y diplomáticos, Procolombia y hasta el presidente mismo pasando al teléfono para buscar proveedores por todo el mundo. Tenemos un mercado sobredemandado. En el caso de los ventiladores, antes de la pandemia la producción era de 50.000 al año, hoy la demanda está en 2’000.000. Tenemos una rapiña de países buscando productos y los productores no están exportándolos.
No obstante, hemos logrado victorias importantes. Compramos más de 2.800 ventiladores, que llegan este mes. También estamos en proceso de compra de 8’000.000 de tapabocas. Nos toca negociar en un mercado completamente volátil, en el que los precios suben de un día para otro. Hemos comprado, y con mucho éxito, pruebas; el país no tenía la capacidad. Además hemos comprado unos robots Hamilton especiales para el procesamiento de esas pruebas. A futuro podremos hacer entre 11.000 y 15.000 diarias.
Sobre las pruebas, desde el Ministerio de Salud se habría dicho en un debate de control político que algunas salieron malas...
Yo escuché el audio del ministro y lo que estaba diciendo era sobre unas pruebas en España, que habían sido compradas y salieron defectuosas. Él nunca se manifestó sobre Colombia. Hay que tener mucho cuidado con eso, porque el que dio esa noticia no lo hizo con mucho cuidado.
Si se hablara de una sola estrategia contra el coronavirus desde el Gobierno, ¿cómo la definiría?
Acá la estrategia es cambiante. Sabemos tan poquito del virus, no solo en Colombia, sino en el mundo, que está experimentando y viendo cómo se domina eso. Primero se pasó del cierre total al distanciamiento social y las pruebas diagnóstico. Lo que Colombia hizo bien fue que cerró temprano. Fue una decisión difícil para el presidente porque fue ponerle un freno en seco al país, pero tocó hacerlo y se hizo. Ello nos permitió ganar tiempo para salir a comprar ventiladores, pruebas y elementos de protección, para bajarle el potencial de propagación al virus. Obviamente tiene un costo económico. Tenemos que dejar esa dicotomía entre economía y salud, necesitamos de ambas.
La Procuraduría abrió investigación por posibles irregularidades en los recursos del COVID. La Contraloría vigila inconsistencias en el manejo de recursos en 26 departamentos y 67 municipios. ¿Están abusando los mandatarios regionales y las entidades de la contratación directa que permite la urgencia manifiesta?
No podría aventurarme a decir algo así. Sé que es muy difícil el equilibrio entre una ejecución veloz y una sin errores. Hay que buscar cómo lo logramos, evitando la mayor cantidad de errores. Lo que sí puedo decir es que del otro lado hay un montón de gente inescrupulosa que está buscando ganarse unos pesos rápido. Había gente que no era proveedora de nada y resultaron trayendo insumos médicos de los que no saben nada. La cantidad de ofertas que nos están llegando es muy grande y nos toca ser muy cuidadosos para hacer una labor de filtro, y así saber qué es real y qué no cumple con las normas técnicas exigidas. O sino nos puede pasar lo de España con las pruebas falsas, o el caso de Canadá, un país muy serio, donde les vendieron unos tapabocas defectuosos.
¿Cómo están haciendo el seguimiento de los dineros desembolsados en la regiones? ¿Cómo se está garantizando que no se desvíen esos dineros para otras actividades?
Ese es un tema que maneja el Ministerio de Hacienda. En nuestro caso, que es el Fondo de la mitigación de la emergencia(Fondo COVID), no se ha girado a las regiones. Lo que estamos haciendo es una compra temprana, que posteriormente se va a repartir a la regiones siguiendo unos criterios técnicos: la difusión del virus y la capacidad de UCI. El Fondo COVID se creó recientemente y se están generando los recursos. Eso no quiere decir que no hemos comprado nada, porque se han venido comprando muchas cosas y otras entidades las están ejecutando.
En el sector salud, sobre todo hospitales, se quejan de que los dineros se están desembolsando a las EPS y no a las instituciones. ¿Por qué se sigue teniendo como intermediario a las EPS?
Hay que diferenciar el sistema de salud y su estructura, y las reformas que se hacen por la emergencia. Hay temas de salud que se han venido trabajando desde hace rato y otros que son netamente de la emergencia. Entonces, hay acciones que uno debe tomar que salen de la norma diaria. Nuestro enfoque en la gerencia trata sobre ese tipo de acciones.
Usted anunció la llegada de cinco ventiladores al Amazonas en estos días, pero parece insuficiente al panorama actual de la región...
Los respiradores son importantes y fue un gran aporte, pero lo más importante en Amazonas es una máquina para hacer las pruebas allá y detectar rápidamente los contagios y aislarlos. Anteriormente tocaba enviar las muestras a Bogotá y leerlas allí. Esto entorpece el proceso. Lo que se hizo fueron los ventiladores, el personal médico y, lo más importante, la máquina de pruebas.
¿Desde la gerencia, cómo han visto lo que está pasando en los centros carcelarios con el coronavirus?
Hemos venido trabajando muy de cerca con la ministra de Justicia, Margarita Cabello. Es una situación muy complicada si uno entra a analizar el lado humano de esto, pero hay que entender que es un problema que viene de atrás. Es muy complicado manejar a las personas que se infectan en las cárceles porque no hay donde llevarlas. Si toca a un hospital, hay que cuadrar a cuál y disponer de los guardianes. Toca empezar los aislamientos en las cárceles y no hay espacios. Eso ha llevado a situaciones muy difíciles.
Hablaba de que el país tendrá que enfrentar varias cuarentenas, ¿esa estrategia sigue en pie?
Esas estrategias cambian en el tiempo. El presidente lo que ha hecho es prolongar la cuarentena pero, al mismo tiempo, ir abriendo algunos sectores. Es entonces menos riesgoso el impacto en la economía. Se está también buscando abrir los municipios que no han sido afectados por el COVID-19, para que tengan una interacción normal y que en esas zonas solo puedan entrar alimentos. Son estrategias que hay que mirar y experimentar, siempre y cuando no nos dispare los contagios.
En caso de reactivarse los contagios, ¿cuál es el procedimiento a seguir?
Eso tiene que verse. Son decisiones que toca tomar con expertos y gente muy estudiosa. No se pueden tomar a la ligera o de un día para otro.
¿Cómo va la entrega de ayudas por parte del Gobierno? ¿Ya se han superado los problemas de Ingreso Solidario?
Repartir ayudas es muy complicado. Hay una bases de datos que tenemos y donde la gente está inscrita. A esas personas les llegan las ayudas con mediana facilidad, por ejemplo, Familias en Acción. Uno sabe quiénes son, por qué están ahí y a dónde hacerles llegar las ayudas. Pero hay mucha gente que no está en las bases de datos, que está en la economía informal. Entonces, cuando se dan ayudas a estas personas, se pueden cometer errores de omisión o de duplicidad. Esos errores se van depurando y se van trabajando para que sea mejor. No es inmediato, ya se hizo un primer giro de Ingreso Solidario y hubo algunos errores, pero dentro de la magnitud del programa, estos fueron muy pequeños. Viene un segundo giro; solo esperamos que se vaya corrigiendo y las bases de datos depurando. Son cosas que pasan por la magnitud del problema. Hasta el momento hemos podido sobrellevar la crisis sin hambre.
Usted dice que se ha sobrellevado sin hambre, pero hay una imagen reiterativa y es el trapo rojo fuera de las casas pidiendo ayuda. ¿Se ha llegado a esos lugares?
Precisamente con la depuración de las bases de datos podremos llegar a esos lugares. Esas cosas han ocurrido, no lo podemos negar, pero tampoco se puede decir que en Colombia hay una hambruna generalizada. El reto es gigantesco. Tenemos una informalidad laboral del 50 %, esas personas son las que no tienen la capacidad de sostenerse, pero afortunadamente a esa Colombia vulnerable se le ha cuidado de alguna manera, sea por el Gobierno, por el sector privado o la colaboración de los vecinos. Ha existido una solidaridad generalizada.
Nuevamente se declaró la emergencia económica, ¿qué le faltó al Gobierno por hacer en la primera ocasión?
Siempre hay cosas que se quedan por fuera, cosas que son impredecibles y que no son consideradas en una primera oportunidad. Uno no puede verlo todo. Por eso es necesario que tengamos en esa caja de herramientas la posibilidad de actuar.
En sesiones del Congreso se ha dicho que usted no figura específicamente en el organigrama del Gobierno; por tanto, que no es un funcionario como tal. ¿Cómo es su vinculación?
He estado en todos los debates a los que se me han citado. He estado en plenaria, en comisiones y en reuniones informativas. A mí me parece importante presentar lo que estamos haciendo y atender las preguntas de los senadores y representantes, es parte del proceso de transparencia. Ahora, yo tengo un contrato que me hizo Naciones Unidas y por eso no figuro como funcionario público. Para mí eso es irrelevante, porque donde se me cite, ahí estaré.