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Se le ve tranquilo y a la defensiva en sus respuestas, sobre todo cuando la pregunta tiene que ver con los rumores en torno a la propaganda negra en contra de otros candidatos, la cual, según dicen, sale de su campaña y tiene detrás al asesor venezolano Juan José Rendón. “Quieren achacarme lo humano y lo divino”, afirma Juan Manuel Santos, el aspirante presidencial del Partido de la U, quien en diálogo con El Espectador manifiesta que si hay juego sucio es contra él, defiende a J. J. Rendón, habla de la reunificación liberal, lanza pullas a los verdes y se abstiene de adelantar detalles de un eventual gobierno suyo, porque no quiere “ensillar las bestias antes de tenerlas”.
El consenso general es que Álvaro Uribe cambió el país. ¿Los anteriores gobiernos fueron muy malos?
Usted me está haciendo una pregunta muy capciosa. Quiere ponerme a decir cosas que no voy a decir(...) El presidente Uribe ha hecho un gran gobierno y sí, ha cambiado al país para bien.
Si usted tenía todas las posibilidades de ser director de ‘El Tiempo’, ¿por qué dejó el periodismo como oficio permanente por la vida pública?
Esa es una pregunta que mucha gente me ha hecho y que todavía me hago a veces. Pero la verdad es que no me arrepiento ni un solo minuto de esa decisión que tomé, así la vida pública esté llena de sinsabores.
¿Cuál es la enseñanza que más le marcó de su abuelo Enrique Santos, ‘Calibán’?
Mi abuelo tenía un gran sentido común. Por eso era tan buen columnista. Una frase de él que recuerdo mucho es que uno en la vida no debe arrepentirse de lo que hizo, que hay que ser audaz, creativo, tomar riesgos y no llegar a los últimos días de la vida arrepintiéndose de lo que dejó de hacer.
¿Qué significa ser Santos en Colombia?
Depende. Si se está en la política, significa un costo, porque fíjese todos los enemigos que tengo simplemente porque soy de apellido Santos. Y si uno está en el periodismo, significa una facilidad para ejercer una linda profesión.
¿Cómo se considera socialmente: un oligarca, un aristócrata o un burgués?
No escogí donde nací. Lo que escogí fue dónde servir a mi país.
¿Cuál es hoy el real estado de las Farc?
Están debilitadas, pero no derrotadas.
Más allá del presidente Hugo Chávez, ¿cuál es su mensaje al pueblo venezolano?
De respeto, admiración, amistad y hermandad.
Hay quienes ven débil el pronunciamiento de la OEA frente a la presunta intervención del presidente Chávez en el proceso electoral colombiano.
La OEA ha sido débil desde hace mucho tiempo.
¿Qué hacer frente a Venezuela?
Buscar ese equilibrio entre prudencia y diplomacia, pero manteniendo siempre firmeza en lo que se refiere a la dignidad del país y la soberanía.
Usted habla mucho de seguridad, pero, ¿qué tiene que decirles al general Luis Mendieta y a todos los colombianos que están esperando un acuerdo humanitario para recuperar la libertad?
Más que de seguridad, de lo que estoy hablando es de trabajo. Ese es el foco fundamental de mi campaña. En cuanto a los secuestrados, ojalá que esos terroristas se den cuenta de que ese es un crimen de lesa humanidad y los liberen unilateralmente. Eso sí, nunca dejaremos como Estado de buscar su liberación.
¿Usted les cree a las encuestas?
Sí, marcan tendencias y eso es muy importante.
¿La reciente reingeniería a su campaña se debió a lo que comenzaron a mostrar esas encuestas?
Se debió a una multitud de factores, entre ellos las encuestas. Fue una autocrítica interna, cosas como que la publicidad no estaba llegando y que necesitábamos ser más alegres, más creativos.
Se volvió al logo original de la U, ¿o sea que retroceder sí puede ser una opción?
No creo que hayamos retrocedido. Todo lo contrario, avanzamos más.
¿Por qué dice que hay juego sucio contra usted?
Porque no es sino mirar lo que está pasando en internet, lo que escriben los columnistas o escuchar algunas emisoras para comprobarlo.
¿Vale todo para ser presidente?
No.
Germán Vargas Lleras denunció que existe una campaña de desinformación en su contra, diciendo que él iba a ser su fórmula vicepresidencial, y responsabilizó a su campaña de ello.
Nunca ha pasado por mi mente tener a Vargas Lleras como vicepresidente. A mí me gustaría saber de dónde salió eso, que es una ridiculez, porque la fecha para cambiar la fórmula vicepresidencial ya se cumplió. Esa es la campaña sucia en mi contra: atribuirme cosas que no he dicho.
¿Pero no cree que el que haya habido congresistas de la misma U saliendo a decir que era mejor cambiar a Angelino Garzón es un pésimo mensaje?
Congresistas que fueron inmediatamente desautorizados.
Es claro que las alianzas definirán la Presidencia, ¿buscaría la reunificación del liberalismo en torno suyo, incluidos Rafael Pardo y Vargas Lleras?
Si ellos acogen las tesis de la seguridad democrática y el trabajo que tenemos nosotros, por supuesto.
Y será que con tantas agresiones de hoy en día, ¿son posibles esas alianzas?
Por lo menos esas agresiones no provienen de mí.
¿Qué pasó realmente con Luis Carlos Restrepo?
Nunca supe.
¿Por qué sacar en pleno debate que Mockus extraditaría al presidente Uribe, cuando en realidad no lo dijo?
Leí exactamente lo que dijo. Lean la transcripción literal y escuchen la grabación. No se puede negar la realidad.
¿Nombraría ministro a Andrés Felipe Arias?
No ensillemos las bestias antes de tenerlas.
¿Cuándo se le ocurrió que podría ser presidente?
Muchos dicen que esa es mi obsesión, pero eso es parte de esos sofismas que se han inventado sobre mí. Lo que he sido es un servidor público desde hace 36 años, y por supuesto que si el país me da el inmenso honor de servirle como presidente por cuatro años más, lo haré gustoso. Pero no es mi obsesión. Nunca lo ha sido.
¿El poder para qué?
Para servir.
¿De dónde le han llegado más adhesiones: de Cambio Radical, del liberalismo o del conservatismo?
No me he dado cuenta. Del país llega gente de todas las vertientes con un gran entusiasmo.
En el debate de Caracol Televisión usted le cedió la contrapregunta a Antanas Mockus, lo que fue interpretado como un regalo, ¿será que se le creció el enano?
No, simplemente me pareció que era un gesto amable con un contendor y lo repetiría.
Son muchos los sectores que insisten en que usted debe responder políticamente por los falsos positivos.
¿Por qué tengo que responder por un problema que fuimos nosotros los que los resolvimos? El presidente Uribe y yo tomamos las determinaciones más drásticas que se han tomado en mucho tiempo, con total transparencia y efectividad, porque las denuncias sobre los falsos positivos se redujeron drásticamente. La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo que fue un ejemplo para el mundo la manera como procedimos en algo que por cierto venía desde mucho tiempo atrás. Esos ataques son la propaganda sucia contra mí.
¿Qué tan cierto es que Uribe no lo quiere, pero que tiene que apoyarlo porque es la única carta que le queda?
Esas son esas críticas que hacen mis enemigos sin ningún sustento.
¿Y habla de seguido con el Presidente?
Con mucha frecuencia.
¿Le da recomendaciones para la campaña?
Hablamos con mucha frecuencia.
¿No cree que el comercial radial con una imitación de la voz del presidente Uribe más que picardía es engañar a la gente?
Eso es lo que dicen los antiuribistas.
¿Pero es o no un engaño?
No, para mí es humor.
¿Cuál es la realidad en torno a J. J. Rendón? ¿Es o no es su asesor?
La verdad es muy sencilla: él fue el creativo de la U en la exitosa campaña de 2006. Cuando hicimos la reflexión de volver a la U como símbolo político y como pieza publicitaria, me dijeron que por qué no lo traía para que reviviera otra vez el logo. Y para eso lo trajimos, como creativo publicitario. Todas las campañas tienen creativos del exterior y nadie las cuestiona.
El problema es que la fama de Rendón es por la propaganda negra.
Todos los asesores políticos son expertos en propaganda positiva y negativa. Éste es bueno en ambas cosas, pero uno es el que decide qué se hace y yo, desde hace mucho tiempo, dije que no quiero propaganda negra. No creo que eso le convenga al país ni a nuestra democracia, y he prometido hacer un gobierno de unidad nacional. La propaganda agria, negativa, personal, deja muchas cicatrices.
Llama la atención de que en el momento en que se habló de la llegada a su campaña de J. J. Rendón se conocieron las vallas contra Mockus en Villavicencio.
Y se supo de dónde venían. Fíjese lo injusto que ha sido eso. Un señor salió a reconocer que él las había pagado porque le habían secuestrado a un familiar. Yo no tuve nada que ver con eso, pero mis opositores comenzaron a atar cabos y quieren achacarme lo humano y lo divino. Me echan la culpa hasta del fenómeno de ‘El Niño’.
Hay quienes lo califican como el rey del transfuguismo, porque ha estado con César Gaviria, con Andrés Pastrana, con Uribe...
Estuve con Gaviria por mi partido, el Liberal. Cuando llegue al gobierno de Pastrana lo hice como liberal, para salvar la economía del país. Y me fui para el uribismo cuando me di cuenta de que el Partido Liberal se iba a suicidar.
¿Cómo así?
En una reunión en la casa de Juan Fernando Cristo les dije a Samper y a Serpa que no quería ser cómplice del suicidio del Partido si se iban en contra de Uribe. Ellos decidieron irse a la oposición, en contra de la seguridad democrática, y allí están los resultados. Por eso creo que eso de mi transfuguismo es relativo. A Wiston Churchill lo acusaban de lo mismo y él decía que hay personas que cambian de principios por cuestiones de partido, pero hay otras que cambian de partido por cuestiones de principios.
Dicen que es un apasionado de Churchill, ¿en qué se identifica con él?
Es un personaje que he conocido a través de las biografías. Viví en Inglaterra muchos años y me dio por saber más de él. Entre más lo conocía, más lo admiraba. Fue un hombre que tenía un gran carácter, tomaba riesgos y no era como los girasoles, que se voltean hacia el sol que más alumbra, sino que era una persona con un puerto destino. Eso lo aprendí en la Marina, cuando uno tiene un puerto destino usa los vientos para llegar a él, así sean vientos difíciles.
Hay quienes dicen que sin Uribe en el poder se acaba el uribismo.
Las ideas del presidente Uribe se van a mantener durante mucho tiempo. Su concepto de seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social tienen que mantenerse.
¿Usted buscaría la reelección?
Primero ganemos y después pensamos en eso.
El choque Ejecutivo-Corte Suprema
Según Juan Manuel Santos, se debe dialogar y sentarse a tender puentes entre el Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia para superar el choque que persiste desde hace un buen tiempo entre las dos Ramas del Poder Público: “La armonía entre los poderes públicos es fundamental para que una democracia pueda funcionar. Roosevelt decía que eso es como un arado jalado por tres bueyes: tienen que ir en la misma dirección y caminar al mismo paso para que se pueda arar”.
Sin embargo, el viernes pasado, Santos lanzó una propuesta que armó una tormenta: planteó que el Fiscal General sea designado por el Presidente de la República, responsable de la política criminal, con lo cual se fortalecerían “los esfuerzos coordinados de todos los entes del Estado en la lucha contra la delincuencia y mejoraría la rendición de cuentas ante la sociedad”. En el caso de los ministros y otros altos funcionarios, el candidato propuso que la Corte Suprema de Justicia sea la encargada de su juzgamiento.
Una lección de periodismo
En su diálogo con El Espectador, Juan Manuel Santos rememoró las enseñanzas periodísticas de su abuelo, Enrique Santos Montejo, Calibán; de su tío, Hernando Santos, y de su padre, Enrique Santos Castillo, ambos poseedores de un gran sentido común a la hora de escribir.
“Yo diría, sin embargo, que al periodismo de hoy en día no sólo le falta sentido común, sino que creo que se ha vuelto demasiado agrio. Esa es otra cosa que creo que mi abuelo, mi padre y mi tío siempre mantenían en el periódico, la norma de no ofender, no herir a la gente. Por eso cuando mi papá se murió, hasta los más acérrimos enemigos políticos fueron a su entierro. Nunca los agredió personalmente y siempre fue justo. Al periodismo actual le falta un poco de esa dosis”, enfatizó.