¿Cuál es el balance de la legislatura que terminó?
El balance es muy bueno, es que ni siquiera es histórico porque en la historia del Congreso no se había dado eso. La agenda legislativa se cumplió toda, hicimos que los noticieros marcaran 51 puntos de rating, a la página web logramos que entraran 210 mil personas al mes cuando hasta hace tres meses sólo entraban 8 mil. Además, nos hicimos respetar del Ejecutivo, no dejamos que se aprovecharan de nuestras debilidades.
¿Cree que le cumplieron al Gobierno?
El semestre pasado, o hasta hace tres meses, nosotros teníamos que aguantarnos el San Benito ese de que el Gobierno radicó las leyes y ahora el balón está en la cancha del Congreso, una frase retórica y repetida. Ahora nosotros se la devolvemos exactamente igual, el balón está en la Casa de Nariño. Si hablamos de balance, acá a los únicos que les quedó faltando fue a ellos: la reforma a la justicia, la regulación de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), el estatuto de educación superior y la enajenación de los bienes de Ecopetrol.
Con sus compañeros tuvo fuertes altercados, ¿fue por su forma de manejar la plenaria?
Eso es cierto, pero yo no odio a ningún compañero y con todos me la llevo bien. Los episodios que pasaron son verdad, pero son momentos que se dan en la coyuntura y creo que están superados.
¿Y con la oposición?
Eso no tiene explicación. En esta legislatura se hicieron 10 debates de control político. El Polo Democrático hizo seis de esos debates. Es decir, ocho senadores de 101 hicieron el 60 por ciento de los debates. A quién se le ocurre decir que no hubo garantías cuando, como son minoría, hay que cuidarlos y dejarlos hablar en público. Si los debates no sonaron o llegaron al alma, la culpa es del Polo, si los debates fueron malos es porque ellos son malos.
¿Cuál fue su chicharrón?
Los carros. Eso es un vaina que no tiene nada que ver con la legislatura. Es lo más absurdo del mundo. Yo creo que debe haber una compañía por outsourcing encargada de la contratación: uno no tiene por qué andar pendiente del papel higiénico, de la comida y de los carros.
Usted le quitó al director administrativo la potestad para contratar. ¿Había irregularidades?
Es la primera vez que se le quitan las funciones al director administrativo y el resultado ha sido bueno.
Usted fue concejal, representante a la Cámara, senador y ocupó el cargo más importante del Congreso. ¿Ya está viendo el siguiente paso fuera del legislativo?
A mí me gusta hacer política y me divierto haciendo esto. Me fascinaría entrar al Ejecutivo, salir elegido alcalde o gobernador. En eso estamos pensando. Yo soy político y he hecho bien mi trabajo. Nadie puede señalarme. Aún no puedo decir cuál será mi próximo paso. Terminé la presidencia del Senado de una forma que creo que no pudo ser mejor y ya veremos qué viene.
Y los ataques contra Juan Lozano, ¿no son porque quiere la presidencia de La U?
Asumir hoy la presidencia de la U, frente a lo que es hoy la presidencia del Congreso es como una diferencia de diez a uno. Pero creo que sí hay que hacer un esfuerzo por modernizar el partido, que se refleje que es el partido del Presidente Santos, de la bancada más representativa en el Senado y en la Cámara; que no sea un partidito sin oficinas por allá en un edificio escondido.
¿Usted será el generador de ese cambio en el Partido de la U?
Sí. No puedo negar que me gustaría. Necesitamos espacios para hacer política, para poder construir y mejorar unas ciertas percepciones que tiene la gente en la calle.
Usted ha sido muy crítico de Juan Lozano: ¿a qué obedecen esas críticas?
No es contra Juan Lozano. Creo que es una dirección que deja unos resultados muy malos. Hace tres meses todo el mundo quería el aval del partido de la U y ahora nadie. Tenemos al presidente Santos, al partido en el poder, la bancada más grande y hoy no tenemos nada. No tenemos candidatos ganadores, no tenemos cómo hacer una negociación para la entrega de avales. La dirección nacional perdió la interlocución con el presidente que Santos que fue el verdadero fundador del partido de la U.
¿Sería el encargado de restablecer esos lazos?
Sí, claro. Yo puedo hacer un puente. Nosotros nos estamos desmoronando. Cuál candidato fuerte tenemos para gobernaciones o alcaldías de capitales de departamento, por ahí uno o dos. Juan Lozano pensó que siendo uribista le iba a ir mejor y eso fue una equivocación. Hasta Mockus sale a decir que una alianza con la U es una alianza con Uribe. Lozano perdió a propósito la interlocución con el Presidente de la República y con el Presidente del Senado. Que yo recuerde Uribe nunca perteneció a la U. En 2010 no se quiso inscribir por el partido de La U y Santos sí. Mockus cuando se refiere al partido dice que es de Uribe. Acá todo el mundo se inventa el cuento que se le da la gana.
¿Cuál es el diagnóstico que puede dar usted de la U de cara a las elecciones de octubre?
Van ser un fracaso. En Bogotá, Barranquilla, Medellín, Cúcuta y Bucaramanga no vamos a ganar. Mejor dicho no vamos a ganar nada. Y después vendrá Lozano con balances ‘chimbos’ que la U es el partido con más concejales y diputados del país. ¿Eso de qué nos sirve si no accedemos a los cargos importantes.
Usted es amigo de Uribe y de Santos cómo ve esa relación con las últimas declaraciones?
Yo la veo bien. Yo personalmente trato de ser un vaso comunicante entre ellos. Esa pelea no se va a dar por ahora.
¿Cómo ve el proceso de las ‘chuzadas’ contra el expresidente Uribe?
Yo no creo que el proceso vaya a terminar golpeándolo. En primer lugar, porque creo que él es inocente. Pero veo que estos nuevos investigadores tienen afán de quitarse unos señalamientos que hay contra ellos y que han salido en la prensa. Ese afán puede llevar a excesos y a finales que no podríamos anticipar. Claro que una cosa es lo que quieran hacer y otra la que puedan lograr.