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Silla vacía, ¿ejemplo o saludo a la bandera?

Por fin el Congreso de la República aprobó la reforma política.

Germán Darío Espejo

19 de junio de 2009 - 05:12 p. m.
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Por fin el Congreso de la República aprobó el viernes la reforma política que establece la figura de la silla vacía. Una medida eficaz para quienes reclamaban un castigo ejemplar para los políticos que resulten involucrados con grupos armados ilegales. Pero que es un simple saludo a la bandera a juicio de la oposición.

La ley dice que a partir de la entrada en vigencia de esta regla cualquier político que sea investigado, así sea por hechos anteriores a la norma y resulte detenido, éste no será reemplazado y el cargo quedará sin un relevo.

El ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia Cossio, dijo que a partir del próximo 20 de julio a quien se le inicie una investigación por delitos de narcotráfico, lesa humanidad, financiación ilegal de campañas o de terrorismo “no podrá ser sustituido temporalmente”.

Sin embargo, Valencia aseguró que la normatividad no es retroactiva, por lo tanto los senadores y representantes que entraron en reemplazo de los parapolíticos detenidos antes de 2010 seguirán en sus curules.

Precisamente ahí está el primer reparo de la oposición. Según el senador del Polo Democrático Parmenio Cuéllar, “la reforma no le sirve en lo absoluto al país. Es un saludo a la bandera, porque la supuesta gran modificación que es la silla vacía no regirá para ellos mismos (los parapolíticos). Es decir, que lo que se está investigando ya no entra. Es una forma de burlarse del país. Debería ser intemporal, porque la Constitución es intemporal”.

Además, el senador criticó que la reforma puede acabar con el Congreso al argumentar que cuando se elimina una curul se corre el riesgo de reducir la Cámara y el Senado, “cuando lo correcto es que si alguien violó la democracia se deben anular esos votos y hacer un nuevo escrutinio y reconocerle esa curul al partido que actuó legítimamente”.

Y más allá de la polémica sobre la silla vacía, la iniciativa aprobada avaló la consulta interpartidista en caso de que el presidente Álvaro Uribe Vélez no pueda o no quiera aspirar a un nuevo mandato en 2010. De esa manera, los uribistas deberán unirse en torno a un candidato.

Pero la inconformidad con la reforma no fue sólo de la oposición, hasta el senador de la U Armando Benedetti, uno de los ponentes del proyecto, criticó puntos como el no castigo a la doble militancia y el transfuguismo: “Ahora cualquiera puede apoyar a quien le dé la gana sin control alguno”.

Por Germán Darío Espejo

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