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27 Jan 2022 - 2:03 a. m.

“Los cristianos seremos la pieza fundamental que pondrá presidente”: Alfredo Saade

El precandidato en el Pacto Histórico habló de su aspiración, en la que está seguro que lo vencerá Gustavo Petro, de quien busca ser su vicepresidente.
Juan Sebastián Lombo

Juan Sebastián Lombo

Periodista de la sección Política
 Alfredo Saade reconoció que ve poco realista ganarle a Gustavo Petro en la consulta.
Alfredo Saade reconoció que ve poco realista ganarle a Gustavo Petro en la consulta.
Foto: El Espectador - Óscar Pérez

La precandidatura de Alfredo Saade en el Pacto Histórico está cargada de polémica. Este pastor es cuestionado por sus posiciones en contra del aborto y de las poblaciones LGTBI+, por haber estado en las filas de Cambio Radical, sus apoyos a Donald Trump, entre otros temas. Esto lo ha hecho merecedor del calificativo de antiderechos y del rechazo de varios sectores de la izquierda que consideran que no tiene mucho que hacer en la coalición de alternativos.

Sin embargo, Saade se defiende bajo el argumento de que lidera un movimiento cristiano progresista que se está separando de la influencia que la “ultraderecha política” mantuvo sobre esta población. Para marcar distancia con sus apoyos del pasado, cita a Juan Manuel Santos para decir que ha cambiado de opinión y que está en todo su derecho. Además, se compromete a que no gobernará con la Biblia, sino que lo hará con la Constitución. Eso sí, reconoce que tiene pocas esperanzas de ganarle la consulta a Gustavo Petro, por lo que aspira a ser su vicepresidente, y dice que llegará al poder en algunos años.

¿No es contradictoria su propuesta de querer ser la fórmula vicepresidencial de Gustavo Petro?

No es una propuesta. Lo que estoy diciendo es que quiero ser el vicepresidente de Gustavo Petro, y para serlo tenemos que ir a la consulta. Yo sí creo que el que va a ganar la consulta es Petro. No podemos echar mentira. No fue propuesta, lo que dije fue que mis contendores directos son Luis Fernando Velasco, Camilo Romero, Francia Márquez y Arelis Uriana. Cuando uno revisa lo que está ocurriendo y se da cuenta de que las personas a vencer son los que están detrás de Petro. Él ya tiene 8 millones de votos. Pero eso no quiere decir que no estamos en capacidad como movimiento cristiano alternativo de lograr más de 8 millones de votos. Creo que el país debe ser gobernado por un presidente como Gustavo Petro y un vicepresidente como Alfredo Saade. Esa es una realidad.

Si usted ya dice que Gustavo Petro ganará, ¿por qué hacer una consulta?

Las consultas son necesarias, porque al final en las urnas es que se sabe. No digo que Petro vaya a ganar, solo muestro una realidad. Y cuando uno la muestra, se aterriza y comienza a hacer su trabajo. La política es de realidades. Tenemos una realidad de que él tiene ocho millones de votos comprobados.

Francia Márquez figura de segunda en las encuestas y muchos la quieren como fórmula de Petro, ¿por qué debería ser usted en vez de ella?

Tengo una experiencia mayor que Francia. Ella tiene un buen camino por recorrer. A mí me hubiera gustado que ella aspirara al Senado por el Pacto Histórico. Lógicamente no le va a gustar lo que digo, pero era mejor que hubiera estado en el Congreso dando sus pinitos. La política necesita una experiencia, diplomacia y otros aditivos que debe tener en conjunto para poder llevar a cabo lo que ella quiere. No quiero decir que no esté capacitada, pero hablo de un país que vamos a tomar totalmente convulsionado. Acuérdense que el uribismo no va a morir en un día. Ellos quedan y nosotros como presidente, o vicepresidente con Petro, vamos a gobernar dos años con un fiscal y procuradora del uribismo. Eso significa que tendremos dos años arduos para gobernar a Colombia. Estamos preparados y tenemos algo que el país necesita y es buscar la transformación social a través de mecanismos de acción aterrizados a terrenos. Lo importante para el país es no gobernar con un pasado lleno de dolor.

Pero Francia Márquez puede decir que usted tampoco tiene experiencia...

Tengo 30 años de experiencia en estos proyectos políticos. Revisen mi hoja de vida y verán que son 30 años. He sido director de Área Metropolitana, presidente de la Asociación Áreas Metropolitanas de Colombia, asesor del Congreso, asesor de la Contraloría, asesor del Fondo de Pensiones del Congreso. También he asesorado a gobernadores, alcaldes, concejales y otros. En fin, tengo una vasta experiencia que incluye ser especialista en gerencia y gobierno. El país necesita como presidente a Gustavo Petro y de vicepresidente a Alfredo Saade.

Usted no puso fichas para el Congreso, lo que es llamativo. Además de usted, ¿quién está en Levántate?

Nosotros no llevamos candidato al Congreso, no nos abrieron la puerta. Al no abrirnos la puerta lo que hicimos fue seguir caminando. No armamos pataleta, somos excesivamente maduros. Más bien me senté con Gustavo Petro y le dije: “Te quito esa carga. Hablé con los 25 pastores de nuestro proceso y quitamos esa carga. No iba a entrar en esa discusión de perros y gatos para obtener una curul.

¿Se ha sentido maltratado en el Pacto Histórico con actitudes como las de Gustavo Bolívar hacia la Iglesia cristiana y que lo califican de antiderechos?

He creído que Gustavo Bolívar habla desde su dolor. Lo que uno escribe lo representa a uno y muestra qué tan adolorido está tu corazón y los resentimientos que tiene. Y veo eso en Bolívar: un muchacho falto de afecto. Por eso mi trato hacia él ha sido amable. Aunque creo que me falta al respeto porque generaliza, pero no he entrado en profundidad en eso porque mi obligación es hacerle ver que está equivocado, y eso solo se logra con afecto y cariño, y no con respuestas iguales. Nosotros hemos aprendido de la Biblia que si uno le responde al necio con necedad, pues uno queda igual que el necio, pero si se le responde con cariño va cambiando su posición.

Usted es de los más distintos en el Pacto Histórico en posición ideológica, ¿cómo llegará a esos votos de esta alianza que lo ha considerado antiderechos?

No tengo intención de ganar los votos del Pacto, esos están en Gustavo Petro y son votos que le siguen a él. No puedo pretender ganarme unos votos que no son míos. Los votos nuestros son los de mi nicho: la parte cristiana, los sacerdotes e incluso los que no comparten nuestra creencia religiosa. Pero entrar a quitar votos es una equivocación. No llegué al Pacto a montar iglesia o hacer acuerdo de principios. Este es un tema netamente político. Sé dónde están mis votos y allí los persigo.

Usted piensa ganar el voto cristiano en el Pacto, pero ese sector ha sido más hacia la derecha, ¿cómo lo va a hacer?

Es la primera vez que los cristianos somos parte de un movimiento y candidatura progresista. Pero hemos encontrado un eco muy grande. He caminado el país, y lo sigo haciendo, tratando de quitar la venda que las mafias politiqueras y corruptas les pusieron a los pastores, sacerdotes y a las iglesias. Fueron muchos años de mentiras en los que subían a políticos engañadores y que tenían sus manos llenas de sangre. Por eso creo que nuestro voto es primordial para elegir al próximo presidente. Los cristianos seremos la pieza fundamental que pondrá al presidente.

¿Cómo explica que haya dos cristianos en la contienda, usted y John Milton Rodríguez, candidato de Colombia Justa-Libres, pero sean tan disímiles en propuestas y apoyos?

Allá ven a un hombre religioso, exegético y de ultraderecha que ha apoyado procesos que no debería apoyar. Aquí ves a un hombre que camina de acuerdo con lo que Jesucristo ha enseñado: estar al lado de la viuda, del huérfano, del extranjero y del menesteroso, levantar a la prostituta, abrazar al leproso, sentarse con los necesitados, y un hombre que murió por todos. Por eso pienso que el lado real es el que nosotros hemos tomado. De aquel lado veo a un hombre que tiene afán de poder y es muy ambicioso. No estoy de acuerdo que los pastores abandonen el púlpito por la política. Creo que él lo hizo, y eso le va a ocasionar muchísimos problemas a su comunidad.

Pero usted también es pastor, ¿no hizo lo mismo?

No, no he abandonado el púlpito, porque no tengo iglesia propia. Participo en la creación de procesos de liderazgo político cristiano. El día que tenga mi propia iglesia, puedo asegurar que me retiro de la política.

Usted ya dio una pista, pero, ¿cuál es su opinión de John Milton Rodríguez?

Es un hombre que debería acercarse a este proceso. Lo invito a que abandone la política y se dedique de lleno a su iglesia. Creo que le conviene mucho más y le haría mucho bien a su congregación. El afán de poder lo ha desviado del proceso al que Jesucristo lo llamó.

En entrevista con este diario, John Milton Rodríguez aseguró que usted estaba engañando a Petro porque se atrevía a hablar por la Iglesia...

Lo que sucede es que John Milton Rodríguez debe entender que hay 10.000 iglesias reconocidas en el Ministerio del Interior y fuera de eso hay miles pequeñitas en municipios y corregimientos. Nosotros, a diferencia de la Iglesia católica, no tenemos papa. Nadie puede abrogarse el derecho a decir “yo represento a las iglesias cristianas”. Yo represento a Alfredo Saadey a un número de pastores que se han venido acercando hasta el día de hoy y que queremos escribir una nueva historia. Nadie es dueño de los votos cristianos, ni el mismo John Milton. Fíjense que ellos, de 8 millones, solo sacaron 300.000 votos. Es decir, no lograron ni siquiera el 10 % de la población. ¿Mentir? Bueno, en las urnas nos vemos.

Usted pasó por Cambio Radical y apoyó a Donald Trump, ¿estar ahora con Petro no es acercarse al árbol que mejor sombra da?

Cuando uno está maduro políticamente, tiene todo el derecho de cambiar de idea. Eso no es malo. Un expresidente dijo: “El que no cambia de opinión es un estúpido”. Sigo creyendo eso. No podemos seguir en la guerra y maltratándonos. No podemos mantenernos en esa ultraderecha que asesina, saca ojos y se roba la plata. Tenemos que edificar un nuevo país, y eso lo vamos a lograr con el Pacto Histórico.

Sea vicepresidente o presidente, ¿cuál es la garantía de que no pondrá la Biblia por encima de la Constitución?

Mi palabra. Los países se gobiernan es con la Constitución, las leyes y los derechos humanos. He comprobado en mi vida pública que la Biblia es un pacto con Jesucristo y no puedo obligar a nadie a hacer ese pacto. La Biblia uno la acoge y uno comienza a vivir como ella manda. Pero cuando uno empieza a gobernar uno no puede levantar un país a bibliazo. El homosexual, la lesbiana, la prostituta es un tema social que las iglesias han hecho durante miles de año. La Iglesia sigue llegando donde el Estado no llega. Esta no necesita de presidente o vicepresidente, porque ellas siguen haciendo su labor social.

Ya que habla de Biblia como pacto, ¿no le genera ruido que en la coalición donde llega tengan unos conceptos tan religiosos, como el mismo nombre de Pacto Histórico?

No, me parece maravilloso. Es momento que Colombia haga un Pacto, ojalá lo hiciera con Jesucristo, pero ahora es un pacto político donde cabemos todos. Hace unos días estuvimos en el lanzamiento de las listas y me llamó la atención Nehemías, representante de los LGTBI+. Es un muchacho que habla con tanto amor y deseo de que el país se transforme.

¿Y, por ejemplo, cuáles serían las garantías de la población LGTBI+ en un posible mandato suyo?

Lazos de amor, derechos humanos, ley, Constitución y todo lo demás. Es un abrigo que se les brinda. El país debe dejar de creer que en las iglesias cristianas no hay homosexuales. En la Iglesia católica también los hay. Y no es que toca mandarlos a la hoguera. La vida es un proceso de cambio diario, y la sexualidad es de la intimidad.

La vida no es de señalamientos. Aquí nadie tiene ese derecho. Jesucristo lo dijo, el que se crea con derecho de señalar que tire la primera piedra. Nadie tiene ese derecho, ni los pastores, ni los sacerdotes, ni los políticos. El hecho de que tu pecado sea diferente al mío no significa que no sea pecado. El hecho de que tu falta sea diferente a la mía no significa que no sea falta. Aquí nadie tiene derecho a señalar a nadie y lo que tenemos que hacer es lazos de amor, venga para acá y vamos a construir país.

A usted no lo conocen mucho, ni siquiera en el ámbito cristiano, ¿cuál es la estrategia para que al menos sea el segundo en su consulta?

Nuestra estrategia es visitar y amar. Nos guiamos por la frase bíblica de que el pequeño vendrá a ser miles y el menor un pueblo fuerte. Nosotros caminamos sobre esa promesa bíblica. Comenzamos 25 pastores y ahora son miles, son pequeñitos porque uno los encuentra en los municipios y los corregimientos. Nosotros acordamos que no vamos a estar con la tomadera de fotos. No queremos manosearlos, ya lo fueron y fueron engañados. Las urnas nos esperan y vamos a demostrar si teníamos razón o no.

Hay una población cristiana que no es afín a Petro, incluso le teme. ¿Cómo planea llegarles a ellos?

Esto no es un tema de temor. Es que contra Gustavo Petro armaron un guion y eso fue la ultraderecha y la ultraderecha cristiana. Eso fue apoyado por los medios de comunicación. Le montaron un satanás en los hombros cuando el verdadero diablo estaba en la Casa de Nariño repartiendo las hostias de la maldad y la corrupción. Cuando llegué al Pacto, lo que hice fue empezar a quitar la venda y mostrarles que estaban en la mentira. Por eso les digo: conozcan al hombre, a su esposa, a sus hijos y su hogar. Van a encontrar una persona común y corriente, y les estamos tumbando el guion. Hay que seguir tumbando ese guion para ganar en primera vuelta con 13 millones de votos.

¿Qué cambió en el Pacto para que usted dijera en un primer momento que no iba y después volver?

La humildad de Gustavo (Petro) al llamarme. Me llamó en dos ocasiones. En una no le asistí a la cita y en la otra, el 2 de noviembre de 2021, nos reunimos. Su humildad me llamó muchísimo, porque alrededor de él sí hay personas que son desatentas, groseras y antipáticas. Pero este es un proceso en el que estamos todos y allí tenemos oportunidad de cambiar. Estoy aquí por ese gesto, que es de humildad, pero también de estrategia política.

Ya que habla de estrategia política, ¿no le molesta que digan que su llegada es solo para ganar el voto cristiano?

No, la política es política y se gana con votos. Hay que quitarle el paternalismo y esa pasión. Los cristianos fueron usados por la ultraderecha. A algunos pastores les llevaban unas sillitas y les decían que era de parte de Dios e iban y los engañaban. Los pastores en su humildad les creían. Esos sí eran bandidos. Nosotros no estamos haciendo eso. Les hablamos con la verdad.

Le estamos mostrando que era mentira todo lo que le decía la ultraderecha, esa que subían a los púlpitos. Aunque aún hay pastores de ultraderecha que siguen mintiendo, mandando cadenas de Whatsapp a sus feligreses. A ellos los invito a que reflexionen, porque la mentira surte efecto en los votos, pero en el tema espiritual están destruyendo a su comunidad. Ellos tienen que saber que en la Biblia dice que el padre de toda mentira es el diablo. Y si ellos mienten, eso quiere decir que son hijos del padre de toda mentira. Entonces no son hijos de Jesucristo.

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