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28 May 2014 - 2:59 a. m.

"Santos y Zuluaga son lo mismo"

Fustiga a los candidatos, al fiscal y al procurador.

Camila Zuluaga

Jorge Enrique Robledo, senador del Polo Democrático.  / Archivo - El Espectador
Jorge Enrique Robledo, senador del Polo Democrático. / Archivo - El Espectador

Tras el paso de Óscar Iván Zuluaga y Juan Manuel Santos a la segunda y definitiva vuelta en las elecciones presidenciales, el debate de moda en el país es cuáles serán las alianzas políticas con miras a la jornada del 15 de junio y bajo qué condiciones se darán. Se trata de un estratégico juego en el que el Polo Democrático, usualmente blanco de críticas desde el centro y la derecha, es objeto de coqueteos especialmente desde la Unidad Nacional, que enarbola la candidatura reeleccionista de Santos. El Espectador habló con una de sus figuras más visibles, el senador Jorge Enrique Robledo, quien deja entrever que el partido por ahora no apoyará a ningún candidato y mañana se reunirá con su directorio.

¿Cree que hoy estamos avocados a escoger entre la paz y la guerra en la segunda vuelta?

No es cierto que haya dos opciones. Hay tres. El voto en blanco y la abstención son una posibilidad, por definición son igual de respetables, dependiendo de las convicciones que uno tenga.

No me respondió la pregunta. ¿Para usted un candidato representa la paz y otro la guerra?

Los dos candidatos quieren acabar con las Farc. En términos de cómo desarmarlas puede haber desacuerdos, pero no creo que ninguno esté a favor de la guerrilla o de que siga la lucha armada.

Plantea que la abstención puede ser la salida, pero eso no es una solución...

Es un derecho ciudadano, que es lo importante. A la gente no la pueden obligar a votar. Hace cuatro años, el Polo decidió que no votaba ni por Mockus ni por Santos. Yo he votado dos veces en blanco en la elección del procurador y es un derecho ciudadano. Alguna vez Antanas Mockus dijo en una elección que él no escogía entre el sida y la hepatitis B. Es como de talante fascista obligar a la gente a escoger entre uno y otro o condenar a la hoguera a quien no escoge.

¿Qué efecto político tuvo la decisión del Polo de no apoyar ninguna candidatura en 2010?

Que hoy podemos pararnos frente al país con la frente en alto y decirle que teníamos la razón en no votar por ninguna de esas dos candidaturas, porque no coincidían con lo que nosotros pensamos. Cuando uno apoya a alguien, se mete de lleno y tiene un compromiso político. Cuando es un líder político, uno tiene unas bases y debe tener una coherencia. En otros sectores, donde los votos son comprados, funcionan de otra manera, pero los que tenemos un electorado de opinión tenemos el deber de ser coherentes con lo que pensamos.

¿Qué efecto tiene que la gente no vote o vote en blanco?, ¿eso en qué le ayuda al país?

Tiene un efecto político muy importante. Si no estoy de acuerdo con las dos opciones y voto por una, estoy violentando mi conciencia. Hay que respetarle la conciencia a la gente, lo otro es una monstruosidad.

¿Le da igual si gana Santos o Zuluaga?

He dicho que hay tres posiciones. Yo tengo mi opinión, pero lo vamos a debatir en el Polo. Ahí me toca contestarle que debo esperar lo que diga el partido.
Es conocida la animadversión que líderes de su partido -como Iván Cepeda- tienen con el uribismo ¿No cree que se inclinan más hacia el presidente Santos?
Nosotros en el Polo le decretamos la oposición primero a Uribe y después a Santos, así que en términos de relación con uno u otro es igual. Puede haber matices en el partido, pero ninguno de esos dos gobiernos se hizo digno de nuestro respaldo.

Entiendo que las decisiones en el partido son colegiadas, pero la dueña del Polo hoy es Clara López, ¿o no?

Ella ha tomado la posición de siempre, y es que las decisiones son colegiadas. Aquí no hay propietarios, hay líderes, pero ellos no son dueños de la colectividad. Estas decisiones las toma el comité ejecutivo nacional, que tiene 30 miembros .

Entonces, cuénteme ¿cuál es su voto?

No. Creo en la organización de partido, lo haremos público después de la reunión.

Ya que lo que parece estar pasando, según se nos dice, es que escogemos entre guerra y paz, ¿no es probable que tengan que decidir?

Dije en plena campaña que una fuerza sataniza a la otra y están poniendo a la gente a decidir en medio del miedo. Le venden la idea de que el candidato es malo pero menos malo que el otro. El juego es ponernos a escoger entre el peor y el más malo. Es un truco, no me dejo enredar en eso.

Ya que dijo usted “fascismo”, ¿qué opina de las declaraciones del fiscal general en las que habla de un brote de ultraderecha en el país?

Me parece un tono indebido y más viniendo del fiscal. Los fiscales como integrantes de la justicia tienen que asumir una conducta que no sea militante políticamente hablando. Sin duda la actitud deja mucho que desear, de la misma manera que el Procurador, y esto es muy grave. Tenemos una justicia que actúa como por encargo y eso es gravísimo.

Así como por un lado dicen que votar contra Santos es votar por la guerra, por el otro dicen que votar por Santos es introducir el modelo castro-chavista. ¿Cree que el gobierno quiere introducir ese modelo o algo similar?

Las dos campañas se han dedicado a exagerar y a manipular a la gente metiéndole miedo. Parte de mi deber es no permitir que a la gente la metan en eso. El diálogo democrático está en no convertir en un monstruo al enemigo con intereses ocultos. Que no resulte que en unos años los veamos partiendo el ponqué felices; lo cierto es que en el mundo de los negocios actúan como gemelos.

Algo que sorprendió en esta elección fue la fuerte votación de Clara López en Bogotá a pesar de la administración de Samuel Moreno. ¿Por qué cree que recuperaron los votos?

La gente entendió que cualquier cosa ilegal e indebida que pasó en Bogotá no fue decisión del partido, el Polo no tenía detalles de lo que estaba pasando en la ciudad. No deja de llamar la atención que ese tema no desaparezca, en comparación con lo que pasa con otros partidos que sí se ha olvidado que todos estuvieron vinculados con la parapolítica. Aceptamos la responsabilidad política, pero no se puede confundir con una responsabilidad penal.

Ya que hablamos de Bogotá, ¿cómo ven la alianza de los seguidores de Gustavo Petro con la campaña reeleccionista de Santos?

Eso ha caído supremamente mal en la izquierda, incluso entre los partidarios de Gustavo Petro, porque es evidente que Santos es el jefe máximo de la derecha por ser el presidente de la República. Claro que no me sorprende, porque Petro no se sale del Polo por los escándalos de Bogotá, sino porque hizo un acuerdo con Santos después de las elecciones. De hecho, Petro le propuso acuerdos a Uribe, a Vargas Lleras y a César Gaviria, así que no es sorpresa.

¿Cuál era el acuerdo de Petro con Santos?

Él le envía una carta con unos puntos que no tienen ningún contenido. Como lo hizo sin consultarnos, no tenemos los detalles, pero hubo un pacto.

Algunos creen que Petro ganó la Alcaldía porque Santos no dejó que sus contrincantes se unieran a Peñalosa. ¿Sería ese el acuerdo?

Esa es una curiosidad que toda Colombia tuvo: ¿qué fue lo que pasó ahí? Yo no puedo aventurarme a afirmar nada, pero lo cierto es que antes de eso el acuerdo entre Petro y Santos era un hecho.

¿Y ahora qué hay tras el pacto Petro-Santos?

Yo creo que es un acuerdo de conveniencias personales, no creo que esté el interés nacional de por medio.

¿Cómo piensa va a ser el Congreso con usted sentado junto al expresidente Uribe?

Depende quién gane. En el caso del Polo, gane quien gane asumiremos posiciones a nuestro leal saber y entender. Ya sabremos qué roces y debates podemos tener con unos y otros, en el entendido de que nuestras distancias con Álvaro Uribe son igual de grandes con el santismo.

De ganar el santismo, quedarían ustedes en la misma posición de Uribe, porque el Centro Democrático será oposición al gobierno. ¿Están dispuestos a eso?

Eso depende de la reunión que tendremos mañana. Lo más probable es que si gana Santos asumamos la oposición, pero eso no quiere decir que vamos a coincidir en todo con el Centro Democrático. En qué coincidamos o no, depende de los hechos.

¿Es peligroso que se suspenda el proceso de paz en este momento?

Del proceso de paz nada sabemos. Incluso ganando Santos, ¿quién nos garantiza que será exitoso? Llevan un tiempo largo y no se ha llegado a una conclusión y es evidente después de las elecciones que la gente tiene interrogantes al respecto. Sigo haciendo votos por que salga adelante y que si el día de mañana hay otro presidente, lo continúe. La posición del Polo frente al proceso es de principio. De hecho, cuando lo propusimos, Santos dijo hace unos años que éramos terroristas vestidos de civil.

Por lo avanzado que va, ¿los opositores del proceso al final tendrán que continuarlo?

Quisiera que fuera así, además porque el Departamento de Estado está promoviendo ese proceso y tengo dudas de que uno de los dos candidatos se atreva a opinar en contra del Departamento de Estado.

¿Usted cree que el país irá en la misma dirección con el uno o con el otro?

En los términos fundamentales estoy absolutamente seguro, en términos económicos, políticos y social son idénticos. La confianza inversionista es lo que diga el Consenso de Washington. En lo social, es embobar a los colombianos con politiquería y clientelismo. Y en el tema de la violencia, aunque puede haber matices los dos están con acabar a la guerrilla. Es que son los mismos... ¿están gobernando juntos desde hace cuántos años?

 

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