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Cecilia Orozco Tascón.- Hace unos años usted llamó la atención por su manera de hacer política, pero hoy es menos novedoso. ¿Cómo atraerá a sus votantes ahora?
Candidato Sergio Fajardo Valderrama.- Hace cerca de 12 años se burlaban de nosotros. Nos aseguraban que a “los pobres hay que pagarles los votos porque ellos votan por el estómago”. Siempre respondimos que no comprábamos un voto y ganamos la Alcaldía. Ahora continuamos por el mismo camino, con los mismos principios y volveremos a ganar.
C.O.T.- Lo cierto es que la corrupción no ha cedido, que los políticos compran votos y que la gente también vende el suyo.
S.F.V.- No soy tan pesimista. Lo que nosotros hemos demostrado es que sí se puede enfrentar la maquinaria y derrotar a otros sin plata. Se requiere, eso sí, persistencia, disciplina y rigor en el trabajo.
C.O.T.- Pero usted mismo ha cambiado: se alió con el Partido Liberal para la Alcaldía de Medellín y acompaña a unos 150 candidatos a concejos y alcaldías de municipios antioqueños. ¿Cómo compagina su independencia con su unión con un partido tradicional?
S.F.V.- Primera observación: la alianza es entre personas: Sergio Fajardo y Aníbal Gaviria. Si fuera entre partidos, hubieran venido Lucho Garzón y Rafael Pardo a firmar. Aníbal Gaviria fue gobernador de Antioquia y yo, alcalde de Medellín en la misma época. Digo con orgullo que él fue escogido como el mejor gobernador y yo, como el mejor alcalde. Es, pues, una alianza de éxitos. Esa unión fue pública, escrita y sometida al escrutinio de la gente. Último detalle: en la segunda vuelta presidencial el liberal Pardo apoyo a Santos y el liberal Aníbal Gaviria, fórmula vicepresidencial de Pardo, apoyó a los candidatos del Partido Verde Antanas Mockus y Sergio Fajardo.
C.O.T.- Miremos desde el otro lado: ¿Dónde está el Partido Verde en su actual campaña?
S.F.V.- En Antioquia, el Partido Verde somos nosotros. Hay mucha gente en Antioquia que ha ido construyendo conmigo a la cabeza el partido por el que usted pregunta. Vamos a tener muchos concejales y varios alcaldes. No tengo la menor duda.
C.O.T.- La credibilidad del Verde antioqueño entre los electores de ese departamento parece intacta, pues la última encuesta lo da a usted con 55% de intención de voto y el segundo tiene apenas 17%. Mientras tanto, la desilusión parece notoria. ¿De qué magnitud es la ruptura entre usted y los alcaldes de Bogotá?
S.F.V.- Si usted se refiere a mis relaciones con la dirección nacional del partido, le contestó que sólo me hablo con tres de sus miembros: la representante Ángela María Robledo, una amiga permanente; Catalina Ortiz y Luis Eladio Pérez, quienes llegaron a la dirección del partido como integrantes de Compromiso Ciudadano.
C.O.T.- Significa que se comunica sólo con sus amigos de antes… Con los demás, ¿cero?
S.F.V.- Pues sí. Con los demás no tengo contacto. Hace mucho rato que no hablo con nadie de la dirección fuera de las personas que le mencioné. La última vez que tuve una reunión con dos de ellos, acá en Medellín, el resultado fue desastroso, por decir lo menos.
C.O.T.- ¿Quiénes estuvieron con usted?
S.F.V.- Carlos Ramón González y Daniel García. Desde entonces no he vuelto a conversar una sola palabra con ninguno de la dirección.
C.O.T.- ¿Por qué la reunión con González y García fue desastrosa?
S.F.V.- Porque les manifesté mi inconformidad con la forma como habían procedido cuando me retiré de la dirección. Y en medio de la tensión me dijeron que la dirección nacional tenía garantizada la mayoría y que nosotros siempre perderíamos. En efecto, lo que ellos quieran hacer, lo hacen.
C.O.T.- Entonces, ¿qué sentido tiene permanecer en el Verde si ni siquiera hay deliberación?
S.F.V.- Por eso soy disidente del partido y no tengo nada que ver con las decisiones que toma la dirección nacional; soy del Verde, trabajo por él en Antioquia y ayudó a otros candidatos en Colombia. Todo lo hago a nombre del partido. Pero también ejerzo el derecho básico de mantenerme en disidencia dentro del partido.
C.O.T.- ¿Nadie del partido ha venido a acompañarlo tampoco en esta campaña?
S.F.V.- No, y tampoco los hemos invitado.
C.O.T.- Sabía que sus relaciones eran tensas, pero no que estaban rotas del todo. ¿Cuál fue el detonante?
S.F.V.- El último punto de divergencia fue el aval a un candidato en el municipio de Yondó. La dirección municipal y departamental le entregó el aval a una persona y la dirección nacional no respetó esa decisión: se lo dio a otro aspirante que el Partido Verde antioqueño había rechazado porque estaba seriamente cuestionado. La dirección nacional argumentó, de nuevo, que tenía los votos internos “suficientes” para derrotarnos. Por supuesto, yo, que he apoyado a muchos candidatos, no he ido ni iré a Yondó para reunirme con ese señor.
C.O.T.- ¿Tampoco comparte la orientación que se le ha dado al partido cuando recibe el apoyo de Uribe a Peñalosa, y luego, cuando entra a la unidad nacional del actual gobierno sin ninguna discusión?
S.F.V.- La respuesta ante el reto electoral puede ser votar, ganar y listo. Pero nosotros pensamos diferente. Con respecto al doctor Uribe, nunca hubo un texto o una discusión acerca de por qué se necesitaba hacer una alianza con él como persona, o con el Partido de la U. Después se decidió la participación en la unidad nacional y tampoco se conoció que se hubiera discutido algún documento o que se hubiera establecido la necesidad de incorporar al plan de gobierno algún programa del Partido Verde.
C.O.T.- ¿Cree que terminaron haciendo lo mismo que los partidos tradicionales: el poder aun a pesar de la consistencia?
S.F.V.- Lo que menos ha habido es coherencia. Mire lo simpático: primero se pensaba que el apoyo del expresidente Uribe era necesario porque atraería los sectores populares de Bogotá hacia la candidatura del Enrique Peñalosa. Y después, según se dijo, el partido entró a la unidad nacional para desuribizar a Peñalosa. O no sé si la expresión correcta es para “santificar” su campaña.
C.O.T.- (Risas). Esa ola verde que le dio al candidato Antanas Mockus 3 millones y medio de votos, ¿se habrá desilusionado?
S.F.V.- No tengo la menor duda de que en Antioquia tenemos el espíritu de la ola verde vivito y coleando. También sé que en muchas otras partes de Colombia están con el partido. Pero imposible saber el porcentaje de personas que se han ido. ¿Cómo lo cuantificamos? Con el resultado de las elecciones. Ese será el termómetro para indicar cuál ha sido la calidad del liderazgo verde y cuál la responsabilidad política de cada uno de nosotros.
C.O.T.- ¿Cree que Peñalosa y Garzón terminaron practicando el “todo vale” que tanto criticaban?
S.F.V.- Sin duda hay una obsesión por ganar. Es natural que uno quiera obtener el triunfo y para eso participa. Pero siempre he dicho que la forma como lo eligen a uno determina la gestión pública que podrá adelantar.
C.O.T.- ¿Primó el individualismo y la competencia de egos que se creyó superado cuando ustedes se unieron?
S.F.V.- No sé si se trata de ego. Cuando llegué al partido, pensé que había bases sólidas para construirlo y hablamos de que la unión hace la fuerza. Lo que está claro es que no hubo unión verdadera y contundente y que la fuerza terminó dividida en átomos con la salida de Antanas Mockus.
C.O.T.- Mockus tiene su cuota de responsabilidad: rompió el pacto con Peñalosa porque se resistió a apoyarlo a la Alcaldía…
S.F.V.- No comparto su apreciación. No había ningún compromiso de Mockus con Peñalosa. Ese no es problema mío, pero sí puedo certificar, aun estando en desacuerdo con el retiro de Mockus, que no había ningún compromiso ético o de otro tipo para apoyar a Enrique Peñalosa a la Alcaldía.
C.O.T.- Bueno, pero, ¿no le parece que el dicho que sostiene que hoy por ti y mañana por mí es justo? Desilusiona que el faro de la ética, Mockus, termine picado por el apetito de poder.
S.F.V.- Estoy en desacuerdo con la decisión de Mockus de retirarse, pues él ha debido defender sus posiciones y hacerse cargo de la responsabilidad que tenía por haber sido el candidato presidencial y la cabeza visible del partido. Y ahora aparece como candidato de otro partido. Por decirlo de la manera más suave, lo que hizo no fue elegante. No significa que no pudiera tener razón en las discusiones que estaba dando. El error fue su retiro.
C.O.T.- No se entiende cómo después del éxito que tuvo en la presidencial, él se le mide a una derrota en una campaña local. ¿Qué opina de esa decisión de Mockus?
S.F.V.- Mockus podría haber cerrado su vida política electoral con la candidatura presidencial y con 3 millones y medio de votos. Hubiera sido un final muy bonito y merecido en muchos sentidos por lo que él ha sido. Ahora va a terminar su carrera política de otra forma.
C.O.T.- Además de la incidencia personal, parece que el Verde no respondió a la ilusión que creó. ¿Esa crítica que se oye mucho es válida o inválida?
S.F.V.- Es válida. Ahora cada quien responde por su conducta. Hablo por la mía y por la de la gente que entró conmigo al partido: con orgullo digo que nosotros hemos cumplido antes y después de mi candidatura a la vicepresidencia verde. La vida le da a uno la oportunidad de probar si es coherente o no. Yo respondo por la coherencia con que he actuado y respondo también por la que han mantenido las personas que trabajan con la ola verde en Antioquia. Ese muerto al que usted se refiere, no lo cargo yo.
C.O.T.- El próximo mes habrá un congreso nacional verde, antes de las elecciones, ¿asistirá?
S.F.V.- Habrá un congreso del partido el 2 de octubre. Naturalmente no asistiré.
C.O.T.- Suponga que usted es elegido gobernador de Antioquia. ¿El éxito será suyo y de su movimiento original, del partido Verde nacional o del Partido Verde antioqueño?
S.F.V.- Electoralmente será del Partido Verde antioqueño, pero no tengo la menor duda de que lo que nosotros estamos haciendo en el departamento representa a muchas personas de la ola fuera del departamento. Los que votaron por el Verde en 2010, verán su expresión en Antioquia como la que tendría que haberse reflejado en todo el país.
Apabullante ventaja
Las más recientes encuestas indican que Sergio Fajardo tiene a su favor al 54,55% de los votantes, mientras el candidato que le sigue sólo cuenta con el 17% y el tercero con el 9%. La diferencia, pues, es tan amplia que estaría virtualmente elegido. Su campaña no difiere radicalmente de la que hizo cuando desconcertó a la clase política tradicional de Medellín, con un triunfo que nadie anticipaba por carecer de respaldo de partidos. Ahora ha preferido recorrer en un viejo vehículo los tres mil kilómetros de carreteras del departamento, en vez de utilizar helicóptero, el más usual medio de transporte en la zona, por los escarpados y difíciles terrenos que caracterizan la región. Su principal propuesta de campaña se centra en el proyecto que ha denominado “Antioquia, la más educada”, y ha prometido que al otro día de la elección, es decir, el 1° de noviembre, convocará a los rectores de las principales universidades. Con ellos establecería una especie de “gabinete” académico, paralelo al de gobierno. En esa instancia se definirían los componentes de un revolucionario esquema de educación superior y pública. Es el mismo plan que se proponía implementar en caso de haber sido elegido como vicepresidente de la República el año pasado.
"Llegaré a la Gobernación con bastón"
Cecilia Orozco.- ¿Está totalmente recuperado de su caída de una bicicleta?
Sergio Fajardo.- Hay mucha gente que cree que las carreteras de este departamento son muy buenas, porque el ministro de Transporte pasado era antioqueño. Pues bien, son infames. Las he recorrido con fractura, a pesar de que me duele un poco. La experiencia me sirvió para escribir el blog “Lecciones de mi cadera fracturada”. Todavía tengo que esforzarme para caminar. Afortunadamente tengo buen estado físico. Más adelante deberé someterme a lo que se llama reemplazo de cadera. Por ahora, llegaré a la Gobernación con bastón.
C.O.- Me sorprendió que usted dijera que el Bolillo —cuando estábamos en plena discusión— debería quedarse dirigiendo la selección a cambio de participar en campañas contra la violencia. ¿No cree que su propuesta fue equivocada?
S.F.- Le he echado mucha cabeza a la reacción que produjo la frase. Dije que si el Bolillo renunciaba, a los dos o tres días ya no se volvería a hablar de la violencia contra las mujeres. Y que me parecía importante que él reconociera lo que significan las agresiones machistas. Me asombra que se crea que lo defendía por ser antioqueño. Mi intención era exactamente contraria a la que se interpretó.