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9 Jun 2020 - 4:27 a. m.

“Nunca he tramitado contratos para ninguna empresa de mi familia”: Fernando Araújo

El senador del Centro Democrático se refiere a la investigación realizada por el portal Cuestión Pública, que fue publicada en alianza con este diario. Indica que su actuar siempre ha sido transparente y por eso tan fácil encontrar información sobre sus negocios.
Fernando Araújo Rumié, senador del Centro Democrático
Fernando Araújo Rumié, senador del Centro Democrático
Foto: Cortesía - Cortesía

Fernando Araújo, senador del Centro Democrático, es uno de los 50 senadores que, a pedido de sus lectores, hicieron parte de una investigación realizada por el portal Cuestión Pública, publicada en alianza con El Espectador. En ella se hace referencia a contratos, conexiones, empresas (propias o familiares) o historial judicial d e varios congresistas.

En ese sentido, en relación con Araújo, se entrega información sobre los negocios de su familia o personas cercanas, cómo ha sido su trabajo legislativo y si este tendría alguna incidencia posterior en estos. Según cuenta el senador, él es solo uno de los 35 nietos del fallecido empresario Alberto Araújo Merlano, y que, si bien tiene alguna participación en varias empresas, no tiene que ver con la administración de estas.

También niega rotundamente que los contratos que estas tenga con el Estado estén relacionados con su labor como senador, pues asegura que son producto de años de trabajo. Al tiempo, rechaza las sugerencias sobre que personas que hubiesen aportado a su campaña hicieran negocios posteriores con la Nación. “Todos los donantes a mi campaña hicieron una declaración juramentada de cumplimiento de los postulados de la Ley 1475 de 2011, por lo que uno presume que sus ingresos no provienen del Estado, por lo menos es menos del 50 %”, comenta.

En esta entrevista con El Espectador, advierte que su actuar ha sido lo más transparente posible y que es una de las razones por las que sus negocios son fácilmente rastreables en la esfera pública: “Como servidor público, estoy dispuesto a dar la cara”.

La investigación menciona que su familia tiene más de 35 propiedades. Usted no figura como propietario de ninguna. ¿Cuál es su versión respecto de la información publicada?

Yo soy uno de los 35 nietos de Alberto Araújo Merlano. Mi abuelo fue un hombre trabajador durante 70 años y yo no soy dueño, tendré alguna participación minoritaria en algunas empresas, pero no tengo nada que ver en la administración ni soy vocero de esas empresas. Por eso soy muy cuidadoso al referirme a ellas porque yo no manejo los detalles.

También se dice en la investigación que varias empresas de su familia han contratado con el Estado mientras usted ha sido senador. ¿Esos contratos tienen relación con su rol como congresista?

Ahí mencionan una empresa, para citar una, Araújo y Segovia, que tiene 70 años. Es una inmobiliaria, su actividad comercial es producto de su trayectoria, y los contratos que tiene, supongo yo porque no los conozco, deben ser por su relación corretaje inmobiliario. Deben ser contratos de terceros propietarios con algunas entidades públicas. Araújo y Segovia simplemente hacer la relación de corretaje. En eso nada tengo que ver. Yo nunca he tramitado contratado en ninguna empresa de mi familia ni en ninguna otra.

La firma del abogado de Abelardo de la Espriella ha tenido contratos con el Estado por caso $ 1.800.000, luego de haber aportado a su campaña. También lo hizo Miguel Henríquez Emiliani. ¿Esos contratos están conectados con esos aportes a su campaña al Senado?

En lo absoluto. Primero, no conozco a nadie en Hidroituango, que es la entidad con la que Abelardo de la Espriella contrata. Todos los donantes a mi campaña hicieron una declaración juramentada de cumplimiento de los postulados de la Ley 1475 de 2011, por lo que uno presume que sus ingresos no provienen del Estado, por lo menos es menos del 50 %.

Hay también inquietudes frente a dos proyectos de ley de su autoría. El primero tiene que ver con el Festival Internacional de Música, que propone que la Nación aporte recursos para la conservación de escenarios. Se sugiere que los hoteles que son propiedad de su familia podrían verse beneficiados. ¿Usted tiene algún impedimento?

Desde el primer día que llegué al Congreso publiqué todos mis conflictos de intereses. El proyecto 123, que es de mi autoría, tiene como único propósito preservar como patrimonio cultura el Festival de Música de Cartagena, un festival que nunca se ha realizado en ninguna de las instalaciones de ninguna empresa donde personas cercanas o familiares tengan algún interés. Ahí no existe ningún interés directo. El interés que plantea el contenido publicado es hipotético, y sobre intereses hipotéticos no se puede elaborar.

De las empresas de su familia, ¿con cuáles tiene relación directa o es socio?

Todos los bienes y las acciones que tengo están publicadas en mi declaratoria de bienes y rentas. Esa declaración es pública, la publico desde que llegué al Congreso porque siempre he velado bregado por actuar con la mayor transparencia, no oculta información, por el contrario, toda la he publicado. Ese ha sido mi actuar, mi actuar ha sido ético, legal y respetuoso de la Constitución. Por eso, incluso, algunos en el Congreso dicen que yo soy de los que más presentan impedimentos. ¡Y claro! Yo, cuando creo que puede haber un conflicto de interés o que alguien pueda presuntamente pensar que hay un conflicto, lo radico y dejo que sea el Congreso el que haga el debate correspondiente.

Usted calificó la investigación periodística que mostró la información relacionada con sus negocios como un perfilamiento económico. ¿Por qué considera que es un perfilamiento el escrutinio de información que es pública y siendo usted un senador?

Como servidor público, estoy dispuesto a dar la cara, y siempre estaré dispuesto a dar todas las explicaciones, pero creo que hay que hacer una reflexión de fondo. Por supuesto, en un país como Colombia, cientos de miles de personas han sido secuestradas por información imprecisa, por información descontextualizada. Creo que hay que tener un rigor periodístico muy profundo. Por ejemplo, los activos que señala el artículo son de propiedad de más de 500 accionistas, socios, copropietarios, cada uno dependiendo de la estructura societaria de cada empresa. Por eso, ni mi familia ni yo tenemos la propiedad total de ninguno de ellos. Esas son informaciones que siembran un manto de duda sobre mi actuar, que ha sido transparente. Por eso es tan fácil acceder a mi información.

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