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Las tres latinoamericanas que aspiran a convertirse en la primera mujer en dirigir la ONU

Tres diplomáticas han entrado formalmente en la carrera electoral para sustituir a Antonio Guterres, actual secretario general de la ONU. En caso de llegar, pondrían punto final a 80 años de hombres desempeñando el también llamado “trabajo más difícil del mundo”, que debe garantizar la paz, los derechos humanos y actuar frente a las emergencias globales.

Tomás Tarazona Ramírez

09 de junio de 2026 - 02:32 p. m.
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Foto: EFE - Borja Puig de la Bellacasa/Pool Moncloa

Hay una probabilidad muy alta de que la diplomacia mundial sea manejada por una mujer. Hace unas semanas, Naciones Unidas anunció formalmente los seis candidatos que disputarán la Secretaría General de las Naciones Unidas: un cargo que desde su creación, en 1945, fue considerado como el “trabajo más difícil del mundo” y que por ocho décadas ha sido fungido por hombres.

La contienda está así: del total de los contendientes, cuatro son mujeres y dos son hombres que cumplen con perfiles de larga data en la resolución de conflictos y en la diplomacia internacional. Viviana Gamba, argentina que desempeñó altos cargos en la defensa de los derechos de la niñez, tuvo que desistir de su candidatura al perder apoyos internacionales que respaldaban su aspiración.

Los hombres que aspiran a lo más alto de la ONU, por su parte, son el expresidente de Senegal, Macky Sall, y Rafael Grossi, argentino que ha desempeñado la dirección del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

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Pero, aún con la caída de Gamba, quedan tres mujeres -todas ellas latinoamericanas- que podrían convertirse en el primer rostro femenino en manejar las riendas diplomáticas del mundo y marcar un punto disruptivo en 80 años de existencia de este organismo.

“Es extraño que en 80 años no se haya podido encontrar una mujer para secretaria general (...). Las niñas de todo el mundo podrían ver que también una mujer dirige la ONU. No es solo un tema de representación, sino de los mismos valores de las Naciones Unidas”, dijo Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General (organismo donde sesiona la ONU), en diálogo con EFE.

Las candidatas

  • Michelle Bachelet

La primera mujer en llegar a la Presidencia de Chile es quizá uno de los nombres más sonados en convertirse en secretaria general. A sus 74 años, Bachelet ha recorrido varias funciones, tanto públicas como diplomáticas en Chile y en el mundo. Es médica de profesión y, además, ocupó la cartera de Defensa y de Salud en territorio austral.

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Foto: EFE - ADRIANA THOMASA

También cuenta en su currículo con varios cargos internacionales, como la dirección de ONU Mujeres o presidir la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. También ha contado su historia como víctima en la dictadura de Augusto Pinochet para fomentar un mensaje de que el mundo nunca más debería volver a un estado de sitio donde se vulneren derechos, desaparezcan forzosamente personas y se tramiten los conflictos y discrepancias políticas a través de la acción armada.

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Una de sus principales propuestas es atender el “preocupante retroceso” de derechos de las mujeres que, según ella, está colonizando cada vez más países en el globo. La chilena insiste en que la ONU debe entrar a un período de reorganización y reformas que garanticen representatividad y equilibrio a toda la humanidad.

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Aunque fue postulada en el gobierno del expresidente chileno, Gabriel Boric, su respaldo fue retirado pocos días después de la llegada del nuevo jefe de Estado, José Antonio Kast. Aún así, decidió continuar con la carrera electoral de manera independiente.

Dentro de sus propuestas ha argumentado que Naciones Unidas debe funcionar como una contención a la “extrema derecha que bajo una retórica populista busca erosionar la igualdad y la democracia”. “En los países donde gobierna la ultraderecha no se considera que la igualdad de género es importante; la palabra género está prohibida”, ha dicho públicamente al defender su candidatura y propuestas para lograr equidad de género en el mundo.

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  • María Fernanda Espinosa

Ecuatoriana con 30 años de experiencia en apuestas de paz y prevención de conflictos armados. Fungió como presidenta de la Asamblea General de la ONU, y dentro de la plenaria de Naciones Unidas lideró varios espacios de diálogos para evitar guerras.

En tiempos de covid-19, Espinosa empezó a alzar su voz sobre la gobernanza global y cómo mantener los procesos de paz en el mundo. También ha estado afiliada a la Bosch Academy, en Alemania, y desde Madrid, como directora ejecutiva de Global Leaders, ha impulsado una mayor participación de mujeres en espacios de poder y decisión; en cargos políticos, se desempeñó como ministra de Relaciones Internacionales y encargada de Defensa en los gobiernos del ecuatoriano Rafael Correa.

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Foto: EFE - CYRIL ZINGARO

“La gran deuda que tiene la ONU es fortalecer una arquitectura que prevenga conflictos y no llegar siempre tarde”, aseguró Espinosa a EFE poco después de oficializar su candidatura.

  • Rebeca Grynspan

Diplomática postulada por su país natal, Costa Rica, y quien ha llegado a la carrera por la Secretaría General con la premisa de devolver la paz y la inclusión al planeta.

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La costarricense cuenta con experiencia en el mundo de la función pública, pues fue vicepresidenta de ese país entre 1994 y 1998, y posteriormente ocupó varios cargos, como los ministerios de Hacienda, Vivienda y la cartera de Asuntos Económicos y Sociales.

Grynspan, de 70 años, promete llegar a la cúspide de Naciones Unidas para reformar el organismo y garantizar que sus respuestas sean oportunas y eficaces a la hora de garantizar derechos humanos, incluyendo los de minorías históricamente excluidas, como población las mujeres o los niños.

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“Las Naciones Unidas afrontan una crisis de confianza en todo el mundo (...) Prevenir la guerra significa algo más que oponerse a ella, exige condiciones que permitan una paz perdurable, como el desarrollo, la dignidad humana y el derecho internacional”, cuenta Grynspan en sus propuestas de candidatura.

Rebeca Grynspan
Foto: EFE - CYRIL ZINGARO

También ha alzado su voz en defensa de los derechos de las mujeres: “Las mujeres no son una cuestión secundaria. Somos la mitad de la población. Se nos debe considerar no por nuestras vulnerabilidades sino por nuestra capacidad”.

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Oportunidad de hacer historia

Hay voces que consideran que es momento de que una mujer llegue a la ONU para reencauzar los propósitos del organismo internacional. Otras aseguran que una mujer podría devolver parte de la confianza que se ha evaporado en la entidad por haber permitido en los últimos años guerras y violaciones de derechos humanos.

El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), un think tank radicado en Estados Unidos, asegura que del próximo nombramiento en la Secretaría General de la ONU dependerán varios pilares que han mantenido la organización por 80 años.

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Por una parte, de escogerse cualquiera de estas tres mujeres, la ONU viraría su mandato a Latinoamérica, continente que solo ha tenido un secretario general -oriundo de Perú- en los 80 años de funcionamiento.

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Sin embargo, el mayor reto ahora parece recaer en darle voz y representatividad a la población femenina, que totaliza poco más de la mitad del censo mundial y que, con una mujer frente a la diplomacia internacional, podría mostrar mayor respaldo ante las decisiones que se toman en Nueva York.

“Los anteriores secretarios a menudo han tenido dificultades para equilibrar los intereses contrapuestos del cargo (...) y para afrontar crisis abrumadoras, como el covid-19 o las guerras de Sudán, República Democrática del Congo, Ucrania y Gaza. El próximo secretario tendrá responsabilidades administrativas, humanas, de mediación y de mantenimiento de la paz”, concluye el CFR.

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La elección se debería realizar antes de que termine el año, con las ratificación de los estados miembros de la Asamblea General.

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