Colombia dejó de ocupar únicamente el lugar de un país receptor de recursos y ayuda internacional para convertirse en un socio que comparte experiencias, trabaja en alianzas y busca nuevas formas de relacionarse con el mundo. Así lo explicó Daniel Rodríguez Rubiano, director de Oferta de Cooperación Internacional de la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional de Colombia (APC Colombia), quien en entrevista con El Espectador hizo un balance sobre las transformaciones que ha atravesado el país en materia de cooperación internacional y las apuestas que han marcado los últimos años.
Según Rodríguez, uno de los principales cambios ha sido abandonar poco a poco la lógica tradicional donde unos países entregaban recursos y otros los recibían. Durante décadas —describió—, gran parte de la cooperación internacional se estructuró bajo la figura del “donante” y el “receptor”.
Le puede interesar: “No se trata solo de traer recursos, sino de transformar sistemas”: Alexandra Palencia
“Colombia tenía establecida cooperación con los Estados Unidos de América y con la Unión Europea, y no mirábamos más allá porque era lo que tradicionalmente conocíamos. No veíamos otras posibilidades, no teníamos tanta interconectividad y no teníamos tanto relacionamiento. Empezamos a estar en otros foros multilaterales, empezamos a estar en espacios donde nos vemos con más países y la cooperación se empieza a ampliar”, explicó el funcionario de APC Colombia.
Esa lectura interna le permitió al país empezar a buscar alternativas con otros países con los que normalmente no había cooperación. De esta manera, Colombia ha ampliado su mirada hacia otros países de América Latina, África y el sudeste asiático.
Eso es lo que se conoce como Cooperación Sur-Sur, una estrategia que parte de la premisa de que todos los países tienen algo que enseñar y algo que aprender. “Hoy en día los países del sur trabajamos la cooperación de manera horizontal, todos estamos al mismo nivel y hablamos de socios, no de donantes ni receptores”, dijo Rodríguez.
El conocimiento que Colombia exporta al mundo
Las nuevas dinámicas de cooperación internacional también permitieron que el país comenzara a compartir experiencias que otras naciones consideran exitosas y aplicables a sus propias realidades. Entre ellas aparecen los aprendizajes del Acuerdo de Paz de 2016, así como iniciativas relacionadas con desarrollo rural, sistemas de cuidado, de transporte y medio ambiente.
Rodríguez destacó, por ejemplo, el interés de algunos países por conocer y adaptar el modelo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). “En Centroamérica esto les parece un modelo increíble, que a nadie se le había ocurrido y a nosotros en Colombia se nos ocurrió, y lo estamos implementando en varios países”, explicó.
Otra de las iniciativas que resaltó el director de Oferta de Cooperación Internacional es el método Madre Canguro, que fue desarrollado por un pediatra colombiano ante la escasez de incubadoras. “Mucha gente no sabe que Madre Canguro nació en Colombia. Ese programa, por ejemplo, se ha llevado a la mayoría de los países africanos, financiado por los canadienses, por Estados Unidos y por la Unión Europea porque les parece muy bueno que exportemos esa experiencia”, dijo Rodríguez.
Además, destacó Agrosavia, que exporta programas de software agrícola al Caribe para identificar plagas con el celular, así como el sistema distrital del cuidado de Bogotá.
En contexto: La cooperación que intercambia conocimientos locales y cierra brechas territoriales
La apuesta también ha buscado trasladar la cooperación desde las grandes estructuras institucionales hacia los territorios y otros actores que históricamente habían tenido poca participación en estos procesos. “La cooperación la hacen las personas”, aseguró Rodríguez. Según explicó, el conocimiento no está concentrado únicamente en entidades públicas o expertos técnicos, sino también en comunidades y ciudadanos que han construido respuestas a problemas concretos desde sus territorios.
La lección de los recortes de la cooperación internacional
Los cambios y recortes recientes en la cooperación internacional también dejaron lecciones para el país. Para APC Colombia, ese momento aceleró la “graduación”.
“A los países del sur global nos ‘gradúan’ cuando se supone que tenemos un Producto Interno Bruto (PIB) de determinado rango, y esa graduación significa que dejamos de recibir la cooperación de los países tradicionales del norte global. A Colombia ya nos habían anunciado que íbamos hacia esa graduación, pero esperábamos que pasara en unos 10 años. Entonces, ¿qué hace la salida de USAID del país? Nos acelera y nos quita esos 10 años para los que nos veníamos preparando y de un día para otro nos deja en ese escenario de la graduación”, expresó Rodríguez.
La reacción inicial —señaló el funcionario— fue el pánico, pero enseguida llegó la reflexión. “Lo primero que se identifica es que sí fue un golpe fuerte, pero que había otros socios que estábamos desconociendo”, añadió. Para él, la lección fue “no poner todos los huevos en la misma canasta”.
Hoy Colombia tiene un acuerdo de cooperación triangular con Corea, avanza con Japón y tiene un fondo de cooperación con Alemania para el programa Adelante 2 —iniciativa de Cooperación Triangular entre la UE, América Latina y el Caribe— donde ambos países aportan en igualdad de condiciones, y está recibiendo más de cien postulaciones de países de América Latina para ese fondo bilateral.
Para el funcionario de APC Colombia, el principal resultado de esta transformación es que el país empezó a posicionarse como un actor con capacidad para generar conocimiento y construir nuevas formas de cooperación. El reto para el próximo gobierno —concluyó Rodríguez— “es ampliarlo, seguir fortaleciéndolo y sacar provecho de todo ese ejercicio”.