El expresidente Álvaro Uribe realiza este sabado en Bogotá, desde las 8:00 de la mañana en la sede de la Misión Carismática Internacional (Avenida las Américas con carrera 30), el primero de los 33 talleres democráticos planeados por todo el país y cuyo objetivo, según se ha dicho, es reflexionar sobre los problemas locales y regionales y sus soluciones. Un ejercicio que, por más que se quiera recalcar su carácter académico y técnico, tiene como trasfondo claros fines electorales y así lo reconoce el ex asesor presidencial José Obdulio Gaviria: “Los talleres serán la mejor herramienta para participar con gran altura en las elecciones locales y regionales de octubre”.
Según explicó recientemente el mismo Uribe, “la idea es realizar unas ponencias de media hora, se abre la discusión, y luego un espacio para que intervengan los asistentes. Habrá también una relatoría dirigida a candidatos para concejos, alcaldías, asambleas y gobernaciones”. Bogotá será el eje central de este primer taller y se abordarán los temas de seguridad, movilidad y competitividad. No entrará cualquiera. Los asistentes son seleccionados: exministros y exfuncionarios de alto nivel en el gobierno Uribe que hayan tenido relación con la ciudad, integrantes de la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia y, en general, todo el denominado “uribismo purasangre”.
El expresidente hará una introducción y, al final del evento, presentará sus conclusiones. Es en ese momento que se espera tire línea sobre lo que piensa debe ser el futuro político-electoral de Bogotá e incluso no se descarta que destape de una vez por todas su carta en cuanto a la persona que considera idónea para liderar dicho proceso, es decir, su candidato. Son de prever también pullas a diestra y siniestra contra la actual administración de Samuel Moreno. Ya Uribe adelantó que en el taller se abordarán temas relacionados con la corrupción, veedurías cívicas, contratación, emprendimiento, formación para el trabajo, analizar si Bogotá puede crear un fondo de riesgo para pequeñas empresas, coordinación de orden público, desarrollo y renovación urbana.
Y mientras el exmandatario y quienes fueran su círculo de colaboradores más cercanos emprenden esta nueva cruzada en medio de la expectativa ciudadana, en los mentideros políticos corren los rumores, se hacen conjeturas e incluso se adelantan conclusiones. Es claro que los talleres obligan a traer al presente aquella teoría que alguna vez esgrimiera el mismo Uribe: la del Estado de opinión, definido como aquella “fase superior” al Estado de Derecho en la que las leyes están sometidas a las mayorías ciudadanas antes que al mismo presidente de turno o el Congreso.
Eduardo Zalamea, director ejecutivo del Centro de Pensamiento Primero Colombia, lo define claramente: “Durante toda su vida política, el presidente Uribe ha hecho el ejercicio de construir con la comunidad sus agendas políticas. Lo que más recuerda el país es que armó los 100 puntos de su gobierno con la ciudadanía. De ahí surge su teoría del Estado de opinión, que son las ideas del pueblo que los grandes lideres deben recoger y convertirlas en su agenda política. Con estos talleres, él va a precisamente a recoger información y construir la agenda. Él no quiere quitarles a los partidos la responsabilidad de escoger candidatos, pero para nadie es un secreto que el que logra entenderse con la sociedad logra un importante reconocimiento de la opinión pública”.
A partir de estos conceptos se desprenden diferentes interpretaciones. Para el representante Germán Navas, del Polo Democrático —férreo opositor a Uribe—, “quien no ha practicado nunca la democracia, mal haría en dar un taller de democracia. Cuando uno ha actuado bajo los principios autocráticos, ¿qué puede enseñar de democracia? Como estrategia política seguro le va a funcionar, porque el pueblo colombiano es fácil de manejar a través de campañas mediáticas”.
El representante Germán Varón, codirector de Cambio Radical, ve los talleres como procedimientos válidos dentro del ejercicio político, aunque tiene sus reservas: “Habría que mirar la injerencia de orden institucional en el Partido de la U, que en últimas es el que debe definir la importancia, consecuencia y el reconocimiento de esos talleres en sus decisiones. De lo contrario, no sería algo más que la construcción de una agenda de propuestas sin respaldo político”.
Y hay quienes auguran un inminente choque entre Uribe y el presidente Juan Manuel Santos, pensando en el nuevo protagonismo político del exmandatario y en los posibles pronunciamientos que puedan darse por parte de quienes lo acompañarán en sus talleres. Algo que parece advertirse en las palabras de una persona considerada uribista, el senador Roy Barreras: “El regreso del expresidente Uribe es un gran aporte para la campaña política que está empezando. Es un líder indiscutible y será fundamental (...) pero tengo mis reparos con las personas que están encargadas de la logística y la concepción ideológica de los talleres democráticos. Detrás de eso hay personajes como José Obdulio Gaviria, que son un reflejo de una posición casi de extrema derecha que no compartimos varios de los congresistas de la colectividad”.