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26 Jun 2020 - 11:00 a. m.

“Mujeres denuncian en redes porque el Estado no opera”: Dora Saldarriaga

La concejala de Medellín, por el movimiento feminista Estamos Listas, busca que se declare crisis humanitaria por la violencia contra la mujer. En entrevista con El Espectador, habla de la violación de una niña embera por parte de siete militares y de las acusaciones por supuesto acoso sexual contra Daniel Quintero, alcalde de Medellín, y el cineasta Ciro Guerra.
Laura Angélica  Ospina

Laura Angélica Ospina

Periodista Política
Dora Saldarriaga, concejala de Medellín por Estamos Listas, considera que la oportunidad de las mujeres es unirse y aliarse para enfrentar la estructura patriarcal.
Dora Saldarriaga, concejala de Medellín por Estamos Listas, considera que la oportunidad de las mujeres es unirse y aliarse para enfrentar la estructura patriarcal.

Dora Saldarriaga transmite la voz del movimiento feminista Estamos Listas en el Concejo de Medellín. Luego de consolidar con cientos de mujeres un proyecto para participar en las elecciones locales de 2019, los apoyos la hicieron estrenarse en esa corporación desde la cual aboga por los derechos humanos de las mujeres. En estos meses de trabajo, tiene la obligación de cumplir con más ahínco su compromiso de representación política porque en Colombia se siguen matando, abusando y acosando a las mujeres casi a diario. Solo durante la cuarentena van 113 feminicidios, según el Observatorios de Feminicidios Colombia.

En entrevista con El Espectador, Saldarriaga, que también es abogada y profesora, recorre algunos de los hechos recientes: la violación de una niña embera de 12 años por parte de siete soldados del Ejército, las ocho denuncias de acoso y abuso en contra del cineasta Ciro Guerra, y las dos por presunta violencia sexual por parte de Daniel Quintero, alcalde de Medellín. El telón de fondo de este crimen y presuntos delitos han hecho eco, pero representan la violencia que las mujeres viven a diario en una estructura patriarcal en la que denunciar y judicializar a los responsables es casi imposible, expone la concejala. Por todo ello, el movimiento que representa pide, por medio de recolección de firmas, que el Gobierno declare crisis humanitaria por la violencia contra las mujeres.

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Van 113 feminicidios en la cuarentena y ustedes están pidiendo que se declare crisis humanitaria por la violencia de género. ¿En qué consiste y cuál es su efecto?

Consiste en recoger muchas firmas a escala nacional y radicar la petición en la Presidencia. Esa declaración política contiene lo que la Corte Constitucional ha llamado el “estado de cosa inconstitucional”, que tiene unos criterios muy específicos que se ajustan a afrontar este fenómeno. Haciéndolo, se pueden tomar medidas administrativas, legislativas, de recursos, especializar órganos para que hagan búsquedas de las mujeres desaparecidas, hacerles seguimiento a las medidas de protección. Si nosotros como país hiciéramos eso, prevendríamos alrededor del 80 % de los feminicidios, porque muchas de las asesinadas tienen denuncias previas. Pero ninguna institución lo hace. Desde la institucionalidad debe existir una ruta de búsqueda urgente para todos los casos. A las niñas las desaparecen y luego se encuentran drogadas o abusadas. Las mujeres denuncian el acoso y abuso en redes porque el Estado no está operando.

Más allá de la cantidad de firmas, la declaratoria demuestra que hay una representatividad frente a la problemática: han firmado varias concejales, diputadas, estamos hablando con congresistas, organizaciones sociales. Hay firmas de 23 departamentos.

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¿Qué piensa sobre las denuncias de violencia sexual contra el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, y su presión en los medios para obstruir las publicaciones al respecto?

Es desafortunado. A partir de esa información de denuncias, el tema debe aclararse y se les deben dar todas las garantías a las presuntas víctimas para que se dé la investigación. Además, el pago de la pauta también lo es porque los dineros públicos son para inversión social, no para pautas.

¿Qué va a hacer el Concejo de Medellín frente a esto?

Lo hemos puesto sobre la mesa en varias sesiones. Haremos una citación general para tratar el acoso sexual y llamaremos a funcionarios de todo nivel, entre ellos al mismo alcalde.

En un mismo día se conocieron las denuncias contra Quintero, ocho más de acoso, abuso del director de cine Ciro Guerra y la violación de una niña indígena, ¿qué futuro tenemos las mujeres?

La oportunidad de nosotras es unirnos, buscar aliadas en todo lado: periodistas, concejales, secretarias de despacho. El patriarcado es tan fuerte que nos hace pensar que las culpables de estas violencias somos nosotras. En redes preguntan por qué las mujeres no denuncian ante la Fiscalía estos hechos, pero hay que entender que hay un círculo que obstaculiza que una mujer denuncie los atropellos de ese calibre. Es un tema de nosotras y la sociedad deconstruirnos y aliarnos. Si tenemos peso de mujeres con voz en lo político, otras en los medios y otras en la Rama Judicial, podemos hacer un trabajo mancomunado. Hemos avanzado, pero todavía nos falta. Es necesario incomodar, exigir y generar la duda, así no haya acervo probatorio en un caso de estos.

En cuanto a la violación de la niña embera por parte de varios militares, el presidente Iván Duque afirmó que si debía estrenar la cadena perpetua con ellos, lo haría. ¿Cree que esa medida es efectiva?

No considero que sea efectiva esa pena, es populismo punitivo. Para que ella y todas las violentadas tengan justicia, que no se consigue por medio de esa pena, es que el Estado garantice el funcionamiento de la investigación de los casos y la judicialización de los que cometen los delitos. Estoy convencida de que la cadena perpetua no va a reducir la impunidad. Todo el Estado debe trabajar enmarcado en la perspectiva de género, que tiene componentes judicial, pedagógico y cultural. Se debe entender que nuestros cuerpos no están a uso de nadie. Esa articulación sería, por ejemplo, una victoria de la declaratoria.

Usted ejerce en el Concejo de Medellín en un momento donde incrementan las denuncias por violencias contra la mujer. ¿Qué está haciendo como vocera política feminista?

En Estamos Listas tenemos una estrategia: creamos una comisión accidental de violencia contra las mujeres, que vamos a instalar y que tiene como objetivo hacerles seguimiento a las rutas de desaparecidas, de violencia intrafamiliar. A partir de ahí, citaremos a funcionarios públicos y le haremos control al funcionamiento de esos mecanismos. Hicimos una invitación a las universidades públicas para tocar el tema de acoso sexual y radicamos una citación de control político en acoso sexual para muchas secretarías y sectores suscritos a ellas, para exigirles que fijen protocolos para evitar esta violencia.

¿Hay alguna manera de que en el país, a parte de la declaratoria, se dé un accionar contundente en contra de este flagelo?

Nosotras queremos presentar un proyecto de ley, que se puede hacer si el 30 % de los concejales del país lo apoyan. Ahora, estamos trabajando en lo que está en nuestras manos desde lo local y con la declaratoria en lo nacional. Pero se requiere mayor fuerza en el Congreso, porque enfrentar la violencia de género significa irse en contra del patriarcado, que es casi la mitad de la ciudad. Y en muchos casos es hablarle a hombres que hacen parte de la sociedad, que pueden ser reconocidos en ella por su profesión, pero ser acosadores. Se necesita de una capacidad política para enfrentar el patriarcado. He tratado casos en los que a personas con ese perfil les ponen por encima sus títulos que la violación de derechos humanos.

¿Cree que las denuncias en redes sociales y el “escracheo” en el mundo digital pueda escalar a manifestaciones y vías de hecho?

Si el Estado continúa omitiendo su accionar frente a las violencias de género, pienso que sí.

Marta Lucía Ramírez es quizá la mujer con mayor poder político y en su vicepresidencia ha acogido la lucha de las mujeres, pese a las críticas. ¿Cree que cumple con responsabilidad política ese papel?

Le reconozco la capacidad, pero no me representa. Creo en que más mujeres estén en cargos de poder genera que haya más matices en la política, pero eso no significa que luche por los derechos humanos de las mujeres. Si en estos momentos la vicepresidenta asumiera esa bandera, estaría presentado la declaratoria de crisis humanitaria. Es una mujer de privilegio y desconoce las brechas de género. La valoro, pero no tiene una apuesta clara. Uno no puede decir que está en la lucha para cerrar las brechas de género y acomodarse al sistema. Como funcionaria de alto nivel tendría que hacer muchísimas más acciones para las mujeres de las que ha hecho.

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