13 Feb 2019 - 10:22 p. m.

Lo que quedó de la reunión Duque-Trump

Aunque el mandatario estadounidense reconoció el rol de Colombia para acorralar al régimen de Nicolás Maduro, reclamó mayores resultados en la erradicación de cultivos ilícitos. Entretanto, insistió que todas las opciones alrededor de Venezuela están abiertas, incluida la intervención militar. "Ya veremos", dijo Trump.

-Lorena Arboleda Zárate / @LorenaArboleda8

El presidente Trump recibió a su homólogo colombiano en el Despacho Oval de la Casa Blanca.   / SIG
El presidente Trump recibió a su homólogo colombiano en el Despacho Oval de la Casa Blanca. / SIG

La reunión bilateral del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Iván Duque, llevaba consigo dos puntos claves tan importantes como predecibles: la crisis fronteriza con Venezuela y, por supuesto, la erradicación de cultivos ilícitos en el país. Asuntos que han marcado las relaciones entre ambos gobiernos desde que Duque asumió la jefatura de Estado, en agosto del año pasado. Ayer, sobre el mediodía, el mandatario fue recibido en la Casa Blanca, en Washington, y media hora antes de lo previsto entregaron declaraciones a la prensa en medio de la incertidumbre sobre si Colombia estaría presta a ofrecer su territorio para materializar cualquiera de las opciones que, como ha dicho, tiene “sobre la mesa” el gobierno estadounidense para terminar de acorralar al régimen de Nicolás Maduro.

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Lo preocupante, al menos para quienes rechazan de plano cualquier intervención militar en el vecino país, es que Trump dejó más dudas que certezas al ser indagado sobre la posibilidad de trasladar 5.000 tropas a Colombia. “Ya veremos”, respondió, acompañado de un silencioso Duque. “Hay diversas opciones y posibles soluciones. Estamos estudiando todas. Yo siempre tengo un plan A, B, C, D, E (…) Ya veremos por cuál optamos”, agregó. Entre tanto, el cerco diplomático se sigue cerrando para presionar la salida de Maduro, sumando apoyos en la comunidad internacional —ayer fue Italia— para dar plena legitimidad a Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, como presidente interino. “Creo que los días de esta dictadura están próximos a llegar a su fin”, dijo Duque.

Por eso, el primer mandatario recibirá la próxima semana en Bogotá a los representantes del Grupo de Lima, uno de los organismos regionales que han arrinconado a Maduro para que abandone el cargo. Estos países evaluarán, entre otras cosas, de qué forma se pueden hacer efectivas las ayudas internacionales que se están enviando al vecino país. “Colombia se ha ofrecido y seguirá ofreciendo su territorio para la llegada de ayuda humanitaria. Impedir su acceso es un crimen de lesa humanidad por parte del dictador Nicolás Maduro”, insistió Duque respecto a la inamovible postura del presidente venezolano de recibir cualquier tipo de ayuda: “Nosotros decimos no a las migajas que ellos pretenden traer, una comida intoxicada de sobra que tienen. Nuestro pueblo no necesita ser mendigo de nadie”, dijo Maduro en entrevista con la BBC.

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De momento, Guaidó sigue haciendo el conteo regresivo para hacer el tránsito hacia una democracia, según ha dicho. Para eso, ya advirtió que el próximo 23 de febrero la Fuerza Armada Nacional Bolivariana tendrá que decidir “si va a estar del lado de los venezolanos, de la Constitución o del usurpador”, y ese mismo día ha prometido que entrará la asistencia internacional. Colombia, al ser uno de los países más afectados por el éxodo masivo y haberse convertido en el principal receptor de migrantes, será otro de los protagonistas en ese tránsito, si finalmente llega. Especialmente porque la más reciente encuesta de percepción, realizada por Pulso País, muestra que los colombianos son cada vez más reacios a que se siga recibiendo a ciudadanos provenientes de Venezuela.

La guerra contra las drogas

El segundo punto de la agenda Trump-Duque versó sobre la preocupación del gobierno estadounidense por la denominada lucha global contra las drogas, al seguir siendo Colombia el principal productor de cocaína del mundo. Este asunto recuerda la dura frase que le dijo el presidente de Estados Unidos a su homólogo colombiano en septiembre pasado, en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas: “Si fracasa en su lucha, solo será un presidente más para Colombia”. Por eso —y ad portas de que se conozca un nuevo reporte sobre cultivos ilícitos, realizado por el Departamento de Estado de EE. UU.— no fue gratuito el reclamo que le hizo al afirmar que Colombia no está cumpliendo.

“Estamos trabajando juntos para que Colombia erradique algo de lo que están cultivando. En este momento no diría que van (cumpliendo) antes de lo programado, pero espero que lo hagan en algún momento, en el futuro cercano”. Palabras respondidas de manera inmediata por Duque, quien afirmó que en los primeros cuatro meses de su mandato se han erradicado 60.000 hectáreas. “Muchas más de las que se erradicaron en los últimos seis meses. Tenemos un objetivo y estamos comprometidos. Es nuestro deber moral que Colombia esté libre de drogas ilegales y libre de narcotráfico”, dijo.

En tal sentido, el senador republicano Marco Rubio envió ayer mismo un mensaje al gobierno de su país para decir que es su compromiso respaldar a Colombia en la lucha contra las drogas, principalmente al recordar que una de las promesas del gobierno Duque es reiniciar las fumigaciones aéreas, cuyo proyecto requeriría, al menos, unos US$100.000 millones. “La Oficina de Narcóticos Internacionales y Cumplimiento de la Ley (INL) del Departamento de Estado de EE. UU. debe preparar su presupuesto actual para poder apoyar los esfuerzos de Colombia”, precisó el legislador en una columna en el diario Miami Herald.

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El día de Duque culminó con un encuentro con la presidenta de la de Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, líder de la minoría demócrata y una de las más férreas críticas de Trump. El objetivo, como se prevé, es seguir fortaleciendo el lazo bipartidista que ha caracterizado las relaciones entre la Casa de Nariño y el Congreso estadounidense. De momento, el objetivo común y a mediano plazo, al menos entre gran parte de la comunidad internacional, sigue siendo mantener bajo la lupa a Nicolás Maduro, porque, según Duque, hay que “liberar a Venezuela de la dictadura”.

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