Vivienda: regalo de cumpleaños

Para muchos capitalinos la celebración de los 471 años de Bogotá será doble. La Secretaría del Hábitat les tiene una sorpresa.

“La idea es que en el cumpleaños de Bogotá entreguemos 3.700 subsidios de vivienda, para que en tres o cuatro meses se hayan comprado las respectivas casas”. Con esta afirmación, la secretaria distrital del Hábitat, Catalina Velasco, hoy les da a miles de personas la mejor noticia que alguien puede recibir: tendrán casa propia.

Hacer un esfuerzo familiar, empezar a tener un ahorro programado, comprometerse con el sistema financiero y recibir una ayuda de lo público son los pasos para adquirir una vivienda propia con un poco de impulso inicial, sin empezar de ceros.

“Antes le daban $12 millones a una persona de subsidio, pero como no tenía ahorros se le vencía y la plata quedaba en el banco. Nosotros cambiamos el método y ahora la gente tiene un servicio ágil, pues hace unos años eran en promedio 811 días haciendo vueltas, les decimos que si ya tienen un ahorro y un crédito, se les entrega el subsidio, con el fin de que vayan y compren”, dice Catalina Velasco al explicar las oportunidades que tienen los bogotanos de adquirir su casa.

Pero, ¿en Bogotá todavía hay espacio para seguir creciendo en materia de vivienda de interés social?

Según la funcionaria, en la ciudad hay en este momento espacio de suelo para 250.000 unidades, “ese es el stock a corto plazo”, pero para renovación urbana hay más de 7.000 hectáreas, lo que significa que de esa forma se podría atender a toda la población que llegará a Bogotá hasta el año 2038”.

La renovación urbana, con la cual se busca recuperar terrenos perdidos, subutilizados y habitados en forma incorrecta, es la apuesta de la ciudad para contar con más terrenos destinados a construir viviendas al alcance de los más necesitados, de ahí la importancia, resalta Velasco, en lograr que las licencias se muevan rápido.

La llegada de miles de desplazados desde distintas zonas del país le ha impuesto un punto más de trabajo a la ciudad, en cuanto a brindarle posibilidades de mejorar su estilo de vida. En ese sentido, la secretaria del Hábitat dice que existen dos grandes debilidades: “Primero, sólo se puede dar un subsidio de vivienda cuando ellos han recibido uno nacional, y la dificultad es que tengo 4.000 y he podido dar solamente 1.000, esperando a ver a quiénes se les da el dinero. Y el segundo problema es que más del 30% de las familias que llegan desplazadas a Bogotá quieren vivir por fuera de la ciudad y los recursos de la ayuda no pueden ser puestos más allá de los límites de la capital”.

Otro tema en el que está trabajando la Secretaría se llama Nuevo Usme, con el cual se pretende construir 50.000 viviendas en 900 hectáreas, 10.000 en este Gobierno, en terrenos rurales que pasarán a ser urbanos para darles un uso para beneficio comunitario, en contraposición a lo que estaban haciendo muchas personas con los terrenos.

Con esto, Bogotá se convertirá en el techo de miles de personas que no tienen uno o por lo menos uno no tan digno.