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'Hay candidatos que no han administrado ni un parqueadero'

Enrique Peñalosa defiende su alianza con el uribismo, cuestiona a Mockus por no aceptar las reglas de juego y ve probable una unión de éste con Gustavo Petro.

Hugo García Segura y Viviana Londoño Calle
11 de junio de 2011 - 10:00 p. m.

Los ojos del país político están puestos sobre el Partido Verde tras la renuncia de Antanas Mockus a esa colectividad, motivada por el aceptado apoyo del uribismo a la candidatura de Enrique Peñalosa para la Alcaldía de Bogotá. ¿Qué pasó? ¿Caminan los verdes hacia su aniquilamiento? Son las preguntas que muchos se plantean y que el mismo Peñalosa, después de la tormenta y con cabeza fría, responde en esta entrevista con El Espectador.

Hoy, después de la tormenta, ¿cómo analiza lo sucedido con la renuncia de Antanas Mockus? Porque hay quienes dicen que el Partido Verde camina a su aniquilamiento...

De ninguna manera. Tenemos unos principios claros y un compromiso radical de hacer política de manera limpia, pero además, el Partido Verde tiene a la senadora Gilma Jiménez, que es la más votada en Colombia, y en este momento vamos adelante en las circunscripciones más importantes de Colombia, como son la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Bogotá. El Partido está lejos de estar en disolución, somos jóvenes y tenemos unas fortalezas muy grandes.

Pero sin duda la salida de Mockus es un golpe duro...

Por supuesto y claramente sería mejor tener a Antanas con nosotros.

¿No cree que mucha de esa ‘Ola verde’ que acompañó a Mockus se irá con él?

La verdad es que con todas las críticas, por no decir ataques, que Antanas venía haciendo desde hace meses, pues en la práctica ya estaba afuera. Hacía más daño atacando desde adentro que desde afuera.

Hay quienes creen que la crisis de los verdes se debe al choque de egos entre Fajardo, Mockus, Lucho y usted...

Todos nosotros hemos hecho política independientemente, pero nos sometimos a las reglas de un partido. No obstante nuestras diferencias y nuestros egos –como dicen– cuando aceptamos entrar a un partido, aceptamos acatar unas normas. Por eso, cuando perdí la consulta presidencial, en lugar de irme, me incorporé a la campaña de Antanas Mockus de tiempo completo. Si hay alguien que ha hablado del cumplimiento de las normas es él, quien alguna vez dijo que la política era una actividad con normas ciertas y resultados inciertos. Él dijo que el interés de Bogotá estaba por encima de sus diferencias con el expresidente Uribe, sólo que después dijo que se arrepentía, pero las decisiones del Partido no pueden estar al vaivén de sus arrepentimientos.

Pero es que en la ‘Ola Verde’ piensan que se podía hacer alianza con cualquiera, menos con el uribismo...

Eso no lo creo yo ni lo cree el Partido. La realidad es que ahora tenemos unas actitudes distintas. Muchas veces yo le oí decir a Antanas que había que construir sobre lo construido, sobre todas las cosas buenas que había hecho Uribe. Todas mis actuaciones estuvieron dentro de las instituciones, esto no fue una locura mía, fue una decisión del Partido, que optó por no ser de oposición y que aspira a contribuir en la construcción del país. El tema de las alianzas no era sólo para Bogotá sino para todo el país. En otros departamentos hay alianzas con el Partido Conservador, con la misma U y hasta con el Polo. Hicimos incluso un acto de lanzamiento de la política de alianzas en el cual Antanas dijo frente a las cámaras que el interés de Bogotá estaba por encima de sus diferencias con Uribe. De lo que se trata es de cumplir con las normas, no sólo cuando le favorecen.

¿O sea que el fin justifica los medios?

Por supuesto que no, pero yo no soy la Santa Inquisición para condenar sin juicio a millones de colombianos que votan por la U. Además, nunca han estado en entredicho ni mis principios ni los del Partido Verde. Tan claro es esto que me he reunido con muchos congresistas y concejales y no hay uno solo que haya hecho sugerencias de participación burocrática. Yo creo que es posible sumar apoyos sin restar principios. Yo hubiera preferido que Antanas estuviera en nuestra campaña, habría hecho aportes valiosos, pero tenemos claro que hay muchos colombianos valiosos que están en otros partidos y que la crisis en que está Bogotá hace necesario unir fuerzas para sacar esto adelante. Uno no saca nada teniendo ideas buenas si no gana. Estoy convencido de que Bogotá estuviera mucho mejor si yo hubiera  ganado hace cuatro años y no Samuel Moreno.

Claro que Mockus dice que la alianza con la U nunca se le consultó y que no hubo lealtad…

Habría que preguntar ¿lealtad de quién? Por eso le digo que esto no es una decisión mía sino de la dirección del Partido, la de hacer alianzas y la de que no hubiera un veto al apoyo del expresidente Uribe.

¿Era necesario sacrificar a Mockus por el respaldo de la U?

Y yo pregunto: ¿valía la pena que él sacrificara al Partido Verde y nuestro proyecto?

Mejor dicho, entre Mockus y Uribe, usted se queda con Uribe...

Quien les contó que yo había dicho eso les dijo mentiras. Aquí no se trata de escoger el uno o el otro. Aquí no estamos escogiendo principios. Yo no tengo nada que envidiarle en términos de principios éticos a Antanas Mockus ni a nadie. Si hay algo que nos unió es que teníamos unos principios y una manera de hacer política, entonces aquí no estamos comprometiendo absolutamente nada para obtener apoyos de otros partidos. Nosotros consideramos que lo más conveniente era esta política de alianzas. Esto todo se consultó en la Dirección del Partido y Mockus estuvo de acuerdo y después, cuando él decide cambiar de opinión ¿se supone que toda la Dirección cambie de opinión?

¿Realmente cómo sería esa alianza con la U?

En mi caso es muy sencillo porque es lo que siempre he hecho en política. Yo ni siquiera sabía de qué partido eran las personas que trabajaron conmigo en la administración. El apoyo del expresidente Uribe ha sido generoso, pero es buen recordar que yo fui uno de los primeros que se opuso a la segunda reelección e hice críticas a cosas que me disgustaban de su gobierno. Hace por lo menos tres años que no hablo ni siquiera por teléfono con él.  Estoy interesado en hablar con él próximamente pero no he hablado. Las alianzas se hacen entre distintos porque si fuera entre iguales estaríamos todos en el mismo partido.

Por cierto, ¿está seguro de que Uribe no se va a lanzar a la Alcaldía?

No estoy seguro ni me preocupa. Nosotros actuamos con base en principios, tenemos una vocación y nuestros congresistas han sido valiosos contribuyendo a que el presidente Santos saque adelante varias leyes. Somos pocos pero hemos sido importantes y tenemos claro que no somos un partido de oposición sino de construcción.

¿Y cómo pensar en alianzas con la U cuando ni siquiera se sabe si Uribe se va a lanzar?

Pues si se lanza, no se hará la alianza.

¿Es verdad que los conservadores también podrán sumarse a su candidatura?

Algunos conservadores, de manera individual, han dicho que quisieran hacerlo y personas de otros partidos también. Todos los apoyos son importantes, pero en un ámbito como el de Bogotá finalmente es el ciudadano quien que decide. Esto de escoger un alcalde no es como escoger una reina de belleza. Esto afecta su vida.

¿Será que Mockus lo que quiere es ser candidato?

Sólo él lo sabe.

¿Ve  posible una alianza Mockus- Petro?

No sólo es posible sino probable.

¿Qué le contesta a los que dicen que usted es buen gobernante pero mal candidato?

Que tienen la razón porque he perdido muchas más elecciones de las que he ganado, pero espero haber aprendido algo después de tantas derrotas y swer un mejor candidato en esta ocasión.

¿Y a los que dicen que usted es el candidato de la oligarquía?

En eso si hay una equivocación total. Los que digan eso tienen una enorme ignorancia porque si hay un gobierno en Colombia en la historia que se haya enfrentado a los poderosos, por ejemplo, quitando los carros de las aceras para mostrar que el ciudadano de a pie debe ser respetado, o que haya hecho símbolos como las bibliotecas en los sectores populares, ha sido el mío. Nunca en la historia se hizo la legalización de tantos barrios y los proyectos por los que se me recuerda, como el Transmilenio, muestra que la democracia funciona y que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

¿Por qué Mockus dice que ustedes no fueron capaces de pedirle a U que se apartara de las prácticas del pasado?

Nadie está de acuerdo con prácticas ilegales o criminales que hayan ocurrido en el país, que tampoco se les pueden atribuir a todos los miembros de un partido. Nosotros no podemos reemplazar las instituciones y condenar sin juicios a los colombianos que votan por la U o a sus líderes. Es obvio que los principios del Partido Verde siguen incólumes.

¿Cómo sacar a Bogotá del caos de la movilidad?

Bogotá es la empresa más compleja que hay en Colombia, con un presupuesto de seis mil millones de dólares al año y lo que necesita es gerencia. No podemos tener personas especializadas en hablar sino a la mejor gente posible. Para la movilidad hay que hacer un esfuerzo en mantenimiento vial, hay que hacer vías nuevas, algunas autopistas por concesión que implican peajes. Cualquier vía que se haga debe tener carriles exclusivos para buses. Los trancones sólo se van a arreglar cuando logremos que los ciudadanos que tienen carro prefieran utilizar por lo menos en horas pico el transporte público y para esto tenemos que mejorarlo.

¿Por donde tendría que ir la línea del metro?

Si el Gobierno Nacional asegura los recursos sería magnífico hacer el metro. Vamos a hacer una ruta circular que salga del centro hacia el norte, baje hasta Suba, se dirija hacia el sur por la Avenida Ciudad de Cali, pasando por Engativá, y que luego vaya al centro y cierre el circuito. Son decisiones técnicas, pero con metro o sin metro, el transporte masivo en Bogotá deberá seguir basado en buses. Hay que mejorar Transmilenio y lograr que circule mucho más rápido.

¿Y el tema de la seguridad?

La mayor parte de la inseguridad proviene de delincuencia altamente profesional, que no se va a resolver solamente con policías uniformados en cuadrantes. La Policía y el Ejercito han demostrado en la guerra contra el narcotráfico tener una de las mejores inteligencias del mundo. Si logran hacer operativos como la ‘Operación Jaque’ pues con mayor razón pueden hacer los operativos para llevar a la cárcel a las bandas altamente profesionales de delincuentes en Bogotá. Por otro lado, el Congreso acaba de aprobar una ley que endurece las penas, porque hasta hace poquito casi todos los delitos que se cometían en la ciudad eran excarcelables, entonces tiene que haber unas sanciones mucho más drásticas pero a la vez, el gran desafío de Bogotá  para la seguridad y para todo es darles oportunidades a los jóvenes. Un grave problema es que hay jóvenes sin esperanza que están cayendo en la drogadicción y en el delito en los barrios populares, por eso hay que darles oportunidades con educación técnica los dos últimos años de bachillerato, con unas sucursales del Sena en cada localidad. Todo esto es una prioridad urgente.

¿Está de acuerdo con la venta de la ETB?

Por supuesto. La ETB tiene una tecnología que es la misma de hace 50 años y es una empresa en competencia con la grandes compañías del mundo que está perdiendo valor todos los días, que no tiene los recursos necesarios para hacerla competitiva. Uno ni siquiera debería pensar que tenemos una empresa de teléfonos, lo que debemos pensar es que tenemos 900 millones de dólares con los cuales podemos hacer vías, hospitales y parques. Pero si nos demoramos muchos en venderla no va a valer nada.

Dicen que el Concejo es responsable de muchos de los problemas de la ciudad ¿usted que cree?

Desafortunadamente aunque hay concejales, diputados y congresistas excelentes, buena parte de nuestro legislativo ha sido apropiado por la politiquería, por personas que están interesadas en hacer negocios y en perpetuarse mediante prácticas clientelistas. Esta es una realidad que tienen que afrontar las administraciones, lo que pasa es que el alcalde puede manejar eso manteniendo una relación respetuosa, donde los concejales influyan mucha en las decisiones, en las inversiones, pero no en el nombramiento de los funcionarios ni de la contratación.

Claro que muchos de esos concejales cuestionados son los de la U, y son los que ahora lo van a apoyar...

Hay muchos concejales de la U buenos y otros cuestionados. En todos los partidos hay buenos y  malos, lo claro es que conmigo no va a haber ni para los buenos ni para los malos ningún tipo de participación clientelista, como la que han tenido en esta administración.

Hablando de contratación ¿es verdad que los Nule llegaron a la administración de Bogotá en su alcaldía?

Podrían haber llegado, esto es parte de las mentiras del momento. Y si hubieran ganado una licitación de manera limpia hace doce años, cuando yo estaba en el Gobierno, pues bienvenidos. Sin embargo no fue así, todo el tema es que entre los cientos de parques que hicimos, entre los miles de contratos, una empresa que resultó ser del suegro de uno de los Nule, se ganó un contrato para construir un parque y se lo ganó con todas las de la ley.

Va de primero en las encuestas ¿se siente tranquilo?

En lo más mínimo. Creo que la ventaja es bastante frágil y corresponde a un reconocimiento del nombre, pero hay muy buenos candidatos y una cantidad de leyendas mentirosas con respecto a mí que espero se aclaren en el camino. Cada ciudadano va a tener que pensar con mucho cuidado cuál de los candidatos que hay es el que cree que puede de verdad mejorar la seguridad, la movilidad y ponerle orden a la ciudad. En política hay muchos expertos en hablar y es mucho más fácil hablar que hacer. Hay candidatos muy buenos pero casi todos vienen de haber sido congresistas, hablan muy bien, pero no han administrado ni un parqueadero.

Sobre la movilidad y el metro

¿Cómo sacar a Bogotá del caos de la movilidad?

Bogotá es la empresa más compleja que hay en Colombia, con un presupuesto de seis mil millones de dólares al año y lo que necesita es gerencia. No podemos tener personas especializadas en hablar, sino a la mejor gente posible. Para la movilidad hay que hacer un esfuerzo en mantenimiento vial, hay que hacer vías nuevas, algunas autopistas por concesión que implican peajes. Cualquier vía que se haga debe tener carriles exclusivos para buses. Los trancones sólo se van a arreglar cuando logremos que los ciudadanos que tienen carro prefieran utilizar por lo menos en horas pico el transporte público, y para esto tenemos que mejorarlo.

¿Y el metro?

Si el Gobierno asegura los recursos sería magnífico hacerlo. Vamos a hacer una ruta circular que salga del centro al norte, baje hasta Suba, se dirija hacia el sur por la Avenida Ciudad de Cali, pasando por Engativá, y que luego vaya al centro y cierre el circuito. Son decisiones técnicas, pero con metro o sin metro el transporte masivo en Bogotá deberá seguir basado en buses. Hay que mejorar Transmilenio y lograr que circule más rápido.

Por Hugo García Segura y Viviana Londoño Calle

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