Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

La vejez del Capitolio Nacional

Los daños se atravesaron en la recta final del período legislativo. Mincultura dice que hay fallas en el mantenimiento.

Andrea Forero Aguirre

27 de noviembre de 2010 - 03:00 p. m.
PUBLICIDAD

Con apenas 90 sillas, el Salón Boyacá acogió esta semana a los 166 representantes que conforman la plenaria de la Cámara. El sonido del debate era poco nítido, los legisladores casi estaban unos encima de otros, el calor era insoportable y los periodistas tuvieron que entrevistar a los ministros asistentes al taquillero debate de reforma a las regalías entre la multitud. ¿Pero por qué se estaba sesionando allí y no en el Salón Elíptico, escenario habitual de la Cámara de Representantes? La respuesta sorprende: días antes, un joven universitario resultó herido tras la caída de un trozo de yeso del techo y nadie quería exponerse.

Por eso, la incómoda jornada terminó con la sensación de un evidente deterioro del edificio “viejo” del Congreso: el Capitolio Nacional, del que precisamente el Salón Elíptico es su sitio más importante, donde se instala el Congreso y sesionan conjuntamente, cuando es necesario, Senado y Cámara. Un lugar lleno de historia, cuya obra física comenzó en 1847 y culminó en 1926, siendo considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura neoclásica en Latinoamérica y símbolo de la ruptura entre el período colonial y el republicano.

Después de ver las escenas, el mismo secretario general de la Cámara, Jesús Rodríguez, no tiene dudas de que el Capitolio en general no goza del mejor estado. Asegura que el edificio, por ser parte de los monumentos nacionales, requiere mantenimiento, intervención y restauración: “Hay todo tipo de daños y no se le debe dar el mantenimiento de un edificio cualquiera. Se requiere una asesoría con gente especializada que conocen en el Ministerio de la Cultura, donde está el orden presupuestal, pero ellos dicen que no tienen recursos para atender algo que está a su cargo”, es la queja de Rodríguez.

Hace 15 años, la emblemática construcción fue restaurada pero, según el secretario de la Cámara, debido a que gran parte de la estructura es de un material llamado “Piedra Bogotá”, porosa y arenosa, las palomas y las intensas lluvias la han averiado. Mientras tanto, el mantenimiento en el cual ha concentrado sus esfuerzos la administración del Congreso es “rutinario, pero no específico”. El Senado y la Cámara invierten $1.600 millones para este fin. Y si bien se han hecho obras, corresponden a la adecuación de las oficinas, baños y ascensores pero en el edificio “nuevo”, que queda al lado del Capitolio.

Read more!

Rodríguez cuenta que tras un diagnóstico general, el restaurador Álvaro Barrera estimó que atender la necesidad de la estructura de la sede legislativa puede costar entre $7.000 y $10 mil millones. “En eso es en lo que el Ministerio de Cultura ha tenido poca solidaridad. En cuestión de fondos y mantenimiento hay abandono. Y reconozco que la responsabilidad no es sólo de ellos, el Congreso tiene también su cuota”.

Lo único que se ha asumido en el tema de conservación histórica es la restauración del vitral del Salón Elíptico —una alegoría a la libertad hecha por una casa francesa—, cuyo costo en trabajos es de unos $300 millones. Incluso hay quienes dicen que las vibraciones en la obra pueden ser la razón para que se haya desprendido la pieza de yeso que lesionó al estudiante la semana pasada. El temor hoy es que haya más piezas sueltas. “Además, hay grifos que están prácticamente desarmados. Para mí, el Capitolio está en cuidados intensivos”, concluye el secretario de la Cámara.

Read more!

Ante las quejas, que bien pueden tomarse como denuncias, el director de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Juan Luis Isaza, respondió tajantemente que es “falso” que el estado del Capitolio sea crítico. Reconoce que la sede del Congreso es un bien de interés cultural de ámbito nacional y tiene la máxima protección legal, pero que ya tuvo su restauración integral hace 15 años en una de las obras más costosas que ha afrontado el Estado: $17 mil millones.

Según dijo, la responsabilidad de velar por la conservación y el buen estado del edificio corresponde ahora exclusivamente al Congreso, que es el propietario de la sede, y no al Ministerio de Cultura. Incluso —dice Isaza— se entregó un manual de mantenimiento y se advirtió que la restauración se hace por una sola vez y ya. Y aunque en su concepto algunos de los problemas en la estructura se deben a “la muy nociva plaga de las palomas en el centro de Bogotá”, la falta de mantenimiento es evidente.

Y ante la caída de la pieza de yeso, tiene su explicación particular: “Nosotros hemos hecho un acompañamiento técnico, pero las lluvias inclementes causaron que un elemento decorativo, solamente uno, un rosetón, se desprendiera. No se está cayendo el techo”. El director de Patrimonio del Mincultura asegura que lo sucedido nada tiene que ver con la obra que se está ejecutando en el vitral, aunque curiosamente recomienda que el Salón Elíptico no se vuelva a usar hasta que se terminen dichas labores, porque no se puede descartar que un hecho así vuelva a ocurrir.

No ad for you

El lío es que desde ya el presidente de la Cámara, Carlos Alberto Zuluaga, rechaza esa posibilidad. Según él, es insostenible seguir sesionando en el Salón Boyacá y por eso se volverá a debatir en el Elíptico. Como medida preventiva se ha instalado una malla de lado a lado para evitar que alguien salga lastimado en caso de que caigan partes de yeso o de la obra del vitral. Y mientras Congreso y Ministerio de Cultura mantienen un pulso, el Capitolio Nacional parece sentir con rigor el paso de los años y del invierno.

Por Andrea Forero Aguirre

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.