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Usted y un sector minoritario del Polo han decidido votar en blanco en la segunda vuelta mientras la mayoría de su partido votará por Gustavo Petro ¿su voto en blanco no terminará ayudando a la derecha representada por Iván Duque lo cual sería muy extraño viniendo de usted y de quienes lo acompañan en la izquierda polista?
Si vamos a votar en blanco es porque consideramos que ninguno de los dos proyectos presidenciales en disputa, cumple con los requisitos mínimos que, creemos, debe cumplir una candidatura para respaldarla. La decisión y la responsabilidad de escoger al próximo Presidente la tomarán quienes voten por el uno o por el otro, de acuerdo con las reglas del juego; el voto en blanco es en blanco, no por nadie. Y es tan respetable como votar por A, por B, nulo o no votar. Vale recordar que el Polo, con Petro a la cabeza, promovió no votar o votar en blanco en 2010 y que yo lo ejercí, en 2014. Ahora, en esta elección, han intentado convertirlo en casi un delito para justificar ataques falaces y fuera de toda proporción.
¿Están criminalizando el voto en blanco? ¿Quiénes?
Sí, lo están criminalizando. E, incluso, desde antes me han atacado por respaldar a Fajardo. Barras bravas de los candidatos que pasaron a la segunda vuelta volvieron Internet un instrumento de calumnias y canalladas para silenciar a quienes pensamos diferente a los matones cibernéticos.
Es obvio que usted, con sus posiciones ideológicas, no acompañe ni adhiera a una campaña de derecha pero, puntualmente, ¿por cuáles razones no votará por un candidato que el país identifica con la izquierda?
En 2010, el Polo hizo consulta entre Carlos Gaviria y Gustavo Petro. Respaldé a Gaviria pero ganó Petro. Y a pesar de las muchas diferencias que teníamos, le di tres vueltas Colombia promoviendo su candidatura. El resto del Polo también cumplió lo acordado. Él apenas obtuvo, ese año, el 9% de los votos contra el 22% de Gaviria, en 2006, pero en aras de la unidad, lo dejamos pasar. Lamentablemente, repito, lamentablemente, Petro, sin siquiera consultar al Polo, hizo un acuerdo con Santos quien lo acababa de derrotar. Y para desarrollar ese acuerdo, pidió la presidencia del partido que se le rechazó, en votación 26 a 7. Y él, repito de nuevo, lamentablemente, en lugar de acatar la decisión, ese 2 de agosto rompió con el Polo. Nunca lo volvimos a ver. Quedamos, entonces, en dos proyectos diferentes. Tanto que en la primera vuelta presidencial de 2014 Petro respaldó a Santos-Vargas Lleras, a pesar de que el Polo tenía candidata a la Presidencia. Así se rompió por completo la confianza entre nosotros que es, a mi juicio, la base sin la cual no puede funcionar ninguna relación personal, de negocios o política.
Cuando se le hacen reparos políticos al candidato Petro y a sus amigos, estos contraargumentan que todo es falso ¿Hay documentos o testimonios ajenos al suyo que comprueben que Petro incumplió pactos o que, por ejemplo, “respaldó a Santos-Vargas Lleras” en lugar de a Clara López?
Se sabe lo cuidadoso que soy en la sustentación de mis afirmaciones. En este enlace (http://bit.ly/2LRzkig) los lectores encontrarán abundantes pruebas de lo que estoy diciendo, además del acta de la reunión en la que Petro rompió con el Polo.
Puedo concluir, entonces, que desconfían de Petro…
Así es. Por lo que he dicho, por otras razones y a pesar de nuestros numerosos esfuerzos por evitarlo, esa confianza se perdió.
¿A qué le atribuye usted el éxito de masas y el atractivo electoral de Petro?
Es un hecho que el doctor Petro no pertenece a los mismos con las mismas que Colombia repudia y que su trayectoria - no obstante sus errores e inconsistencias -, sumada a la gran inconformidad de las gentes, le han generado capacidad de atracción.
El hecho de que su sector “minoritario”, según se definió en el comunicado publicado por el Polo esta semana, no se atenga a lo que la mayoría quiere, ¿pone a su partido frente a una nueva división?
El Polo ha ganado en madurez en el trato de las diferencias internas. Por eso la decisión fue mediante un consenso que expresa estas posiciones: unanimidad para resaltar la importancia de Coalición Colombia y la gran votación de Sergio Fajardo, al igual que para acordar “nada con Iván Duque”; decisión mayoritaria sobre candidato presidencial y expresa manifestación, de nuestra parte, de votar en blanco. Nos ha ayudado mucho entender, mejor, que este es nuestro proyecto político diferente a los demás, así podamos hacer acuerdos con otros.
Su decisión de votar en blanco ¿se limitará a depositar el tarjetón en ese sentido, o va a hacer campaña para promocionarlo?
Los colombianos saben que vamos a votar en blanco, entre otras cosas, porque se deben asumir, públicamente, las responsabilidades políticas pero no creo que podamos ir mucho más allá.
Otros personajes de renombre y credibilidad política están anunciando que votarán en blanco. Sergio Fajardo y Humberto de la Calle, por ejemplo y podrían sumarse más ¿Cree que ese fenómeno crecerá y que si eso sucede, tendría un significado político que no se podría ignorar?
El voto en blanco puede ser muy numeroso el 17 de junio porque el descontento con la situación del país es enorme, porque muchos no nos vemos representados por ninguno de los candidatos, y porque los colombianos queremos hacernos sentir.
El respetable consejero electoral Armando Novoa, ha enviado una carta al Registrador Nacional pidiéndole que elimine del tarjetón, la casilla para votar en blanco. Según él, el voto en blanco es una tercera opción y para la segunda vuelta presidencial solo están reglamentadas dos ¿Cree que esa eliminación, si se diera, sería justa desde el punto de vista político?
Creo que esta vez se le fueron las luces y que su propuesta falla en tres aspectos: no deben cambiarse las reglas del juego sobre el tarjetón, días antes de una elección; el voto es un derecho que no se le puede negar o dificultar a quienes optan por sufragar, y esa teoría es inconstitucional. Espero que el Consejo Nacional Electoral no le dé el pase a esa petición.
¿Es consciente de que usted es de los poquísimos congresistas que no adherirá a uno de los dos candidatos en momentos en que todos corren a pedir que los reciban en una de las dos campañas?
Uno de mis orgullos es que jamás alguien por quien yo haya votado, haya llegado la Presidencia porque nunca ha ganado el que necesita Colombia. Esta vez estuvimos muy cerca de pasar con Fajardo a la segunda vuelta, elección en la que hubiera derrotado a Duque. Pero no se dio y como eso en política tiene consecuencias, las asumiré con coherencia y con facilidad porque mi adicción a la mermelada es igual a cero. También con la gran compensación del entusiasmo creado por Coalición Colombia: somos millones los que vemos en ella la gran posibilidad de un proyecto capaz de iniciar el cambio democrático que requiere el país.
Algunos analistas le dan alcance de cambio profundo a los abultados resultados a favor de Fajardo y del propio Petro quienes sin contar con maquinarias electorales, suman casi 9 millones de papeletas ¿Ve usted una transformación política en Colombia?
El país está hasta la coronilla con la inmensa corrupción y las otras malas ejecutorias de quienes han gobernado. Esto se expresó en el amplio respaldo a esas dos candidaturas. Sí creo que el país ha empezado a caminar con firmeza hacia un cambio. De ahí que sea tan clave acertar en lo que debe hacerse.
La copiosa votación que obtuvo su coalición sorprendió al país político que no le daba muchas posibilidades ¿Los sorprendió también a ustedes?
Fue una campaña difícil porque las otras campañas y sus publicistas entendieron, desde el primer día, que no podían dejar a pasar a Fajardo a la segunda vuelta, dado que en esa vuelta, él le ganaría a cualquiera. Además, no fueron pocos los ataques sucios contra nosotros y las dificultades que pasamos. Aunque tuvimos menores recursos que las otras propuestas, siempre fuimos optimistas porque Fajardo es un auténtico líder anticorrupción, tenía un excelente programa y, en la calle, sentíamos el enorme respeto y cariño de los colombianos hacia él. También éramos optimistas porque palpamos el enorme repudio de los colombianos hacia la clase política, como en efecto se demostró, aunque muchos no hubieran captado que Duque también era de los mismos con las mismas.
La coalición Fajardo-López-Robledo ¿trabajará para las elecciones locales y regionales del año entrante y las próximas presidenciales o hasta aquí llegó?
Desde cuando creamos Coalición Colombia (Polo, Verdes y Compromiso Ciudadano) anunciamos que este proyecto era de mediano y largo plazo y así empezamos a armarlo. Casi logramos unificar la lista de Senado, en diez departamentos unimos las listas de Cámara y tenemos decidido trabajar conjuntamente para las elecciones regionales de 2019 así como para las de 2022. Soy muy optimista en la consolidación de este acuerdo.
Es muy probable que el próximo gobierno ni proteja ni desarrolle el Acuerdo de Paz sino que lo marchite ¿Cuál será su posición y la de Coalición Colombia frente al incumplimiento o modificación de lo pactado?
Uno de los pilares de Coalición Colombia es que los tres sectores que la constituimos respaldamos el proceso de paz y lo seguiremos defendiendo ante el próximo Gobierno y en el nuevo Congreso. Y si gana Duque, ojalá se sientan ahítos puesto que lograrían el objetivo principal con su desproporcionada oposición al Acuerdo que no era otro que ganar la jefatura del Estado para controlar el presupuesto y seguir con las mismas políticas de Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos, de manera que – ahítos ya, repito -, asuman la actitud sensata de acabar de sacar adelante el proceso. El voto en blanco anunciado por de la Calle parece indicar algo en este sentido que, ojalá, nos lleve al desarme de los espíritus entre las partes, como condición indispensable para la superación total de una violencia de medio siglo.
¿Cree que el voto en blanco de de la Calle, ¿sugiere el apaciguamiento de los ánimos belicosos del uribismo contra el Acuerdo?
No, exactamente, pero su voto en blanco podría interpretarse como que él ve que, en lo sustancial, el Acuerdo de Paz es más inmodificable de lo que pueda parecer.
A usted le han endilgado un sectarismo de izquierda dañino por cuanto no habría permitido crecer en número y en influencia popular al Polo ¿Cómo logró conformar una coalición con los movimientos de Fajardo y de Claudia López quienes no son precisamente izquierdistas?
Quienes me critican, sin razón, apelan a rótulos que no pueden demostrar. Si los cargos son ciertos, ¿por qué respaldé las candidaturas de Carlos Gaviria, Petro, Clara López y Fajardo y por qué renuncié dos veces a mi aspiración a la Presidencia? ¿Por qué fui uno de los fundadores de la primera organización agraria que unió a campesinos, indígenas y empresarios? Lo que en verdad les molesta es la coherencia de nuestras posiciones. En el caso de Coalición Colombia y con diferencias que se mantienen, suscribimos 27 páginas de coincidencias. Si algo ha sido grato, además de la gran camaradería y buen humor con que trabajamos, fue encontrar el estímulo de una muchachada entusiasta en que conformará el futuro político del país.
Una pregunta personal para terminar: usted había renunciado, prácticamente, a volver al Congreso. Al final, y después de una corta precandidatura presidencial, se presentó al Senado ¿Por qué regresó y por cuánto tiempo?
Desde cuando decidí luchar por cambiar a Colombia, en mi época universitaria, asumí como conducta inmodificable que solo haría lo que considerara mejor para el país. Renuncié a ser candidato presidencial del Polo y decidí volver al Senado por esa razón y en mi futuro eso es lo que veo, cualquiera sea el sitio en que me toque jugar. Ya veremos. Y, en ello tengo decidido andar el día en que me bajen el telón. Si sobre algo debemos darles ejemplo a los jóvenes interesados en política, es en la importancia de la coherencia y la persistencia en la batalla por una nación soberana.
¿Qué quiere decir con la frase “tengo decidido andar el día en que me bajen el telón”?
La figura del telón tiene que ver con que no se me ha olvidado que no somos eternos aunque me sienta muy bien de salud y fuerza. Y con la necesidad de formar jóvenes que hagan el relevo generacional.
El nuevo actor político de Colombia
Al tiempo con la polarizada elección presidencial del próximo 17 de junio, se está presentando un fenómeno que ha sido marginal en la historia de las contiendas políticas en Colombia: el del voto en blanco que podría conseguir un número importante. Y aunque en segunda vuelta no tenga validez jurídica, si logra una cifra cuantiosa tendría un efecto político de consideración como manifestación de rechazo a los dos extremos representados en los candidatos Duque y Petro. Tres líderes que cuentan con representación popular y respeto nacional: Humberto de la Calle, padre del Acuerdo de Paz; Sergio Fajardo, excandidato de Coalición Colombia que obtuvo 4 millones y medio de votos en la primera vuelta y el senador Jorge Enrique Robledo, del partido de izquierda Polo Democrático, anunciaron que utilizarán la herramienta del voto en blanco. Es decir, no se sienten representados ni por Duque ni por Petro. Pese a que han sido criticados por varios de sus colegas de partido y parlamento, los tres defienden, éticamente, su decisión que valorizaron aunque ninguno haya pretendido arrastrar a sus seguidores. Está por verse cuántos colombianos se inclinarán por el hasta ahora ignorado voto-abstención que pinta como nuevo actor público del país.
“Nadie es más fácil de engañar que un asustado”
Se sabe que el establecimiento y los partidos se están uniendo en torno a la candidatura de Iván Duque y que, en consecuencia, este será, muy probablemente, el nuevo Presidente. Primero, ¿le teme a un nuevo gobierno uribista? Segundo, ¿le teme más a un gobierno de Duque o a uno de Petro?
En el Congreso de hoy corre el chiste de que un santista es un exuribista. Y en el nuevo Congreso se puede volver cierta mi advertencia de que un uribista sea un exsantista, hecho que prueba dos cosas: la gran capacidad de la dialéctica de la mermelada para persuadir y unir, y lo mucho que ha tenido de farsa la pelea de perros y gatos sobre el Acuerdo de Paz, pleito que también cumple con el objetivo de ocultar que las cúpulas santistas y uribistas coinciden en el 99% de las políticas de importancia. Esperemos que cualquiera que gane, gobierne con actitud democrática y no promueva el odio y el miedo como manera de manipular a los colombianos, porque nadie es más fácil de engañar que un asustado.
Las diferencias de su sector con Petro, ¿son de qué orden y por qué resultan insalvables?
Tenemos no pocas diferencias programáticas y conceptuales pero el punto fundamental es que no nos inspira el mínimo de confianza que debe inspirar alguien para que podamos llamar a los colombianos a votar por él.