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Luces, máquinas de humo, grúas, tres pantallas gigantes y una puesta en escena digna de un gran concierto o de una convención política estadounidense sirvieron de marco para que el Partido de la U y cerca de seis mil seguidores dieran su parte de victoria.
Poco a poco el coliseo El Campín, en Bogotá, se fue atestando. A la mayoría de los asistentes se les entregó una pancarta con la leyenda “Gracias Colombia”.
Al tiempo que ingresaban los seguidores y se ubicaban en las gradas, la parte baja del escenario se empezó a llenar con dirigentes políticos de todas las corrientes y con los cuadros directivos de la campaña de Santos.
El primero de los nuevos aliados en dar la cara fue Germán Vargas, ex candidato por Cambio Radical, después aparecieron Simón Gaviria, representante liberal; Andrés Felipe Arias, ex precandidato conservador, y una larga lista de dirigentes de la U como Piedad Zuccardi, Juan Lozano y Mauricio Lizcano.
El abrebocas al discurso estuvo a cargo de la banda de Baranoa (Atlántico) que entonó La Pollerá Colorá, el Sanjuanero y Mi Buenaventura, canciones de las diversas regiones del país.
A las 6:53 p.m. Santos hizo su aparición, de la mano de su esposa, María Clemencia, y con sus hijos, Martín, María Antonia y Esteban. Lo hizo en medio del público, que lo ovacionó hasta el cansancio.
Durante su discurso, tres momentos hicieron retumbar el coliseo: el ofrecimiento del triunfo al presidente Uribe, el anuncio de seguir luchando contra las Farc y su respaldo a las Fuerzas Armadas. Todo se cerró a las 7:40 p.m., milimétricamente, como empezó, con las frases “¡Qué viva esta patria alegre!, ¡qué viva Colombia!”.