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La voz de los colegios en la carrera presidencial

Un conversatorio organizado por el Colegio Los Nogales insistió en la importancia de divulgar las perspectivas de las diferentes candidaturas presidenciales en espacios escolares para fortalecer la democracia y llevar la discusión a escenarios excluidos del debate electoral.

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Tomás Tarazona Ramírez
22 de mayo de 2026 - 02:24 p. m.
López fue la única, entre 14 aspirantes posibles, en presentarse al conversatorio.
López fue la única, entre 14 aspirantes posibles, en presentarse al conversatorio.
Foto: Gustavo Torrijos Zuluaga
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Los niños no votan, pero tienen voz y criterio para pensar un mejor país en el futuro. Y en cuestión de unos años serán quienes manejen las riendas políticas del país.

Esa fue la conclusión que dejó un consersatorio que se dio en Bogotá en días pasados. Esta semana, el Colegio Los Nogales organizó un ejercicio con sus estudiantes para incluirlos en la arena democrática de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Al conversatorio asistió la candidata Claudia López y más de 600 alumnos de ocho colegios, tanto públicos como privados, que hicieron sus preguntas y manifestaron sus principales preocupaciones frente a lo que ellos, aún a su corta edad, ven día a día en Colombia.

Los estudiantes indagaron sobre asuntos que no hacen parte de la agenda principal en esta carrera por la Presidencia pero que también son importantes, como la regulación de la Inteligencia Artificial, la desigualdad en ecosistemas educativos o cómo garantizar educación de calidad para todos los jóvenes, más allá de su orígen afro, indígena, campesino o de las principales urbes del país.

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Y es que de acuerdo con datos del DANE, en Colombia hay poco más de 13,8 millones de niños, niñas y adolescentes. Esto es casi un tercio de la población, que si bien no tendrá una cédula y una urna para depositar su voto el próximo 31 de mayo, sí cuentan con preocupaciones sobre lo que pasa en el país y proponen ideas que pueden ayudar a solventar algunos de sus grandes retos. Pero pocas veces son escuchados en altos espacios de poder o de decisión.

El ejercicio fue disruptivo: llevó a las aulas de clase candidatos y propuestas que, independientemente de su orilla política, les muestran nuevas ideas a los jóvenes y ayudan a entender la importancia de la deliberación pública y el debate en una democracia.

“Nos deja un mensaje muy poderoso sobre el rol de la juventud y la participación en la construcción de un país. Más allá de tintes políticos, muestra acciones y la importancia de la juventud en cómo se involucran en transformar sus quehaceres diarios”, comenta Camilo Camargo, rector del Colegio Los Nogales.

El poder de escuchar

Uno de los resultados más valiosos del conversatorio consistió en escuchar ideas y proyectos de país. Los jóvenes escolarizados en Colombia han tenido que seguir la carrera presidencial a través de redes sociales o noticias cortas, pero han sido muy pocos los escenarios en los que un candidato que aspira a llegar a la Casa de Nariño llega a sus aulas para explicar sus ideas y resuelve dudas directamente formuladas por los jóvenes.

La mayoría de los debates entre aspirantes a Presidencia y Vicepresidencia se han dado en espacios públicos, foros empresariales o universidades, pero los colegios no han tenido la misma suerte de poder confrontar ideas y compartir aprendizajes en sus instalaciones.

Por ejemplo, en el conversatorio, la candidata López les mostró a los estudiantes lo difícil que es garantizar una educación universal y de calidad en todos los parajes de Colombia. La aspirante independiente compartió con los estudiantes que hay miles de niños que deben recorrer trochas, ríos y horas de camino para llegar a escuelas rurales que dependen del azar, la seguridad del territorio o a veces con infraestructura insuficiente, como la falta de servicios básicos como la electricidad, el agua o el internet.

También conversó sobre lo desigual que es el sistema educativo: la línea de partida no es la misma para un estudiante que crece con hambre crónica que para un joven en alguna ciudad capital que nunca vio sus mínimos básicos en el limbo.

Así lo explica la profesora Juanita Peñuela, que maneja el currículo de Actualidad Colombiana en Los Nogales. La docente opina que la tarea de cualquier modelo educativo también versa sobre mostrarle qué sucede en Colombia a los estudiantes y que ellos conozcan con fuentes verificadas y contraste de versiones la actualidad política, económica y social del país en el que viven. Pero otro objetivo principal también está en que aprendan a convivir con diferentes imaginarios y propuestas políticas para construir en un futuro no muy lejano una cultura más democrática.

“Es un reto. Vivimos en un país políticamente polarizado, pero estos espacios ayudan a que los estudiantes aterricen las ideas y no se queden solamente en los salones de clase”, comenta Peñuela.

Apuesta a futuro

Pero las voces democráticas no se alzan únicamente frente a las próximas elecciones presidenciales. Desde el Colegio, Camargo y su equipo de “profes” se han propuesto formar a los jóvenes para que participen en la construcción de país, en pensar en propuestas y soluciones en diferentes momentos electorales.

El año pasado, por ejemplo, Los Nogales instruyó a sus estudiantes y compaginó en el currículo académico la idea de que centenares de jóvenes supieran que sin bien no han cumplido la mayoría de edad y no son considerados como votantes activos, sí pueden hacerse escuchar a través de otros mecanismos, como los Consejos de Juventud.

Camargo considera que todo este ejercicio trasciende más allá de esta carrera electoral de 2026. El rector del Colegio Los Nogales asegura que es una apuesta para que los jóvenes, a veces desinteresados de asuntos sobre política, empiecen a pavimentar su camino hacia lo que será un futuro donde participen en la construcción de país. Con estudiantes escolares más informados y con mayor capacidad de discernir qué le conviene al país, todo Colombia saldría ganando en cuestión de años.

Ahora la pelota queda en la cancha de quienes aspiran a llegar al poder, pues de ellos depende socializar sus propuestas e ideas con millones de estudiantes que esperan escucharlos o, por el contrario, continuar edificando sus campañas a espaldas de una población que, aunque no vote ahora, manejará el país en la próxima generación.

“Estas oportunidades presencialmente abren las cabezas de los estudiantes. Permiten escuchar otras perspectivas y les enseña a convivir conjuntamente entre diferentes ideas; eso es lo valioso”, concluye Camargo.

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