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“No se trata solo de traer recursos, sino de transformar sistemas”: Alexandra Palencia

La directora de APC Colombia explica cómo el país busca dejar atrás el enfoque asistencialista y fortalecer una cooperación más estratégica. También detalla el papel de Colombia como oferente de conocimiento y los retos de sostener estas apuestas más allá de los ciclos políticos.

Redacción Región en Acción

06 de mayo de 2026 - 08:00 a. m.
Alexandra Palencia Garnica asumió la dirección de APC Colombia el pasado marzo.
Foto: Andrés Felipe Castilla

¿Dónde cree que la cooperación internacional con Colombia se estaba quedando corta o repitiendo fórmulas?

La cooperación internacional en Colombia ha sido relevante para movilizar agendas estratégicas, como por ejemplo la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana.

Sin embargo, es evidente que, tradicionalmente, a nivel global, la cooperación ha respondido más a una lógica asistencialista en proyectos pequeños, de corto plazo, con impactos difíciles de medir y sostener. En Colombia hemos venido innovando decididamente en una cooperación que trabaje más cerca a los territorios, articulada con el sector público (nacional y subnacional), que permita apalancar inversiones del sector privado y la filantropía, y enfocada en transferencia real de capacidades. No se trata solo de traer recursos, sino de transformar sistemas. De allí la importancia de la puesta en marcha del Sistema Nacional de Cooperación Internacional de Colombia (SNCIC), que se materializó en este gobierno. Este sistema articula actores del ecosistema de la cooperación internacional y da continuidad a las agendas, más allá de los ciclos políticos.

¿Cómo evitar que la cooperación dependa de coyunturas políticas y no de una estrategia de Estado?

La única forma es institucionalizarla. Hemos consolidado herramientas como los portafolios de oferta y demanda de cooperación, que organizan las prioridades del país y facilitan una relación más estratégica con los cooperantes, evitando que las decisiones respondan únicamente a coyunturas. Otro elemento clave ha sido posicionar a Colombia no solo como receptor, sino como oferente de cooperación, a través de la Cooperación Sur-Sur.

Colombia ha intentado proyectarse como oferente de conocimiento. ¿Qué tiene hoy el país que sea exportable más allá del discurso?

Colombia tiene algo poderoso: soluciones construidas en medio de la complejidad. Hoy puede compartir modelos en distintos sectores que no son teorías, sino respuestas vividas. Un ejemplo claro es el trabajo en seguridad y construcción de paz. Recibimos recientemente a policías de Haití, quienes se han formado en el país en temas como investigación criminal, inteligencia y gestión comunitaria. De la misma manera, se han desarrollado intercambios con cuerpos de bomberos de Cuba, enfocados en fortalecimiento de capacidades técnicas y atención de emergencias. También hemos compartido conocimiento en procesos de paz, reincorporación y desarrollo territorial, a través de iniciativas como el programa en Construcción de Paz De Colombia para el Mundo, donde países de África y Asia han intercambiado experiencias sobre desarme, reintegración, justicia transicional y participación comunitaria.

En el frente ambiental, Colombia ha avanzado en temas como carbono azul, protección de manglares y economías sostenibles, trabajando con países del Sudeste Asiático y el Gran Caribe para intercambiar soluciones frente al cambio climático. Asimismo, en sectores productivos, el país ha compartido prácticas en café, cacao y desarrollo rural, especialmente con países africanos, incorporando innovación, sostenibilidad y fortalecimiento de capacidades locales. Colombia está tan posicionada que, por ejemplo, ya hay países del norte que nos solicitan conocer buenas prácticas en torno al manejo de población migrante, entre otros.

¿Qué sectores o experiencias colombianas cree que sí están siendo demandadas afuera, y cuáles están sobrevaloradas?

Hay que tener en cuenta algo muy importante y es que la Cooperación Sur-Sur se basa en un principio de demanda. APC Colombia impulsa un portafolio de oferta, pero son los países quienes nos expresan una necesidad y nosotros identificamos entidades u organizaciones con buenas prácticas y lecciones aprendidas que puedan intercambiar conocimiento para atender a dicha solicitud. Además, durante este periodo, hemos trabajado para que dicho portafolio sea vivo, es decir, constantemente actualizado, atendiendo a las coyunturas cambiantes que enfrenta el Sur Global.

¿Cómo está midiendo APC Colombia el retorno o impacto de la cooperación Sur-Sur para Colombia?

APC Colombia ha venido impulsando una estrategia de fortalecimiento de la medición de la Cooperación Sur-Sur a través de iniciativas con grandes socios como la CEPAL y UNCTAD, porque durante este Gobierno decidimos que el reto de la medición de la Cooperación Sur-Sur no puede ser un debate eterno; se deben tener acciones concretas que estandaricen metodologías para que el Sur Global pueda demostrar con datos el aporte que le hace al desarrollo sostenible. De hecho, esta semana, en el marco de la reunión ampliada del Buró del Comité de Alto Nivel de Cooperación Sur-Sur de las Naciones Unidas, que se realiza esta semana en Santa Marta, discutiremos sobre las diversas miradas que hay alrededor de la medición, para llegar a puntos de encuentro en donde podamos avanzar en la implementación de marcos de medición inclusivos y confiables.

Sin embargo, es importante señalar que el retorno no siempre es financiero: también es técnico y geopolítico. Se refleja en nuestra capacidad de incidencia, liderazgo y posicionamiento global. Para Colombia, un indicador clave es el reconocimiento internacional como referente en Cooperación Sur-Sur.

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La trayectoria de Alexandra Palencia ha estado marcada por el liderazgo en dirección administrativa y financiera. Tiene experiencia en el sector público y en la gestión de proyectos de alto impacto.
Foto: Johan Cuellar

La filantropía internacional ha ganado peso en el financiamiento del desarrollo y Colombia está interactuando en ese ecosistema. ¿Cómo nos está yendo con esta nueva forma de obtener recursos?

La filantropía es y ha sido históricamente un actor clave dentro del ecosistema de cooperación, no solo por su capacidad de movilizar recursos, sino por su potencial para conectar causas, territorios y personas alrededor del desarrollo. APC Colombia ha diseñado y puesto en marcha la primera Estrategia de Filantropía en el país, y esta parte de una idea central: ampliar la base de actores de la cooperación, incorporando al sector privado, organizaciones sociales y ciudadanías como protagonistas activos del desarrollo, fortaleciendo a los territorios. Para ello, la Agencia ha trabajado en el mapeo, caracterización y articulación de actores filantrópicos internacionales, estableciendo alianzas con fundaciones, empresas y organizaciones globales que contribuyen al país en temas sociales, ambientales y de paz. Esta estrategia no se limita a la gestión de recursos. APC Colombia ha impulsado iniciativas como la Red de Generosidad Colombia, que conecta a donantes, diáspora, empresas y ciudadanos con causas locales, facilitando la movilización de recursos desde cualquier parte del mundo y promoviendo una cultura de solidaridad más visible y articulada.

Lea aquí: El giro en la financiación de Colombia: la cooperación del país se fortalece en la filantropía y los mecanismos innovadores

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¿Cómo se compite por cooperación en un contexto global donde hay más crisis que recursos disponibles?

Hoy la cooperación internacional ya no funciona bajo una lógica de competencia tradicional, sino de diferenciación y confianza, y Colombia ha avanzado en esa lógica consolidando la articulación territorial. También nos hemos posicionado como país oferente de cooperación: hoy lideramos más de 117 proyectos de Cooperación Sur-Sur y Triangular con América Latina, África y Asia, y movilizamos recursos propios, con más de COL 3.800 millones en proyectos de contrapartida que han impactado 29 departamentos.

Pero el mayor diferencial es que Colombia ofrece experiencia real. Desde la construcción de paz hasta la acción climática, el país aporta soluciones probadas que hoy otros países necesitan. Nosotros brindamos un valor agregado que muchos de los grandes actores de la cooperación valoran. Transformamos las herramientas que se nos comparten en factores reales para el cambio, las institucionalizamos, las mejoramos y las terminamos exportando nuevamente al mundo, como es el caso de nuestra alianza de Cooperación Triangular con Japón, un país que tradicionalmente ha brindado apoyo técnico al país en temas como productividad, gestión del riesgo y desminado humanitario, lo cual hemos perfeccionado y ahora compartimos con otros países del Sur Global en conjunto con Japón, demostrando que lo invertido en Colombia se termina multiplicando en conocimiento e instalación de capacidades para otros países.

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¿Qué ha cambiado en la relación con los principales cooperantes en los últimos años?

La cooperación dejó de ser vertical: hoy es más horizontal, diversa y estratégica. Colombia no solo recibe, también propone y conecta. Mantenemos alianzas con cooperantes tradicionales, pero hemos ampliado la red hacia nuevos socios como China, India y países de África y Asia. En ese escenario, la cooperación combina conocimiento, inversión y diálogo en temas clave como transición energética y desarrollo sostenible. Además, el país ha fortalecido su rol en la Cooperación Sur-Sur, Triangular y Descentralizada, pasando de relaciones bilaterales a redes de colaboración que generan valor compartido.

Algo clave de este relacionamiento es que los cooperantes tradicionales no nos miran como un receptor, reconocen el rol dual que tiene Colombia ante el mundo, lo cual nos ha brindado la posibilidad de negociar acciones como el Mecanismo Tripartito de Cooperación Triangular, en donde la Unión Europea nos buscó para generar un mecanismo horizontal con la misma cantidad de aporte técnico y financiero por parte y parte, donde se sumó también Alemania y que ha sido un caso de éxito en América Latina. Colombia se sienta en la mesa bajo las mismas condiciones con estos grandes socios, generando relaciones de mayor confianza y donde nos confían iniciativas más grandes, con mayor impacto e incidencia en los territorios.

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Palencia Garnica tiene experiencia en la gestión de agendas sociales con enfoque territorial.
Foto: Johan Cuellar

¿Qué tensiones ha encontrado entre prioridades nacionales y agendas de los cooperantes?

Las tensiones existen, sobre todo cuando las agendas no siempre coinciden con las prioridades territoriales del país. Por eso, el reto ha sido alinear intereses sin perder el rumbo: que la cooperación responda a las necesidades de Colombia y no al revés. Hoy avanzamos hacia relaciones más equilibradas, donde el país define sus prioridades y construye con los cooperantes sobre esa base.

Si tuviera que señalar un mito sobre la cooperación internacional en Colombia, ¿cuál sería?

El mayor mito es que la cooperación es solo dinero. En realidad, lo más valioso no son los recursos económicos, sino el conocimiento, las capacidades y las alianzas que se construyen. La cooperación bien hecha no reemplaza al Estado: lo fortalece.

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¿Qué resultado concreto espera poder mostrar al final de su gestión?

Uno es seguir posicionando a Colombia como líder regional e internacional en el ámbito de la Cooperación Internacional. Es significativo que Colombia acoja este Comité de Alto Nivel de Cooperación Sur-Sur de las Naciones Unidas y que hayamos coliderado el encuentro entre CELAC y África en meses pasados, pero también el Programa en Construcción de Paz De Colombia al Mundo, a través del cual compartimos con el mundo nuestra experiencia en Construcción de Paz. Por otro lado, es un logro de este Gobierno tener mayor impacto en los territorios y esto lo seguimos haciendo. El pasado lunes, por ejemplo, instalamos la mesa de cooperación del Magdalena, y vamos a seguir trabajando para tener impacto en los territorios.

En contexto: Colombia, de territorio de conflicto a referente global en construcción de paz

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Si tuviera que priorizar una sola decisión que marque el rumbo de la APC Colombia en los próximos años, ¿cuál sería y por qué?

La decisión ya está tomada: escuchar más a las regiones, entender sus realidades y construir junto a ellas. Porque detrás de cada proyecto hay comunidades que resisten, crean y buscan oportunidades.

Desde APC Colombia queremos ser ese puente que conecta a los cooperantes con esas realidades, pero también el espacio donde se encuentren distintos actores para trabajar en conjunto.

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Las alianzas multiactor no son una opción, son la forma en que la cooperación puede ser más efectiva, más cercana y más humana.

Al final, de eso se trata: de que la cooperación deje de ser distante y se convierta en una herramienta que realmente transforme vidas.

Por Redacción Región en Acción

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