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Las mujeres que buscan a los desparecidos en Colombia

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Más de 120.000 personas han desaparecido por cuenta del conflicto armado en el país. Y han sido, en su mayoría, las madres, hijas, hermanas y esposas las que han emprendido la búsqueda de sus seres queridos. Estas son las historias de mujeres que, desde el dolor, la ciencia y las instituciones han dedicado sus vidas a encontrarlos.

Por: Redacción Colombia en Transición
27 de enero de 2021

Miles de mujeres en Colombia luchan todos los días y desde hace décadas por sacar del olvido a sus seres queridos desaparecidos. Persisten en la búsqueda con el dolor y la incertidumbre latente. "¡Hasta encontrarlos!", gritan en las marchas. "¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!", dicen mientras sostienen un retablo con sus rostros.

Vivos se los llevaron, vivos los queremos

Se estima, de acuerdo con la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, que 52 años de conflicto armado dejaron a más de 120.000 personas desaparecidas. Fueron en su mayoría hombres campesinos, estudiantes, defensores de derechos humanos o incluso los militares y guerrilleros protagonistas de la guerra. Cada una de sus madres, esposas, compañeras, amigas o hijas emprendieron un largo camino por hallarlos y en medio de esa búsqueda se fortalecieron desde lo colectivo.

Van detrás de la verdad y la justicia. Lideraron plantones frente a entidades del Estado, documentaron miles de casos que llevaron a instancias internacionales, lograron que en Colombia se reconociera la desaparición forzada como un delito y hasta se convirtieron en investigadoras y forenses empíricas y con sus propias manos cavaron la tierra para encontrar a sus familiares.

A lo largo de este especial multimedia, que es en realidad un homenaje a sus luchas, encontrarán una línea de tiempo con los hechos históricos de la desaparición forzada en Colombia y la lucha de las mujeres pioneras en la búsqueda; una galería con los objetos que ellas atesoran de sus parientes ausentes; las historias de mujeres que hicieron hasta lo imposible por encontrarlos, y un recuento de las violencias y amenazas que han sufrido por buscarlos.

Línea de tiempo de la lucha contra la desaparición forzadaLínea de tiempo de la desaparición forzada - mobile

Las cifras de la desaparición forzada

El Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica registra 80.631 personas desaparecidas forzadamente entre 1958 y 2020. Estas son algunas de las cifras que hablan de este crimen.

Víctimas por municipio

Principales presuntos responsables

Víctimas por sexo

CAPÍTULO 1
Los tesoros de la memoria
La ausencia de los seres amados no solo deja recuerdos: el día en que se casó, las noches en las que bailaron, el día en que nació o lo que le gustaba hacer. También deja objetos que se vuelven los más preciados para quienes que los buscan: el vestido de matrimonio, las fotos de su rostro, la ropa que usaba y las cosas que esa persona atesoraba. Esto son los tesoros que guardan siete mujeres buscadoras.
Beatriz Mendez
Weimar, el primer hijo de Beatriz Méndez bailaba, cantaba, hacía caricaturas, maquetas y planos para casas. Su rostro, el de un joven que tenía 19 años cuando miembros del Ejército lo asesinaron y lo hicieron pasar por guerrillero junto a su primo Edward, lo lleva tatuado en su brazo. / Foto: Jose Vargas
Gloria Martínez
Daniel Alexander no era precisamente un joven muy cariñoso, pero la conexión que tenía con su mamá, Gloria Martínez, iba más allá de los abrazos. Compartían el gusto por la música, el baile y la cocina. Y en diciembre era el que ponía la navidad y hacía la natilla. / Foto: Jose Vargas
Gloria Martinez - tatuaje nombre de su hijo
Daniel tenía 22 años el 6 de febrero de 2008 cuando salió de su casa. Solo ocho meses después Gloria pudo hallarlo y velarlo. Su nombre en la piel y su foto siempre están con ella. / Foto: Jose Vargas
Blanca Nubia Monroy
Blanca Nubia Monroy recuerda a su hijo Julián David Oviedo como un joven trabajador que, incluso teniendo 16 años, trabajaba en abastos. Y allí llevaba siempre su saco, el que todavía guarda su madre y usa en esta foto. / Foto: Mauricio Alvarado
Blanca monroy y el tatuaje de su hijo Julián
Tenía 19 años cuando, el 2 de marzo de 2008, se lo llevaron de Soacha para Ocaña (Norte de Santander), donde lo asesinaron al día siguiente. Seis meses después, en Medicina Legal, pudo identificarlo por su tatuaje de una balanza. Ahora también ella lo tiene en su piel. / Foto: Mauricio Alvarado
Doris Tejada
A Óscar Alexander Morales Tejada le gustaba sonreír y bailar salsa, y también cantaba las canciones de Vicente Fernández con gran emoción, una actividad que contrastaba con su forma de ser: desde chiquito fue muy tranquilo. / Gustavo Torrijos
Doris Tejada 2
Su rostro, el que lleva Doris Tejada tatuado en su brazo desde 2015, se lo hizo después de enterarse de que su hijo, al que estaba buscando desde el 16 de enero de 2008, estaba enterrado en El Copey (Cesar), y lo habían puesto ahí después de que miembros del Ejército lo hicieron pasar como guerrillero muerto en combate. / Foto: Gustavo Torrijos
Bibiana Garay
Las cosas que Bibiana Garay guarda de su esposo son las que le recuerdan el ser humano bondadoso que fue y que reconocieron, incluso, en la institución militar. Los sables, que tiene colgados en una pared de su casa, la transportan al brillo en los ojos de José Alfonso Sol Rivera cuando los recibió. / Foto: Mauricio Alvarado
Bibiana Garay 2
Los recortes de prensa, por el contrario, no la dejan olvidar la época más dura, la que comenzó el 25 de marzo de 2007, cuando Alfonso fue secuestrado por la guerrilla de las Farc en Tuluá (Valle del Cauca), para luego ser asesinado y desaparecido. Y también cuando lo encontró en 2014. / Foto: Mauricio Alvarado
Luz Marina Hache
Las fotos de Eduardo y el espejo reflejan lo mismo para Luz Marina: no lo dejaron envejecer a su lado. Hace casi 34 años que busca al padre de su último hijo, su compañero Eduardo Loffsner Torres, dirigente sindical e integrante del M-19 detenido y desaparecido el 20 de noviembre de 1986. Cada noche lo espera. / Foto: Jose Vargas
Isaura Quiceno
El vestido de novia de Bebsabet permanece intacto porque Isaura Quiceno, su madre, lo ha conservado con una dedicación consagrada. Han pasado 22 años desde que Bebsabet lo usó, y 17 desde que la desaparecieron. Fue el 29 de noviembre de 2003 en Samaná (Caldas). / Foto: Jose Vargas
Vestido de matrimonio de Bebsabet
La última vez que la vieron, hombres armados, presuntamente paramiliares, la dejaron bajarse de un camión donde la llevaban para que se despidiera de sus padres, Isaura Quiceno y Reinaldo Cardona. Los tesoros que guarda Isaura nadie se los ha podido quitar. / Foto: Jose Vargas
CAPÍTULO 2
Hasta lo imposible
Las mujeres buscadoras han ido más allá de lo posible para encontrar a sus seres queridos: desde buscarlos en medio de la selva hasta desenterrarlos con sus propias manos. La incertidumbre y el amor por sus familiares las han llevado a lugares inimaginados y a arriesgar sus propias vidas para hallarlos.
Temilda
Vanegas
33 años de búsqueda
Gloria
Salamanca
14 años de búsqueda
María José
Rodríguez
48 años de búsqueda
Marisol
Padilla
16 años de búsqueda
CAPÍTULO 3
Las otras buscadoras
Hay mujeres que desde entidades estatales u organizaciones sociales caminan al lado de las buscadoras de los desaparecidos. Son sus guías desde lo jurídico y lo forense, y quienes las apoyan a seguir en esta lucha. Para Helka Quevedo, Luz Marina Monzón, Naya Parra, Adriana Arboleda y Ginna Camacho la búsqueda de los desaparecidos es una causa de vida.
forenses

Las forenses que desentierran la verdad en Dabeiba

Isabel, Carolina y Lina son dos antropólogas y una odontóloga forense encargadas de las exhumaciones que adelanta la Jurisdicción Especial para la Paz en varias regiones del país.

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Shirley Mendez, Yaritza Paniagua y Mireya Andrade

Tres exguerrilleras que lideran la búsqueda de los desaparecidos en el conflicto

Mireya, Shirley y Yaritza dejaron sus armas tras militar varias décadas en las Farc. Ahora integran la Comisión de Búsqueda de Desaparecidos de la exguerrilla, que ya entregó información de más de 350 casos de personas desaparecidas durante el conflicto.

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CAPÍTULO 5
La búsqueda para armonizar el territorio ancestral
En los territorios ancestrales, afros e indígenas, la desaparición forzada afecta de manera colectiva a los pueblos. Para los pueblos negros, por ejemplo, implica que a esa persona, en caso de estar muerta, no se le pudieron hacer los rituales fúnebres, por lo que nunca pasará al otro mundo. En las comunidades indígenas implica la desarmonía del territorio, pues la tierra o el agua, de donde viene todo, recibe un cuerpo que sufrió violencia. La búsqueda, pero también la preocupación por mantener el equilibro son liderados por las mujeres.

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