Feliz cumpleaños, bogotanas y bogotanos

Samuel Moreno Rojas, alcalde de Bogotá, habla sobre los 471 años de fundación de la ciudad y su futuro.

Estamos felices y no es para menos. Bogotá, nuestra capital, cumple 471 años de su fundación y hemos dado pasos, aparentemente cortos para esta administración, pero gigantes para hacer posible que Bogotá siga siendo la ciudad de los derechos, productiva y pujante con la que soñamos. Falta mucho, pero los resultados comienzan a verse, a palparse. Y es que la inversión de recursos, sobre todo en el componente social, nos permite respirar tranquilos.

Durante estos primeros seis meses la ciudad se ha enfrentado a retos importantes y decisiones complicadas. Con una cuota de sacrificio alta que reconozco, agradezco y de la que me siento orgulloso como gobernante, entre todos hemos mitigado el impacto de las obras. Hoy tenemos 128 frentes abiertos, y a pesar de ello la ciudad se mueve. Sabemos del esfuerzo enorme que se traduce en progreso, empleo y bienestar, en menores tiempos de desplazamiento y en un mejor aire. Además, Bogotá tiene una de las más bajas tasas de desempleo y los mejores indicadores de seguridad del país.

Este 6 de agosto, para celebrar nuestro día de fundación, entregamos 3.700 subsidios de vivienda, una cifra importante con la que, en total, serán casi 5.000 familias que durante este gobierno habrán logrado conseguir casa propia. Y seguimos trabajando en la meta de que cada día sean más las personas que puedan cumplir con su sueño de dormir bajo su techo propio.

En salud, la ciudad garantiza servicios sin ningún costo para 250 mil personas entre niños y niñas menores de 5 años, personas con discapacidad y adultos mayores de 65 años, todos ellos afiliados al Régimen Subsidiado y con nivel de Sisbén 1 y 2.

Por todo esto, Bogotá sigue siendo el ejemplo, el referente del país. Las metas que nos hemos trazado son ambiciosas y cumplir con el Plan de Desarrollo es nuestra obligación; por eso no podemos bajar la guardia. La transformación que espera la ciudad sólo es posible si continuamos trabajando duro y sin claudicar.

Hemos puesto nuestro empeño en la búsqueda de soluciones audaces para los problemas que por años han sumido en la pobreza y la desesperanza a más de la mitad de la población que vive aquí. Esas soluciones integrales nos permiten decir y pensar que es posible cerrar esa brecha inmensa entre ricos y pobres; esa es la Bogotá Positiva, la que se prepara para el futuro y hace cambios sustanciales en el presente.

El esfuerzo de los ciudadanos con el pago puntual de sus impuestos, el compromiso por su ciudad y la responsabilidad que cada uno tiene para mejorar su entorno, comienza a traducirse en resultados tangibles que le permiten a miles de bogotanas y bogotanos tener una mejor calidad de vida.

Las obras se ven por toda la ciudad; la recuperación de calles y carreras destruidas, dolor de cabeza para muchos y por mucho tiempo, ha llegado. Poco a poco, pero con una programación rigurosa y con un seguimiento exhaustivo, hemos tapado casi 24 mil huecos en todos los rincones de la ciudad. Nos falta, pero ya estamos viendo los avances. Vías nuevas, mejoras en los servicios de Transmilenio, la campaña de Amor por Bogotá y las grandes construcciones de colegios y hospitales. La EPS del Distrito ya está constituida. Los niños están estudiando y reciben alimentación, no sólo en mejores condiciones y en colegios de primer nivel —este año hemos entregado 25—, sino que además cuentan con calidad; aprenden y estudian gratis, y ahora más fácilmente logran acceder a la educación superior, así como aprender inglés como segunda lengua y obtener subsidios de permanencia para no abandonar el colegio. Estas herramientas nos han permitido implementar ese cambio estructural.

Pero todos esos procesos no se pueden ver por separado. La integralidad es el esfuerzo. La articulación es la clave. Porque la ciudad la hacemos todos y porque la ciudad es para todos. Por eso la implementación sin tiquete de regreso del Sistema Integrado de Transporte Público, la construcción del metro, el avance y mejoramiento del servicio en Transmilenio, la transformación de comedores comunitarios por procesos productivos que involucran a los beneficiarios, la ayuda a desplazados y población en condición de discapacidad no son retórica; son realidades.

Tenemos muchas razones para celebrar porque vamos por la ruta correcta para lograr una ciudad donde todos podamos vivir mejor.

Felices 471 años, Bogotá.

* Alcalde Mayor de Bogotá

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