4 Aug 2021 - 5:05 p. m.

“La UP no fue exterminada por las autodefensas, sino por el Estado”: Mancuso

El excomandante máximo de las Farc y el exjefe paramilitar hablan ante la Comisión de la Verdad para explicar sus causas sobre la prolongación y degradación del conflicto armado.
Rodrigo Londoño y Salvatore Mancuso hablaron en marzo para acordar una contribución en conjunto ante la Comisión de la Verdad.
Rodrigo Londoño y Salvatore Mancuso hablaron en marzo para acordar una contribución en conjunto ante la Comisión de la Verdad.
Foto: El Espectador

Rodrigo Londoño, excomandante de las Farc y conocido en la guerra como Timochenko, y Salvatore Mancuso, excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia, solicitaron a la Comisión de la Verdad ser escuchados. Para ello, desde marzo de 2021, la entidad inició la ruta de contribución a la verdad y reconocimiento de las responsabilidades de ambos actores en el conflicto armado. Dicha ruta ha incluido encuentros preparatorios con sus víctimas y un encuentro privado. Este miércoles ambos, que fueron enemigos en la guerra, hablan públicamente sobre sus causas del conflicto, su prolongación y degradación.

Londoño y Mancuso están participando del encuentro a distancia, por medio de una videollamada. El exjefe paramilitar decidió contar su verdad mientras se encuentra recluido en una cárcel en Estados Unidos, a su vez, el excomandante de las Farc decidió, a último minuto, que no asistiría presencialmente.

No obstante, 18 víctimas decidieron asistir presencialmente a las instalaciones de la Comisión de la Verdad para escucharlos. Algunas de las presentes son: Orlando Medina, exalcalde de Nariño, Antioquia; Marta Aguirre, cuñada del concejal Desiderio Suárez, de Rivera, Huila; Paola García, hija de dirigentes políticos de la Unión Patriótica; y Lesley Orozco, representante de la organización Mujeres Víctimas Construyendo Paz, de los Montes de María.

Lucía González, Carlos Ospina, Saúl Franco, Alejandra Miller y Marta Ruiz son los comisionados presentes en el encuentro, junto al padre Francisco De Roux, presidente de la institución y quien comenzó tomando la palabra en este espacio. “Ustedes un día tomaron el camino de las armas, convencidos de que eso era lo mejor que podían hacer por el país”, les dijo el padre De Roux a Mancuso y Londoño.

El presidente hizo énfasis en que en la guerra tomaron decisiones libres que se materializaron en crímenes de lesa humanidad. En ese sentido, les recordó a ellos y a todos los oyentes que las víctimas presentes esperan escucharlos hablar desde el corazón, para conocer su verdad. “Las víctimas ayer decían que querían saber quiénes los financiaron, quiénes les dieron las órdenes”, expresó De Roux.

¿Por qué llegaron al conflicto?

Rodrigo Londoño recordó que fueron muchos los factores que se cruzaron para que él integrara a la otrora guerrilla. “Soy de una familia pobre. No aguantamos hambre, pero fuimos muy pobres. Escuché a mi papá hablar del comunismo, leí sobre la Unión Soviética. En la escuela uno veía que había compañeros que llegaban sin desayunar. Son elementos que contribuyen a lo que uno vive. Eso me incentivó a integrar la militancia comunista desde los 13 años, en 1976” dijo en este encuentro. Así, reiteró que se unió a las Farc para " luchar por la justicia social”, que, recalcó, era la razón de ser de la exguerrilla.

En su relato, Timochenko rememoró que fue destinado a formar el Bloque Oriental, tarea que desempeñó junto con Jorge Briceño y Pastor Alape. “Estuve ahí hasta la muerte de Jacobo Arenas. Después llegué al Magdalena Medio, en 1993, y en 1997 me trasladaron al Catatumbo. Ahí estuve hasta la firma del Acuerdo Final”, indicó.

En todas sus contribuciones, Londoño se ha mantenido en una misma idea: el conflicto armado no debió llegar a los niveles de violencia a los que llegó. Esta vez no fue la excepción. Igualmente, agregó que la causa de la violencia ha sido la propia violencia ejercida por el Estado. “Las guerrillas existieron como forma de resistencia a esa violencia”, resaltó. En este caso, fue más vocal en el impacto que tuvo su participación como guerrillero en la población: “No vengo como un pecador a la redención. Llego como un revolucionario que viene a asumir sus consecuencias. Cometimos crímenes que iban en contravía de la ética y que dejaron profundas heridas” pronunció.

Por su lado, Mancuso compartió la premisa que quien llega a hacer actor armado en el conflicto es porque en el pasado fue víctima. Con una transmisión entrecortada, el exjefe paramilitar recordó cuando fue víctima de extorsión y secuestro por parte de la guerrilla. Situación que vivían sus vecinos. A partir de ahí, comenzó a participar como civil en redes de información y recolección de recursos para entregarle a las Fuerzas Militares.

“Nos pedían que los acompañáramos a mostrarles dónde estaba la guerrilla, hacia dónde se estaba desplazando, a quién le pedía extorsión, por dónde pasaban los secuestrado. Esa red de comunicaciones nos permitió ir informando el rumbo de los grupos de guerrillas. En mi caso específico, para Tierralta”, contó.

Así mismo, trajo a colación el principal hecho que considera lo llevó a vincularse del todo de la guerra contra las Farc. “Llegó un grupo de guerrilleros pidiéndome la cuota de la extorsión, yo les mostré el recibo de pago, pero me dijeron que el responsable de las finanzas se voló con la plata, que me tenían que llevar para hablar con el jefe”, rememora. Mancuso siguió con la narración, señalando que logró pedir protección al Estado y a un empleado suyo a que siguiera a los integrantes de las Farc que le pidieron de nuevo la cuota de extorsión.

“Llegué a la Brigada y me dijo el coronel que no podía enviar hombres, sino me ponían a mí de guía (para dar con el paradero de los guerrilleros, que el trabajador de Mancuso los ubicó en la escuela de un pueblo). Fui con una escopeta, ubicamos el sitio, se dieron de baja a tres guerrilleros, y, a partir de eso, me dijeron que me monté en el lomo del tigre, y, si me bajaba, me comía el tigre. Mis opciones eran seguir en la lucha, acompañar y seguir de ejemplo ante empresarios y ganaderos, para conseguir apoyos y demostrar que podíamos ganarle a la guerrilla. O la otra opción era vender e irme, porque la guerrilla me iba a secuestrar y asesinar. Esas fueron las causas del momento en que el Estado me empujó cuando fui a donde ellos pidiendo protección”, enfatizó el exparamilitar.

Tras dar claridad de cómo llegó al conflicto armado, Mancuso hizo un trazo sobre cómo crecieron las Autodefensas Unidas de Colombia, su trabajo en el norte del país, de la mano de dirigentes políticos, congresistas, empresarios y Fuerza Pública, como un comisario político. Y mencionando esto, sin aludirse expresamente a la Jurisdicción Especial para la Paz, Mancuso insistió en más de una ocasión que “si quieren saber cómo fue la participación de terceros, tienen que saber cuál fue el rol de los comisarios políticos en las Autodefensas”.

Las Convivir: el engranaje legal que sirvió a la estructura legal de las AUC

Además del papel crucial de los comisarios políticos, Mancuso señaló también la pieza tan fundamental que fueron las Convivir para generar el enlace entre las AUC y las Fuerzas Militares y para recibir apoyos económicos para expandirse y confrontar a la guerrilla.

“Fui el comisario político encargado de crear las autodefensas a través de las Convivir. Por medio de las Convivir se recaudaron los recursos que proveía el Estado, y por medio de las poblaciones se recaudó información que se le transmitió a las autoridades del Estado” afirmó, recalcando que ese actor legal que fueron las Convivir sirvieron como engranaje para que el Estado se articulara con las autodefensas y le delegara a ese actor ilegal la confrontación armada.

“Las autodefensas, al igual que las guerrillas, jamás hubiéramos podido llegar a una región si no teníamos una financiación asegurada. Observamos que el Estado delega responsabilidad en un actor armado diferente. Para que la presión internacional (de esa época pos Guerra Fría) no recayera sobre el Estado, nos entregan la responsabilidad de combinar lucha legal e ilegal para enfrentar a la guerrilla”, insistió.

La intervención de grupos armados a la democracia

De acuerdo con Mancuso, la influencia de las autodefensas en la política de las poblaciones respondía al deseo como estructura de resolver los problemas. Un deseo que se convirtió en un poder de facto del Estado en esos territorios que detonó el fenómeno de la parapolítica. “Queríamos subvertir el orden normal establecido de los gobierno de turno, porque no cumplían con la función que la Constitución les ordenaba, queríamos solucionar los problemas de las comunidades y teníamos que llevar a personas a las máximas instancias del gobierno local para darle solución a los problemas”, comentó.

Para captar los puestos de poder con personas de su agrado, Mancuso explicó que llegaron a acuerdos y alianzas para que llegaran ciertos personajes a esos cargos. Y ante la pregunta sobre el genocidio de la Unión Patriótica, el exparamilitar insistió que el principal responsable es el Estado. Eso, sin desmentir o rechazar que como autodefensas también tuvieron cierta responsabilidad en este caso.

“Cuando la guerrilla decide conformar la UP y empieza la vinculación con la vida política y hacer campaña y participar en elecciones y logra acceder a concejos, alcaldías, y demás, la preocupación enorme viene de las instituciones del Estado, de los gremios económicos, industriales de que Colombia se convirtiera en otra Cuba, expropiaran las propiedades, sectores económicos e instauraran un modelo político y acabar con quienes se oponían”, explicó, dando a entender que había un brazo político del partido que seguía trabajando de la mano con el brazo militar. Agregó haciendo énfasis: “La UP no fue exterminada por las autodefensas. Su gran victimario fue el Estado, y claro que nosotros tuvimos responsabilidades”.

Timo, por su parte, respondió a acciones que él tuvo conocimiento y controló desde el Catatumbo. Por lo tanto, no pudo explicar, por ejemplo, por qué las Farc terminan asesinando a Guillermo Gaviria y a Gilberto Echeverri. Lo único que pudo explica es que la guerrilla sí tenía intenciones de fragmentar el Estado y una de las estrategias fue influenciar a candidatos a desertar sus aspiraciones y a la ciudadanía a convencerla de que no salieran a sufragar. Eso sí, manifestó que como comandante asumía las responsabilidades de lo que pasó.

“No estábamos al servicio de una clase política”: Mancuso

En respuesta a algunas preguntas de los comisionados Saúl Franco y Alejandra Miller, Salvatore Mancuso aseguró que las autodefensas no estuvieron al servicio de una clase política tradicional, en lo local y nacional, ni sirvieron a los gremios económicos. “Ellos tenían al Ejército y a la Policía”, señaló. En ese sentido, aseveró que la vinculación de las autodefensas a la política fue para “tener poder dentro del Estado y darle solución a los problemas de la zona”, una tesis en la que insistió durante todo el Encuentro por la Verdad.

“Ahora, hubo personas que utilizaron a las autodefensas y se aprovecharon de ellas” reiteró. En ese sentido, se mantuvo en que la participación de los políticos de los territorios que ellos controlaron, obedeció al control total que tuvieron las autodefensas.

De igual forma, respondió que fue el mismo Estado el que truncó el acuerdo de paz que buscaron desde la década de los 90 las autodefensas que él comandó. “El Estado impidió nuestras negociaciones con el presidente Samper en 1997. En esa época nos reunimos con sus comisionados de paz, pedimos que erradicáramos cultivos lícitos, entre otras cosas. Luego lo intentamos en el gobierno de Pastrana y lo logramos en el gobierno de Uribe”, agregó.

Por otro lado, se refirió a la consecución de las armas y la relación con los narcotraficantes. ¿Cómo consiguieron su armamento? Según Mancuso, en parte se compraban en el mercado negro internacional, pero admitió que sí tranzaron con el narcotráfico en su beneficio.

“También hubo pactos con narcotraficantes a los que se les pidió armamento y ellos, a cambio, pidieron que se les pagara con droga. Estás economías ilegales permitían conseguir recursos para enfrentar a los enemigos. Cuando propusimos la erradicación de los cultivos lícitos el gobierno nunca estuvo interesado. Le dimos la orden a los campesinos que no podían talar bosques vírgenes ni entregarle la droga a las Farc, sino solo a las autodefensas”, dijo.

Los ataques a la población

Al tratar de explicar por qué la población terminaba en medio de los enfrentamientos y ataques, Rodrigo Londoño, sin entrar en mucho detalle, señaló que “no planificábamos la toma de la población, sino del sitio militar, puesto de policía o base militar, que, violando las normas del derecho internacional, las ponían entre la población”.

Por el ensañamiento en atacar puestos policiales y militares dentro de la población, Timochenko dijo que terminó siendo un gran error, porque los más afectados terminaron siendo los civiles. “La línea era destruir el puesto de Policía, que cada vez era más reforzado, por eso necesitaba más explosivos y afectaba a los alrededores. Eso jamás debió pasar”.

También Londoño respondió ante la pregunta de las minas que, a su juicio, fue una herramienta que usaron ante la “asimetría” de la guerra “porque el Ejército tenía más armamento”. “Servían de artillería ante las limitaciones”.

¿Cómo se armaron?

Timochenko contó que cuando se unió a las Farc las herramientas de combate de la guerrilla no eran más que machetes y armas robadas al Ejército luego de enfrentamientos. “Luego, mejoró la situación y conseguíamos armas en el mercado negro. Solo con llegar con plata a la frontera del Ecuador se conseguían 100 fusiles. Cuando se consiguió más finanzas, hicimos más negocios. En el noventa y pico se intentó hacer un negocio que fracasó. Las famosas armas de Jamaica”, dijo.

Sobre la supuesta financiación del bloque socialista comentó que ese es un mito. “Marulanda lo planteó, pedir apoyo financiero, pero eso fue una frustración horrible”. Y luego llegó la relación con el narcotráfico. “En el 81 me enviaron con Jorge Briceño al Caguán a resolver un problema interno con un comandante que indica que era un infiltrado que se puso a trabajar con la mafia. Puso a la guerrilla a trabajar con la mafia. En los campamentos había pista hecha por los guerrilleros, llegaban las balsas con la coca”.

Siguió diciendo sobre la relación con la mafia: “En el Caguán conocimos ese fenómeno. Secuestrábamos a los mafiosos y les decomisamos la coca. Les decíamos que nos trajeran armas, pero nos decían que no. Solo nos pagaban los impuestos y las remezas. Uno solo nos consiguió unas escopetas viejas. Por lo menos, en lo que yo me acuerdo, los narcos se cuidaban mucho de no darnos armas. Pero sí iban vendedores y algunos nos vendían las armas por coca”.

Reflexiones finales

El último momento de este encuentro les dio espacio a cada uno de los contribuyentes a dejar una reflexión final y una manifestación de verdad y de ratificación en su compromiso por avanzar en la paz. “Pienso sobre todas las cosas que hice o provoqué, en tanta gente inocente que murió, en tantas familias que lo perdieron todo por culpa de nosotros. También pienso mucho en la hora en que me metí en todo esto, en la gente y las situaciones que me arrastraron a participar del conflicto”, comenzó diciendo Mancuso.

Diciendo esto, le pidió perdón a las víctimas y se comprometió en trabajar por la dignidad de los territorios, eso sí, deseando poder contribuir a la justicia con un acercamiento a las víctimas. “En esta celda norteamericano no llega la justicia restaurativa, aquí no puedo sentarme al lado de tantas mamás, de hijas, en los colegios de Montes María y contarles la historia para que esa historia no se repita. Aquí en medio de concreto y grilletes no puedo convivir con las comunidades de Urabá y diseñar un modelo sostenible y reparador”, comentó.

Ante esas imposibilidades, Mancuso anunció que tomó la decisión de enviar un oficio ante la JEP para que acepten su comparecencia como testigo en el caso 003, conocido comúnmente como el de los falsos positivos. “Queda en mis manos que la JEP decida mi comparecencia”.

“Soy producto de factores de persistencia, como lo han sido las Farc y los actores de hoy del conflicto. Podemos desmovilizar los 23 actores actuales y al día siguiente el conflicto continuará de manera más violenta”, señaló, aceptando que los actores armados pueden contribuir más en el diseño de los planes de erradicación de cultivos ilícitos. “Los programas de erradicación como están, están diseñados para que siempre existan cultivos y narcotráfico”, resaltó.

Finalizó diciendo: “Espero que la JEP pueda traducir la disposición de las víctimas en sanciones restaurativas que pueda hacer con mis manos, pueda sembrar y trabajar de la mano de ustedes, mostrar mi convicción de cambio y a que este país sea mejor”.

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