Publicidad

Santos y su equipo de rivales

Como lo hicieron Lincoln y Obama, ¿nombrará el presidente electo a contradictores en su gabinete?

Redacción Política
26 de junio de 2010 - 03:00 p. m.

“Por el gobierno de Unidad, yo les ofrecí a todos los que fueron mis contendores que hiciéramos caso omiso del pasado, que nos uniéramos todos para sacar este país adelante, para hacer grandes cosas”, le dijo el jueves pasado el presidente electo, Juan Manuel Santos, a Darío Fernando Patiño, en el programa El radar del Canal Caracol. Y agregó: “Un libro que me acuerdo que leí hace algún tiempo sobre Lincoln. Él nombró en su gabinete a todos sus contendores y le fue como le fue: uno de los grandes gobiernos de la historia de Estados Unidos”.

Se refería a Team of Rivals (Equipo de rivales), de la historiadora norteamericana Doris Kearns Goodwin, una obra que relata la manera como el presidente Abraham Lincoln, enfrentado a una situación de crisis, incorporó a sus antagonistas a su gabinete y supo forjar una coalición política que le sirvió de base para producir la más grande transformación de la que ha sido testigo Estados Unidos en su historia.

Lincoln logró la nominación como candidato presidencial del Partido Republicano en 1860, derrotando a poderosos políticos de la colectividad como William H. Seward, Simon Cameron, Salmon P. Chase y Edward Bates. Todos los perdedores quedaron con fuertes resentimientos dado el inesperado triunfo de un hombre alejado de las élites políticas, sociales y económicas de Estados Unidos. Pero una vez llegó al poder, Lincoln nombró a Seward como secretario de Estado; a Chase, secretario del Tesoro y a Bates como Fiscal General.

De hecho, fue ese libro el que inspiró al presidente Barack Obama en la conformación de su equipo de colaboradores. Una estrategia de reconocer y aceptar diferencias y trabajar con los adversarios que hoy Juan Manuel Santos intenta replicar con su propuesta de “Unidad Nacional”, a la que ya se han unido partidos que hasta hace unos meses estaban en la otra orilla del uribismo, caso del Liberal, o que se habían distanciado por la posibilidad de una segunda reelección presidencial, caso Cambio Radical.

A ello habría que sumar el encuentro que el jueves pasado sostuvo el Presidente electo con el ex candidato del Polo Democrático, Gustavo Petro, buscando llegar a consensos sobre temas como la tierra, el agua y las víctimas, y la anunciada reunión con el ex candidato del Partido Verde, Antanas Mockus —su máximo rival en la contienda electoral—, prevista para las próximas semanas.

La pregunta es: ¿hasta qué punto estará dispuesto Santos a darles participación en su gobierno a quienes hasta hace poco oficiaron como sus más acérrimos contradictores? “Sin duda”, fue la respuesta que dio en la entrevista con Darío Fernando Patiño, cuando éste le indagó sobre si sería capaz de nombrar a algunos de sus rivales políticos en su equipo de ministros.

Según James M. McPherson, profesor de Historia de la Universidad de Princeton, en el libro de Doris Kearns Goodwin, queda claro que para lograr la unidad, “Lincoln se basó en su inquebrantable voluntad, que inspiró a sus subordinados a resolver sus rivalidades insignificantes. Parte también radicó en su maravilloso sentido de la oportunidad y su capacidad de percibir a la opinión pública mientras hacía movidas para lograr que personas que estaban divididas rodearan y apoyaran lo que denominaba el nacimiento de una nueva libertad”.

También —señala el académico—, Lincoln tuvo la habilidad de imponer por encima de las personalidades su talento para simpatizar con personas de ideologías contrarias y que no le eran compatibles. Pero hay quienes piensan que las cosas no funcionaron como se cree. Según el profesor Matthew Pinsker, sólo Seward sobrevivió por un tiempo en el gobierno, mientras que Chase y Bates volvieron a la oposición. Al final, Lincoln supo llevar el barco de su mandato a buen puerto.

En este sentido, volviendo a la estrategia santista de querer incorporar a su gobierno a sus contradictores, la investigadora de la Universidad del Rosario Bibiana Andrea Clavijo plantea una lectura adicional: “No es gratis el nombre de proyecto de Unidad Nacional. Como lo decía el mismo Lincoln, mientras más cerca, más control sobre ellos”, señala.

Viéndolo así, es imposible no pensar en el futuro escenario electoral de 2014, en el que Santos sabe que personas como Vargas Lleras, Mockus, Fajardo, Petro, además de Andrés Felipe Arias, Carlos Rodado y Rodrigo Rivera —colaboradores suyos en la reciente campaña— pueden ser potenciales contendores de cara a una reelección, y que el objetivo, desde ahora, es comenzar a neutralizarlos.

“El reto de Santos es mantener o superar la favorabilidad de Uribe y él sabe que con su carisma va a ser muy difícil. Por eso necesita buscar el apoyo de todos los sectores”, agrega Clavijo. En el horizonte inmediato, dice el analista Andrés Mejía Vergnaud, está el poder conciliar las agendas programáticas de todos los que se están sumando a la propuesta de Unidad Nacional. “Si a todos les dice que sí, es posible que no sea viable cumplir los compromisos con todo el mundo”, pronostica.

Cuando Obama decidió nombrar a Hillary Clinton, su rival por la nominación demócrata, como su secretaria de Estado, Maureen Dowd, en su columna de The New York Times, argumentó que ello demostraba que sería un “presidente dispuesto a abrir su universo a otras personas inteligentes, fuertes… un gran perro que comparte su plato de comida”.

Por ahora, Juan Manuel Santos, como presidente electo, ha nombrado sólo a aliados en cargos clave, como la Cancillería, los ministerios de Hacienda y Transporte y la Secretaría General de la Presidencia. Hay muchos rumores sobre próximas decisiones. Falta ver si aquello de la “Unidad Nacional” va más allá de lo programático, que todos aducen, o si en verdad —como Lincoln y Obama—, está dispuesto a tener un equipo de rivales.

Barack Obama y su estrategia

Antes de llegar a la Casa Blanca, Barack Obama se reunió con Doris Kearns Goodwin, la autora de Team of Rivals, una de las biografías más vendidas del décimo sexto presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln.

El origen humilde, el trabajo en Illinois y la meteórica carrera política de ambos se convirtieron en algunos de los puntos en común de dos mandatarios a quienes les correspondió llegar al poder en medio de dos de las crisis más profundas de Estados Unidos.

Esas coincidencias, y sobre todo la manera de pensar de Lincoln, sedujeron a Obama, que ha dicho públicamente que es un admirador del ex presidente. Incluso adoptó varias de sus estrategias, algunas de ellas contenidas en Team of Rivals. Así fue como nombró a tres de sus contendores de las primarias demócratas en importantes cargos: Joe Biden, vicepresidente; Hillary Clinton, secretaria de Estado, y Bill Richardson, secretario de energía (no pudo asumir).

Por Redacción Política

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscribete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.
Aceptar