Magaly Janeth Moreno Vera —conocida en las autodefensas con el alias de Perla, y cuya captura fue hecha oficial el sábado por las autoridades venezolanas—, durante la administración de Ana María Flórez Silva como directora seccional de Fiscalías en Cúcuta trabó una alianza criminal que le permitió al bloque Catatumbo de Salvatore Mancuso controlar los pasos del ente acusador, direccionar expedientes y hasta enlodar investigadores con la subversión.
Bajo el poder intimidatorio del binomio Flórez-Moreno, la justicia en Cúcuta quedó a merced del paramilitarismo. Moreno reconoció que recibía medio millón de pesos mensuales por su colaboración con las autodefensas y por haberse convertido en el puente entre Flórez y uno de sus comandantes, conocido con el alias de Enrique. Ambas fueron condenadas, pero huyeron y sólo el pasado sábado volvió a saberse de Moreno, tras el anuncio del ministro del Interior venezolano, Tarek El Aissami, quien señaló que “esta detención forma parte de las pruebas de la escalada de violencia promovida desde el Gobierno de Colombia en contra de nuestro pueblo y nuestro Gobierno”.
El expediente de Moreno detalla que sus relaciones con los ‘paras’ empezaron en 2002, con un capitán retirado del Ejército apodado Mauro, quien sirvió como enlace. Para mostrar resultados, junto con Flórez, capturaban personas que después eran liberadas.
Un sinnúmero de conversaciones de Moreno con comandantes ‘paras’ como Álex, Enrique o El Gato quedaron documentadas por la Fiscalía y evidenciaron que la infiltración paramilitar en Norte de Santander llegó a límites insospechados. Moreno tiene aún mucha información que puede servirle a la justicia.