Colombia avanza en la incorporación de estándares internacionales en materia de canales seguros para la denuncia de hechos de corrupción. El 21 de enero se cumplió un año desde el lanzamiento de la línea 157 Anticorrupción. La iniciativa se caracteriza por el anonimato del denunciante, el carácter confidencial de la denuncia y la disminución de trámites, porque es administrada directamente por una autoridad con competencia para iniciar la respectiva investigación penal en articulación con la Fiscalía General de la Nación.
Esta línea fue promovida por la Secretaría de Transparencia y la Policía Nacional, contó con el apoyo de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC) y la Sección de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley (INL), de Estados Unidos. Todos juntaron esfuerzos para acercar a Colombia hacía una mayor protección de los denunciantes de corrupción.
Tras más de 12 meses en operación, la línea 157 Anticorrupción, que funciona 24 horas, ha acercado al ciudadano a la institucionalidad. De acuerdo con los registros de la línea, casi 30.000 ciudadanos han utilizado el canal para hacer denuncias, siendo anónimas el 99 % de las llamadas.
Los ciudadanos denunciantes han omitido su identidad con el fin de protegerse de posibles fugas de información o represalias contra su integridad. También se han iniciado 143 investigaciones penales que están relacionadas con COP 530.000 millones del Estado.
No obstante, es importante seguir avanzando en su consolidación y difusión. Para ello se destaca la Resolución 1906 de 2025 del Ministerio de Defensa y Seguridad en la que se adopta como canal único de denuncias de corrupción de ese sector.
Tareas a realizar
Desde la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito se asegura que es fundamental hacer pedagogía en todo el país sobre las diversas formas que la corrupción adopta. Esto para aumentar las denuncias y mejorar su calidad con el fin de que las autoridades puedan actuar con contundencia y se aumente el número de sanciones penales y patrimoniales.
Las denuncias a través de la línea provienen en su mayoría de ciudades principales tales como Bogotá, y de regiones como Antioquia y Boyacá. Justo por eso aseguran que se requieren más esfuerzos para que la línea se conozca en el resto del país, incluyendo municipios rurales y ciudades alejadas donde también podrían presentarse hechos de corrupción.
“La línea 157 no sólo recibe denuncias: las transforma en acción institucional efectiva y en procesos penales. Está alineada con estándares internacionales, está en proceso de maduración para consolidarse como una plataforma estratégica para prevenir, investigar y actuar contra la corrupción”, aseguran desde la UNODC.
Contemplan que la línea se convierta en un referente de denuncia ciudadana y por ello está proyectado crear un chatbot que tramite la información, recibir denuncias presentadas desde el exterior y articular las funciones disciplinarias, fiscales, penales y administrativas en casos de alto impacto.
Año clave
Todas las instituciones públicas tienen sus canales de denuncia y reciben a través de ellos información relacionada con hechos de corrupción, que luego trasladan a la Fiscalía, sin que quede trazabilidad de lo que ingresó y lo que salió.
La línea 157 busca disminuir los tiempos de esos traslados y dejar trazabilidad, aumentando la efectividad de la respuesta estatal y mitigar los riesgos de represalias que pueden presentarse contra el denunciante.
También ha logrado unificar esfuerzos y recursos, tanto económicos como humanos, para recibir, investigar y sancionar la corrupción.
Tras un año de estar en funcionamiento, quienes crearon la línea 157 Anticorrupción tienen algo claro: si no hay canales seguros de denuncia, la corrupción permanecerá oculta.