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“Santos trató de hacer una noche septembrina”

Defiende a la cúpula militar y dice que el Mindefensa, en lugar de estar amenazando en los medios, debería acudir a instancias como la Corte Penal Internacional o la ONU.

Hugo García SeguraCarlos J. Murcia

07 de marzo de 2009 - 05:00 p. m.
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Ex ministra de Defensa, senadora y precandidata a la Presidencia por el Partido de la U. Es uribista ‘purasangre’, pero no está de acuerdo con una segunda reelección. Marta Lucía Ramírez fue la encargada de diseñar, al comienzo de la era Uribe, los pilares de la política de seguridad democrática, labor en la que conoció a fondo los intríngulis de las Fuerzas Armadas. Nadie mejor que ella para dar sus apreciaciones sobre los ‘ruidos de sables’ que, dicen algunos, se escucharon esta semana cuando la cúpula militar, con el respaldo del ministro Juan Manuel Santos, le pidió al jefe de Estado convocar de urgencia el Consejo Superior de Seguridad, en medio del debate de lo que se llamó la “legítima defensa”. De eso y, claro, de política, habló Ramírez con El Espectador.

No le fue muy bien en la reciente encuesta de Gallup, ¿cómo la toma?

Me pareció prematura e inoportuna. Estamos a 14 meses de las elecciones y sale en el momento cuando el país tenía un tema mucho más de fondo que discutir.

¿Se adelantó mucho la campaña?

Así es y lo importante es que pasemos de las apariencias a los hechos, a la trayectoria y a las propuestas porque el país se merece claridad. Hay un ambiente muy poco transparente, con un montón de candidatos en ciernes que nada que se lanzan al agua y otros que ya estamos en la arena y que queremos que el país conozca nuestras propuestas.

¿Eso de apariencias y falta de transparencia va para Juan Manuel Santos?

Todo el tiempo he dicho que quienes están en los cargos públicos, especialmente los ministros, ya una vez el país sabe sobre la intención de lanzarse a la arena política, deberían actuar en consecuencia.

¿Santos está haciendo política desde el Ministerio?

Es inevitable que todo el país entienda, no solamente yo, que los actos que se desarrollan, sobre todo cuando son actos tan mediáticos, siempre tienen un fin político. La ley en Colombia prohíbe que los funcionarios públicos hagan política y quienes aspiran a manejar el Estado deben ser los más escrupulosos.

¿Citar, por ejemplo, el Consejo Superior de Seguridad es un acto político?

Fue un acto inusual. Hace mal el Ministro cuando desde el exterior golpea nuestras instituciones, como cuando habló de cerrar el DAS, y desde el interior afecta las relaciones exteriores. Me da mucho miedo que con ese tipo de


declaraciones nos vaya a llevar a tener un Irak en el Putumayo. Este es un momento para actuar con prudencia y mesura, pero con firmeza, como la ha tenido el presidente Uribe. Esas declaraciones, lejos de ayudar a la seguridad económica de los colombianos, que debería ser la prioridad, lo que genera es una molestia innecesaria. Además son temas que sólo el Canciller y el Presidente de la República deben manejar en privado.

¿Cuál es su concepto sobre el tema de la legítima defensa?

Es una doctrina que se está abriendo paso en el derecho internacional. Evidentemente la globalización ha generado también una globalización de las actividades criminales y terroristas, luego cualquier país está en el derecho de defender su soberanía y a sus ciudadanos. Lo que pasa es que en estos momentos, cuando tenemos una sensibilidad permanente frente a Ecuador y Venezuela, parodiando al presidente Uribe cuando habla de hacer un cerco humanitario para liberar a los secuestrados, yo hablaría de hacer un cerco diplomático sobre cualquier gobierno o cualquier funcionario extranjero que le dé albergue a terroristas.

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¿Cerco diplomático?

Si tenemos la certeza, como lo ha dicho el ministro Santos, de que algunos terroristas de las Farc y el Eln se encuentran en territorio de países vecinos, entonces que el Presidente y el Canciller, con toda la prudencia del caso, les avisen a países amigos para que éstos a su vez ejerzan una presión diplomática sobre el gobierno en cuyo país se encuentren esas personas.

Y usted habla también de utilizar el derecho internacional...

La Corte Penal Internacional y las Naciones Unidas prevén mecanismos jurídicos para actuar en contra de gobiernos que den albergue a terroristas o apoyo de alguna clase. Son herramientas poderosas, mejores que estar amenazando a través de los medios de comunicación.

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¿Cree que existe un pulso entre el presidente Uribe y el ministro Santos por el poder de la Fuerzas Armadas?

Sería totalmente inaceptable porque el Presidente es el comandante de las Fuerzas Armadas. El Ministro, obviamente, es una persona que tiene una jerarquía pero es la bisagra. No olvidemos que el Gobierno es el Presidente y sus ministros y que la figura inamovible es la del Presidente. Los ministros siempre son movibles.

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Algunos apocalípticos llegaron a insinuar un cuasi golpe de Estado...

Santos trató de hacer una noche septembrina, pero el Presidente no se salió por la ventana sino que cogió el toro por los cuernos. Hablar de golpe de Estado en Colombia no corresponde a nuestra tradición.

Como ex ministra de Defensa, ¿qué tan difícil es manejar a la cúpula militar?

Hay un grupo de comandantes que son personas de buen trato, lo cual le ha facilitado al Gobierno lograr resultados en la lucha contra la guerrilla. A mí me correspondió diseñar la política de seguridad democrática y en ese diseño, los militares participaron de manera muy constructiva. Los militares en Colombia han sido personas que acatan el poder civil. Por supuesto que hay fricciones, nosotros hicimos demasiados cambios en poco tiempo, organizamos lo de los soldados campesinos, creamos siete batallones de alta montaña, aumentamos en un 70% el pie de fuerza y centralizamos las compras, entre otros aspectos. Fue un proceso muy difícil, pero creo que eso le ha permitido al ministro Santos recoger los frutos.

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El retiro de oficiales por casos como los falsos positivos o las ‘chuzadas’ ilegales, ¿qué tanto desmoraliza a la tropa?

Tiene sus consecuencias y yo me siento muy solidaria, porque hay unos oficiales muy valiosos. Lo que digo es que si hay pruebas de que hayan participado en ilícitos, que sean destituidos fulminantemente, con todas las acciones penales del caso. Pero sin duda esos retiros masivos desmotivan y crean desconcierto.

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¿Usted habría dado la orden de atacar el campamento de ‘Raúl Reyes’ en Ecuador?

No tengo ninguna duda sobre la obligación que tiene el Estado colombiano de garantizar la seguridad y defensa de sus ciudadanos, pero tampoco tengo la duda de que hay armas muy poderosas en el derecho internacional. Uno no puede renunciar a la defensa preventiva, pero antes hay que agotar herramientas como la de la Corte Penal Internacional. Yo sí quisiera ver capturado por dicho organismo a cualquier amigo de las Farc que les esté dando abrigo o apoyo.


¿O sea, a alguien de Venezuela o en Ecuador?

Es que el Ministro nos ha dicho que tiene certeza de que hay terroristas afuera pero no nos ha dicho en dónde están ni quiénes son. Y si se trata de esos dos países, hay que pedirles a sus gobiernos que le brinden a Colombia la cooperación necesaria para desarrollar operaciones militares y poder capturar a esas personas.

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Difícil, teniendo en cuenta tantas sensibilidades, como usted dice...

Pues si no hay colaboración, hay que ir a la Corte Penal Internacional y a las Nacionales Unidas porque allí hay herramientas que son muy drásticas. Sólo como última instancia actuaría militarmente, porque de todas maneras esos campamentos seguramente han estado allá mucho tiempo y se mantendrán durante mucho más porque en Colombia ya no tienen la facilidad de hace algunos años. La guerrilla está condenada a tener sus campamentos afuera.

¿Está hablando usted de bombardear campamentos de la guerrilla, por ejemplo, en Venezuela?

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No se puede descartar, pero sólo como última instancia. Antes hay que hacer un cerco diplomático, llamar a Estados Unidos, a la Unión Europea, a Brasil, a Chile, a Canadá. Les diría: “Aquí están estas pruebas, estas fotografías de satélite, tenemos información de inteligencia de que hay campamentos y jefes guerrilleros allí. Ayúdenos a pedirle a Venezuela o a Ecuador —o al país que se trate— que nos apoyen en operaciones militares para capturarlos”. Después insistiría ante la Corte Penal Internacional. Qué bueno sería ver a ministros y viceministros procesados internacionalmente por dar apoyo a una organización que comete crímenes de lesa humanidad. 

En busca de un nuevo liderazgo

La senadora Marta Lucía Ramírez le cree al presidente Uribe cuando habla de no perpetuarse en el poder y de buscar nuevos liderazgos. “Es importante mostrarle al país que hay personas con la capacidad de hacerse cargo de Colombia el día que el Presidente se retire, y yo estoy en esa campaña todo el tiempo”, dice.

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No descarta incluso irse como candidata independiente: “He estado buscando a los uribistas de la calle. El uribismo de la calle es más poderoso, porque es el que tiene un verdadero compromiso con el proyecto político y no tiene ningún cálculo electoral. Con ese uribismo es con el que espero poder hacer esta campaña, ojalá como resultado de una consulta, y si no, habrá que buscar un mecanismo desde la calle”.

Por Hugo García SeguraCarlos J. Murcia

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