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Se abre la discusión

Empieza hoy un cuatrienio histórico, con figuras de peso y discusiones de marca mayor.

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Redacción Política
20 de julio de 2014 - 02:00 a. m.
“Espero que la oposición del uribismo sea constructiva”: Santos.  / AFP
“Espero que la oposición del uribismo sea constructiva”: Santos. / AFP
Foto: AFP - GUILLERMO LEGARIA
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En un escenario político totalmente diferente al que le acompañó en sus primeros cuatro años de gobierno, el presidente Juan Manuel Santos instala hoy el Congreso de la República para la legislatura 2014-2018. Ahora, la coalición de la Unidad Nacional será menos grande y más volátil, la oposición más numerosa y diversa —ya no será sólo de izquierda con el Polo, sino también de derecha con el Centro Democrático—, y la agenda estará cargada de reformas que anuncian enconadas polémicas.

Sin duda, la expectativa mayor está centrada en la presencia del expresidente Álvaro Uribe en el Poder Legislativo. A la cabeza de una bancada de 20 senadores y 19 representantes a la Cámara, el exmandatario será el opositor mayor y desde ya están advertidos sus dos primeros escenarios de disputa: el proceso de paz que adelanta el gobierno Santos con las Farc en La Habana y el manejo de los recursos públicos, que para el Centro Democrático tiene nombre propio: “mermelada” a cambio de favores políticos.

Para hacerle frente a la ofensiva del uribismo, por ahora está clara la nueva plataforma de la Unidad Nacional: el Partido de la U, el liberalismo y Cambio Radical. No se descarta el apoyo del Partido Verde, de quien se dice podría entrar al gabinete. Con este bloque en defensa del Gobierno tendría garantizada las mayorías. En escenarios específicos como la paz, la izquierda podría entrar a sumar, y algunos sectores del conservatismo —aquellos que apoyaron la causa reeleccionista— estarían también del mismo lado de la oficialidad.

Pero con toda seguridad será un cuatrienio de tensiones políticas, pues así como Uribe y los suyos prometen una intensa agenda de control político, también se sabe que los habituales opositores del mismo expresidente no van a desaprovechar el momento para pasarle cuenta de cobro de recientes rencillas. En particular, se sabe de antemano que el exmandatario tendrá que cargar con el San Benito de las permanentes acusaciones por supuestos nexos con el paramilitarismo.

Al margen de las expectativas temáticas, el Congreso que hoy se instala va a contar con importantes líderes de la política nacional. Dos expresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 (Horacio Serpa y Antonio Navarro), la exfiscal Viviane Morales, dos opositores de peso como Jorge Robledo e Iván Cepeda, una debutante con reconocimiento como Claudia López y los dos hermanos Galán, Juan Manuel y Carlos Fernando, entre otros.

También en sus distintas colectividades se advierte un protagonismo de la llamada “bancada costeña”. Los caciques Musa Besaile, Bernardo Elías, Armando Benedetti y José David Name como fortines del Partido de la U; María del Rosario Guerra, Fernando Araújo y Jaime Amín, en el Centro Democrático; Roberto Gerlein, Efraín Cepeda, Yamina Pestana y Nadia Blel, en las toldas del conservatismo; Arleth Casado, Álvaro Ashton y Lido García, en el liberalismo, y Arturo Char y Antonio Guerra, de Cambio Radical.

De entrada está claro que el tema determinante del cuatrienio 2014-2018 será el de las negociaciones de paz con las Farc. De prosperar los diálogos en La Habana, la tarea del Legislativo será estructurar las leyes claves para la transición hacia el fin del conflicto y la definición del instrumento de justicia transicional que defina los aspectos legales de la negociación. Incluso, hoy no se puede descartar que el Congreso adopte una postura constituyente de cara a estas mismas exigencias.

Lo cierto es que en la medida que avancen las conversaciones en Cuba, el Congreso va a tomar activa participación. El primer reto ya está sobre la mesa: los derechos de las víctimas. Desde la legislatura que concluyó en junio pasado se oyeron voces para intervenir activamente en esta discusión. Con toda seguridad, el período que hoy comienza tendrá este como uno de sus principales temas de discusión. Obviamente, ligado a las soluciones que se provean en el espinoso asunto de la justicia transicional.

De hecho, ya desde las toldas del Centro Democrático se tiene claro que se va a buscar un instrumento jurídico que garantice que de aprobarse algún tipo de beneficio para los guerrilleros, estos tengan que darse también para los militares detenidos por razones del conflicto. En particular, en este debate y en la búsqueda de impedir que la impunidad sustituya a la justicia, esta bancada contará con la presencia de Tania Vega, esposa del coronel (r) del Ejército Alfonso Plazas Vega, condenado por desapariciones en el Palacio de Justicia.

Al margen de esta controversia, la otra expectativa está centrada en tres reformas ineludibles: a la justicia, a la educación y al sistema nacional de salud. Con los escándalos de los últimos días en la Rama Judicial, se da por descontado que el Gobierno se la va a jugar para sacar adelante el revolcón que se frustró en el pasado cuatrienio. Es un hueso duro de roer, más aún si se tiene en cuenta que en esta misma discusión la coalición de la Unidad Nacional quiere darle estructura a su proyecto de equilibrio de poderes públicos, que incluye la eliminación de la reelección.

Los otros temas críticos serán los de la educación y la salud. Ambos obligatorios. En educación, es inaplazable la reforma que también se frustró en la pasada legislatura. Los deficientes resultados para Colombia en las pruebas Pisa, los vacíos del Estatuto Docente, la inviabilidad del sistema financiero para la educación superior o la discusión sobre la jornada académica colegial son algunos de los aspectos que tendrán que ser debatidos. Desde ya se pronostica que será también un tema de enorme discusión pública.

Finalmente, la otra reforma urgente es la de la salud. Para nadie es un secreto que el sistema está colapsado y que la Ley de Seguridad Social requiere una renovación absoluta. En esta discusión específica está advertido que se quiere asomar el expresidente Uribe. Es un tema que pasa por la economía, el manejo de intereses privados, la necesidad de abaratar los costos de los medicamentos, la ampliación de la cobertura, la inyección de más recursos y, ante todo, el mejoramiento de la atención a los usuarios.

En síntesis, se viene un Congreso de intensa actividad. La agenda del Gobierno es amplia y está cargada de compromisos. Por eso espera que la oposición sea “constructiva”, como lo manifestó abiertamente el presidente Santos al referirse a los anuncios del Centro Democrático. No faltará una reforma tributaria, ni las discusiones de siempre respecto a la lucha contra la corrupción. Si el cuatrienio 2010-2014 tuvo muchas aguas mansas, el que comienza hoy se advierte tremolante, pero definitivo para la democracia y el rumbo futuro del país.

Por Redacción Política

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