Publicidad
26 Jun 2022 - 2:00 a. m.

“Feminización de la política: está sucediendo”: Laura Ordóñez Vargas

Entrevista con la antropóloga Laura Ordóñez Vargas, profesora de la Universidad del Rosario, quien analiza la activa presencia de lideresas en las recientes campañas al Congreso y a la Presidencia de la República. Habla del fenómeno político en que se convirtió Francia Márquez, la irrupción de jóvenes en la escena del poder Legislativo y el posicionamiento de quienes se convirtieron en voceras de diversas corrientes ideológicas.
Antropologa
Antropologa
Foto: GUSTAVO TORRIJOS

¿Es cierto que la presencia política de las mujeres en los más importantes debates públicos y, en particular, en la campaña legislativa se viene incrementando en forma notable?

Sí, es cierto. Se dio un incremento en la participación política de las mujeres, incluso con datos históricos: por primera vez en las recientes elecciones legislativas se alcanzó una representación del 29,3 %, según datos de ONU Mujeres. Esto quiere decir que, a partir del 20 de julio, 31 curules en el Senado y 52 en la Cámara de Representantes serán ocupadas por mujeres, para un total de 83. Vale la pena resaltar, además, que, también por primera vez en la historia de país, en estas elecciones fue escogida una senadora indígena por la circunscripción especial: Aída Quilcué, y una representante a la Cámara palenquera, Cha Dorina Hernández, por la lista cremallera del Pacto Histórico. Hubo otras destacadas mujeres negras que, aunque no fueron elegidas, entraron a la contienda presidencial como: Mábel Lara, Caterine Ibargüen y Yolanda Perea por nombrar solo unas.

Con respecto a las elecciones presidenciales, también fue notoria la presencia de mujeres muy caracterizadas.

Cierto. También por primera vez una mujer indígena, Arelis María Uriana Guariyú, lideresa de la etnia wayuu, fue precandidata presidencial por el partido MAIS. Tuvimos dos mujeres negras como candidatas vicepresidenciales: Marelen Castillo y la electa Francia Márquez, quien se convierte en la segunda vicepresidenta después de la saliente Marta Lucía Ramírez, y en la primera vicepresidenta negra en Colombia. No podemos olvidar, aunque no haya participado en la campaña reciente, que la alcaldesa Claudia López fue la primera lesbiana en ser elegida, en 2019.

De acuerdo. Es destacable que mujeres con claras opciones diferentes a la heterosexual estén ocupando puestos públicos mediante el voto popular: han tenido que vencer dos discriminaciones: la de género y la que existe contra la comunidad homosexual. ¿Cómo se entienden avances como el de la elección de la alcaldesa de Bogotá y de su esposa, Angélica Lozano, al Senado, en medio de una cultura machista?

Resaltaría, en primer lugar, que se trata de elecciones en el marco de Bogotá, una ciudad que se ha caracterizado por tener un voto más progresista que el resto, aunque las que usted señala significan un hito histórico. Constituyen logros después de años de luchas que han abierto espacios. Ahora, no quiere decir que todos los caminos estén abiertos: a Claudia López le exigen mucho más que a un hombre; cuando se la critica se hace de una manera más vehemente y no falta la persona que trae a colación su orientación sexual diversa como responsable de sus errores. En todo caso, poco a poco ha ido transformándose la mentalidad colombiana, abriendo las posibilidades de que cualquiera, sin importar su identidad de género o preferencia sexual, pueda gobernar y participar en los espacios del poder público.

Pero, de todos modos y en el vida práctica, en especial en estos últimos tiempos de intensidad electoral, parece que se hubiera presentado un fenómeno de “explosión” de lideresas en Colombia. ¿Está de acuerdo?

No me atrevería a usar el término “explosión”, por dos razones: primero, porque, analizada la participación política de las mujeres por departamentos y no a escala nacional, su porcentaje no es alentador. Así, por ejemplo, en las pasadas elecciones regionales, las gobernaciones solo contaban con 21 mujeres aspirantes en contraste con los 155 candidatos hombres. Y en cuanto a las alcaldías, las mujeres las ocupan apenas un 12 %. Esperemos que cuando entre en vigencia la ley de paridad haya mayor impulso. Segundo, porque en los territorios la violencia contra las mujeres por su participación política es muy alta y, ahí sí, explosiva en sentido literal. Los liderazgos femeninos son ejercidos bajo amenazas y violencias de grupos al margen de la ley y no solo de estos. Según cifras de la Misión de Observación Electoral (MOE), en el primer semestre del 2020 se registraron 57 hechos de violencia contra mujeres, de los cuales 19 ocurrieron contra lideresas políticas y 35 contra lideresas sociales. Estas cifras reflejan los riesgos que corren las mujeres que ejercen su derecho a la participación pública.

Pero, entonces, ¿la gran visibilidad que adquirieron las mujeres en el año electoral que acaba de concluir es un espejismo?

Hay una mayor participación de las mujeres en los debates públicos y en las decisiones políticas; eso es innegable. Las redes sociales también han posibilitado una mayor visibilidad y exposición mediática de quienes deseen intervenir. Ahora, aunque se refleje un aumento de presencia de mujeres en la vida pública que, por supuesto, merece ser celebrado, es necesario tener cautela para no bajar la guardia, porque todavía hay mucho camino por conquistar.

Ha llamado la atención el carácter fuerte que demostraron tener algunas de las mujeres que participaron en la campaña presidencial. Me refiero a cuatro en particular: las candidatas a la vicepresidencia Francia Márquez y Marelen Castillo y las esposas de los candidatos Petro y Hernández, Verónica Alcocer y Socorro Oliveros. Cada una apareció, en escena, con una personalidad bien marcada y su propia agenda, pero quisiera dejar, para comentario aparte, el caso de Francia. ¿Cuál es su percepción sobre las otras tres figuras?

Para entrar en el mundo político y participar en este, las mujeres requerimos tener y mostrar carácter fuerte. De lo contrario es difícil sobrevivir y mantenerse. El papel que ha tenido Verónica Alcocer, alineada al proyecto del Pacto Histórico, ha sido de cercanía y calidez. Ella misma se ha mostrado como una promotora de la riqueza cultural del país con su diversidad. La seguí de cerca durante la campaña y parece tener una agenda clara y propia frente a lo que quiere hacer, representar y, a su vez, a quiénes representar. Sobre Socorro Oliveros sé poco, pero entiendo que fue la gerente de la campaña de Rodolfo Hernández, lo cual no es un papel para nada marginal que se distancia de las afirmaciones de su esposo sobre el papel y el lugar de las mujeres. Sobre Marelen Castillo se sabe que viene de la academia y tiene poca experiencia en el sector público. Paradójicamente, ella ha demostrado interés en continuar en la política, mucho más que el candidato.

Ahora, en cuanto a Francia Márquez, ella es, sin duda, la figura política más asombrosa de la campaña que acaba de terminar. Su irrupción como lideresa nacional es sorprendente, siendo ella víctima de varias discriminaciones simultáneas: social, de género, de racismo, de clasismo. ¿Cómo se entiende su surgimiento en un país tan segregado como este?

Yo diría que en un país clasista, racista, machista y que padece aporofobia como Colombia, la irrupción de Francia en la escena nacional se explica justamente por representar todas esas exclusiones: mujer, negra, pobre, madre adolescente y lideresa ambiental (que en este país es letal). Se trata de una mujer que, a pesar de todas las desigualdades y opresiones estructurales que recaen sobre ella, tuvo la valentía de ocupar el lugar de vencedora y ser reconocida por eso. La irrupción de Francia también se explica por lo que ella sintetiza en la máxima de su campaña: “De la resistencia al poder hasta que la dignidad se haga costumbre”. La vicepresidenta electa no solo representa a mujeres como ella, sino a todas las poblaciones de “manos callosas”, que son la mayoría numérica del país, aunque siempre hayan sido vistas como minoría.

Se puede anticipar que con la presencia de Francia en la Vicepresidencia se presentará un choque cultural respecto de las esferas tradicionales del poder público en donde ella tendrá que desempeñarse. ¿Habrá conflictos en esos ámbitos?

El conflicto es parte inherente de todas las sociedades. Existe hace mucho tiempo y funda nuestra nación. La imposición de unas formas hegemónicas de ser y estar en el mundo sobre otras, borrando y aniquilando a los demás, y la incapacidad de reconocer a los otros grupos que habitan este país y estaban antes en los territorios se encuentran en la raíz de nuestro pasado y presente violentos. La diferencia con respecto a lo que va a suceder ahora es que esos conflictos se tramitarán en escenarios públicos y cotidianos, ante los ojos de todos. Y eso puede ser positivo y pedagógico.

En una entrevista a Francia Márquez, la periodista que la interrogaba mencionó en una misma frase la posibilidad de que la vicepresidenta electa fuera a residir en el palacete que el Estado tiene dispuesto para su uso, con la frase de ella: “Vivir sabroso”. Francia se molestó y explicó que, en su comunidad, esa sentencia no significa tener una casa bonita, sino vivir con dignidad. ¿Qué reflexión le suscita a usted el incidente que le he relatado?

Varias reflexiones: primero, fue una pregunta tendenciosa en que se revela un profundo clasismo, racismo y machismo, como bien lo apuntó Francia. Después de su respuesta, la periodista, además, insinuó que quien no había entendido la pregunta era su interlocutora, lo cual no hizo más que reafirmar que se trata de un problema cultural que ha sido naturalizado en hombres y mujeres. Sugerir que “vivir sabroso” es tener una casa “lujosa” en donde Francia Márquez sea la patrona y no la empleada doméstica es muy irrespetuoso, minimiza sus luchas y desconoce la realidad del país y el mensaje de fondo, y las razones por las cuales fue elegida. Como ya lo ha dicho la vicepresidenta electa de forma reiterada, vivir sabroso es vivir con dignidad, sin miedo y sin las violencias estructurales que atraviesan la cotidianidad de muchas comunidades en Colombia.

¿La fuerza femenina en estos últimos tiempos significa que la discriminación de género está disminuyendo en Colombia?

No. Significa que las luchas históricas de los movimientos sociales de mujeres y otras minorías en Colombia han ido abriendo un camino que ha sido arduo, espinoso y violento. A pesar de esto, han ido ganándose espacios importantes de participación política. Infelizmente, las cifras sobre violencia intrafamiliar o violencia sexual ejercida contra niñas, mujeres y personas de las comunidades LGTBI+ no nos permiten todavía celebrar la disminución de la discriminación. Ahora, la coexistencia tensa entre sectores progresistas y conservadores por la garantía de derechos es inevitable en un campo en permanente disputa.

¿“El campo en permanente disputa” explica el surgimiento de movimientos feministas que parecen muy agresivos, aun contra otras mujeres que no son activistas?

El campo en permanente disputa no solo se presenta entre posturas conservadoras y progresistas, sino que también emergen del interior de los propios movimientos feministas, que son diversos y tienen posturas y demandas diferentes. Es interesante que los feminismos negros, indígenas y comunitarios estén ganándose su lugar frente a los feminismos blancos o blanqueados que han prevalecido en el país. También hay una disputa importante —y un diálogo— entre los feminismos decoloniales (desvinculados de la matriz colonial del poder) y los feminismos hegemónicos o blancos.

En los partidos y en el Congreso también han aparecido otros grupos de mujeres de todas las tendencias ideológicas que debaten en los recintos públicos con mucha energía, casi con fiereza. ¿Cuándo y debido a cuáles condiciones sociales se feminizó la política en Colombia (si se feminizó)?

Creo que la feminización de la política está sucediendo, no es un proyecto acabado. Además, no es algo que aparezca de la nada. Como hemos hablado, es el resultado de una larga historia de luchas, algunas más visibles que otras pero todas vigentes, activas, vivas tanto en los centros de poder como en los territorios. Tenemos en el Congreso cada vez más voces de mujeres contundentes, juiciosas, estudiosas y también polémicas a quienes, con seguridad y con independencia de su espectro político, les ha sido mucho más difícil llegar a donde llegaron que a sus colegas hombres. Todavía hay grandes desafíos como lograr la paridad real y feminizar los espacios más altos en la toma de decisiones. Además, la feminización de la política no se refiere únicamente a la participación de las mujeres en la política, sino a la forma de gobernar.

Hace algunos años, Marta Lucía Ramírez ejerció como única ministra de Defensa en el país. Como tal, era la jefa de todos los ejércitos masculinos prevalentemente, de militares y policías. Ella padeció rechazo casi institucional, de manera disimulada pero ruda. Pese a los avances, ¿todavía subsisten cargos, puestos y oficios reservados para los hombres, aunque se admita a una que otra mujer para disimular el machismo subyacente?

Existen instituciones masculinizadas, como, por ejemplo, la Fuerza Pública y las cárceles. En general, el Estado es masculino y patriarcal. Que una mujer esté a cargo, y que sea ella la que imparte las órdenes y toma las decisiones y que sean ellos quienes obedecen transgrede la lógica patriarcal. Sin ir muy lejos, examine usted la relación tensa de la alcaldesa Claudia López, que no solo es mujer sino de condición sexual diversa, con la Policía de Bogotá. Para responder a su pregunta, sí, todavía hay cargos que históricamente han sido ocupados por hombres y producen conflictos cuando no se sigue la costumbre. Pero esto no es óbice para que las mujeres los ocupen.

¿Colombia está lista para elegir presidenta de la República o esa posibilidad todavía está lejana?

Colombia acaba de elegir a una vicepresidenta negra. Me atrevo a decir que mucha gente votó por Francia y no por Petro y este fenómeno es muy interesante. No sé si todavía el país esté listo, pero la sociedad se va preparando para llegar a ese estadio.

Síguenos en Google Noticias