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Hablar de tecnología y equidad de género al mismo tiempo es posible. Esa es la tesis que Ximena Duque ha defendido durante los últimos seis años. En 2020, esta caleña graduada en economía llegó a Fedesoft, un gremio de tecnologías de la información (TI) dominado por hombres. Media década después Duque es la cabeza visible de una industria que reúne las 500 empresas tecnológicas más importantes de Colombia y, a la par, alza su voz para que el futuro digital sea comandado por mujeres.
Desde su despacho en Fedesoft ha logrado incluir en el código de programación una agenda de mujer e inclusión. Su voz también ha llegado a altos espacios de incidencia, como el Congreso o la Presidencia de la República, donde ha insistido en la necesidad no solo de garantizar oportunidades e incentivos a las mujeres en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por su acrónimo en inglés), sino también proyecta que cada centavo invertido en tecnología será multiplicado en el futuro para cambiar la realidad de millones de colombianos.
Y es que datos de ONU Mujeres han señalado que la poca presencia de las mujeres en los ecosistemas digitales no radica en sus capacidades, sino en las pocas oportunidades que tienen para conquistar esos espacios. Por ejemplo, el organismo detalla que, a causa de estereotipos de género, solo el 30 % de las mujeres llegan a estudiar carreras como tecnología o ingeniería. El panorama, ya alertado por Duque, se vuelve más complejo si se tiene en cuenta que, en el futuro, el 75 % de las plazas laborales en el mundo estarán relacionadas con áreas STEM y, de no cerrar esta brecha, podrían quedar excluidas nuevamente del mundo digital.
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“Invertir en software y en las niñas es una inversión a futuro. Colombia no puede estar desarticulada de una conversación de tecnología, pero también de género e inclusión”, dice Duque.
Una barrera menos
Ella fue la primera de su familia en llegar a la universidad. Sus allegados, oriundos de Río Frío, en Valle del Cauca, jamás pasaron por las aulas académicas. Primero se graduó en economía, y tras haber ganado algunas becas internacionales, se recibió como magíster en asuntos internacionales. Allí, junto con mujeres estudiantes de varias nacionalidades, se dio cuenta, comenta, de que el talento está en todas partes, pero las oportunidades no. Así lo demuestra un informe de la desarrolladora de software Rootstack: las mujeres ocupan apenas una tercera parte de la planta laboral de la industria de TI, pero solo el 11 % de ellas llegan a cargos ejecutivos de corporaciones tecnológicas.
Así que decidió que su gestión trataría de romper los imaginarios que tienen las niñas en edades tempranas y mostrarles que la tecnología es un camino posible para ellas. Así lo hizo con el Concurso Nacional de Programación, un certamen que reúne a jóvenes de colegios públicos y privados (siendo las niñas el 40 % de las participantes) para que, a través de la tecnología, ofrezcan soluciones digitales a problemas de la vida real, como el análisis de datos, la prevención de violencias de género o el uso de los dispositivos electrónicos para mejorar la calidad de vida de las personas.
En 2025, por ejemplo, unos jóvenes de Bogotá lograron consagrarse en el podio del concurso al diseñar TeCuidApp: un aplicativo que utiliza información pública y orienta sobre qué lugares son seguros para prevenir agresiones de género. La app, premiada por Duque y Fedesoft, fue aplaudida por “convertirse en un aliado para la seguridad de mujeres y niñas”.
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La incursión por motivar a miles de niñas a llegar a espacios tech diagnosticó un nuevo síntoma de las brechas de género. Duque y su equipo examinaron datos del Ministerio de las TIC y descubrieron que hay un cuello de botella en donde la presencia de las mujeres, a medida de que avanza el escalafón académico, se va reduciendo. El 26 % de ellas cursan estudios técnicos; el 27 %, tecnológicos, y solo el 17 % se matriculan y terminan un programa universitario relacionado con tecnología.
“En el mercado laboral esta cifra es aún más crítica: dos de cada 10 plazas de talento TI pertenecen a mujeres (...). Si no logramos que más mujeres transiten a estas carreras, Colombia estaría limitando su capacidad de innovación y crecimiento, pues el software podría representar el 5 % del PIB en un futuro”, pronostica Duque.
Con miras al futuro
Los reclamos de inclusión de Duque también han sido escuchados en espacios de incidencia política. Hace unas semanas su equipo formuló un pliego de 14 recomendaciones a los candidatos presidenciales para sugerirles que, independientemente de su orilla política, la tecnología y la igualdad de género en este universo deben ser un objetivo principal.
Su argumento recae en que actualmente la industria tech representa el 3,6 % del PIB en el país y genera casi medio millón de empleos formales. Pero con un Estado que apoye las iniciativas y, aún más importante, la llegada de las mujeres a esos espacios, esta cifra podría elevarse hasta el 5 % del Producto Interno Bruto y generar aún más plazas laborales.
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“Colombia aún tiene pendiente hablar de forma conjunta entre género y tecnología. No son temas desconectados: la tecnología es un habilitador de bienestar para las mujeres y nosotros estamos dispuestos a seguir recorriendo ese camino”, comenta Duque.
Aunque todavía hay varios pendientes para lograr una paridad total, Duque asegura que seguirá tocando puertas para que Colombia, en un futuro, sea un país competitivo en lo digital, pero más equitativo con las mujeres que quieren llegar a este espacio. Por ahora la tarea es seguir motivando a niñas para que vean que mujeres como Duque están haciendo historia en un mundo que siempre fue vedado para ellas.
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“La industria necesita no solo género, sino también inclusión. En la medida en que la industria tenga más voces, podrá innovar mucho más fácil y crear un país igualitario”, concluye.
