16 May 2021 - 2:00 a. m.

Lo que se lee del lenguaje no verbal del presidente Iván Duque

Con tres analistas, El Espectador revisó elementos de la corporalidad, localidad y presencialidad del primer mandatario, que en comunicación política son temas que no se pueden pensar sin una estrategia.

En política hay varios dichos que terminan siendo clichés, pero nunca se alejan de la realidad que se vive durante su ejercicio. “Todo en política comunica” es uno de ellos. Y ese todo acoge en sombrilla el lenguaje verbal y no verbal, aspecto en el que entra lo que no se ve, no se palpa, pero está ahí, hablando, diciendo, expresando con las miradas, gestos, entonación y hasta los silencios. También palabras que no pronunciadas subyacen en el marco de un discurso construido y pensado con cálculo y mucho, mucho cuidado. Para los amantes de la política, Netflix ofrece Borgen, serie que ilustra las movidas del poder en Dinamarca, que sirve como material de análisis comunicacional por las estrategias y tácticas que se desarrollan en la historia, por más de que sea ficción.

Por ejemplo, en un capítulo, Katrine Fonsmark, asesora de comunicaciones de la exprimera ministra Birgitte Nyborg, que busca volver a la escena pública tras un breve paso por el sector privado, le pide quitarse su reloj antes de salir en vivo para una entrevista por televisión en donde anunciaría su regreso a la política. “Cuesta un cuarto del salario anual de un danés promedio”, es el argumento que le da a quien buscaba, de nuevo, conectar y llegarles a las personas de a pie para que le dieran su voto en las elecciones parlamentarias.

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