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¿Recuperamos la legitimidad Señor Presidente?

Es innegable la extraordinaria capacidad política del señor presidente. Justo cuando la mayoría de la opinión calificada del país estaba cuestionado los alcances del fenómeno de la para política, justo cuando la confesión de Yidis hizo pública la real manera como había argumentado el gobierno en el camino de la reelección, justo cuando voces autorizadas se atrevieron a pronunciar las  palabras ilegitimidad y renuncia a un presidente con un índice de favorabilidad del 84% , justo en esos momento el señor presidente toma la decisión de acabar con todas las dilaciones de los paras y extradita de un plumazo a los catorce jefes más connotados de los cobijados bajo la figura de la ley de justicia y paz.

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Henry Rodriguez Sosa
25 de mayo de 2008 - 09:44 p. m.
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La decisión alteró bruscamente la dinámica política anterior  y la recompuso ahora a favor del presidente: Internamente, cortó de un tajo la hipótesis según la cual  existía un pacto secreto de no agresión entre el presidente y los paras, sobre la base de un manido silencio a cambio de la no extradición y adicionalmente, envió un clarísimo mensaje de fuerza en el cual rescató que la ley de justicia y paz es, en esencia, un benignísimo tratamiento frente a la realidad de los crímenes cometidos por estos “héroes” de la guerra.

Externamente, fortaleció y reafirmó la alianza con el gobierno del saliente presidente Bush, pero gracias a la magnitud del envío alcanzó para ser presentada como una acción de un aliado de Estado, que puede y merece ser respetado incluso por los demócratas. ¿Es esto suficiente para pasar la crisis?

Con un tercio del congreso tras las rejas, con connotados políticos uribistas que han venido aceptando su culpabilidad y otros ya condenados, con un proceso de justicia ordinaria a toda vela y congresistas renunciando a su fuero huyendo de la Corte Suprema, el peligro mayor para el gobierno, a saber la perdida de las mayorías del legislativo por la dolorosa vía de la cárcel  sigue su inexorable curso…

El congreso se debate en esa especie de lenta agonía en la que lo sumió la parapolítica. Busca con una reforma política mal avalada por el gobierno, recuperar algo de presencia, la fórmula de la silla vacía al menos implica una sanción política, pero el ejecutivo es consciente que con la silla vacía antes de la condena perdería sus mayorías y la oposición no está dispuesta aceptar el combo reforma política más tercera reelección…Incluso, el sólido optimismo  de la clase empresarial, ha resentido el golpe. Como lo puso de presente la reciente Encuesta de opinión de FEDESARROLLO,  los nubarrones externos e internos oscurecieron el panorama y este después de varios años  se torno negativo…

La extradición de los paras y la reciente entrega de Karina, airean al gobierno, fortalecen la política de Seguridad democrática, pero es preciso que el ejecutivo entienda y acepte que esto no subsana el problema de legitimidad. Cambiamos benigna ley de Justicia y paz interna por juicio externo severo a Narcotraficantes. El gobierno habría podido remitirlos a la Justicia Ordinaria, que está operando, pero eso era quedar expuesto frente al que considera su enemigo la Corte Suprema, prefirió extraditar y tomar respiro: lo logró,  pero debe reconocer que sin un acuerdo político básico, con la oposición incluida no podrá contener el desmoronamiento  legislativo y sus nefastas consecuencias.

La oposición a su vez, debe sellar acuerdos y buscar alternativas prácticas. Proponer Asambleas Constituyentes cuando aún no hemos digerido la Constitución de 1991, que entre otras cosas creó y facilitó los nuevos espacios políticos, no parece adecuado;  está bien abogar por la independencia y total respaldo al poder judicial, pero no lo está esperar como vacas muertas la entrada a la cárcel de todos los contradictores. Una reforma política con sanciones políticas reales debe tenerse en cuenta. El gobierno en realidad no la apoya bajo el ladino argumento de que debe esperarse una condena definitiva judicial, para aplicar la sanción.

La anticipación de las elecciones del legislativo,  bajo nuevas reglas facilitaría la recuperación del congreso, todo ello en el entendido que la justicia debe continuar su labor y el gobierno la suya. La política de Seguridad democrática tan cara al señor presidente se verá realmente fortalecida cuando todo el mundo acepte y entienda que su continuidad no significará ni impunidad ni prebenda alguna para aquellos que practican, instigan o toleran  la violencia, para aquellos que no han aceptado las reglas y el libre juego de la democracia propia de un estado de derecho.

Ah!! Por las mismas  razones debería quedar explicito que a cambio de jugar a una tercera reelección, el señor presidente buscará y garantizará que su sucesor en el solio de Bolívar sea el ganador o ganadora de una elección masiva, democrática y transparente, única garantía de su legitimidad.

DIRECTOR DE INVESTIGACIONES DE "CIFRAS Y CONCEPTOS".

hrodriguez@cifrasyconceptos.com

Por Henry Rodriguez Sosa

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