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El 1° de febrero, mientras compartíamos la transmisión de la llegada de los tres policías y el soldado liberados en Villavicencio, Luis Eladio Pérez comentaba con preocupación la forma como se producen esos primeros contactos entre los secuestrados y la prensa. Hablaba de cierta indolencia con las víctimas del delito que regresaban confundidas y agotadas. Y decía con razón que los que habíamos estado en libertad no siempre entendíamos la situación del otro.
Le propuse que cuando Alan Jara quedara libre, intentáramos un diálogo entre ellos dos sin intervención de periodistas. Aceptó. Con su salida un año atrás, Luis Eladio sorprendió por su elocuencia y su claridad, aunque no estuvo exento de las críticas. Y en la rueda de prensa el martes 3 de febrero, Alan Jara nos dejó asombrados por su capacidad de narrar, construir imágenes y armar polémica. El plato que había proyectado tres días antes resultaba más suculento aún. Dos excelentes entrevistados, entrevistándose mutuamente.
Jara y Pérez fueron secuestrados en el mismo tiempo, pero sólo se vieron unos pocos minutos cuando el ex gobernador fue llevado al campamento de Pérez y los demás políticos a tratar de instalar una televisión satelital. Después compartieron algunas marchas en las que no se les permitía hablar. Las esposas de ambos trabajaron juntas por el intercambio y cuando ya el ex senador nariñense estaba libre, acompañó la causa de Claudia Rugeles.
Pero se encontraron como si se conocieran de siempre, compartimos un almuerzo en el que Jara comió sus primeros langostinos en siete años y luego vino este diálogo –porque técnicamente no se puede llamar entrevista– que pasa por las vivencias de cada uno pero que también, fieles a lo que han sido siempre, toca puntos políticos, a pesar de que algunos pretendan negarles ahora esa libertad de hablar. ¡Claro que pueden hacerlo! Pues para eso esperaron muchos años. Y por eso les propiciamos este espacio. Aquí algunos fragmentos de una conversación de tres horas que de todas maneras, quedó inconclusa.
Luis Eladio Pérez: Pues Alan, me da muchísimo gusto verte en libertad.
Alan Jara: Igualmente Luis Eladio.
Luis Eladio: No tuvimos la oportunidad de compartir mucho en cautiverio. Escasamente unos minutos, pero te veo físicamente muy bien. Siempre guardé la imagen tuya, de la persona que había salido de un paludismo cerebral y físicamente te vi muy deteriorado, pero me alegra verte tan bien hoy en día.
A. J.: Acababa de salir de un paludismo cerebral bastante duro… después vinieron otros paludismos menos malignos y ya estamos acá nuevamente, disfrutando de esa libertad, que usted también esta disfrutando y necesitamos que disfruten quienes aún están en la selva.
L.E.P.: Y ese es el compromiso moral. Creo que ni tú ni yo, ni ninguno de los que hemos recuperado la libertad, tenemos una felicidad plena pensando en que todavía hay compañeros pudriéndose en la selva.
A.J.: No, y si tenemos en cuenta que a los políticos nos secuestran para presionar el canje por el coronel y suboficiales... y resulta que salimos y ellos siguen allá.
L.E.P: Bueno y esa imagen que tengo de ti, de esos 10 minutos que pudimos hablar, te veía con mucho entusiasmo, te veía muy optimista, porque muchas veces uno, Alan… yo tuve momentos difíciles. Yo alcancé a pensar en suicidarme. Era tanto el desespero cuando estuve solo, los dos primeros años… pero a ti en ese momento te vi con mucha fuerza y la reafirmas ahora en libertad…
A.J.: A pesar de las dificultades de salud, yo cada día lo afronté con la convicción de que esa noche podía estar comiendo en mi casa, era una frase que yo repetía todos los días: –“Esta noche puedo estar comiendo en mi casa”; y vivía cada día del secuestro, sólo uno a la vez. Entonces digamos que en ese momento yo llevaba un día de secuestrado, así en el calendario hubiera pasado ya tres años y medio o tal vez más.
L.E.P.: Y sabes que ese fue mi error, por lo menos al principio. Yo me ilusionaba: –tal fecha, para el cumpleaños de mi hijo voy a estar en casa, –para celebrar el aniversario de matrimonio con Ángela, mi esposa, estaré en casa. Sólo cuando me unieron, después de dos años, con algunos militares y policías, ellos me decían lo que tú acabas de decir: vivir el día a día.
A.J.: Es que si se monta uno en el carrusel de las noticias, entonces vives una montaña rusa de ilusiones y desilusiones; de ilusiones vanas y de profundas desilusiones, ellas sí muy reales todas, que hacen que esa carga dura que es el secuestro se vuelva insoportable. Además, estar ocupado todo el tiempo me ayudó a soportar el secuestro sin tanto rigor.
Pullas a la administración Pastrana
L.E.P.: Alan, ¿no crees que (Andrés) Pastrana tuvo inmensa responsabilidad en este proceso?
A.J.: Es una vergüenza para este país que habiendo una zona de distensión de 42 mil kilómetros y teniendo la mesa de negociación a pocos metros de donde nos tenían a nosotros (porque veíamos pasar el avión del Comisionado por encima nuestro) y no ser capaz de priorizar la vida de unos servidores públicos, militares, policías o políticos.
L.E.P.: Sin duda. Además, la actitud de indiferencia frente al tema de unos primeros secuestrados y sobre todo a la exigencia de la guerrilla cuando planteó la denominada ley de canje. Debió haber asumido una posición más drástica frente a la guerrilla: o se acababa o liberaba a todos o no había ninguna posibilidad de continuar.
Para ver la conversación entre Alan Jara y luis Eladio Pérez, haga clic AQUÍ