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Restablecer relaciones diplomáticas con Israel: “Es una decisión que aísla a Colombia”

Las polémicas posiciones asumidas por Colombia en favor del gobierno Netanyahu, de Israel, pueden ser “populares”, hoy, en los dos países, pero, “en el mediano y largo plazo, también acarrearían censura internacional, con efectos de orden político y en desmedro de nuestra reputación y confianza”, asegura la profesora Angélica Alba-Cuéllar, analista en asuntos de Medio Oriente del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana.

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Cecilia Orozco Tascón
16 de agosto de 2026 - 01:00 p. m.
“Establecer sede diplomática en Jerusalén constituye una contravención al Derecho Internacional… (y) envía un mensaje, por lo menos cuestionable, sobre el compromiso histórico de Colombia con una solución negociada de dicho conflicto”, advierte Angélica Alba-Cuéllar.
“Establecer sede diplomática en Jerusalén constituye una contravención al Derecho Internacional… (y) envía un mensaje, por lo menos cuestionable, sobre el compromiso histórico de Colombia con una solución negociada de dicho conflicto”, advierte Angélica Alba-Cuéllar.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga
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Es claro que los Gobiernos saliente y entrante son totalmente opuestos, pero, sin considerar lo que se derive de la política interna, un Estado – como Colombia -, que modifique su posición en asunto tan cuestionable como el apoyo a Netanyahu, más que al pueblo de Israel, ¿pierde respetabilidad y credibilidad en el campo internacional?

Ciertos cambios en la política exterior pueden ser previsibles debido a las diferencias ideológicas entre los gobiernos. En el caso de Colombia, lo que marca esa diferencia esencial, es la existencia de posiciones tan radicalmente distintas: tanto la una como la otra se alejan de la línea diplomática tradicional de Colombia frente al conflicto de Medio Oriente. De una parte, la posición del expresidente Petro se expresó en un apoyo, sin precedentes, a la causa palestina; de la otra, el nuevo Gobierno ha dejado clara su abierta simpatía hacia el gobierno Netanyahu en un momento muy complejo por los cuestionamientos internacionales sobre las acciones de Israel en contra de la población palestina.

¿Es cierto que, en el campo de la diplomacia internacional, ¿los Estados más preparados en materia de política exterior, actúan con arreglo a unas convenciones aceptadas como normas, y con independencia de la tendencia política del Gobierno de turno?

Es cierto que los Estados con políticas y servicios exteriores más organizados e institucionalizados que tienen una cierta identidad, objetivos y medios, tanto a corto como a mediano y largo plazo, tienden a proyectar mayor estabilidad en términos de comportamiento internacional. Sin embargo, aún en esos países, sobre todo cuando un partido distinto llega al poder, son posibles las aproximaciones distintas hacia ciertos asuntos de política exterior, en particular, en momentos de significativas transformaciones. Así que, aunque muestren mayor consistencia y coherencia, las variaciones son posibles en la práctica internacional de los Estados.

Como se ha dicho, el cambio de posición de Colombia sobre el gobierno Netanyahu ha sido extremo. Antes de la posesión presidencial, restableció relaciones y, poco después, anunció la reinstalación de nuestra embajada, pero no en Tel Aviv, sino en Jerusalén, una capital en disputa entre Israel y Palestina, además de ser ciudad santa para tres religiones. ¿Cuáles son las implicaciones de esta decisión?

Establecer sede diplomática nacional en Jerusalén constituye una contravención al Derecho Internacional, puesto que se trata de un territorio que fue anexado por Israel en 1980, después de que su porción oriental fuera ocupada por ese Estado durante la Guerra de los Seis Días, en 1967. La anexión de esa ciudad como capital de Israel, fue declarada nula por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esto significa, entonces, que instalar, allí, misiones diplomáticas, implica el reconocimiento, de facto, de Jerusalén, como capital israelí. Además, y debido a su importancia para los palestinos así como para judíos, cristianos y musulmanes de todo el mundo, su estatus es uno de los asuntos más espinosos del conflicto palestino-israelí. Por eso, las potenciales acciones de Colombia en tal dirección no solo contravienen la ley internacional sino que envían un mensaje, por lo menos cuestionable, sobre el compromiso histórico de Colombia con una solución negociada de dicho conflicto.

¿Cuántos países, en el mundo, tienen sede diplomática en Jerusalén?

En este momento, ocho Estados tienen sus embajadas localizadas en Jerusalén: Estados Unidos, Guatemala, Kosovo, Honduras, Paraguay, Papúa, Nueva Guinea, Fiji y Somalilandia (que se autoproclamó como república independiente de Somalia en 1991), un país que fue reconocido, como Estado, por Israel, el primer miembro de la ONU en hacerlo.

Solo dos días antes de la posesión presidencial, De la Espriella recibió la visita del ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, un político poderoso e influyente en ese país. ¿Qué significa que Sa’ar haya viajado a reunirse con De la Espriella en tan corto lapso?

Es la manifestación más palpable de lo que simboliza el viraje en las relaciones bilaterales. Ahora bien, hay que reiterar que la situación de esta relación, durante el gobierno del expresidente Petro, fue una excepción en la trayectoria de la misma. En particular, en las últimas décadas, Colombia e Israel profundizaron sus lazos, especialmente en áreas como el comercio o la cooperación en temas de seguridad, por lo que, en cierto sentido, se trata de retomar un vínculo significativo. Sin embargo, las circunstancias internacionales actuales, asociadas al genocidio en Gaza y al conflicto con Irán, además de la agenda de los Estados Unidos en América Latina, y la alineación de los discursos de la ultraderecha a nivel internacional, le dan un nuevo sentido a la reanudación de estas relaciones.

¿Cuál nuevo sentido? ¿Se podría interpretar que Colombia aspira a, de este modo, insertarse en la ultraderecha internacional sin importar si, con ello, termina aceptando las acciones del gobierno Netanyahu sobre el ampliamente calificado como genocidio en Gaza y la “invasión” bélica de Estados Unidos contra otros países, en particular, Irán?

El nuevo gobierno colombiano ya se insertó en la lógica de la ultraderecha internacional y hace parte de su línea ideológica. No se trata, solamente, de una postura particular en materia de política exterior, sino también de una decisión que se adopta en cuanto a los principios del Derecho Internacional y del respeto a los derechos humanos. En otras palabras, Colombia ha tomado una conducta deliberada respecto de su alineamiento con un gobierno (el de Israel) acusado de crímenes de lesa humanidad.

Aparte de lo comentado, el acto de apoyo más profundo que el gobierno De la Espriella le ha dado al de Netanyahu, es el reconocimiento de la soberanía israelí sobre Los Altos del Golán, un territorio sirio que ocupó Israel durante la Guerra de los Seis Días, en 1967 (como sucedió con Jerusalén), y que se anexó unilateralmente, 15 años después. Semejante paso tan polémico y riesgoso para las relaciones de Colombia con el mundo democrático, ¿vale la pena?

Esa es una decisión que aísla a Colombia del consenso internacional. No solo la acerca, profundamente, al propio Estado judío y a Estados Unidos - el único otro país que reconoce soberanía de Israel sobre los Altos del Golán -, sino que, además, pone en duda su tradicional apego al Derecho Internacional fundamentado en el respeto a la soberanía y la integridad territorial de las naciones, una posición de la que hemos presumido históricamente. Esta acción pone en evidencia el realineamiento de la política exterior colombiana con la de Estados Unidos, la renovada importancia de su relación con Israel, sobre todo en desarrollo de los hechos que siguen teniendo lugar en el Medio Oriente, y su escaso interés en los lazos que se habían impulsado con el mundo árabe, aunque todavía fueran limitados.

De esas decisiones del gobierno De la Espriella, ¿podrían derivarse sanciones internacionales? O, dada la debilidad de la vigencia de los derechos en el mundo, ¿nadie censurará a Colombia?

Habrá condenas verbales, repercusiones y dudas sobre la percepción del real apego de Colombia hacia los principios del Derecho Internacional. Sin embargo, no creo que lleguen a presentarse repercusiones de otro orden, o efectos en términos de sanciones o de censura internacional.

Pero, ¿habrá consecuencias frente a los países afectados por la posición de Colombia en cuanto a reconocer la soberanía israelí sobre los Altos del Golán?

La Liga Árabe y países como Egipto, Qatar, Turquía, Arabia Saudita y la misma Siria, ya han rechazado, categóricamente, la declaración del canciller Bula, lo cual genera una tensión evidente en las relaciones de Colombia con el mundo árabe. Sin embargo, en un sentido más amplio, con su decisión el gobierno colombiano está poniendo en cuestión los principios esenciales del entendimiento entre Estados, y la validez y la importancia de las leyes internacionales. Así, se suma a la lista de gobiernos que debilita el sistema jurídico multilateral. De acuerdo con ese sistema, Los Altos del Golán son territorio sirio. Con su declaración, Colombia contraviene directamente el Derecho Internacional y, de paso, pone en duda la posición del país frente a acciones como la ocupación y anexión ilegales de territorios, bajo la ley internacional.

Esa duda (sobre Colombia, en casos de ocupación o anexión ilegal de territorios), ¿podría devolvérsele al país, por ejemplo, si el gobierno Trump decidiera intervenir militarmente en territorios nacionales?

Sí, puede ocurrir, porque Colombia, con su comportamiento, ha cedido parte de su legitimidad moral y jurídica frente a un potencial caso de amenaza a la soberanía o integridad territorial del Estado nacional.

Para declarar la soberanía israelí sobre Los Altos del Golán, la cancillería dice que “Colombia reconoce que el mantenimiento del control… de Israel sobre (ese territorio) constituye un componente esencial de su defensa nacional …”: Es decir, adopta como suya, la posición más extrema del gobierno de Israel. La prioridad que le dio la administración nacional a este asunto que no es prioritario en el mundo, ¿indicaría un acuerdo previo de los gobiernos De la Espriella - Netanyahu?

Una decisión tan importante, por sus implicaciones y declaración tan temprana - apenas posesionado el nuevo Gobierno y en medio de una tragedia nacional-, casi con seguridad no fue tomada a la ligera. La afinidad expresada por el presidente De la Espriella hacia Netanyahu durante la campaña electoral, y el hecho de que el anuncio se hubiera producido pocos días después de la reunión entre el canciller de Israel y el aún presidente electo, pueden constituir un indicio, pero es imposible saberlo con certeza.

La declaración colombiana ha despertado duros comentarios en el mundo: “es un fuerte golpe al consenso internacional y a la propia posición de la ONU que ha declarado que ese es un territorio ‘ocupado’”, reportaron medios internacionales, además del rechazo oficial de naciones de Oriente Medio. ¿Se afectan los intereses políticos o económicos de Colombia en esa zona?

En efecto, las tensiones con los países árabes pueden ir más allá de lo meramente diplomático, y afectarían inversiones provenientes de ellos, en varios sectores como el industrial, el minero y el tecnológico. Desde el punto de vista político, la repercusión es más de tipo reputacional e, incluso, de confianza de la comunidad internacional con el compromiso histórico de Colombia respecto de las normas, los principios y las instituciones internacionales, lo que puede concluir con una mayor debilidad del país en escenarios bilaterales y multilaterales.

¿Cuáles intereses económicos o políticos de Colombia con los países árabes, podrían afectarse directamente?

Arabia Saudita tiene inversiones en Colombia en las áreas mencionadas. Emiratos Árabes tiene una postura más pragmática. Pero hay que tener en cuenta que, normalmente, los intereses económicos de largo plazo no se afectan por cuestiones coyunturales. En este caso, la situación es imprevisible, entre otras cosas, porque no se puede hablar de un bloque sólido de países árabes en materia económica, y Colombia no mantiene el mismo nivel de relaciones con todos esos países. Los efectos serían, más bien, de orden político en desmedro de la reputación y confianza hacia el Estado colombiano.

El sometimiento de los intereses colombianos a los de Estados Unidos es público. Teniéndolo en cuenta, y el gran apoyo que Trump le ha dado a Netanyahu, ¿es posible que Washington le haya exigido a De la Espriella que adoptara esta posición?

La relación de Colombia con Israel, en particular en las últimas décadas, ha estado, en cierto sentido, asociada con una suerte de triangulación con Estados Unidos, país con el cual los dos países han mantenido, históricamente, una relación estratégica. Creo que la decisión del gobierno del presidente De la Espriella está asociada con su manifiesta simpatía por el primer ministro de Israel y su proyecto; pero, también, es el resultado del realineamiento de Colombia con la política exterior y los intereses de Washington. Aunque puede discutirse la cuestión de la autonomía en el proceso de toma de esta decisión, considero que el Gobierno nacional tiene sus propios incentivos para tomarla, sin una presión explícita del gobierno Trump.

Por si ya no fueran suficientes los gestos aliados de su gobierno con el de Israel, De la Espriella anunció que retirará el respaldo colombiano a la demanda – ante la Corte Internacional de Justicia - contra Israel por los crímenes de guerra que se le imputan por los ataques en la Franja de Gaza. ¿Cómo puede retornarle Netanyahu tantos favores a Colombia?

En medio de la actual coyuntura por el terremoto que afectó a buena parte del país, Israel fue uno de los primeros países en ofrecer ayuda al gobierno De la Espriella para atender la emergencia. Se espera que se reactiven, pronto, las exportaciones de carbón colombiano a Israel, se fortalezcan las relaciones comerciales y la cooperación bilateral en las áreas de seguridad, tecnología e, incluso, en la revisión de los requisitos para los visados entre las dos partes.

En materia de seguridad y defensa, Israel y Colombia han tenido relaciones intensas e, incluso, cuestionables en la época de las publicitadas conexiones con fuerzas ilegales en este país, en concreto, con el paramilitarismo pero, ¿subsisten líneas de comercio con elementos militares como venta de armas, aeronaves, tecnología de espionaje, etc.?

Ha habido unas áreas comerciales concretas, por ejemplo, la adquisición de aviones Kfir, mantenimiento y repuestos de eta flota; la compra de fusiles Galil a Israel, adquiridos por Colombia desde hace tiempo, con sus licencias y componentes originales. También ha existido cooperación en materias de seguridad desde la perspectiva, renovada, de la lucha antiterrorista. Tenga en cuenta el cambio del discurso colombiano, que hace mucho más deseables y pertinentes sus relaciones con Israel en el sentido de que, hoy, se identifican como Estados que tienen como objetivo combatir el “terrorismo”.

¿Usted –debido a su interés académico en asuntos de Medio Oriente–, ha evidenciado o escuchado la versión de que la campaña presidencial de De la Espriella recibió fuerte apoyo económico de empresas y personas de nacionalidad colombo-israelí, como se ha rumorado fuertemente en círculos electorales?

Es cierto que varios sectores de la comunidad judía, como de otros grupos, tuvieron una importante interlocución con De la Espriella durante la campaña y apoyaron su candidatura. También es cierto que diversos medios de comunicación y sectores empresariales hicieron lo propio. Pero no tengo conocimiento concreto sobre el tipo de apoyo por el que usted pregunta.

La designación de Omar Bula como canciller del gobierno colombiano, ha tenido su propia polémica por sus posiciones políticas extremistas. En su opinión, ¿el ministro Bula es el impulsor de adoptar posiciones que hoy pueden tener acogida y mañana constituir un bumerán, el arma que al lanzarla, se devolvería contra Colombia?

No sé si el ministro tenga tal influencia en las decisiones del Gobierno o si, más bien, la convergencia de algunas ideas compartidas por ambos (ministro y presidente) sea lo que articula la manera en que se proyecta la política exterior del país. El canciller Bula ha expresado, desde hace tiempo, su perspectiva sobre varios temas como la relación de Colombia con Estados Unidos, con Israel y con países latinoamericanos como Cuba, Nicaragua y Venezuela, así como sobre cuestiones como el multilateralismo, en particular el papel de la ONU. Aunque su retórica y énfasis no son, necesariamente, los mismos, en este momento parece haber confluencia entre las visiones de De la Espriella y Bula sobre las posturas y el rol que Colombia pretende asumir a nivel internacional. Estarán por verse, en cualquier caso, sus efectos en el corto, mediano y largo plazo para el país.

“No hay matices en las posturas internacionales de Petro y De la Espriella”

En su experiencia, ¿es usual o muy raro que las relaciones diplomáticas entre dos Estados, en este caso Colombia e Israel, ¿pasen, en un lapso de tres días, de la ruptura total a la “luna de miel” también total, aun cuando haya cambio de Gobierno?

En general, es atípico que las relaciones entre dos Estados presenten una transformación tan radical y rápida, aún en medio de la transición entre un gobierno y otro. Lo que sucede, en este caso, es que la administración anterior y esta que recién comienza, se encuentran en las antípodas sobre muchos aspectos clave, entre otros, la política exterior. El gobierno Petro fue abiertamente solidario con la causa palestina, como es frecuente que suceda entre gobiernos progresistas y de izquierda en distintos países del mundo; además, lideró iniciativas internacionales frente a las acciones de Israel en contra de los palestinos. Del otro lado, el presidente De la Espriella manifestó, desde su campaña electoral, su propósito de estrechar lazos con Israel y se vinculó, sin vacilación, a la retórica de gobiernos y partidos de ultraderecha que apoyan al de Netanyahu. Quiere decir que, en este caso particular, no hay matices en las dos posturas, sino que se encuentran en lados completamente opuestos.

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Rod(24557)Hace 9 minutos
Apreciada periodista, le lloverán insultos y descalificativos, sin rebatir racionalmente el porque se ataca una entrevista que únicamente expone las repercusiones de unos retrocesos en la politica externa del país. Sin embargo, en pocos meses, los colombianos enfrentaran las consecuencias de decisiones radicales del nuevo gobierno. Estará pagando favores ?
Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)Hace 12 minutos
Y ahora andan campantes tropas militares de EEUU e Israel por algunos territorios sin permiso del congreso. Nada bueno se puede esperar de este gobierno de genuflexo pro-fascistas. Hay videos de esas tropas en algunos territorios sacando a las comunidades de esas regiones. Nada bueno se puede esperar de mísero gobierno
Marco Aurelio Llanos Vargas(23825)Hace 43 minutos
Comunistas resentidas que tanto daño le hacen al pais, fomentando ideas falsas y mentirosas. Solo venden las ideas fallidas de dictadores como Fidel, Chávez y el pichon de dictador de Petro. No les interesa el bienestar del pais, solo nos quiere mantener en el atraso de los países comunistas
  • Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)Hace 11 minutos
    Cuál comunismo tonto. Estudie algo y no sea tan básico e ignorante
  • Carlos Rodríguez(jbw8b)Hace 26 minutos
    Destruyeron al país con su inmoralidad, corrupción y saqueo y ahora se desgarran las vestiduras.
Carlos Rodríguez(jbw8b)Hace 1 hora
Qué cínica y sinvergüenza es Cecilia Orozco Tascón. Vengativa, mefitica, fétida, putrida, brotada de la sentina más abyecta de la inmoralidad y bajeza moral.
  • Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)Hace 9 minutos
    Carlos Rodríguez es un abelardista promedio. Cargado de odio e ignorante
  • Masago(64538)Hace 21 minutos
    ¿Algún argumento para controvertir? ¿Solo entiende de descalificar a la periodista?
  • Carlos Rodríguez(jbw8b)Hace 27 minutos
    Año 2016? Se la fuma verde. Se la fuma en la variedad cordillera.
  • Cordillerano(64187)Hace 39 minutos
    Este fulano Carlos Rodríguez parece ser un Cardenal de la Santa Inquisición pero en el siglo XXI, se le recuerda que estamos a 16 de agosto del año 2016
  • Norma Enríquez(12580)Hace 39 minutos
    Posturas como la suya plagadas de irrespeto por la opinión ajena, son las que hacen que este país se torne invivible.
Cordillerano(64187)Hace 1 hora
¿Y dónde quedó la "tradición diplomática" de la que tanto se han orgullecido los políticos, diplomáticos -(Asodiplo)- y analistas?, ¿Dónde están las universidades, centros de investigación -"think tanks"-, y agremiaciones como ANALDEX y ANDI con su cámara de comercio exterior?, ¿Qué pasó con ese activismo a las políticas durante el gobierno Petro y ahora ausentes?, ¿Dónde quedaron los periodistas -con poquísimas excepciones- y columnistas de opinión?
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