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25 May 2021 - 1:53 a. m.

“No es justo que un agente le haya puesto pena de muerte a mi hijo”: madre de Santiago Murillo

Milena Meneses relató el homicidio de su hijo de 19 años. A la par habló otra víctima: Juan Fonseca, que perdió su ojo derecho por impacto del Esmad. “Espero algún día quiten las armas y no ataquen a la población”, dijo. Hablan las víctimas en la moción de censura contra el ministro Molano.
Santiago Murillo murió la noche del sábado 1º de mayo, en Ibagué. 23 días después, Milena Meneses, su madre, alzó la voz en la moción de censura contra el ministro Diego Molano. /Archivo particular
Santiago Murillo murió la noche del sábado 1º de mayo, en Ibagué. 23 días después, Milena Meneses, su madre, alzó la voz en la moción de censura contra el ministro Diego Molano. /Archivo particular
Foto: Archivo Particular

“Hay videos que demuestran claramente que mi hijo estaba a ocho metros de distancia del mayor cuando este le disparó a quemarropa. Los separaba una avenida completa, donde mi hijo estaba solo e indefenso”, recuerda, con dolor profundo, Milena Meneses en la plenaria del Senado. Su relato, tejido por palabras entrecortadas, se escuchó en el debate de moción de censura contra Diego Molano, ministro de Defensa, por los abusos de la fuerza pública en el marco del paro nacional. Su voz condujo la narración del homicidio de su hijo, Santiago Murillo, de 19 años, quien cayó al suelo de una esquina en Ibagué luego de recibir el impacto de un arma del Esmad.

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“Solo quiero que los presentes sepan que hay bastante evidencia probatoria donde se demuestra que mi niño fue impactado por el arma del mayor Jorge Mario Molano Bedoya. Venía solo, estaba a escasos 300 metros de su casa y la manifestación ya se había dispersado. Venía de la casa de su novia y ni siquiera estaba enfrente del mayor: el tiro le entró de costado y se le alojó en el brazo derecho”, le contó a los senadores, encargados de decidir si sacan a Molano del cargo por este tipo de hechos.

La declaración dejó de relieve el porqué existen principios de necesidad y proporcionalidad, entre otros, para que la Policía y el Esmad hagan uso de la fuerza: “No es justo que a mi hijo un agente le haya puesto pena de muerte, era un ser indefenso”, expuso, reviviendo para los presentes su dolor envuelto en sollozo. A su lado, su esposo (quien no dio su nombre) tomó la palabra: “Soy el padre de Santiago Murillo, el niño asesinado por un agente de la Policía. Queremos que el señor Diego Molano proteja a la ciudadanía, pero cuando sale en entrevistas lo vemos como una persona que no quiere la paz, quiere el poder, sacar la fuerza pública y no queremos que esto pase más”, dijo. “El caso de mi hijo demuestra que él estaba a dos cuadras de su casa, nunca usó la fuerza, él no representaba un peligro para nadie”, reiteró.

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El caso de Santiago Murillo se enmarca en una tendencia: la muerte de civiles durante el paro. Aunque también ha habido escabrosos casos de abusos y atentados contra la vida de agentes de la fuerza pública, las agresiones han predominado contra los manifestantes, que están en las calles ejerciendo el derecho fundamental a la protesta pacífica. La Defensoría y la Fiscalía cuentan 43 personas fallecidas, 17 de ellas en las protestas. Por su lado, la ONG Temblores registra “43 homicidios en los que estarían involucrados agentes de la Policía, de 2.905 casos de violencia policial, 39 víctimas de agresión en sus ojos y 21 víctimas de violencia sexual, por parte de la Policía”, comunicó en su Twitter este lunes.

Además del homicidio de Murillo, la plenaria conoció de primera mano el dolor de las hermanas de Lucas Villa, el joven pereirano baleado en el viaducto de la capital de Risaralda. Los disparos, expresaron algunos presentes en el terrible hecho, provenían de un carro particular. Por lo ocurrido se pronunció Siddsy Uribe, hermana de Villa: “Usted y Duque fueron los que promovieron esta ola de violencia que hoy nos tienen a mí, a mis hermanos y a mi madre, sin Lucas. Hoy es importante resaltar que está en manos de ustedes los congresistas detener esta violencia o ser cómplices de ella. Las víctimas vigilaremos cada uno de sus votos”, sentenció Uribe, quien acudió presencialmente al debate.

También afirmó que el ministro de Defensa “Diego Molano ha estimulado la agresión por parte de las fuerzas policiales sosteniendo que dentro de la población civil se encuentra el enemigo”. “¿Qué tipo de preparación  tiene las instituciones? ¿Dónde está la preparación humana en funcionarios que tienen acceso al armamento de la nación?”, cuestionó a la institucionalidad presente.

Después de ella, pasó Sol Uribe a la tarima, la otra hermana de Villa. En sus palabras también derramó la aflicción que genera la ausencia de su hermano. “Mi hermano y todos los demás hermanos de esta patria que no están en este plano, se encontraban haciendo uso de su derechos constitucional a la protesta. No solo fueron silenciados. Fueron privados al derecho a vivir, a manifestarse, a seguir sonriendo, bailando, soñando, amando, experimentando el milagro de la existencia. ¿Dónde está la humanidad? Al día de hoy solo vemos la indiferencia. Acaso la vida no es el bien más valioso sobre este planeta? Son o no ustedes los protectores de ella sobre este territorio llamado Colombia?”, le preguntó al Congreso.

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Uribe se preguntó dónde está la empatía en un momento en que los colombianos lloran (siguen llorando) a sus muertos. Reiteró que por más dolor que generan este tipo de hechos, el país no se silenciará ante la violencia en las protestas. ”Lucas profesó la empatía, la conciencia, el poder que tiene un abrazo, el respeto por el otro a pesar de las diferencias, nuestra capacidad de reconciliarnos para vivir en equilibrio. Por la paz del pueblo colombiano, él seguirá marchando. Lucas, Héctor, Alison, CAmilo, Santiago y todas las víctimas viven en cada uno de nuestros corazones. Por todos ellos ni un minuto de silencio”, finalizó.

El último testimonio fue el de Juan Fonseca, un joven de 24 años que, narró, perdió su ojo derecho por cuenta del impacto de un artefacto lacrimógeno en su cara. “Fui uno de los afectados directamente por un agente del Esmad. Él se encontraba aproximadamente a 15 o 20 metros y me dispara con una de las escopetas de gas lacrimógeno. Tuve 22 fracturas, la pérdida de mi ojo derecho, voy para mi sexta cirugía y me encuentro en recuperación. Es muy doloroso, no por la parte física, sino por la parte mental. El dolor es bastante grande, es muy difícil salir el día de mañana y enfrentar la vida. Me encuentro con más de 34 tornillos, con platinas y placas, mallas por dentro del ojo, porque el golpe fue muy brutal. En cámaras se ve cómo perdí mi ojo”, relató.

El calvario que ha vivido Fonseca se resume en la angustia que lo acompaña de ahora en adelante: “Lo que más duele es como dañan a la gente buena. Yo trabajo preparando comida y es difícil el día de mañana no poder cumplir ese sueño. Espero pueda salir de esto algún día. No es fácil hablar, perdí varios músculos de la cara y eso me impide moverla como antes. Es frustrante como el Gobierno nos mata porque así esté vivo, es como estar muerto por dentro”, describió. Terminó su intervención no sin antes dejar sobre la mesa una petición sentida: “Espero algún día quiten las armas y no ataquen a la población, a nosotros como manifestantes, que buscamos una vida digna”.

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