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“La ruptura no es con el pueblo colombiano, tenemos relaciones históricas, una gran identificación, es un pueblo hermano. Estamos rompiendo con la política terrorista que esta practicando el gobierno de Alvaro Uribe, con ese gobierno, con esa política es que estamos rompiendo”, manifestó Ortega en rueda de prensa en compañía de su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa.
Ese mandatario agregó que como condición para reanudar vínculos con el Gobierno colombiano pondrá que “se respete el fallo de la Corte (de La Haya) y que no se vuelva a cometer actos terrorismo como éste que han lanzado contra Ecuador”. Y agregó: “El foco del conflicto está en Colombia, no está en Ecuador, en Venezuela o en Nicaragua. Las bases de la guerrilla están en Colombia”, dijo el gobernante nicaragüense.
Ortega hizo el anuncio al término de una reunión con Correa con quien se solidarizó en sus reclamos contra Colombia por la violación a la soberanía de Ecuador al atacar un campamento de las Farc en el que fue abatido el guerrillero Raúl Reyes.
Correa también pronunció severas críticas contra el presidente, Álvaro Uribe, a quien señaló de cometer “una bajeza” por negar que conocía los acercamientos que funcionarios ecuatorianos mantenían desde diciembre con las Farc en pos de la liberación de secuestrados por las Farc.
Uribe le “hace creer al mundo que los contactos eran de orden político y de apoyo a las Farc y por eso quiere justificar” el ataque perpetrado por militares colombianos en suelo ecuatoriano, bajo una política “guerrerista” de desconocer las fronteras de su país, dijo Correa. Ahora, “toda Latinoamérica podrá bombardear Colombia que es la que alberga los irregulares”, manifestó el mandatario ecuatoriano.
La ruptura de relaciones implicará que Nicaragua busque un tercer país que lo represente en sus comunicaciones con el Gobierno colombiano y viceversa, explicó Ortega. Nicaragua, que mantiene un litigio con Colombia por la delimitación de las aguas territoriales que se dirime en una corte internacional de La Haya, estaba demorado en pronunciarse a favor de sus aliados. De hecho, analistas estiman que el próximo país que podría tomar la misma decisión es Bolivia, muy afín al gobierno Chávez.