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Historia de un documento

En 1975 se rebajó en tres años el derecho a recibir la cédula. La mayoría de edad cambiaría de los 21 a los 18 años.

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Vannesa Romero C.
20 de noviembre de 2009 - 11:16 p. m.
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Cuando corría la segunda mitad del siglo XIX, en el gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, un decreto presidencial expedido en 1862 estableció la necesidad de proveer un certificado que fuera considerado como el título del elector. El documento impreso especificaba no solamente el nombre, la edad y el estado civil, sino que además contenía la residencia del ciudadano y si sabía leer y escribir.

Con el pasar de los años la iniciativa se convirtió en ley en 1929, pero sólo hasta el 8 de noviembre de 1934, cuando recién se posesionó como presidente Alfonso López Pumarejo, fue reglamentada. Ese día se expidió la Ley 7, que en su artículo 5 señalaba que a partir del 1° de febrero del siguiente año sería obligatoria la presentación de la cédula de ciudadanía para efectos electorales, pero sólo para los hombres.

La funcionalidad del documento tuvo una larga y cuestionada carrera legislativa desde el momento mismo en el que se pensó. La época estuvo marcada por las diferencias políticas entre conservadores y liberales, reinaba el analfabetismo, la depresión económica daba un duro golpe en todo el mundo y en nuestro país era más importante ser elector que ciudadano.

Era tal la situación que sólo los adinerados y altamente cultos podían ejercer el derecho al sufragio, esto excluía también a las mujeres.

Después de muchas polémicas se aceptó la sugerencia de utilizarla como identificación. El documento medía 17cm de largo, también especificaba  las elecciones en las que quería tomar parte el ciudadano y la impresión del dedo pulgar de su mano derecha.

En 1952 el modelo cambió para convertirse en “blanca laminada”, adoptada de un modelo canadiense. El primero que la obtuvo fue el entonces presidente Laureano Gómez Castro. Para aquella época la expedición ya no le correspondía a los alcaldes, pues se creó la Registraduría Nacional.

Sólo hasta dos años después se le otorgó la primera cédula a una mujer. Fue Carola Correa de Rojas Pinilla, esposa del entonces presidente, Gustavo Rojas Pinilla, quien inauguró el documento. En 1975 se rebajó en tres años el derecho a recibir la cédula de ciudadanía, es decir, la mayoría de edad ya no era a los 21 sino a los 18 años.

La cédula blanca laminada, expedida  por más de 40 años, fue reemplazada por la café plastificada, en lámina de acetato resistente a la humedad. Luego, en 2000, se implementó la que conocemos actualmente, amarilla con hologramas, código de barras y foto a color.

Esta cadena de hechos marcó una época de contradicciones, avances y creación de nuevos espacios de participación democrática para que hoy por hoy vayamos entrando lentamente en la era de identificación digital (sistema biométrico) con tan sólo el reconocimiento de la huella dactilar.

 Vea el desarrollo que ha tenido la cedula de ciudadanía en sus 75 años de historia haciendo clic AQUÍ.

Por Vannesa Romero C.

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