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31 Oct 2021 - 2:00 a. m.

La extrema derecha española, ¿a la conquista política de Colombia?

La participación de Andrés Pastrana en un evento del partido Vox y las firmas de congresistas del Centro Democrático en la Carta de Madrid advierten de los pasos que ya da la colectividad de extrema derecha en el país.
Juan Sebastián Lombo

Juan Sebastián Lombo

Periodista de la sección Política
Vox ha puesto su atención en Latinoamérica, incluyendo a Colombia.
Vox ha puesto su atención en Latinoamérica, incluyendo a Colombia.
Foto: Getty Images

Justo la misma semana en la que el presidente Iván Duque denunciaba la posible injerencia de Venezuela en el proceso electoral de 2022, en España llamaba la atención que un expresidente colombiano participara del Viva 21, un evento de dos días en el que el partido de extrema derecha Vox lanzaba lo que han denominado la Agenda España. Andrés Pastrana hizo parte de la conferencia política al enviar un duro mensaje, a través de video, en el que llegó a emitir cuestionamientos en contra de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Aunque el mensaje pasó casi que inadvertido en Colombia, apenas alguno que otro registro en prensa, en la península ibérica alertó a varios sectores políticos ante el alcance que ha venido teniendo el controvertido partido en América, que hasta habría tenido acercamientos con un exmandatario que históricamente ha sido allegado al Partido Popular (PP).

En el controvertido mensaje, el expresidente Pastrana se va lanza en ristre en contra del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla, señalándolos como responsables de las protestas en varios países de Latinoamérica, incluyendo Colombia. Supuestamente, estas dos organizaciones, según Pastrana, tienen una estrategia de desestabilización que incluyen las protestas, la visita de organizaciones de derechos humanos “para levantar informes calumniosos” que acusen de genocidio a los gobiernos y el apoyo a candidatos, “quienes se presentan como alternativa a la crisis que ellos mismo han creado”. Esto, a consideración de Pastrana, habría ocurrido al pie de la letra en Colombia, donde supuestamente las protestas fueron financiadas por el Eln y Nicolás Maduro. Para concluir su mensaje, el expresidente hizo un llamado a “todas las fuerzas democráticas de la Iberosfera” para “unirnos para combatir la amenaza que significa el Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla”.

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Fue este video el que alertó a algunas fuerzas en España. Incluso, según registro El País -diario de dicho país-, en el PP no habrían caído bien las palabras del exmandatario, pues este es cercano a dicha colectividad y además preside la Internacional Democrática de Centro (IDC), organización internacional de la que Pablo Casado (líder del PP) es vicepresidente. Para muchos, esta es una muestra de la estrategia que viene llevando a cabo la ultraderecha española, representada en Vox, que ha querido extender sus relaciones y zona de influencia a Latinoamérica, o lo que estos han denominado la Iberosfera. Para esto, han tenido un agresivo acercamiento con otros líderes latinoamericanos que han sido considerados de derecha o extrema derecha, como Keiko Fujimori, la familia Bolsonaro, entre otros, incluyendo, al parecer, a Andrés Pastrana.

En diálogo con El Espectador, el expresidente trató de quitarle impacto al video, pues negó algún acercamiento a Vox y aseguró que su participación en el Viva 21 fue debido a que “me llamaron los amigos de Vox sobre si podía hacer una declaración del Foro de Sao Paulo y Puebla, no hablando de Vox o de la política española”. A eso agregó que “respeto a Vox, son mis amigos, pero ¿cómo vamos a tener acercamientos cuando soy de la internacional de centro?”. Sin embargo, habló de objetivos en común debido a que hay, según este, que “unir nuestros esfuerzos para que combatamos la izquierda del foro de Sao Paulo y el grupo de Puebla. El objetivo es el mismo de combatir la izquierda. Yo represento el centro y ellos la derecha y la unión es toda”.

Además de reconocer objetivos en común, llama la atención que Pastrana haga referencia a términos como la Iberosfera, una palabra acuñada por Vox y cercanos. Esta, como comentó el profesor Pablo Simón, de la Universidad Carlos III de Madrid, fue creada para reemplazar términos como Iberoamérica, hace referencia a la naturaleza nativista y nacionalista de Vox y “trata de reivindicar el pasado imperial de España”. Para el académico, este concepto se centra en dos términos básicos de una supuesta identidad común: el catolicismo y el castellano. Precisamente Vox incluye en su Agenda España un capítulo a la Iberosfera, que define como “un ámbito de relación natural de España a nivel político, económico y cultural. Más de 700 millones de personas comparten un legado y dos lenguas hermanas, hoy amenazados por regímenes totalitarios y comunistas, apoyados por el narcotráfico y terceros países”.

Este término también domina la Carta de Madrid, un documento creado por la Fundación Disenso, creada por Vox, y que habla de la “defensa de la libertad y la democracia en la Iberosfera”. Entre los varios puntos de esta carta se puede leer la advertencia sobre una supuesta amenaza de un “proyecto ideológico y criminal que está subyugando las libertades y derechos de las naciones”. El proyecto al que hacen referencia es “el avance del comunismo”, que “supone una seria amenaza para la prosperidad y el desarrollo de nuestras naciones, así como para las libertades y los derechos de nuestros compatriotas”. Dicho documento, que causó controversia en México al ser acogido por varios miembros del PAN, cuenta con 8.935 firmas de diferentes latitudes, entre las que figuran seis rubricas colombianas: John Marulanda (presidente de Acore), María Clara Escobar (directora de ICP), y las congresistas del Centro Democrático Margarita Restrepo, María Fernanda Cabal, Paloma Valencia y Paola Holguín.

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La presencia de estas firmas en dicho documento habla del alcance que ha tenido Vox en el último tiempo en Colombia. En diálogo con este diario, Marulanda confirmó que apoyó dicho documento debido a la “afinidad ideológica con los planteamientos. Creo que la izquierda les ha hecho daño a estos países”. Además, dio cuenta de cómo miembros de la colectividad española fueron los que, hace dos meses, le invitaron a firmar la carta. Entre los mencionados está Herman Tertsch, eurodiputado por VOX, y quien ha demostrado en sus redes sociales tener cercanía con miembros del Centro Democrático, sobre todo María Fernanda Cabal, tanto así que en su visita a Colombia, fue el equipo de prensa de la senadora la que le hizo parte de su agenda.

Al consultarse a las miembros de Centro Democrático por el mismo tema, fue la senadora Paola Holguín la que destacó el documento y reconoció que lo firmó al igual que varios parlamentarios debido a que venía de una fundación, Disenso, que trabaja por la “democracia y las libertades”. Asimismo, reconoció que existe relación con Vox, pero señaló que se trata de un vínculo fundamentado en la intensión del Centro Democrático de tener una gran apertura y relación con varios partidos del mundo. Las otras congresistas, aunque se le preguntó por el tema, no emitieron ninguna opinión sobre el asunto. No obstante, más allá de la carta, el vínculo entre el Centro Democrático tiene registro desde hace mucho más tiempo.

Solo vale recordar que hace más de un año, a pocos días que comenzaran las restricciones por el COVID-19, se conoció los rumores de una posible escisión en el Centro Democrático, según registró este diario. Esta, que estaría siendo liderada en su momento por Cabal, Holguín y otros del ala más dura del uribismo, tenía entre sus posibilidades llamarse Vox Colombia, y compartir varios de los postulados de su homónimo español. Además, durante la pandemia, el Centro Democrático celebró un conversatorio virtual en el que los invitados especiales eran Iván Espinosa de los Monteros y Hermann Tertsch, ambos del partido de ultraderecha español, y que contó con la presencia de Óscar Iván Zuluaga, María Fernanda Cabal, Alejandro Corrales, entre otros. En ese encuentro, Espinosa de los Monteros catalogó a Colombia como un referente en el mundo debido a que en el plebiscito por la paz se “expresó con claridad que querían algo distinto al consenso progre les querían imponer”.

Otras expresiones de esa posible cercanía entre las colectividades española y colombiana se observan en los intentos de Vox por tramitar en el parlamento español una proposición que llevara al Ejecutivo a pronunciarse a favor del expresidente Uribe, tras su detención preventiva dictada por la Corte Suprema. “En estos difíciles momentos quiero transmitir mi apoyo al expresidente Álvaro Uribe. Su política de seguridad democrática y el desarrollo del Plan Colombia de Andrés Pastrana son un ejemplo de cómo se puede ganar al narcoterrorismo”, dijo el presidente del partido, Santiago Abascal. Este estuvo muy pendiente de la movilización social de a mediados de 2021 y replicó parte de lo que decía el Centro Democrático en su momento: “Colombia está sufriendo el ataque golpista de la izquierda, dirigido por agentes castristas y maduristas”.

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La cercanía entre el partido de Gobierno colombiano y Vox, además del discurso de Pastrana, tienen distintas lecturas. Desde España, conocedores en el tema, como el politólogo Pablo Simón o el investigador Román Cuesta, concuerdan en una intensión de crear una especie de internacional conservadora. “Vox contempla Latinoamérica como un territorio de expansión idóneo y sus posturas ultraconservadoras encuentran cobijo en organizaciones ideológicamente del mismo corte. En Colombia, el Centro Democrático”, señaló Cuesta. En este mismo sentido, Simón comentó que la colectividad española ha “tratado de tener ramificaciones internacionales para tener legitimidad internacional y estaría intentando imitar en Latinoamérica un modelo, del que fueron observadores, que consiste en “una internacional de partidos conservadores y radicales por encima de las derechas moderadas”.

La lectura desde Colombia es un tanto diferente. Para el profesor Yan Basset “es normal que los partidos políticos tengan vínculos internacionales. Es una tradición bastante antigua, más propia de los partidos de izquierda”. Sin embargo, reconoció que es algo que no era tan común en América Latina, que cambió con el giro a la izquierda de los 2010. Sin embargo, expresó que era algo esperable en el Centro Democrático, no tanto de Pastrana -históricamente conservador- puesto que “tiene este posicionamiento de derecha radical y es claro que tenga está cercanía con los partidos de Europa”. No obstante, miembros del Centro Democrático buscaron distanciarse de esta posición y de los posibles vínculos con el partido de centro derecha español.

Algunos, que pidieron reserva, llegaron a decir que “esa vaina de la ultraderecha no me gusta nada”. Otros comentaron que dichos coqueteos con Vox “no son tan orgánicos del partido, no es algo institucional”, sino que serían algunas personas como María Fernanda Cabal, “que comparte cosas de ellos o habla de ellos”. Inclusos expresaron sorpresa de que Paloma Valencia apareciera como firmante de la Carta de Madrid. El representante Juan David Vélez también estuvo en el camino de tratar de tomar distancia del partido ibérico y le comentó a este diario que el Centro Democrático ha tenido diálogo con diferentes partidos de enfoque distintos a nivel mundial, incluso con el PSOE. Este mismo argumento usó Holguín, aunque reconoció que es muy probable que Vox celebre un evento el año próximo en Colombia, en año electoral, y que el Centro Democrático será una de las colectividades que participe en este.

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