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No soy un francotirador contra el Gobierno: Juan Lozano

El senador dijo que si el Partido de la U "mantiene su actitud autista frente a los problemas del país y el servilismo frente al poder, pensaría en una desafiliación".

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Camila Zuluaga
12 de marzo de 2014 - 04:44 a. m.
Juan Lozano, senador de La U.
Juan Lozano, senador de La U.
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Pasadas las elecciones parlamentarias, y teniendo conocimiento de cómo quedo conformado el Congreso para el período 2014-2018, El Espectador habló con el hoy senador Juan Lozano, quien hace cuatro años llegó al Legislativo con la votación más alta como cabeza de lista del Partido de la U. Lozano, que se retira como el congresista mejor calificado por Congreso Visible, habla de su partido y los resultados electorales y lanza duras críticas al gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

En las pasadas elecciones usted obtuvo la votación más alta del Congreso y del Partido de la U. ¿Cómo ve que pasados cuatro años ese puesto lo ocupa en su colectividad Musa Besaile?

Cambian los tiempos, cambian las circunstancias y cambia el partido, y seguramente la orientación política del partido llevó a la configuración de esa realidad.

¿En qué cambiaron el partido y los tiempos?

El partido se conformó sobre la base de darle continuidad a un proceso de transformación de Colombia y profundizar una recuperación nacional que se había adelantado sobre unas ideas que desde el Gobierno había impulsado Álvaro Uribe. Hoy, cuatro años después, el expresidente no está. Eso es radicalmente distinto frente a lo que sucedía cuando yo llegué. Había convergencia entre Uribe y Santos, los dos eran miembros activos y carnetizados del partido. Hoy ambos representan posiciones distintas que no se tramitan dentro del partido sino en la contienda de dos colectividades distintas.

¿Cómo define al Partido de la U?

Es un apéndice de la Casa de Nariño impulsado por la suma de esfuerzos individuales de dirigentes políticos de diferentes regiones del país. Cada dirigente hace su propio esfuerzo, pero el partido renunció a su vocación de liderar transformaciones, proponer ideas y hacer control político, y por cuenta de la dirección que hoy lo conduce ha creído que su principal papel es aplaudir al Gobierno.

¿Cuándo ha sido el control político la vocación del Partido de la U? Este partido surgió para apoyar la reelección de Uribe... ¿Cuándo ha sido critico?

Trató de serlo cuando yo asumí la presidencia del partido, porque siempre entendí que ser partido de gobierno es más difícil que ser partido de oposición, porque responde por el cumplimiento de las promesas que se hicieron en la campaña. Pero como el Gobierno es intolerante a la crítica, levantar la voz para advertir sobre dificultades se entendía como un acto de desobediencia o de rebeldía. Un partido de gobierno no es sólo para aplaudir.

¿Cuál es su relación con la U y sus dirigentes?

Soy un disidente que respeta la ley y los estatutos y que cumple con una norma que establece que la permanencia en mi curul está asociada con mi permanencia dentro del partido, por eso he optado por la más democrática de todas las vías que es presentar mis opiniones adentro. Últimamente tengo reparos sobre el manejo de episodios recientes.

¿A qué incidentes se refiere?

La actitud sumisa de las directivas frente a las dificultades manifiestas del país. Es inaudito que el partido no haya tomado una posición firme frente al paro agrario, ante la reforma a la salud, ante el fracaso de la presentación de la reforma educativa. Es inaudito que el partido no me haya acompañado e insistido para hacer el debate sobre Nicaragua, que estaba aprobado en la Plenaria del Senado hace ocho meses y no se ha podido hacer. Es inaudito que el partido guarde silencio sobre asuntos cruciales en el Estado.

Ha sido crítico del Gobierno, pero en las últimas dos semanas endureció su discurso. ¿Por qué?

No soy un francotirador en relación con el Gobierno. Critico cuando creo que es necesario y del mismo modo lo defiendo cuando está haciendo las cosas bien.

¿Se va a salir del partido cuando termine su período como congresista?

¡No lo sé! Eso depende mucho de la forma como el partido tramite las dificultades de la coyuntura presente. Si el partido mantiene su actitud autista frente a los problemas de Colombia y su actitud servil frente al poder, yo pensaría en una desafiliación.

¿Cree que las cosas van a cambiar con la bancada que quedó elegida o con quienes integran la U?

Es difícil, pero hay que agotar todos los esfuerzos para que el partido no traicione sus raíces y no traicione a sus electores. El partido conservó el mayor número de curules del Senado, pero perdió cerca del 30% de su votación, así como perdió cerca de 20 curules. Por primera vez desde que se fundó, el partido no sólo ha dejado de crecer sino que empezó a contraerse; parece haber entrado en una etapa de declive, a pesar de que obtuvo el mayor número de curules en el Senado.

¿Va a acompañar alguna de las seis campañas que van hoy por la Presidencia?

La campaña presidencial no ha comenzado. El país no ha podido escuchar candidatos distintos a Juan Manuel Santos. Yo temo por el futuro de Colombia si el presidente sigue en la Presidencia con el estilo, el equipo y las ideas que se introdujeron en su gobierno después de que fue elegido. Un segundo gobierno de Santos sin rectificaciones y sin enderezar el camino podría tener un efecto devastador para Colombia.

No me respondió. De los candidatos diferentes a Santos, ¿va a apoyar a alguno?

Quiero escuchar con profundidad las propuestas de Enrique Peñalosa, Marta Lucía Ramírez, Óscar Iván Zuluaga y evaluar seriamente el voto en blanco.

¿Podría meterse en la campaña del voto en blanco y promoverlo para las presidenciales?

Es una posibilidad que estudio serenamente. Todavía tenemos el resultado de la jornada del domingo muy caliente. No hemos podido escuchar a los candidatos ni saber si van a tener todas las garantías en esta elección. Peñalosa es extraordinario, Marta Lucía es de lujo, Óscar Iván es un buen colombiano, mi amigo y fue mi compañero en el gabinete, en persona hace más de 6 o 7 meses que no lo veo.

Por Camila Zuluaga

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