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“Estoy en mi tercera juventud”

A sus 80 años, el precandidato conservador José Galat dice que está lleno de energía para hacer campaña.

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Hugo García Segura
23 de marzo de 2009 - 10:00 p. m.
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Para sus seguidores es una persona con profunda vocación de servicio y de convicciones éticas y morales que le otorgan una clara transparencia. Para sus detractores, es un retrógrada machista, conservador de ultraderecha y un católico radical que, si por él fuera, acusaría a Galileo Galilei de blasfemo y celebraría la ejecución del hereje Copérnico. Así es, con José Galat, el nuevo precandidato a la presidencia por el Partido Conservador, no parecen existir medias tintas. Sin embargo, al hablar con él, da la impresión de ser un abuelo bonachón, agudo en sus apreciaciones, uribista purasangre y convencido de que Colombia necesita un cambio total, sobre todo en sus valores.

 ¿Cómo se da la decisión de ser precandidato?

Convencido de que un partido que no capacita a sus líderes es una montonera de caciques y manzanillos que no vale la pena, el año pasado me dedique a recorrer el país dándoles charlas a líderes del conservatismo. Fue en ese contacto que algunos de ellos me dijeron que me metiera a la consulta. Lo medité y resolví que valía la pena.

 ¿Y cuáles son los lineamientos de su campaña?

Mi lema es: “Cambiemos todos para cambiarlo todo”. Hoy todo está comprometido, la educación, la economía, la política, el Estado, la Constitución. Hay que complementar la seguridad democrática, hay que cambiar la lúdica, como el deporte, que está en manos de las mafias. Esa debe ser la esencia del nuevo conservatismo. Y tenemos que darnos cuenta también que será inútil cambiar instituciones y estructuras si no cambiamos personalmente de mente, de corazón y de actitud. Por ejemplo, si queremos la paz hay que saber perdonar.

 A sus 80 años ¿no es muy pesado adelantar una campaña?

Estoy lleno de energía. Claro, hay personas muy respetables como los doctores Holguín y Araújo y unos recién venidos como Arias, pero que, como dicen las señores de Bogotá, todavía le faltan varios hervores.

 No me diga que usted es una de las nuevas figuras del conservatismo...

Yo digo que estoy en mi tercera juventud y a eso precisamente atribuyo la actitud de decir que hay que cambiar todo en Colombia.

 ¿Cambiar hasta al presidente?

¿Por qué no? Él ha sido magnífico, hemos apoyado con toda fortaleza su política de seguridad democrática, pero creo que esta se puede mejorar y completar.

 ¿Mejorarla en qué sentido?

Por ejemplo en lo social. Una de mis propuestas es crear 200 mil empresas comunitarias, que serían la respuesta a la terrible situación de subempleo y desempleo que existe hoy en el país, una situación que se va a incrementar además por efecto de la crisis mundial. Yo pregunto: ¿con hambre y desempleo se puede esperar paz y tranquilidad? Sólo echando plomo no vamos a lograr la paz. Alguien me dirá que es muy fácil soñar, pero yo quiero invitar a soñar con realidades. La pasión de mi vida ha sido formar empresas comunitarias. Hice las tres primeras en Colombia entre 1962 y 1963. Yo tuve el honor de ser consejero presidencial de Carlos Lleras Restrepo en sus cuatro años de Gobierno y después de Misael Pastrana. La empresa comunitaria fue en ese entonces el eje de la reforma social agraria.

 ¿No es esa una propuesta similar a la del presidente Uribe sobre el Estado comunitario?

El Estado comunitario de Uribe es apenas el prólogo a lo que en realidad es. ¿Dónde está la economía comunitaria en este Gobierno?

 ¿Eso de echar bala no riñe con los principios católicos que usted tanto proclama? 

No porque en la vieja doctrina de la Iglesia está lo que se llama la guerra justa, que se refiere a la legítima defensa tanto en lo personal como en lo colectivo. Y es doctrina constante de la Iglesia. Ante una agresión injusta, tu personalmente puedes defenderte y colectivamente una nación. En este caso yo veo que hay una agresión injusta contra las instituciones y tenemos que defendernos.


 ¿Esa legítima defensa abarca la teoría del ministro Santos de que puede ser incluso más allá de las fronteras?

Una parte de las 200 mil empresas que estoy promoviendo las haríamos en las zonas de frontera, combinando el azadón con el fusil, no para matar a nadie sino para defendernos en caso de injustas  agresiones. Es combinar empresa comunitaria con autodefensa, pero legalmente y con la Constitución en la mano.

 ¿Apoyaría el presidente Uribe en una segunda reelección?

Yo apoyaría al Presidente en 50 reelecciones, pero creo que él tiene derecho a un merecido descanso. Que descanse y vuelva en 2014. 

 Si usted fuera Presidente ¿qué les diría a las Farc?

Como digo, una primera etapa sería complementar la seguridad democrática en lo social. La segunda tiene que ver con lo militar. Yo le diría a la guerrilla: "hermanos guerrilleros, mediten bien lo que han hecho en 61 años de conflicto -porque esto comenzó en 1948, cuando Manuel Marulanda nos hizo la primera forma de guerra de guerrillas, en un conflicto interpartidario entre el trapo azul y el trapo rojo- ¿qué han conseguido? Nada, solo han destruido. Mediten, nunca van a llegar al poder por las armas, dialoguemos, digan qué es lo que quieren, les ofrezco un acuerdo de paz y vengan y construyamos entre todos una nueva nación". Eso sí, no nos pidan despejes ni caguanes. Si aceptan, bendito sea Dios, pero si no, allí viene la segunda etapa: propongo una guardia nacional como complemento estratégico y táctico del Ejército. Serían los civiles en armas debidamente adiestrados y  organizados, jóvenes entre 18 y 35 años que se movilizarían para este efecto, bajo la Constitución y el orden legal, y creando un ministerio que se llamaría el Ministerio de la Guardia Nacional. Con eso liquidamos a la guerrilla ya.

 Usted habla de recuperación de valores ¿cómo?

Hay que modificar el curriculum educativo para introducir cuatro materias: urbanidad, cívica, historia patria intensificada y religión, respetando libertad de cultos. Propongo una fábrica de telenovelas porque es que hoy en día, a través de las telenovelas,  nos están infectando todos los antivalores. También una fábrica de videojuegos, porque hoy en día los que existen están preacondicionando a los muchachos hasta para ser asesinos. Hay que darle garras a la Comisión Nacional de Televisión para que haga respetar al menos los horarios, porque como es esa vaina de que en los horarios familiares los niños están viendo atrocidades, carajo.


Y tenemos que recuperar los valores morales y espirituales en la política, creando una policía especializada para sancionar funcionarios corruptos. Aquí propongo unos jueces éticos, que no necesariamente tienen que ser abogados, puede ser el ama de casa o el miembro de la junta de acción comunal, con tal de que sean reconocidamente honestos por la comunidad, con carácter y criterio, para que decidan sobre el tipo de que se robó las regalías o el que se robó la lotería, sin tanto código y tanta cosa. Es que en Colombia hay muchas leyes y poca justicia. Hay que devolverle a la política la dignidad y honestidad que debe tener.

Hay varias tendencias del mundo contemporáneo que se han venido imponiendo vía jurisprudencia. El caso, por ejemplo de las parejas gay…

Nadie les puede impedir a los homosexuales que se junten y que hagan lo que les dé la gana. Pero otra cosa es que pretendan que esa unión debe ser en matrimonio. ¿Qué es ese cuento de enlodar el matrimonio?  Únanse y hagan lo que les dé la gana. A los homosexuales hay que respetarlos como personas humanas, otra cosa es que yo apruebe las depravaciones de ellos.

¿Estaría de acuerdo con el aborto cuando la madre corre peligro o el feto tiene malformaciones o es producto de una violación?

Vamos por partes. En el caso de una violación, tanto la mujer como el niño son víctimas y la lógica dice hay que aplicarle el castigo al victimario y no a las víctimas. ¿Por qué aplicarle entonces la pena de muerte al niño? Eso es ilógico. En lo de las malformaciones hay una ran ignorancia porque casi todas las enfermedades ya se curan intrauterinamente. Yo creo que la Corte Constitucional se brincó la misma Constitución porque esa decisión que tomó fue totalmente arbitraria. El artículo 11 de la Carta dice que no habrá pena de muerte y el 12 que no habrá tortura ni trato inhumano y si uno mira cualquier método de aborto, todos destruyen al feto en el vientre, un ser que está sintiendo. Eso es tortura y trato inhumano. Es peor el crimen de una mamá que Jojoy asesinando. Al fin y al cabo Jojoy no es la mamá de los que mata.

 ¿Y sobre la eutanasia?

Pues si uno comienza con los niños, seguirá después con los ancianos, que es lo que está ocurriendo hoy en Holanda con la eutanasia. Allá están corriendo los pobres viejos cuando tienen que ir a la clínica porque los están liquidando. Todo eso ocurre cuando no se respeta la vida.

 ¿Qué hacer con el tema del consumo de drogas?


Hay que tratar a los consumidores como enfermos y no como delincuentes. Ahora, otra cosa es el tratamiento duro que tenemos que darles a los narcotraficantes.

 ¿No sería buena la legalización?

En una época fui partidario de ello, pero me puse a estudiar el tema y, por ejemplo, cuando en Estados Unidos se hizo la liberación del consumo del alcohol y tabaco, contrario a lo que se creía se disparó el consumo. Por eso temo que con la legalización de las drogas se dispare el consumo. Ahora, suponiendo que se diera la despenalización del consumo de drogas, tendríamos que tener una cantidad de dinero y una logística tan grande en los servicios de salud, que hoy ni los países más poderosos tienen.

 ¿Qué fue a hacer usted a Santa Fe de Ralito, en la época de los diálogos con las autodefensas?

Fui a alentar un proceso de paz, lo mismo que hizo la mitad de Colombia cuando se fue al Caguán. Allá estuvieron liberales, conservadores, ex presidentes, ministros, funcionarios, parlamentarios y mucha gente. Lo que digo es que el que quiera hacer la paz, bienvenido, sean paramilitares o guerrilleros. En Costa de Marfil, después de una guerra atroz, el jefe de la guerrilla marxista fue nombrado primer ministro.

 ¿O sea que tras un proceso de paz 'Alfonso Cano' podría ser ministro?

¿Por qué no? ¿Acaso Antonio Navarro ya no lo fue?.

 ¿Será que la gente si toma en serio su candidatura?

No sé, pero tenga la seguridad de que voy a ir hasta el final. Yo no soy como Arias, que dice que si el Presidente se lanza se hace a un lado. Eso no es serio.

 ¿Por qué los colombianos deberían votar por usted?

Porque creo que tengo soluciones para los grandes problemas nacionales: trabajo, recuperación de valores y mejoramiento y complemento de la seguridad democrática.

¿Cómo ve la alcaldía de Samuel Moreno?

Controvertida. Yo le recomendaría que en vez de metro hiciera monorriel, que es mejor, más barato y más rápido. Construir un metro significa destruir la ciudad por el metro. Además, hoy en día todos los metros, de acuerdo con el Banco Mundial, comienzan con un costo que se termina triplicando y hasta cuadruplicando. 

Por Hugo García Segura

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